2 Dios es para nosotros refugio y fortaleza,
auxilio en los asedios, del todo disponible.
3 Por eso no tememos aunque se trastorne la tierra
y los montes vacilen en alta mar.
4 Que hiervan y bramen sus aguas,
que sacudan los montes con su oleaje.
(El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob).
5 Un río cn sus acequias alegra
la ciudad de Dios:
santuario de la morada del Altísimo.
6 Con Dios en medio de ella, no vacila:
al despuntar la aurora la auxilia Dios.
7 Pueblos retumban, reyes se agitan;
él lanza su trueno, se tambalea la tierra.
8 El Señor de los ejércitos está con nosotros ,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
9 Venid a ver las obras del Señor,
los espantos que provocan en la tierra:
10 Pone fin a las guerras
hasta el confín del orbe:
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los carros.
11 Rendíos y reconoced que soy Dios,
excelso sobre los pueblos, excelso sobre la tierra.
12 El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro auxilio es el Dios de Jacob.
46 Oración comunitaria de confianza, fundada en la presencia de Dios en la ciudad santa, en el templo. La situación conjurada en el poema es un asalto a la ciudad, frustrado por intervención divina. El poema está formalmente articulado por un estribillo (el copista se olvidó de copiarlo después del v.4) en tres estrofas o cuadros. El estribillo es síntesis conclusiva o tema generador del poema. Y el primer verso concuerda con el estribillo.
El Señor del cosmos, del mundo estelar, es el Dios nuestro, de Jacob. El Dios que domina los astros es "para nosotros" un alcázar; o sea, construcción defensiva frente a ataques o asaltos. Encumbrado e inaccesible al ataque enemigo, está "perfectamente accesible" a nosotros. El templo centra el salmo, pero no debe ofuscar el carácter personal: el alcázar es Dios mismo.
Imágenes. Podemos apreciar la función del "agua" construyendo un modelo genético. La ciudad se asienta en una colina, en medio de la cual sobresale el templo. La cercan y atacan ejércitos enemigos, que mugen y se agitan como una marea amenazadora; como el tumulto del océano caótico y primordial contra el orden de tierra y montañas. La ciudad se siente segura con su agua apacible y vital. Lo puede ilustrar Is 8,6s.
El poeta invierte el presunto orden genético para servirnos primero la visión cósmica, imprimiendo profundidad y trascendencia al acontecimiento histórico. Traba historia con creación, coloca a Jerusalén en el centro del universo y sobre ella al Señor de los astros en el cielo y de un pueblo en la tierra.
46,2-4 La tierra, firmemente fundada por Dios sobre las aguas (Sal 24,2; 136,6), "se trastorna": se contagia de la movilidad y agitación oceánica. Los montes, aplomados para siempre (Sal 65,7), tiemblan y son engullidos por el océano. Predominan los efectos sonoros sobre los visuales. Como en un diluvio desde abajo (Gn 7,11), parece que vamos a volver al caos primordial: ¿queda un arca de salvación? La ciudad no teme, porque dispone de un refugio no fabricado por hombres: Dios en persona.
46,5-8 Hay una ciudad "divina" (Sal 87,3; Is 60,14) en la cual el agua desempeña la función benéfica opuesta. Con un río o corriente que se reparte en acequias (cfr. Sal 137,2). Agua apacible y fecundadora, a la que no alcanza la agitación agresiva del océano; agua una y plural que alegra y festeja a la ciudad. Compárese con Is 33,17-24.
46,6-7 A la ciudad se acerca un asedio estrecho: está dicho con el lenguaje de la agresión cósmica. A defenderla sale su Campeón: "Al despuntar la aurora" suceden el asalto y la derrota (Jos 8,10; Jue 20,19; Is 17,14 etc). Un trueno teofánico (Jr 25,30; Jl 2,11), voz de Dios, sacude la tierra y desbarata al enemigo.
46,7 Se puede traducir "reyes" o reinos, monarquías.
46,9-11 La tercera estrofa inscribe su material etre dos binas de imperativos: "venid y presenciad", dirigido a los vecinos de la ciudad; "rendíos y reconoced", dirigido a los agresores. El Señor se reserva toda la actividad, la comunidad es invitada a "presenciar": como en Éx 14,13s.31. Y Dios no se contenta con derrotar al enemigo, porque quiere acabar también con la guerra y sus pertrechos. Compárese con Is 2,1-4.
46,11 Reconocimiento extraído con el fracaso de la acción bélica, no gozoso y espontáneo.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
En clave cristológica, los autores antiguos se fijan en la exaltación de Jesucristo resucitado y en la corriente de agua que brota de él. En clave eclesiológica, lo refieren a la Iglesia terrestre, que tiene presente al Señor, y a la celste, según Ap 22.
