1 Hijos de Dios, aclamad al Señor
aclamad la gloria y el poder del Señor,
2 aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
3 La voz del Señor sobre las aguas,
el Dios de la gloria ha tronado,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
4 La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica,
5 la voz del Señor troncha los cedros,
troncha el Señor los cerdro del Líbano;
6 hace brincar el Líbano como un novillo,
el Sarión como cría de búfalo.
7 La voz del Señor arranca llamas de fuego.
8 La voz del Señor sacude la estepa,
sacude el Señor la estepa de Cadés;
9 La voz del Señor retuerce los robles,
abre claros en las selvas.
En su templo un grito unánime: ¡Gloria!
10 El Señor se sienta sobre el diluvio,
está sentado el Señor como rey eterno.
11 El Señor da fuerza a su pueblo,
el Señor bendice a su pueblo con la paz.
Himno al Señor cósmico de la tormenta. Unos seres divinos son invitados a reconocer la supremacía de Yhwh. Al final el Dios cósmico se identifica con el de "su pueblo", Israel. Son indudables los influjos cananeos y al mismo tiempo el perfil yavista original. Alguno lo ha interpretado como canto de victoria, compañero de Ex 15, Jue 5 y Hab 3. Otro lo relaciona con Gn 6-9 por el "diluvio" del v.10.
Experiencia numinosa. Más importante que la dependencia cananea es la expresión de una experiencia humana elemental. Ante la revelación de algo que fascina e intimida, el hombre se siente sobrecogido; descubre en el fenómeno natural, la tormenta, algo que la trasciende y la desborda, que amenaza destruirlo y promete liberarlo. Este tipo de experiencia puede muy bien coexistir con una mentalidad técnica en otros campos.
Análisis formal. Las estrofas primera y última (1-2.10-11) forman un marco en que repiten, cuatro veces cada una, el nombre de Yhwh, en posición llamativa (que reproduce la traducción). Lo que el Señor recibe, en acto de reconocimiento, en 1b se lo da en participación a su pueblo en 11a. El cuerpo del poema repite diez veces el nombre de Yhwh, y siete veces, a intervalos irregulares, "la voz", que es el trueno. Una tormenta poderosamente estilizada, manifestación de la "gloria" del Señor en el clamor y en los efectos sobre la naturaleza: montes, bosques, estepa. El poeta reitera el recurso de la repetición con expansión. La calidad sonora es muy importante en el texto original.
29,1-2 Toda la corte celeste, en el templo del cielo, o con vestiduras litúrgicas, rendirá homenaje a Yhwh.
29,3-9 Comienza la tormenta en el océano, que puede ser el Mediterráneo (cfr. 1 Re 18,44s) o el mundo acuático celeste (Gn 1,6s). Salta al Líbano, baja al Sarión, desciende a una estepa no identificable, penetra en los bosques. El poeta lo abarca todo con la mirada. La cantidad de espacio, la variedad de escenas, confieren al poema velocidad. Los enlaces suceden con un relevo de truenos que salvan con el fragor las distancias. El trueno está sentido como sonido corpóreo y activo: troncha, retuerce, sacude. Los rasgos de movimiento superan a los visuales.
29,3 Véanse Sal 18,14; Job 37,4s.
29,4 Véase Sal 68,34.
29,6 Véase Sal 114,3.6. La comparación doméstica la dimensión cósmica de las montañas.
29,8 "Sacude": hace estremecerse, como agitación física y expresión de terror: Jr 51,29; Hab 3,10.
29,9 Corrijo el texto hebreo, para quedarme en el reino vegetal. El original dice "hace partir las ciervas", las hace abortar de terror. El templo puee ser el terrestre, donde se reúne el pueblo, o el celeste, done rinden homenaje los seres divinos. Un grito unísono responde a la "voz" séptuple del Señor.
29,10-11 Tras la tormenta sobreviene la paz. En la tremenda sacudida de la naturaleza, ancha y contagiosa, el Señor está tranquilamente sentado, por encima de las aguas. Ese Señor tiene un pueblo a quien otorgar el poder y bendice con la paz.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Mt 8,23-27 nos muestra a Jesús señor de la tempestad. Mt 27,45s.50s describe la muerte de Jesús como teofanía: tinieblas, temblor de tierra, una gran voz. Una reminiscencia de los siete truenos se lee en Ap 10,2s. Autores antiguos aplican el salmo a la venida del Espíritu Santo y lo desmenuzan ingeniosamente.
LUIS ALONSO SCHÖKEL
SALMOS ÍNDICE.
jueves, 5 de agosto de 2010
domingo, 1 de agosto de 2010
SALMO 28 (27)
1 A ti, Señor, te invoco.
Roca mía, no te me hagas el sordo;
que si te me callas, seré uno de tantos
como bajan a la fosa.
2 Escucha la voz de mi súplica
cuando te pido auxilio,
cuando tiendo las manos
hacia tu templo sagrado.
3 No me arrebates con los malvados
ni con los malhechores:
saludan con la paz al prójimo
y con malicia en el corazón.
4 Dales lo que merecen sus obras
y la maldad de sus actos,
dales lo que merecen sus acciones,
devuélveles lo que se merecen.
5 Como no atienden a la obra de Dios,
a la acción de sus manos,
los derribará y no los reconstruirá.
6 ¡Bendito sea el Señor
que escuchó la voz de mi súplica!
7 El Señor es mi fuerza y mi escudo:
en él confía mi corazón.
Me socorrió y mi corazón exulta
y le canta agradecido.
8 El Señor es mi fuerza
y baluarte salvador de su Ungido.
9 Salva a tu pueblo, bendice a tu heredad,
apaciéntalos y llévalos por siempre.
Es una súplica con sus motivaciones: el peligro extremo del orante (1), la agresión del enemigo (3-5); incluye la acción de gracias anticipada (6-7) que responde a la petición (2a y 6b). El final es un apéndice: petición por el rey y el pueblo. Aunque los motivos son convencionales, el modo de tratarlos tiene detalles originales.
28,1 Los dos verbos juntos se refieren al destierro en Is 42,14. Separados son frecuentes y suelen significar una actitud provisional de Dios. La segunda parte apunta al misterio de la conservación: sin la intervención de Dios, el hombre fenece; claro que el autor lo enfoca a un peligro grave.
28,2 El debir es el camarín o recinto último del templo, adonde accede una vez al año el sumo sacerdote. La fórmula resulta original y enfática.
28,3-5 Salvo un par de datos, las acciones de los malvados son genéricas. La pena invocada puede ser simple retribución, sin evocar la ley del talión.
28,3 Un buen comentario sobre la falsedad se lee en Prov 26,24-26.
28,4 Sobre la retribución: Is 59,16; Sal 94,2; Prov 12,14 etc.
28,5 Los malvados despliegan su actividad prescindiendo de Dios: mentalmente ellos reducen al Señor al silencio o la inacción.
28,7 Los títulos militares son aquí convencionales.
28,8 El recuerdo final del Ungido (rey) es semejante al del Sal 61.
28,9 Los títulos tradicionales se acumulan: pueblo, heredad, rebaño (implícito).
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
El grito de Cristo en la cruz, "¿por qué me has abandonado?" parece resonar dentro del silencio de Dios, por el cual Cristo inocente se asemeja a los pecadores que bajan a la fosa. Pero el corazón de Cristo confía en el Padre, y éste salva a su Ungido y por él a su pueblo.