LUIS ALONSO SCHÖKEL
SALMOS ÍNDICE.
domingo, 27 de febrero de 2011
domingo, 6 de febrero de 2011
SALMO 45 (44)*
2 Me brota del corazón un tema bello,
dedico mi poema a un rey,
mi lengua es ágil pluma de escribano.
3 Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se difunde la gracia,
porque Dios te bendice para siempre.
4 Cíñete al flanco la espada, valiente,
es tu gala y tu orgullo;
5 cabalga victorioso por la verdad y la justicia;
tu diestra te enseñe a realizar proezas.
6 Tus flechas son agudas, se te rinden ejércitos,
se acobardan los enemigos del rey.
7 Tu trono, como el de un Dios
permanece por siempre;
cetro de rectitud es tu cetro real.
8 Amas la justicia y odias la iniquidad,
por eso, entre todos tus compañeros,
Dios, tu Dios te ha ungido
con perfume de fiesta.
9 A mirra, áloe y acacia
huelen tus vestidos,
y en las salas de marfiles
te festejan las arpas.
10 Hijas de reyes vienen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina
enjoyada con oro de Ofir.
11 -Escucha, hija, mira, presta oído:
olvida tu pueblo y la casa paterna:
12 prendado está el rey de tu belleza;
ríndele homenaje, que él es tu señor.
13 La ciudad de Tiro vendrá con regalos,
los magnates buscarán tu favor.
14 Con todos los honores entra la princesa
vestida de tisú de oro y brocados.
15 La conducen hasta el rey.
Un séquito de vírgenes la sigue:
16 las llevan con alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.
17 -A cambio de tus padres tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por todo el país.
18 Quiero hacer memorable tu nombre
generación tras generación;
así los pueblos te darán gracias
por los siglos de los siglos.
45 Epitalamio real, o sea, canto dedicado a un rey el día de su boda. Es excepcional el papel consciente del poeta enmarcando su poema (2 y 18). Un ambiente festivo, regio, envuelve la escena: salones lujosos, música, vestidos suntuosos, princesas, magnates... Tiene una leve semejanza con Cant 3,6-11, nada con el resto del Cantar.
Personajes. El rey se presenta con sus dotes naturales de belleza y elocuencia, su amor a la justicia que ha justificado su elección. Tres objetos emblemáticos representan el reinado: la espada = guerra, el cetro = gobierno, el trono = dinastía. La novia es una princesa real de la que el rey está enamorado. Queda un tercer personaje, que está en pie junto al monarca: no es la novia, que todavía no ha llegado; no es la reina consorte, que no existe en Israel. Por la institución de la poligamia, el título de reina o de "señora" lo lleva la madre del reinante o del heredero designado. A este propósito hay que comparar 1 Re 1,16.28 con 2,19 y considerar los siguientes textos: 2 Re 10,13; 24,12.25; 9,22; y todos aquéllos en que se aduce el nombre de la madre de cada rey. (Neh 2,6 introduce una costumbre persa).
Así el salmo discurre sin tropiezos. Un rey guapo y elocuente, victorioso en las batallas y gobernante justo, va a celebrar una boda. Tiene varias pretendientes de sangre real, él se ha enamorado de una. Las demás se retiran y la princesa escogida es conducida al rey que, junto a su madre, la espera; mientras un séquito es introducido en palacio. El poeta promete al rey hijos, que recibirán cargos públicos (y uno, se supone, será el sucesor).
El cuerpo del salmo se reparte por temas en dos secciones. La primera (3-8) es una loa del rey por sus cualidades y funciones. La segunda (9-16) describe la fiesta de la boda, y concluye (17) haciendo votos por el rey.
45,2 El poeta hace una confesión literaria desusada en el AT y por ello más interesante. La creación literaria sucede en tres tiempos: concebir - pronunciar - escribir. En medio la "obra", en que cristaliza la "palabra". La génesis mental pone al poeta en trance, es como una "ebullición". En contraste, la declamación o dicción fluye sin trabas, como cuando un escribano de oficio escribe al dictado, sin pararse a pensar. El análisis del poema, de su composición calculada, de sus refinamientos sonoros, delatan la artesanía laboriosa y feliz, más que la genial felicidad.
45,3 De Saúl se ponderaba la corpulencia (1 Sm 10,23); de David la belleza (1 Sm 16,12; 17,42); de Salomón la prudencia (1 Re 3). La "bendición" de Dios puede referirse a las dotes naturales precedentes y puede abarcar la actividad toda del rey.Es "permanente", no se retracta ni retira.
45,4-6 La actividad militar ocupa una extensión desproporcionada. Es bastante movida en la disposición de los componentes, en parte tradicionales.
45,4 Leo "nwh" como partícula causal "por, a favor de". Otros lo leen como sustantivo, abstracto por concreto, "a favor de los oprimidos"; otros leen la virtud de la "humildad" atribudia al rey.
La "diestra amaestra" al rey; en Sal 18,35 es oficio de Dios.
45,6 "Se acobardan": a la letra "caen de corazón". Otros unen el verbo con las flechas, que "atraviesan el corazón". Por el contexto bélico traduzco "ejércitos", pero también cabe traducir "pueblos".
45,7 "Como el de un Dios": duplicando una consonante K. La perpetuidad del trono se promete en el gran oráculo dinástico: 2 Sm 7,13; y se repite en 1 Re 9,5. Si se lee vocativo, otorga título de Dios al rey. Leyendo adjetivo, resulta "trono divino", concedido o garantizado por Dios. La "vara recta" es a la vez el "cetro justo".
45,8 Entre todos los pretendientes legítimos uno solo sucede al rey y se sienta en el trono. Es consagrado con la unción, para la que se emplea un ungüento precioso, festivo. El rey es "el Ungido".
45,9-16. La fiesta tiene más movimiento. Sólo que el poeta no da direcciones escénicas, se las deja a la imaginación del lector. Creo distinguir tres escenas. En la primera vemos al rey, asistido por la reina madre, ambos ricamente ataviados; suena música en el salón de la corte; acuden princesas pretendientes. En la segunda alguien, un funcionario real pide el consentimiento a la princesa elegida (cfr. 1 Sm 25,40s). En la tercera la novia y su séquito son conducidos hacia el salón interior.
45,9 Los vestidos se conservaban en un arcón con hierbas o preparaciones aromáticas. Los salones estaban quizá chapeados de marfil: 1 Re 10,18; 22,39; Am 3,15.
45,10 !A tu encuentro": corrigiendo el texto. Otras lecturas: preciosas, con alhajas, en tus muros, bajo tu techo. La "reina" madre, según lo explicado.
45,11 Se invierten los papeles de Gn 2,24, donde se dice del varón que abandona a sus padres. Aquí le toca a ella.
45,12 En una época en que muchas bodas reales, dentro de la poligamia, eran actos de política internacional, es notable oír que el rey está enamorado. También la novia tiene que reconocer al rey como señor y rendirle homenaje.
45,13 Tiro era el gran emporio comercial del Mediterráneo. Los "magnates" son probablemente paisanos que desean beneficiarse de la influencia de que goza la conserte del rey.
45,14 Como un cronista de sociedad que describe el traje de la novia.
45,15-16 El séquito de muchachas no es conducido directamente al rey, sino al "palacio real". ¿Son damas que servirán a la nueva consorte? ¿Son jóvenes destinadas al harén real? El poeta sorprende su alegría.
45,17 "En vez de" significa también sucediendo a. El poeta piensa en la cadena de la sucesión real: el rey presente es eslabón entre antecesores y sucesores.
45,18 Los hijos y el nombre son la perpetuidad del israelita (Eclo 40,19), y esos son los auspicios del poeta. El quiere ser notario del hecho con su voz poética. La bendición de Dios era perpetua (3), perpetuo es el trono dinástico (7), perpetuo será el nombre. ¡Sólo que el poema no pronuncia el nombre del rey!
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Heb 1,8s cita los versos 7-8. Toda la tradición ha leído este salmo como mesiánico; incluso en sentido literal; la liturgia lo escoge para las fiestas del Señor. Meditado en clave cristiana adquiere valor cristológico, Jesucristo rey, y eclesiológico, la iglesia esposa.
dedico mi poema a un rey,
mi lengua es ágil pluma de escribano.
3 Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se difunde la gracia,
porque Dios te bendice para siempre.
4 Cíñete al flanco la espada, valiente,
es tu gala y tu orgullo;
5 cabalga victorioso por la verdad y la justicia;
tu diestra te enseñe a realizar proezas.
6 Tus flechas son agudas, se te rinden ejércitos,
se acobardan los enemigos del rey.
7 Tu trono, como el de un Dios
permanece por siempre;
cetro de rectitud es tu cetro real.
8 Amas la justicia y odias la iniquidad,
por eso, entre todos tus compañeros,
Dios, tu Dios te ha ungido
con perfume de fiesta.
9 A mirra, áloe y acacia
huelen tus vestidos,
y en las salas de marfiles
te festejan las arpas.
10 Hijas de reyes vienen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina
enjoyada con oro de Ofir.
11 -Escucha, hija, mira, presta oído:
olvida tu pueblo y la casa paterna:
12 prendado está el rey de tu belleza;
ríndele homenaje, que él es tu señor.
13 La ciudad de Tiro vendrá con regalos,
los magnates buscarán tu favor.
14 Con todos los honores entra la princesa
vestida de tisú de oro y brocados.
15 La conducen hasta el rey.
Un séquito de vírgenes la sigue:
16 las llevan con alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.