Roca mía, no te me hagas el sordo;
que si te me callas, seré uno de tantos
como bajan a la fosa.
2 Escucha la voz de mi súplica
cuando te pido auxilio,
cuando tiendo las manos
hacia tu templo sagrado.
3 No me arrebates con los malvados
ni con los malhechores:
saludan con la paz al prójimo
y con malicia en el corazón.
4 Dales lo que merecen sus obras
y la maldad de sus actos,
dales lo que merecen sus acciones,
devuélveles lo que se merecen.
5 Como no atienden a la obra de Dios,
a la acción de sus manos,
los derribará y no los reconstruirá.
6 ¡Bendito sea el Señor
que escuchó la voz de mi súplica!
7 El Señor es mi fuerza y mi escudo:
en él confía mi corazón.
Me socorrió y mi corazón exulta
y le canta agradecido.
8 El Señor es mi fuerza
y baluarte salvador de su Ungido.
9 Salva a tu pueblo, bendice a tu heredad,
apaciéntalos y llévalos por siempre.
Es una súplica con sus motivaciones: el peligro extremo del orante (1), la agresión del enemigo (3-5); incluye la acción de gracias anticipada (6-7) que responde a la petición (2a y 6b). El final es un apéndice: petición por el rey y el pueblo. Aunque los motivos son convencionales, el modo de tratarlos tiene detalles originales.
28,1 Los dos verbos juntos se refieren al destierro en Is 42,14. Separados son frecuentes y suelen significar una actitud provisional de Dios. La segunda parte apunta al misterio de la conservación: sin la intervención de Dios, el hombre fenece; claro que el autor lo enfoca a un peligro grave.
28,2 El debir es el camarín o recinto último del templo, adonde accede una vez al año el sumo sacerdote. La fórmula resulta original y enfática.
28,3-5 Salvo un par de datos, las acciones de los malvados son genéricas. La pena invocada puede ser simple retribución, sin evocar la ley del talión.
28,3 Un buen comentario sobre la falsedad se lee en Prov 26,24-26.
28,4 Sobre la retribución: Is 59,16; Sal 94,2; Prov 12,14 etc.
28,5 Los malvados despliegan su actividad prescindiendo de Dios: mentalmente ellos reducen al Señor al silencio o la inacción.
28,7 Los títulos militares son aquí convencionales.
28,8 El recuerdo final del Ungido (rey) es semejante al del Sal 61.
28,9 Los títulos tradicionales se acumulan: pueblo, heredad, rebaño (implícito).
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
El grito de Cristo en la cruz, "¿por qué me has abandonado?" parece resonar dentro del silencio de Dios, por el cual Cristo inocente se asemeja a los pecadores que bajan a la fosa. Pero el corazón de Cristo confía en el Padre, y éste salva a su Ungido y por él a su pueblo.
SALMO 27 (26)
1 El Señor es mi luz y mi salvación:
¿a quién temeré?
el Señor es baluarte de mi vida:
¿de quién me asustaré?
2 Cuando me atacan los malhechores
para tragarme vivo,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen.
3 Si un ejército acampca contra mí,
mi corazón no teme;
si entran en batalla contra mí,
aun así yo confío.
4 Una cosa pido al Señor,
es lo que busco:
habitar en la casa del Señor
todos los días de mi vida;
contemplando la belleza del Señor,
observando su templo.
5 El me guarecerá en su cabaña
a la hora del peligro;
me esconderá en lo escondido de su tienda,
me alzará sobre la roca.
6 Entonces levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca.
En su tienda ofreceré sacrificios
entre aclamaciones,
cantando y tañendo para el Señor.
7 Escucha, Señor, mi voz que te llama,
ten piedad de mí, respóndeme:
8 -"Buscad mi rostro".
Mi corazón te dice:
-Yo busco tu rostro, Señor:
9 no me ocultes tu rostro.
No apartes con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me rechaces, no me abandones,
Dios de mi salvacón.
10 Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
el Señor me acogerá.
11 Indícame, Señor, tu camino,
guíame por un sendero llano
pues me están espiando;
12 no me entregues a la saña de mis rivales.
Se levantan contra mí testigos falsos,
acusadores violentos.
13 Yo en cambio espero gozar
de la dicha del Señor en el país de la vida.
14 -Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.
Salmo de confianza muy bello y muy especial. En la primera parte (1-6), confianza a despecho de dificultades y peligros: aunque lo asedie un campamento y lo asalte un ejército, aunque sus padres lo abandonen, aunque lo acusen testigos falsos, él sigue confiando. Tres situaciones: bélica, familiar, social. Del salmo se podría extraer un vocabulario: confianza (3), levantar cabeza (6), fiarse (13), esperar (14). A los cuales se porían añadir los títulos del Señor y sus acciones.
Pero sucede la paradoja: después de tanto alardear de valor, pronuncia una súplica preocupada, apremiante, con cambio de estilo. No nos extrañaría una súplica urgente (7-13) seguida de una profesión de confianza (1-6). Mi fijo en el corte de 6 y 7. La promesa de acción de gracias de 6b suena como final del salmo: 30; 52; 54; 59 etc. El imperativo de 7a suena a comienzo de salmo: 17; 27; 61; 64; 102 etc.
Con todo, creo que hay que tomar el salmo como unidad y descubrir el denominador común, el miedo, gran enemigo interior.
El miedo anida en un subterráneo de su espíritu y aflora a la conciencia, y no es posible reprimirlo del todo. Esas preguntas desafiantes del comienzo son en rigor estímulo interno disimulado. La convicción mental y teórica de que el Señor es seguridad se debate con el sentimiento irremediable del miedo. De ahí el desarrollo desconcertante del salmo.
27, 1-6 La primera parte está dominada por la imagen bélica, que contagia cotros detalles; el templo, sin dejar de ser "cabaña y tienda", es roca defensiva. Sucede una doble elevación: el templo, refugio bélico provisorio, asciende a morada permanente, de edificio donde habitar a lugar donde estar con Dios. Asediado, el orante se esconde. En ese recinto pasa de la "observación" sensible a la "contemplación" espiritual. Allí supera los miedos que atenazan y se entrega al canto gozoso. Su fuga ha sido una huida hacia dentro y hacia arriba (5).
27,1 Los tres títulos de Dios son un programa. Luz: Sal 36,10: Salvación Sal 18,3.47; baluarte Sal 31,3.5. Sobre el temor: Jr 1,17; Is 51,12.
27,2 "Tragarme vivo": a la letra "comer la carne"; Is 9,19; 49,26.
27,4b Coincide conel final del Sal 23. Habitar vitaliciamente en el templo es privilegio de sacerdotes y levitas.
27,4c El templo material puede ser observado (Sal 48,13-15); la belleza del Señor se contempla en una experiencia espiritual.
27,6b Es dudoso el significado de la expresión insólita: sacrificios que consisten en aclamar festivamente al Señor, o sacrificios acompañados de aclamaciones.
27,7-12 La súplica está compuesta de diez peticiones: cinco positivas y cinco negativas equivalentes. Muy importante es el diálogo en 7-8, que exige explicación especial.