17 -A cambio de tus padres tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por todo el país.
18 Quiero hacer memorable tu nombre
generación tras generación;
así los pueblos te darán gracias
por los siglos de los siglos.
45 Epitalamio real, o sea, canto dedicado a un rey el día de su boda. Es excepcional el papel consciente del poeta enmarcando su poema (2 y 18). Un ambiente festivo, regio, envuelve la escena: salones lujosos, música, vestidos suntuosos, princesas, magnates... Tiene una leve semejanza con Cant 3,6-11, nada con el resto del Cantar.
Personajes. El rey se presenta con sus dotes naturales de belleza y elocuencia, su amor a la justicia que ha justificado su elección. Tres objetos emblemáticos representan el reinado: la espada = guerra, el cetro = gobierno, el trono = dinastía. La novia es una princesa real de la que el rey está enamorado. Queda un tercer personaje, que está en pie junto al monarca: no es la novia, que todavía no ha llegado; no es la reina consorte, que no existe en Israel. Por la institución de la poligamia, el título de reina o de "señora" lo lleva la madre del reinante o del heredero designado. A este propósito hay que comparar 1 Re 1,16.28 con 2,19 y considerar los siguientes textos: 2 Re 10,13; 24,12.25; 9,22; y todos aquéllos en que se aduce el nombre de la madre de cada rey. (Neh 2,6 introduce una costumbre persa).
Así el salmo discurre sin tropiezos. Un rey guapo y elocuente, victorioso en las batallas y gobernante justo, va a celebrar una boda. Tiene varias pretendientes de sangre real, él se ha enamorado de una. Las demás se retiran y la princesa escogida es conducida al rey que, junto a su madre, la espera; mientras un séquito es introducido en palacio. El poeta promete al rey hijos, que recibirán cargos públicos (y uno, se supone, será el sucesor).
El cuerpo del salmo se reparte por temas en dos secciones. La primera (3-8) es una loa del rey por sus cualidades y funciones. La segunda (9-16) describe la fiesta de la boda, y concluye (17) haciendo votos por el rey.
45,2 El poeta hace una confesión literaria desusada en el AT y por ello más interesante. La creación literaria sucede en tres tiempos: concebir - pronunciar - escribir. En medio la "obra", en que cristaliza la "palabra". La génesis mental pone al poeta en trance, es como una "ebullición". En contraste, la declamación o dicción fluye sin trabas, como cuando un escribano de oficio escribe al dictado, sin pararse a pensar. El análisis del poema, de su composición calculada, de sus refinamientos sonoros, delatan la artesanía laboriosa y feliz, más que la genial felicidad.
45,3 De Saúl se ponderaba la corpulencia (1 Sm 10,23); de David la belleza (1 Sm 16,12; 17,42); de Salomón la prudencia (1 Re 3). La "bendición" de Dios puede referirse a las dotes naturales precedentes y puede abarcar la actividad toda del rey.Es "permanente", no se retracta ni retira.
45,4-6 La actividad militar ocupa una extensión desproporcionada. Es bastante movida en la disposición de los componentes, en parte tradicionales.
45,4 Leo "nwh" como partícula causal "por, a favor de". Otros lo leen como sustantivo, abstracto por concreto, "a favor de los oprimidos"; otros leen la virtud de la "humildad" atribudia al rey.
La "diestra amaestra" al rey; en Sal 18,35 es oficio de Dios.
45,6 "Se acobardan": a la letra "caen de corazón". Otros unen el verbo con las flechas, que "atraviesan el corazón". Por el contexto bélico traduzco "ejércitos", pero también cabe traducir "pueblos".
45,7 "Como el de un Dios": duplicando una consonante K. La perpetuidad del trono se promete en el gran oráculo dinástico: 2 Sm 7,13; y se repite en 1 Re 9,5. Si se lee vocativo, otorga título de Dios al rey. Leyendo adjetivo, resulta "trono divino", concedido o garantizado por Dios. La "vara recta" es a la vez el "cetro justo".
45,8 Entre todos los pretendientes legítimos uno solo sucede al rey y se sienta en el trono. Es consagrado con la unción, para la que se emplea un ungüento precioso, festivo. El rey es "el Ungido".
45,9-16. La fiesta tiene más movimiento. Sólo que el poeta no da direcciones escénicas, se las deja a la imaginación del lector. Creo distinguir tres escenas. En la primera vemos al rey, asistido por la reina madre, ambos ricamente ataviados; suena música en el salón de la corte; acuden princesas pretendientes. En la segunda alguien, un funcionario real pide el consentimiento a la princesa elegida (cfr. 1 Sm 25,40s). En la tercera la novia y su séquito son conducidos hacia el salón interior.
45,9 Los vestidos se conservaban en un arcón con hierbas o preparaciones aromáticas. Los salones estaban quizá chapeados de marfil: 1 Re 10,18; 22,39; Am 3,15.
45,10 !A tu encuentro": corrigiendo el texto. Otras lecturas: preciosas, con alhajas, en tus muros, bajo tu techo. La "reina" madre, según lo explicado.
45,11 Se invierten los papeles de Gn 2,24, donde se dice del varón que abandona a sus padres. Aquí le toca a ella.
45,12 En una época en que muchas bodas reales, dentro de la poligamia, eran actos de política internacional, es notable oír que el rey está enamorado. También la novia tiene que reconocer al rey como señor y rendirle homenaje.
45,13 Tiro era el gran emporio comercial del Mediterráneo. Los "magnates" son probablemente paisanos que desean beneficiarse de la influencia de que goza la conserte del rey.
45,14 Como un cronista de sociedad que describe el traje de la novia.
45,15-16 El séquito de muchachas no es conducido directamente al rey, sino al "palacio real". ¿Son damas que servirán a la nueva consorte? ¿Son jóvenes destinadas al harén real? El poeta sorprende su alegría.
45,17 "En vez de" significa también sucediendo a. El poeta piensa en la cadena de la sucesión real: el rey presente es eslabón entre antecesores y sucesores.
45,18 Los hijos y el nombre son la perpetuidad del israelita (Eclo 40,19), y esos son los auspicios del poeta. El quiere ser notario del hecho con su voz poética. La bendición de Dios era perpetua (3), perpetuo es el trono dinástico (7), perpetuo será el nombre. ¡Sólo que el poema no pronuncia el nombre del rey!
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Heb 1,8s cita los versos 7-8. Toda la tradición ha leído este salmo como mesiánico; incluso en sentido literal; la liturgia lo escoge para las fiestas del Señor. Meditado en clave cristiana adquiere valor cristológico, Jesucristo rey, y eclesiológico, la iglesia esposa.
SALMO 44 (43).
2 Oh Dios, con nuestros oídos lo escuchamos,
nuestros padres nos lo contaron:
la obra que obraste en sus días,
3 antaño: Tú, tu mano.
Desposeíste naciones, los plantaste a ellos,
trituraste naciones, los hiciste prosperar a ellos.
4 Pues no se apoderaron de la tierra por su espada,
su brazo no les dio la victoria;
sino tu diestra y tu brazo
y la luz de tu rostro; pues los amabas.
5 ¡Tú eres mi Rey y mi Dios,
que asignas las victorias a Jacob!
6 Con tu auxilio acorneamos al enemigo,
en tu nombre pisoteamos al agresor.
7 Pues no confío en mi arco,
mi espada no me da la victoria;
8 Tú nos das la victoria sobre el enemigo
y derrotas a nuestros adversarios.
9 Nuestra gloria es Dios en todo tiempo,
siempre damos gracias a tu nombre.
10 Ahora en cambio nos rechazas, nos avergüenzas
y no sales con nuestras tropas.
11 Nos haces retroceder ante el enemigo
y nuestro adversario nos saquea.
12 Nos entregas como ovejas para el consumo
y nos dispersas entre los paganos.
13 Vendes a tu pueblo por una miseria,
no ganas mucho en la venta.
14 Nos has hecho el escarnio de nuestros vecinos,
irrisión y burla de los que nos rodean.
15 Nos has hecho el refrán de los paganos,
nos hacen muecas las naciones.
16 Tengo siempre delante mi deshonra,
la vergüenza me cubre la cara,
17 al oír insultos e injurias,
al ver al enemigo agresivo.
18 Todo esto nos sucede sin haberte olvidado,
sin haber renegado de tu alianza.
19 No se hechó atrás nuestro corazón,
no se desviaron nuestros pasos de tu senda.
20 Pero nos trituraste en la guarida del Dragón,
nos cubriste de tinieblas.
21 Si hubiéramos olvidado
el nombre de nuestro Dios
y extendido las palmas a un dios extranjero,
22 ¿no lo habría averiguado Dios,
el que penetra los secretos del corazón?
23 Por tu causa nos matan a cada momento,
nos traían como a ovejas de matanza.
24 ¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes?
Espabílate, no nos rechaces más.
25 ¿Por qué escondes tu rostro
y olvidas nuestra desgracia y opresión?
26 Nuestro aliento se hunde en el polvo
y el vientre se pega al suelo.
27 ¡Levántate a socorrernos,
redímenos, por tu lealtad!