27,7-8 El texto es difícil, y los autores cambian la vocalización o el orden. En efecto: "buscad mi rostro" sólo lo puede decir el Señor: cfr. Os 5,15; 2 Cor 7,14. Yo traslado y tomo esa frase como texto de "respóndeme"; y coordino dos verbos de dcir: "respóndeme - le dice mi corazón". El orante quiere escuchar de Dios la invitación que normalmente dirige a la comunidad; al oírla, replica que ya la está cumpliendo, que la cumpla también el Señor.
27,9 La "ira" responde al pecado y anula confianza. Con todo, el salmista no confiesa pecados ni pide perdón; solamente deja pasar por la mente y salir por los labios, para conjurarla, esa terrible posibilidad.
27,10 Sobre niños expósitos. Ez 16. El orante no registra un hecho, sino apunta una hipótesis extrema, casi inimaginable, que unos padres agandonen a su hijo. Al emplear el autor como término de comparación un sentimiento humano radical, atrae a Dios a dicha esfera simbólica: complétase con Is 49,15 y Sal 103,13s.
27,11b-12a Entregar al adversario podría ser la concreción de apartar con ira, como muestra el Deuteronomista en el libro de los Jueces.
27,12b Del peligro bélico pasa a peligros judiciales.
27,13 "Yo en cambio": fórmula hebrea muy dudosa. Algunos lo toman como juramento. Hay que colocar el segundo hemistiquio en paralelo con 4c: en vez de belleza, bondad, en vez de templo, tierra de los vivos.
27,14 ¿Quién pronuncia las frases? - Un sacerdote, un profeta cúltico, o una voz interior. Siendo texto de repertorio, la asignación queda abierta.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
El tema de la confianza en Dios adquiere urgencia y validez renovadas por la revelación de la paternidad de Dios y la victoria de Cristo. Véase Jn 14,1s; 16,3; Lc 11,13; 1 Cor 1,3-5.
¿a quién temeré?
el Señor es baluarte de mi vida:
¿de quién me asustaré?
2 Cuando me atacan los malhechores
para tragarme vivo,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen.
3 Si un ejército acampca contra mí,
mi corazón no teme;
si entran en batalla contra mí,
aun así yo confío.
4 Una cosa pido al Señor,
es lo que busco:
habitar en la casa del Señor
todos los días de mi vida;
contemplando la belleza del Señor,
observando su templo.
5 El me guarecerá en su cabaña
a la hora del peligro;
me esconderá en lo escondido de su tienda,
me alzará sobre la roca.
6 Entonces levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca.
En su tienda ofreceré sacrificios
entre aclamaciones,
cantando y tañendo para el Señor.
7 Escucha, Señor, mi voz que te llama,
ten piedad de mí, respóndeme:
8 -"Buscad mi rostro".
Mi corazón te dice:
-Yo busco tu rostro, Señor:
9 no me ocultes tu rostro.
No apartes con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me rechaces, no me abandones,
Dios de mi salvacón.
10 Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
el Señor me acogerá.
11 Indícame, Señor, tu camino,
guíame por un sendero llano
pues me están espiando;
12 no me entregues a la saña de mis rivales.
Se levantan contra mí testigos falsos,
acusadores violentos.
13 Yo en cambio espero gozar
de la dicha del Señor en el país de la vida.
14 -Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.
Salmo de confianza muy bello y muy especial. En la primera parte (1-6), confianza a despecho de dificultades y peligros: aunque lo asedie un campamento y lo asalte un ejército, aunque sus padres lo abandonen, aunque lo acusen testigos falsos, él sigue confiando. Tres situaciones: bélica, familiar, social. Del salmo se podría extraer un vocabulario: confianza (3), levantar cabeza (6), fiarse (13), esperar (14). A los cuales se porían añadir los títulos del Señor y sus acciones.
Pero sucede la paradoja: después de tanto alardear de valor, pronuncia una súplica preocupada, apremiante, con cambio de estilo. No nos extrañaría una súplica urgente (7-13) seguida de una profesión de confianza (1-6). Mi fijo en el corte de 6 y 7. La promesa de acción de gracias de 6b suena como final del salmo: 30; 52; 54; 59 etc. El imperativo de 7a suena a comienzo de salmo: 17; 27; 61; 64; 102 etc.
Con todo, creo que hay que tomar el salmo como unidad y descubrir el denominador común, el miedo, gran enemigo interior.
El miedo anida en un subterráneo de su espíritu y aflora a la conciencia, y no es posible reprimirlo del todo. Esas preguntas desafiantes del comienzo son en rigor estímulo interno disimulado. La convicción mental y teórica de que el Señor es seguridad se debate con el sentimiento irremediable del miedo. De ahí el desarrollo desconcertante del salmo.
27, 1-6 La primera parte está dominada por la imagen bélica, que contagia cotros detalles; el templo, sin dejar de ser "cabaña y tienda", es roca defensiva. Sucede una doble elevación: el templo, refugio bélico provisorio, asciende a morada permanente, de edificio donde habitar a lugar donde estar con Dios. Asediado, el orante se esconde. En ese recinto pasa de la "observación" sensible a la "contemplación" espiritual. Allí supera los miedos que atenazan y se entrega al canto gozoso. Su fuga ha sido una huida hacia dentro y hacia arriba (5).
27,1 Los tres títulos de Dios son un programa. Luz: Sal 36,10: Salvación Sal 18,3.47; baluarte Sal 31,3.5. Sobre el temor: Jr 1,17; Is 51,12.
27,2 "Tragarme vivo": a la letra "comer la carne"; Is 9,19; 49,26.
27,4b Coincide conel final del Sal 23. Habitar vitaliciamente en el templo es privilegio de sacerdotes y levitas.
27,4c El templo material puede ser observado (Sal 48,13-15); la belleza del Señor se contempla en una experiencia espiritual.
27,6b Es dudoso el significado de la expresión insólita: sacrificios que consisten en aclamar festivamente al Señor, o sacrificios acompañados de aclamaciones.
27,7-12 La súplica está compuesta de diez peticiones: cinco positivas y cinco negativas equivalentes. Muy importante es el diálogo en 7-8, que exige explicación especial.
27,7-8 El texto es difícil, y los autores cambian la vocalización o el orden. En efecto: "buscad mi rostro" sólo lo puede decir el Señor: cfr. Os 5,15; 2 Cor 7,14. Yo traslado y tomo esa frase como texto de "respóndeme"; y coordino dos verbos de dcir: "respóndeme - le dice mi corazón". El orante quiere escuchar de Dios la invitación que normalmente dirige a la comunidad; al oírla, replica que ya la está cumpliendo, que la cumpla también el Señor.
27,9 La "ira" responde al pecado y anula confianza. Con todo, el salmista no confiesa pecados ni pide perdón; solamente deja pasar por la mente y salir por los labios, para conjurarla, esa terrible posibilidad.
27,10 Sobre niños expósitos. Ez 16. El orante no registra un hecho, sino apunta una hipótesis extrema, casi inimaginable, que unos padres agandonen a su hijo. Al emplear el autor como término de comparación un sentimiento humano radical, atrae a Dios a dicha esfera simbólica: complétase con Is 49,15 y Sal 103,13s.
27,11b-12a Entregar al adversario podría ser la concreción de apartar con ira, como muestra el Deuteronomista en el libro de los Jueces.
27,12b Del peligro bélico pasa a peligros judiciales.