44 Súplica comunitaria en una desgracia nacional. La situación, histórica o típica, es una grave derrota militar con sus consecuencias. ¿Se refiere a la conquista de Samaría por los asirios?, ¿o a la de Judá por los babilonios? El presente salmo, al contrario del 74, no alude a la ciudad ni al templo. Los rasgos descriptivos son genéricos. Si el salmo ha sido compuesto en una situación histórica concreta, el poema se desprende de ella y se hace disponible para situaciones semejantes. La disposición de los materiales es lineal, en extensión descendente. Diez versos recuerdan beneficios pretéritos, ocho describen la trágica situación actual, seis forman la protesta de inocencia, cuatro pronuncian la súplica.
El reo inocente. Es normal en súplicas individuales o colectivas confesar el pecado, que justifica el castigo, y pedir perdón. En este salmo la comunidad se proclama inocente respecto a los compromisos de la alianza: reconoce a Yhwh como "mi Dios" (5 corregido), no acude a "dioses extraños" (21), no desvirtúa "tu alianza" (18). El soberano estaba ligado con el vasallo por el compromiso de "lealtad" (27): cuando la ocupación de la tierra los cumplió; ahora parece haberse desentendido. El pueblo vive en y de la memoria (2.18a.21); el Señor parece "olvidarse" (25) o "estar dormido" (24).
El soberano de la historia. En una concepción politeísta, el planteamiento tendría otra salida: la desgracia de Israel era obra de una deidad extranjera más poderosa. Eso es imposible para la fe yavista. La comunidad niega enfáticamente su protagonismo (4.7s) para afirmar el de Yhwh (3-5.7s): compárese con Is 45,7; Dt 32,36-39. Por tanto, si de la desgracia el enemigo es mero ejecutor, si el pueblo no ha dado motivo para tal castido, toda la responsabilidad es de Dios.
La presencia y acción de Dios, proclamadas en medio de la tragedia, delatan una espiritualidad robusta, inconmovible. Quizá por ello no haga falta la acción de gracias prometida o anticipada.
44,2-9 Forman el primer bloque, enmarcado por la inclusión de "Dios". Cinco versos se remontan al pasado remoto, en tecera persona, otro cinco mencionan experiencias próximas, en primera persona.
44,2 Alude al principio de la tradición, ejemplarmente propuesto por el Sal 78. Paradójicamente, la memoria se va a volver contra Dios.
44,3 Si entendemos el último verbo hebreo como "hacer salir, despedir", quedaría al final el primer acto de la liberación. Si le damos valor vegetal (Is 16,8; Cant 4,13), prolonga la imagen del "planta": véase el desarrollo del salmo 80.
44,4a La negación es dialéctica, se subordina a la afirmación siguiente. Tampoco en el campo de la confianza admite el Señor rivales. Pero léase este verso sobre el fondo de las batallas de Josué.
44,4b La fuerza de este verso reside en el contraste y en la asimetría rítmica que realza la última cláusula "los amabas". La "luz del rostro" podría entenderse como resplandor que desbarata al enemigo (Gn 19,11; 2 Re 6,18); pero normalmente significa la actitud benévola (Sal 89,16; Job 29,24).
44,5 En primera persona del singular, como pronunciado por el presidente litúrgico. Se puede escuchar como acto formal de vasallaje; el salmo no tiene sitio para reyes ni jefes ni pastores humanos. "Asignas": su soberanía también es militar.
44,6 En primera persona de plural, con las metáforas bélicas de acornear (1 Re 22,11; Dt 33,17; Sal 75) y pisotear (Sal 60,14; Is 14,24; 63,6).
44,7-8. En el salterio, con excepción de 72,4.13, la salvación o victoria siempre se atribuye a Dios.
44,9 El hombre no debe gloriarse del propio éxito; debe gloriarse siempre y sólo de Dios: véase Jr 9,22s.
44,10-17 Los ocho versos del segundo bloque afirman categóricamente: también nuestras derrotas son acción de Dios. De lo contrario, serían mérito del enemigo, que quedaría exento del principio teológico de no gloriarse y negaría a Yhwh su soberanía: como el Senaquerib de Is 10,11-13. Dios aborrece la jactancia de los enemigos no menos que la de su pueblo: Dt 32,27s. Esta segunda sección no es menos confesión que la primera, sólo que cambiando los papeles: ahora la victoria es ajena y la derrota nuestra. Pero el sujeto es el mismo: el Señor.
44,10 "No sales con nuestras tropas": como Sal 60,12; son los "escuadrones" del Señor según Éx 7,4; 12,17.41. Podría aludir a la vieja usanza de sacar a campaña el paladión, el arca de la alianza: 1 Sm 4,6-9.
44,11 Dos etapas de la guerra: retirada o huida y saqueo legítimo: 1 Sm 23,1; Is 10,13.
44,12 Otra etapa de la derrota: matanza y deportación. "Consumo" puede significar la explotación, como en Dt 7,16; Nm 13,22, o también la matanza (23). "Dispersar" o aventar es fragmentar en comunidades pequeñas y diseminadas.
44,13 Imagen comercial: Dios es el ganadero o traficante que ha puesto en venta su rebaño y lo ha tasado por lo bajo: no ha sido un negocio.
44,14-17 Última consecuencia de la derrota militar es la derrota moral, bien amplificada con sinónimos. Es el descrédito, desprestigio, el convertirse en escarnio y burla y befa de todos.
44,18-23 Tercer bloque, con una cuña (20). Son una confesión negativa. No olvidar a la otra parte y no pactar con extraños responde al primer mandamiento; no invalidar a la otra parte y no pactar con extraños responde al primer mandamiento; no invalidad la alianza incluye todas sus cláusulas; "corazón y pasos" sintetizan actitudes y conducta. El pueblo somete confíadamente el veredicto de su conciencia al veredicto de Dios, que lo conoce todo. Sufrimos "por tu causa", no por nuestra culpa.
44,18 "Renegar": sería felonía o rebelión del vasallo. Compárese con Sal 89,39s.
44,20 Verso dudoso. Los verbos significan triturar y cubrir. El lugar: el texto hebreo habla de "chacales", es decir lugar desolado, según Is 34,13; 35,7; Jr 9,10; 49,33; 51,37. Con cambio de una letra, algunos manuscritos antiguos dicen Dragón, el monstruo que representa las fuerzas del caos según Is 27,1; 51,9; Sal 74,13; Jr 51,34. Esto nos da una lectura trascendente: el lugar del Dragón y las tinieblas son el reino de la Muerte.
44,21 Equivale a apostasía e idolatría formal, con sus dos vertientes.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Pablo cita el v.23 en Rom 8,36 y en 37 resuela el v.4b. Quizá aluda a ello en 1 Cor 15,31 y 2 Cor 4,11. Autores antiguos recuerdan la "salvación" enviada (5) en Jesucristo, y recuerdan su despertar en Mt 8,25. Aplicado a la Iglesia, el salmo expresa sus persecuciones y martirios,
nuestros padres nos lo contaron:
la obra que obraste en sus días,
3 antaño: Tú, tu mano.
Desposeíste naciones, los plantaste a ellos,
trituraste naciones, los hiciste prosperar a ellos.
4 Pues no se apoderaron de la tierra por su espada,
su brazo no les dio la victoria;
sino tu diestra y tu brazo
y la luz de tu rostro; pues los amabas.
5 ¡Tú eres mi Rey y mi Dios,
que asignas las victorias a Jacob!
6 Con tu auxilio acorneamos al enemigo,
en tu nombre pisoteamos al agresor.
7 Pues no confío en mi arco,
mi espada no me da la victoria;
8 Tú nos das la victoria sobre el enemigo
y derrotas a nuestros adversarios.
9 Nuestra gloria es Dios en todo tiempo,
siempre damos gracias a tu nombre.
10 Ahora en cambio nos rechazas, nos avergüenzas
y no sales con nuestras tropas.
11 Nos haces retroceder ante el enemigo
y nuestro adversario nos saquea.
12 Nos entregas como ovejas para el consumo
y nos dispersas entre los paganos.
13 Vendes a tu pueblo por una miseria,
no ganas mucho en la venta.
14 Nos has hecho el escarnio de nuestros vecinos,
irrisión y burla de los que nos rodean.
15 Nos has hecho el refrán de los paganos,
nos hacen muecas las naciones.
16 Tengo siempre delante mi deshonra,
la vergüenza me cubre la cara,
17 al oír insultos e injurias,
al ver al enemigo agresivo.
18 Todo esto nos sucede sin haberte olvidado,
sin haber renegado de tu alianza.
19 No se hechó atrás nuestro corazón,
no se desviaron nuestros pasos de tu senda.
20 Pero nos trituraste en la guarida del Dragón,
nos cubriste de tinieblas.
21 Si hubiéramos olvidado
el nombre de nuestro Dios
y extendido las palmas a un dios extranjero,
22 ¿no lo habría averiguado Dios,
el que penetra los secretos del corazón?
23 Por tu causa nos matan a cada momento,
nos traían como a ovejas de matanza.
24 ¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes?
Espabílate, no nos rechaces más.
25 ¿Por qué escondes tu rostro
y olvidas nuestra desgracia y opresión?
26 Nuestro aliento se hunde en el polvo
y el vientre se pega al suelo.
27 ¡Levántate a socorrernos,
redímenos, por tu lealtad!
44 Súplica comunitaria en una desgracia nacional. La situación, histórica o típica, es una grave derrota militar con sus consecuencias. ¿Se refiere a la conquista de Samaría por los asirios?, ¿o a la de Judá por los babilonios? El presente salmo, al contrario del 74, no alude a la ciudad ni al templo. Los rasgos descriptivos son genéricos. Si el salmo ha sido compuesto en una situación histórica concreta, el poema se desprende de ella y se hace disponible para situaciones semejantes. La disposición de los materiales es lineal, en extensión descendente. Diez versos recuerdan beneficios pretéritos, ocho describen la trágica situación actual, seis forman la protesta de inocencia, cuatro pronuncian la súplica.