27,13 "Yo en cambio": fórmula hebrea muy dudosa. Algunos lo toman como juramento. Hay que colocar el segundo hemistiquio en paralelo con 4c: en vez de belleza, bondad, en vez de templo, tierra de los vivos.
27,14 ¿Quién pronuncia las frases? - Un sacerdote, un profeta cúltico, o una voz interior. Siendo texto de repertorio, la asignación queda abierta.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
El tema de la confianza en Dios adquiere urgencia y validez renovadas por la revelación de la paternidad de Dios y la victoria de Cristo. Véase Jn 14,1s; 16,3; Lc 11,13; 1 Cor 1,3-5.
martes, 27 de julio de 2010
SALMO 26 (25)
1 Júzgame, Señor, que procedo honradamente,
confiado en el Señor no flaqueo.
2 Escrútame, Señor, ponme a prueba,
aquilata mis entrañas y mi corazón;
3 porque tengo ante los ojos tu lealtad
y procedo según tu fidelidad.
4 No me siento con gente falsa,
con los clandestinos no voy;
5 detesto la banda de malhechores,
con los malvados no me siento.
6 Me lavo purificándome las palmas
y doy vueltas en torno a tu altar,
7 haciendo oír mi acción de gracias
y contando tus maravillas.
8 Señor, yo amo la casa donde moras,
el lugar donde reside tu Gloria.
9 No me quites el alma con los pecadores
ni con los sanguinarios la vida;
10 que en su izquierda llevan infamias
y llenan su derecha de sobornos.
11 Yo en cambio procedo honradamente:
sálvame, ten piedad de mí;
12 mi pie se mantiene en el camino recto,
en la asamblea bendeciré al Señor.
El salmo encaja bastante bien en un juicio de apelación, sea real y objetivo, sea exresión estilizada de una experiencia espiritual. La primera palabra es "júzgame". Ante el juez comparece el orante y protesta de su inocencia (1.3.11.12). Su conducta incluye actos externos, observables, y una zona interna, "corazón y riñones", patente a Dios (2). El orante comparece frente a un grupo anónimo, del cual se distancia en la conducta (4-5 cfr. Sal 1,1; Sab 2) y pide no ser confundido en la sentencia (9). Pero no presenta un caso concreto, sino afirmaciones de conjunto y genéricas.
Leído como imitación literaria, su sentido se puede resumir así: La conciencia no me acusa de delitos graves; por eso, me someto al juicio de Dios; compárese con Prov 16,2; 21,2. Pero el orante no alega sólo su inocencia; confía en el Señor (1b), cuenta con su lealtad y fidelidad (3), pide compasión y liberación (11b); compárese con la confesión de Pablo en 1 Cor 4,3s. Además se refiere a delitos graves (9), no a toda clase de faltas.
Los versos 6-8 introducen el tema del culto, pero no aclaran su relación con la ética. ¿Son parte de ella?, ¿la presuponen?, ¿la confirman? Al menos son complementarios, como muestran las oposciones: "odio a los malhechores / amo tu morada", "no me siento con ellos / giro en torno a tu altar".
26,1 El imperativo se lee también en Sal 7,9; 35,24 y 43,1. Se puede discutir la relación de los tres verbos. Propongo: si soy honrado, si no flaqueo, es porque confío en el Señor.
26,2 "Poner a prueba" es colocar al hombre en una situación en la que, al decidir, se realiza y manifiesta: Dt 8,2.
26,3 "Lealtad y fidelidad": no apela a la justicia (Sal 35,14) ni menciona la ley.
26,4-5 No son cuatro grupos diferenciados, sino uno con varias características. "Clandestinos": respecto a los hombres (Sal 11,2); no está claro si también se refiere a Dios: cfr. Is 29,15.
26,6-8 La vida cúltica se articula en tres componentes: los ritos de lavatorio y procesión, la alabanza y relato, el amor a la morada. El lavatorio ritual puede significar la pureza existente o la purificación: Dt 21,1-9; Is 1,15.
"En torno": no se indica si es marcha procesional o danza: cfr. Sal 118,27. Se "ama" la morada en atención a quien la habita.
26,9 Distinción y separación de inocentes y culpables: como en Gn 18,24; Nm 16,26.
26,10 "En las manos" llevan la prueba del delito. "Soborno": Ex 23,8; Dt 10,17; Is 1,23 etc.
26,11-12 En paralelismo: los primeros hemistiquios son sinonímicos, los segundos, correlativos.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Sobre el testimonio de la conciencia puede leerse 2 Cor 1,12; Heb 13,18 y el citado 1 Co 4,4. Purificación y conciencia van unidos en 1 Pe 3,21s con referencia al bautismo.
confiado en el Señor no flaqueo.
2 Escrútame, Señor, ponme a prueba,
aquilata mis entrañas y mi corazón;
3 porque tengo ante los ojos tu lealtad
y procedo según tu fidelidad.
4 No me siento con gente falsa,
con los clandestinos no voy;
5 detesto la banda de malhechores,
con los malvados no me siento.
6 Me lavo purificándome las palmas
y doy vueltas en torno a tu altar,
7 haciendo oír mi acción de gracias
y contando tus maravillas.
8 Señor, yo amo la casa donde moras,
el lugar donde reside tu Gloria.
9 No me quites el alma con los pecadores
ni con los sanguinarios la vida;
10 que en su izquierda llevan infamias
y llenan su derecha de sobornos.
11 Yo en cambio procedo honradamente:
sálvame, ten piedad de mí;
12 mi pie se mantiene en el camino recto,
en la asamblea bendeciré al Señor.
El salmo encaja bastante bien en un juicio de apelación, sea real y objetivo, sea exresión estilizada de una experiencia espiritual. La primera palabra es "júzgame". Ante el juez comparece el orante y protesta de su inocencia (1.3.11.12). Su conducta incluye actos externos, observables, y una zona interna, "corazón y riñones", patente a Dios (2). El orante comparece frente a un grupo anónimo, del cual se distancia en la conducta (4-5 cfr. Sal 1,1; Sab 2) y pide no ser confundido en la sentencia (9). Pero no presenta un caso concreto, sino afirmaciones de conjunto y genéricas.
Leído como imitación literaria, su sentido se puede resumir así: La conciencia no me acusa de delitos graves; por eso, me someto al juicio de Dios; compárese con Prov 16,2; 21,2. Pero el orante no alega sólo su inocencia; confía en el Señor (1b), cuenta con su lealtad y fidelidad (3), pide compasión y liberación (11b); compárese con la confesión de Pablo en 1 Cor 4,3s. Además se refiere a delitos graves (9), no a toda clase de faltas.
Los versos 6-8 introducen el tema del culto, pero no aclaran su relación con la ética. ¿Son parte de ella?, ¿la presuponen?, ¿la confirman? Al menos son complementarios, como muestran las oposciones: "odio a los malhechores / amo tu morada", "no me siento con ellos / giro en torno a tu altar".
26,1 El imperativo se lee también en Sal 7,9; 35,24 y 43,1. Se puede discutir la relación de los tres verbos. Propongo: si soy honrado, si no flaqueo, es porque confío en el Señor.
26,2 "Poner a prueba" es colocar al hombre en una situación en la que, al decidir, se realiza y manifiesta: Dt 8,2.
26,3 "Lealtad y fidelidad": no apela a la justicia (Sal 35,14) ni menciona la ley.
26,4-5 No son cuatro grupos diferenciados, sino uno con varias características. "Clandestinos": respecto a los hombres (Sal 11,2); no está claro si también se refiere a Dios: cfr. Is 29,15.
26,6-8 La vida cúltica se articula en tres componentes: los ritos de lavatorio y procesión, la alabanza y relato, el amor a la morada. El lavatorio ritual puede significar la pureza existente o la purificación: Dt 21,1-9; Is 1,15.
"En torno": no se indica si es marcha procesional o danza: cfr. Sal 118,27. Se "ama" la morada en atención a quien la habita.
26,9 Distinción y separación de inocentes y culpables: como en Gn 18,24; Nm 16,26.
26,10 "En las manos" llevan la prueba del delito. "Soborno": Ex 23,8; Dt 10,17; Is 1,23 etc.
26,11-12 En paralelismo: los primeros hemistiquios son sinonímicos, los segundos, correlativos.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Sobre el testimonio de la conciencia puede leerse 2 Cor 1,12; Heb 13,18 y el citado 1 Co 4,4. Purificación y conciencia van unidos en 1 Pe 3,21s con referencia al bautismo.
sábado, 24 de julio de 2010
SALMO 25 (24)
1 A tí, Señor Dios mío, levanto mi alma:
2 en ti confío, no quede defraudado,
no triunfen de mí mis enemigos.
3 Los que esperan en ti no quedan defraudados;
quedan defraudados los desleales sin razón.
4 Indícame, Señor, tus caminos,
enséñame tus sendas;
5 encamíname con tu fidelidad, enséñame,
pues tú eres mi Dios salvador.
5b En ti espero todo el día
7b por tu bondad, Señor.
6 Acuérdate, Señor, que tu compasión
y tu lealtad son eternas:
7 de mis pecados juveniles, de mis culpas
no te acuerdes; según tu lealtad,
tú acuérdate de mí.
8 Bueno y recto es el Señor; por eso
señala a los pecadores el camino;
9 encamina con el mandato a los humildes,
enseña a los humildes su camino.
10 Las sendas del Señor son lealtad y fidelidad
para los que observan la alianza y sus preceptos.
11 Por tu nombre, Señor, perdona
mi delito por grande que sea.
12 ¿Quién es ése que respeta al Señor?
Le indicará el camino que ha de escoger;
13 la dicha será su morada
y su descendencia poseerá un terreno.
14 El Señor se confía a sus fieles
y con su alianza los instruye.
15 Mis ojos están fijos en el Señor
pues él sacará mis pies de la red.
16 Vuélvete a mí y ten piedad,
que estoy solo y afligido;
17 ensancha mi corazón apretado
y sácame de mis congojas.
18 Atiende a mi aflicción y mi fatiga
y perdona todos mis pecados;
19 mira cuántos son mis enemigos
que me odian con odio violento.
20 Guarda mi vida y líbrame
que no quede defraudado
de haberme acogido a ti.
21 Rectitud y honradez me custodiarán
porque espero en ti.
22 Redime, Dios, a Israel
de todos sus pelgros.
Este Salmo pertenece al grupo de los acrósticos que desgranan sus piezas por las 22 letras del alfabeto hebreo. Son tardíos y responden, en la creación a situaciones escolares, en el uso a la piedad privada. Como si un maestro quisiera enseñar a rezar a sus alumnos: cfr. Eclo 39,14; 43,30. El salmo es en casi todas sus piezas convencional: nos enseña cómor reza un israelita a quien no se le ocurre nada nuevo.
Aunque el artificio alfabético no favorece la composición unitaria, se pueden rastrear en el texto algunos temas dominantes.
a) Lo sapiencial: camino (4ab.5.8.9ab.12) y la enseñanza (4ab.5.8.9.12.14). El maestro humano se retira y deja el puesto al Señor.
b) La alianza con sus componentes (9.10.14); de parte de Dios la lealtad (6.7.10), de parte del hombre respeto, reverencia y esperanza (2.3.5.12.14.21).
c) En el v.14b se cruzan ambas: Dios enseña al hombre por medio de las estipulaciones de la alianza.
d) Como complemento, el pecado (7ab.8.11.18) y el perdón (7.11.18).
25,1 "Levanto mi alma": en sentido corporal la expresión hebrea es alzar el cuello para dirigirse a alquien que está arriba. Se espiritualiza, y significa tomar la vida consciente, íntima y elevarla a Dios. Tres palabras comienzan por alef.
25,2 La confianza impide el fracaso: IS 42,17; Job 6,20. Dos palabras empiezan por B y otras por alef.
25,3 "Desleales": a la alianza, "sin razón" para romper sus compromisos; lo cual lleva al fracaso de la existencia.
25,4 Dios traza el camino de antemano, como en un mapa; por eso se llaman "tus caminos".
25,5 La guía de Dios no es acto de poder, sino gesto de favor y acto de salvación.
25,5b.7b Con una simple trasposición completo el verso de la letra W.
25,6 En la visión de Moisés (Éx 33,19+34,6) se acumulan: bondad, compasión, piedad, misericordia y fidelidad. El autor puede haberlos tomado de fórmulas litúrgicas para repartirlos por el salmo.
25,7 Bajo el arco inmenso, "eterno" de la bondad compasiva de Dios discurre el arco breve de la vida humana y el segmento de la juventud, con sus pasiones y caídas. "No acordarse" puede tener valor judicial, es sinónimo de perdón: Jr 31,34.
25,8 Bondad y rectitud se temperan mutuamente. Por ellas Dios está dispuesto a guiar incluso a los pecadores, precisamente a los pecadores.
25,9 "Humildes": es un tiempo concepto sociológico, son los marginados; después se hace concepto teológico y llega a identificarse con los judíos oprimidos y fieles.
25,10 La alianza es compromiso mutuo: cfr. Ex 20,6; Dt 26,17-19.
25,11 Si peca, el hombre no puede alegar méritos ni aceptar la alianza quebrantada. El único argumento válido es Dios mismo: su nombre, su fama. El perdón es acto gratuito que honra el nombre de Dios.
25,12 "Escoger": creo que el sujeto es el hombre, según Dt 30,19; Sal 119,30; el verbo entra en la terminología de la alianza.
25,13 Detrás del camino viene la posesión de la tierra, o de un terreno para la familia; cfr, Sal 37, se puede definir como "dicha" tal situación.
25,14 Dios confidente, íntimo; relación que no se concilia con el temor, sí con el respeto; Job 29,4; Prov 3,32.
25,15 La mirada fija equivale a una petición muda y eficaz.
25,16 A la cual responde el rostro "vuelto" de Dios.
25,17 El mismo juego de aprieto y anchura que en 4,2.
25,18 Cambio el verbo hebreo por un sinónimo común, para restablecer el verso de la Q: compárese con Sal 9,4; 10,14; 31,8; Lam 1,19.
25,19 La expresión "odio violento" es un hebreo única.
25,20 Recoge el tema de 2 con la variante "acogerse".
25,21 "Rectitud y honradez": personificadas; probablemente cualidades de Dios, como puede indicar el contexto.
25,22 Un estrambote con el verbo pdh como al final del Sal 34. Podría servir como antífona para la recitación alterna.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Un salmo tan convencional no se presta a una trasposición global. Se puede leer Rom 5,5 com cita o resonancia del v.3. Los temas de enseñanza y camino y alianza entran fácilmente en el nuevo cauce espiritual.
2 en ti confío, no quede defraudado,
no triunfen de mí mis enemigos.
3 Los que esperan en ti no quedan defraudados;
quedan defraudados los desleales sin razón.
4 Indícame, Señor, tus caminos,
enséñame tus sendas;
5 encamíname con tu fidelidad, enséñame,
pues tú eres mi Dios salvador.
5b En ti espero todo el día
7b por tu bondad, Señor.
6 Acuérdate, Señor, que tu compasión
y tu lealtad son eternas:
7 de mis pecados juveniles, de mis culpas
no te acuerdes; según tu lealtad,
tú acuérdate de mí.
8 Bueno y recto es el Señor; por eso
señala a los pecadores el camino;
9 encamina con el mandato a los humildes,
enseña a los humildes su camino.
10 Las sendas del Señor son lealtad y fidelidad
para los que observan la alianza y sus preceptos.
11 Por tu nombre, Señor, perdona
mi delito por grande que sea.
12 ¿Quién es ése que respeta al Señor?
Le indicará el camino que ha de escoger;
13 la dicha será su morada
y su descendencia poseerá un terreno.
14 El Señor se confía a sus fieles
y con su alianza los instruye.
15 Mis ojos están fijos en el Señor
pues él sacará mis pies de la red.
16 Vuélvete a mí y ten piedad,
que estoy solo y afligido;
17 ensancha mi corazón apretado
y sácame de mis congojas.
18 Atiende a mi aflicción y mi fatiga
y perdona todos mis pecados;
19 mira cuántos son mis enemigos
que me odian con odio violento.
20 Guarda mi vida y líbrame
que no quede defraudado
de haberme acogido a ti.
21 Rectitud y honradez me custodiarán
porque espero en ti.
22 Redime, Dios, a Israel
de todos sus pelgros.
Este Salmo pertenece al grupo de los acrósticos que desgranan sus piezas por las 22 letras del alfabeto hebreo. Son tardíos y responden, en la creación a situaciones escolares, en el uso a la piedad privada. Como si un maestro quisiera enseñar a rezar a sus alumnos: cfr. Eclo 39,14; 43,30. El salmo es en casi todas sus piezas convencional: nos enseña cómor reza un israelita a quien no se le ocurre nada nuevo.
Aunque el artificio alfabético no favorece la composición unitaria, se pueden rastrear en el texto algunos temas dominantes.
a) Lo sapiencial: camino (4ab.5.8.9ab.12) y la enseñanza (4ab.5.8.9.12.14). El maestro humano se retira y deja el puesto al Señor.
b) La alianza con sus componentes (9.10.14); de parte de Dios la lealtad (6.7.10), de parte del hombre respeto, reverencia y esperanza (2.3.5.12.14.21).
c) En el v.14b se cruzan ambas: Dios enseña al hombre por medio de las estipulaciones de la alianza.
d) Como complemento, el pecado (7ab.8.11.18) y el perdón (7.11.18).
25,1 "Levanto mi alma": en sentido corporal la expresión hebrea es alzar el cuello para dirigirse a alquien que está arriba. Se espiritualiza, y significa tomar la vida consciente, íntima y elevarla a Dios. Tres palabras comienzan por alef.
25,2 La confianza impide el fracaso: IS 42,17; Job 6,20. Dos palabras empiezan por B y otras por alef.
25,3 "Desleales": a la alianza, "sin razón" para romper sus compromisos; lo cual lleva al fracaso de la existencia.
25,4 Dios traza el camino de antemano, como en un mapa; por eso se llaman "tus caminos".
25,5 La guía de Dios no es acto de poder, sino gesto de favor y acto de salvación.
25,5b.7b Con una simple trasposición completo el verso de la letra W.
25,6 En la visión de Moisés (Éx 33,19+34,6) se acumulan: bondad, compasión, piedad, misericordia y fidelidad. El autor puede haberlos tomado de fórmulas litúrgicas para repartirlos por el salmo.
25,7 Bajo el arco inmenso, "eterno" de la bondad compasiva de Dios discurre el arco breve de la vida humana y el segmento de la juventud, con sus pasiones y caídas. "No acordarse" puede tener valor judicial, es sinónimo de perdón: Jr 31,34.
25,8 Bondad y rectitud se temperan mutuamente. Por ellas Dios está dispuesto a guiar incluso a los pecadores, precisamente a los pecadores.
25,9 "Humildes": es un tiempo concepto sociológico, son los marginados; después se hace concepto teológico y llega a identificarse con los judíos oprimidos y fieles.
25,10 La alianza es compromiso mutuo: cfr. Ex 20,6; Dt 26,17-19.
25,11 Si peca, el hombre no puede alegar méritos ni aceptar la alianza quebrantada. El único argumento válido es Dios mismo: su nombre, su fama. El perdón es acto gratuito que honra el nombre de Dios.
25,12 "Escoger": creo que el sujeto es el hombre, según Dt 30,19; Sal 119,30; el verbo entra en la terminología de la alianza.
25,13 Detrás del camino viene la posesión de la tierra, o de un terreno para la familia; cfr, Sal 37, se puede definir como "dicha" tal situación.
25,14 Dios confidente, íntimo; relación que no se concilia con el temor, sí con el respeto; Job 29,4; Prov 3,32.
25,15 La mirada fija equivale a una petición muda y eficaz.
25,16 A la cual responde el rostro "vuelto" de Dios.
25,17 El mismo juego de aprieto y anchura que en 4,2.
25,18 Cambio el verbo hebreo por un sinónimo común, para restablecer el verso de la Q: compárese con Sal 9,4; 10,14; 31,8; Lam 1,19.
25,19 La expresión "odio violento" es un hebreo única.
25,20 Recoge el tema de 2 con la variante "acogerse".
25,21 "Rectitud y honradez": personificadas; probablemente cualidades de Dios, como puede indicar el contexto.
25,22 Un estrambote con el verbo pdh como al final del Sal 34. Podría servir como antífona para la recitación alterna.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Un salmo tan convencional no se presta a una trasposición global. Se puede leer Rom 5,5 com cita o resonancia del v.3. Los temas de enseñanza y camino y alianza entran fácilmente en el nuevo cauce espiritual.
domingo, 13 de junio de 2010
SALMO 24 (23)
Sal 15; Is 33,14-16.
1 Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe con sus habitantes,
2 pues él la fundó sobre las mares,
sobre las corrientes la afianzó.
3 -¿Quién puede subir al monte del Señor?,
¿´quién podrá estar en el reino sacro?
4 -El de manos inocentes y puro corazón,
el que no acude a los ídolos
ni jura en falso.
5 Ése recibirá del Señor la bendición
y la justicia de Dios su Salvador.
6 -Ése es el grupo que lo busca;
que viene a visitarte, Dios de Jacob.
7 ¡Portones, alzad los dinteles!
que se alcen las antiguas compuertas:
que va a entrar el Rey de la Gloria.
8 -¿Quién es ese Rey de la Gloria?
-El Señor, héroe valeroso,
el Señor, héroe de la guerra.
9 -¡Portones, alzad los dinteles!
alzad las antiguas compuertas:
que va a entrar el Rey de la Gloria.
10 -¿Quién es el Rey de la Gloria?
-El Señor de los Ejércitos,
él es el Rey de la Gloria.
24. Se suele considerar este salmo como liturgia de entrada en el templo, y hace compañía al 15. Se reconstruye o conjetura una acción litúrgica en la que encajan los datos del salmo: introducción hímnica, doble diálogo, presentación del grupo, entrada del Señor.
El acto litúrgico se imagina a la luz de textos narrativos: 2 Sm 6,13-15; Éx 40,21.34; 43,4. Divergen los autores al asignarle la ocasión litúrgica: en la fundación o conmemoración del traslado del arca (2 Sm 6): canto de victoria; fiesta de la renovación de la alianza; fiesta de la entronización de Ywhw. Es decir, el salmo se presta a varias lecturas, a varios empleos.
La composición es muy regular e invita a observar correspondencias y distinciones. De un escenario univeral (1-2) se salta a la concentración extrema en el templo: cfr. 1 Re 8,27. Se corresponden: tierra / habitantes = templo / visitantes. Al templo llegan al parecer juntos, un grupo de fieles (3-6) y el Señor Glorioso (7-10). Para los fieles pregunta, para Ywhw imperativos; los fieles con condiciones, Ywhw sin condiciones; identificados los fieles en su búsqueda diligente, Ywhw en su nombre y título.
24,1-2 Toma la imagen de fundadores y constructores de ciudades (Gn 4,17; Jos 6,26; 1 Re 16,34), y la atribuye a Dios, fundador de la tierra: Sal 78,69; 89,12; 102,26; Job 38,4-7. Los hombres asientan sobre roca o terreno firme; Dios cimienta la tierra sobre el movedizo e inestable océano. Por debajo de los continentes discurren corrientes que afloran en los manantiales.
24,2 Job 38,4-7.
24,3 El "recinto" o lugar santo supone previa elección y consagración: frecuente en Deuteronomio.
24,4-6 Juntan cualidades éticas con buscar a Dios, sin definir exactamente la relación.
24,4 Manos y corazón son un merismo que incluye toda clase de acciones, pensamientos y deseos. Siguen dos preceptos del decálogo. "Acudir": la expresión hebrea parece significar una tendencia intensa hacia algo: cfr. Dt 24,25; Prov 19,18.
24,5 Aunque mencione al patriarca Jacob creo que se refiere a las bendiciones condicionadas de la alianza. La "justicia" es la que consiste en la observancia, según Dt 6,25.
24,6 No se trata de una procesión formalista, realmente vienen buscando a Dios, en el templo.
24,7-9 El segundo diálogo adopta un tono ritual y solemne. Emplea en clave dramática la imagen de unas puertas personificadas, que han de cumplir una orden. El Señor aparece como rey victorioso en la guerra.
24,7 2 Sm 6,13-15; Ez 43,4s.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
1 Cor 10,26, cita el primer verso del salmo para justificar la libertad cristiana. La tradición antigua y la liturgia aplican el salmo a la ascensión de Jesucristo; algunos autories componen con la fantasía una escena celeste, con diálogo de ángeles. El cortejo se identifica con la comunidad cristiana.
1 Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe con sus habitantes,
2 pues él la fundó sobre las mares,
sobre las corrientes la afianzó.
3 -¿Quién puede subir al monte del Señor?,
¿´quién podrá estar en el reino sacro?
4 -El de manos inocentes y puro corazón,
el que no acude a los ídolos
ni jura en falso.
5 Ése recibirá del Señor la bendición
y la justicia de Dios su Salvador.
6 -Ése es el grupo que lo busca;
que viene a visitarte, Dios de Jacob.
7 ¡Portones, alzad los dinteles!
que se alcen las antiguas compuertas:
que va a entrar el Rey de la Gloria.
8 -¿Quién es ese Rey de la Gloria?
-El Señor, héroe valeroso,
el Señor, héroe de la guerra.
9 -¡Portones, alzad los dinteles!
alzad las antiguas compuertas:
que va a entrar el Rey de la Gloria.
10 -¿Quién es el Rey de la Gloria?
-El Señor de los Ejércitos,
él es el Rey de la Gloria.
24. Se suele considerar este salmo como liturgia de entrada en el templo, y hace compañía al 15. Se reconstruye o conjetura una acción litúrgica en la que encajan los datos del salmo: introducción hímnica, doble diálogo, presentación del grupo, entrada del Señor.
El acto litúrgico se imagina a la luz de textos narrativos: 2 Sm 6,13-15; Éx 40,21.34; 43,4. Divergen los autores al asignarle la ocasión litúrgica: en la fundación o conmemoración del traslado del arca (2 Sm 6): canto de victoria; fiesta de la renovación de la alianza; fiesta de la entronización de Ywhw. Es decir, el salmo se presta a varias lecturas, a varios empleos.
La composición es muy regular e invita a observar correspondencias y distinciones. De un escenario univeral (1-2) se salta a la concentración extrema en el templo: cfr. 1 Re 8,27. Se corresponden: tierra / habitantes = templo / visitantes. Al templo llegan al parecer juntos, un grupo de fieles (3-6) y el Señor Glorioso (7-10). Para los fieles pregunta, para Ywhw imperativos; los fieles con condiciones, Ywhw sin condiciones; identificados los fieles en su búsqueda diligente, Ywhw en su nombre y título.
24,1-2 Toma la imagen de fundadores y constructores de ciudades (Gn 4,17; Jos 6,26; 1 Re 16,34), y la atribuye a Dios, fundador de la tierra: Sal 78,69; 89,12; 102,26; Job 38,4-7. Los hombres asientan sobre roca o terreno firme; Dios cimienta la tierra sobre el movedizo e inestable océano. Por debajo de los continentes discurren corrientes que afloran en los manantiales.
24,2 Job 38,4-7.
24,3 El "recinto" o lugar santo supone previa elección y consagración: frecuente en Deuteronomio.
24,4-6 Juntan cualidades éticas con buscar a Dios, sin definir exactamente la relación.
24,4 Manos y corazón son un merismo que incluye toda clase de acciones, pensamientos y deseos. Siguen dos preceptos del decálogo. "Acudir": la expresión hebrea parece significar una tendencia intensa hacia algo: cfr. Dt 24,25; Prov 19,18.
24,5 Aunque mencione al patriarca Jacob creo que se refiere a las bendiciones condicionadas de la alianza. La "justicia" es la que consiste en la observancia, según Dt 6,25.
24,6 No se trata de una procesión formalista, realmente vienen buscando a Dios, en el templo.
24,7-9 El segundo diálogo adopta un tono ritual y solemne. Emplea en clave dramática la imagen de unas puertas personificadas, que han de cumplir una orden. El Señor aparece como rey victorioso en la guerra.
24,7 2 Sm 6,13-15; Ez 43,4s.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
1 Cor 10,26, cita el primer verso del salmo para justificar la libertad cristiana. La tradición antigua y la liturgia aplican el salmo a la ascensión de Jesucristo; algunos autories componen con la fantasía una escena celeste, con diálogo de ángeles. El cortejo se identifica con la comunidad cristiana.
sábado, 12 de junio de 2010
SALMO 23 (22)
Ez 34; Jn 10
1 El Señor es mi pastor: nada me falta.
2 En verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas
3 y repara mis fuerzas;
me guía por senderos oportunos
como pide su título.
4 Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo: Tú vas conmigo;
tu vara y tu cayado me sisoigan.
5 Me pones delante una mesa
frente a mis enemigos.
Me unges con perfume la cabeza,
mi cabeza rebosa.
6 Tu bondad y lealtad me escoltan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por días sin término.
23. Este salmo es uno de los favoritos del salterio: por la tradición de David pastor y por la culminación en la imagen del Buen Pastor. También por su sencillez y riqueza: en dos imágenes o escenas de conjunto comprime un número inesperado de símbolos elementales. Las imágenes son dos: el pastor en 1-4, el anfitrión en 5-6. El verso central, 4b, se une a lo que precede por la imagen, a lo que sigue por la aparición de la segunda persona.
La imagen del pastor está desarrollada con realismo y concreción, por medio de rasgos breves que evocan la escena. Hay que dejarse conducir por la imaginación, sin espiritualizar: el césped verde con una fuente, para tumbarse, reposar y recobrar fuerzas; las roderas del camino, la cañada al oscurecer, la vara que encamina con un toque y el callado que golpea rítmica y sonoramente el suelo. La imagen suelda dos planos de significado en una arista común, desde la cual se dominan ambas vertientes en mirada simultánea. Lo dicho de las ovejas vale del hombre; lo personal se adelanta a primer plano en el "tú vas conmigo".
La imagen libera varios símbolos, arquetípicos o culturales. La imagen del pastoreo se inscribe en las relaciones del hombre con los animales, dominados y domésticos. El verde aplaca los ojos, revela a la tierra materna y acogedora. El agua quita la sed y suscita energía vital. El caminar es experiencia radical. La oscuridad evoca miedos infantiles y temores no aclarados; en ella se siente con más fuerza la presencia amiga. La potencia simbólica de estos rasgos no se agota en la primera lectura.
La imagen del huésped. En la cultura nomádica es fundamental la hospitalidad. Podemos imaginar un fugitivo de su clan que pide asilo. El jeque lo acoge en su tienda, le ofrece protección, comida y bebida, ungüentos aromáticos. Al observar la escena los enemigos perseguidores se detienen en la puerta o cortina: el jeque lo protege. Cuando ha terminado, el jeque le ofrece una escolta que lo acompañe en el camino hasta casa, que es la casa del Señor. Esta parte añade los símbolos de comer y beber.
Las tradiciones del éxodo nos dan una clave para comprender la unidad de las dos imágenes: el Señor guía a su pueblo por el desierto como a un rebaño, buscándole agua y comida y reposo. Cuando llegan a la tierra prometida, el Señor los recibe como anfitrión en su territorio: Éx 15,13; Sal 68,11; 77,21. Dos veces el poeta interrumpe el descanso con el camino, no lo contrario. ¿Toda la vida en camino o una morada final en el templo? El poema termina con una tensión no resuelta, como si una y otra vez se volviera a empezar.
23,1 Es frecuente la imagen de Dios pastor: Sal 78,52; 80,2; Is 40,10s; Jr 23,4.
23,3 El hebreo shem puede significar nombre, título, fama. Aquí encaja mejor lo segundo.
23,4 "Me sosiegan": el verbo es frecuente en Is II: 40,1; 49,13; 51,3.12.19; 52,9.
23,5 El uso de perfumes en los banquetes está atestiguado abundantemente.
23,6 "Bondad y lealtad" personificados como escolta.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Jn 10,1-18 presenta a Jesús como el bueno o auténtico pastor (Ez 34). La primera carta de Pedro sintetiza en la imagen cristología con eclesiología: 2,25; 5,2-4. A partir de esos datos se puede conducir una reflexión sobre símbolos del salmo y sacramentos.
1 El Señor es mi pastor: nada me falta.
2 En verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas
3 y repara mis fuerzas;
me guía por senderos oportunos
como pide su título.
4 Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo: Tú vas conmigo;
tu vara y tu cayado me sisoigan.
5 Me pones delante una mesa
frente a mis enemigos.
Me unges con perfume la cabeza,
mi cabeza rebosa.
6 Tu bondad y lealtad me escoltan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por días sin término.
23. Este salmo es uno de los favoritos del salterio: por la tradición de David pastor y por la culminación en la imagen del Buen Pastor. También por su sencillez y riqueza: en dos imágenes o escenas de conjunto comprime un número inesperado de símbolos elementales. Las imágenes son dos: el pastor en 1-4, el anfitrión en 5-6. El verso central, 4b, se une a lo que precede por la imagen, a lo que sigue por la aparición de la segunda persona.
La imagen del pastor está desarrollada con realismo y concreción, por medio de rasgos breves que evocan la escena. Hay que dejarse conducir por la imaginación, sin espiritualizar: el césped verde con una fuente, para tumbarse, reposar y recobrar fuerzas; las roderas del camino, la cañada al oscurecer, la vara que encamina con un toque y el callado que golpea rítmica y sonoramente el suelo. La imagen suelda dos planos de significado en una arista común, desde la cual se dominan ambas vertientes en mirada simultánea. Lo dicho de las ovejas vale del hombre; lo personal se adelanta a primer plano en el "tú vas conmigo".
La imagen libera varios símbolos, arquetípicos o culturales. La imagen del pastoreo se inscribe en las relaciones del hombre con los animales, dominados y domésticos. El verde aplaca los ojos, revela a la tierra materna y acogedora. El agua quita la sed y suscita energía vital. El caminar es experiencia radical. La oscuridad evoca miedos infantiles y temores no aclarados; en ella se siente con más fuerza la presencia amiga. La potencia simbólica de estos rasgos no se agota en la primera lectura.
La imagen del huésped. En la cultura nomádica es fundamental la hospitalidad. Podemos imaginar un fugitivo de su clan que pide asilo. El jeque lo acoge en su tienda, le ofrece protección, comida y bebida, ungüentos aromáticos. Al observar la escena los enemigos perseguidores se detienen en la puerta o cortina: el jeque lo protege. Cuando ha terminado, el jeque le ofrece una escolta que lo acompañe en el camino hasta casa, que es la casa del Señor. Esta parte añade los símbolos de comer y beber.
Las tradiciones del éxodo nos dan una clave para comprender la unidad de las dos imágenes: el Señor guía a su pueblo por el desierto como a un rebaño, buscándole agua y comida y reposo. Cuando llegan a la tierra prometida, el Señor los recibe como anfitrión en su territorio: Éx 15,13; Sal 68,11; 77,21. Dos veces el poeta interrumpe el descanso con el camino, no lo contrario. ¿Toda la vida en camino o una morada final en el templo? El poema termina con una tensión no resuelta, como si una y otra vez se volviera a empezar.
23,1 Es frecuente la imagen de Dios pastor: Sal 78,52; 80,2; Is 40,10s; Jr 23,4.
23,3 El hebreo shem puede significar nombre, título, fama. Aquí encaja mejor lo segundo.
23,4 "Me sosiegan": el verbo es frecuente en Is II: 40,1; 49,13; 51,3.12.19; 52,9.
23,5 El uso de perfumes en los banquetes está atestiguado abundantemente.
23,6 "Bondad y lealtad" personificados como escolta.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Jn 10,1-18 presenta a Jesús como el bueno o auténtico pastor (Ez 34). La primera carta de Pedro sintetiza en la imagen cristología con eclesiología: 2,25; 5,2-4. A partir de esos datos se puede conducir una reflexión sobre símbolos del salmo y sacramentos.
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