El reo inocente. Es normal en súplicas individuales o colectivas confesar el pecado, que justifica el castigo, y pedir perdón. En este salmo la comunidad se proclama inocente respecto a los compromisos de la alianza: reconoce a Yhwh como "mi Dios" (5 corregido), no acude a "dioses extraños" (21), no desvirtúa "tu alianza" (18). El soberano estaba ligado con el vasallo por el compromiso de "lealtad" (27): cuando la ocupación de la tierra los cumplió; ahora parece haberse desentendido. El pueblo vive en y de la memoria (2.18a.21); el Señor parece "olvidarse" (25) o "estar dormido" (24).
El soberano de la historia. En una concepción politeísta, el planteamiento tendría otra salida: la desgracia de Israel era obra de una deidad extranjera más poderosa. Eso es imposible para la fe yavista. La comunidad niega enfáticamente su protagonismo (4.7s) para afirmar el de Yhwh (3-5.7s): compárese con Is 45,7; Dt 32,36-39. Por tanto, si de la desgracia el enemigo es mero ejecutor, si el pueblo no ha dado motivo para tal castido, toda la responsabilidad es de Dios.
La presencia y acción de Dios, proclamadas en medio de la tragedia, delatan una espiritualidad robusta, inconmovible. Quizá por ello no haga falta la acción de gracias prometida o anticipada.
44,2-9 Forman el primer bloque, enmarcado por la inclusión de "Dios". Cinco versos se remontan al pasado remoto, en tecera persona, otro cinco mencionan experiencias próximas, en primera persona.
44,2 Alude al principio de la tradición, ejemplarmente propuesto por el Sal 78. Paradójicamente, la memoria se va a volver contra Dios.
44,3 Si entendemos el último verbo hebreo como "hacer salir, despedir", quedaría al final el primer acto de la liberación. Si le damos valor vegetal (Is 16,8; Cant 4,13), prolonga la imagen del "planta": véase el desarrollo del salmo 80.
44,4a La negación es dialéctica, se subordina a la afirmación siguiente. Tampoco en el campo de la confianza admite el Señor rivales. Pero léase este verso sobre el fondo de las batallas de Josué.
44,4b La fuerza de este verso reside en el contraste y en la asimetría rítmica que realza la última cláusula "los amabas". La "luz del rostro" podría entenderse como resplandor que desbarata al enemigo (Gn 19,11; 2 Re 6,18); pero normalmente significa la actitud benévola (Sal 89,16; Job 29,24).
44,5 En primera persona del singular, como pronunciado por el presidente litúrgico. Se puede escuchar como acto formal de vasallaje; el salmo no tiene sitio para reyes ni jefes ni pastores humanos. "Asignas": su soberanía también es militar.
44,6 En primera persona de plural, con las metáforas bélicas de acornear (1 Re 22,11; Dt 33,17; Sal 75) y pisotear (Sal 60,14; Is 14,24; 63,6).
44,7-8. En el salterio, con excepción de 72,4.13, la salvación o victoria siempre se atribuye a Dios.
44,9 El hombre no debe gloriarse del propio éxito; debe gloriarse siempre y sólo de Dios: véase Jr 9,22s.
44,10-17 Los ocho versos del segundo bloque afirman categóricamente: también nuestras derrotas son acción de Dios. De lo contrario, serían mérito del enemigo, que quedaría exento del principio teológico de no gloriarse y negaría a Yhwh su soberanía: como el Senaquerib de Is 10,11-13. Dios aborrece la jactancia de los enemigos no menos que la de su pueblo: Dt 32,27s. Esta segunda sección no es menos confesión que la primera, sólo que cambiando los papeles: ahora la victoria es ajena y la derrota nuestra. Pero el sujeto es el mismo: el Señor.
44,10 "No sales con nuestras tropas": como Sal 60,12; son los "escuadrones" del Señor según Éx 7,4; 12,17.41. Podría aludir a la vieja usanza de sacar a campaña el paladión, el arca de la alianza: 1 Sm 4,6-9.
44,11 Dos etapas de la guerra: retirada o huida y saqueo legítimo: 1 Sm 23,1; Is 10,13.
44,12 Otra etapa de la derrota: matanza y deportación. "Consumo" puede significar la explotación, como en Dt 7,16; Nm 13,22, o también la matanza (23). "Dispersar" o aventar es fragmentar en comunidades pequeñas y diseminadas.
44,13 Imagen comercial: Dios es el ganadero o traficante que ha puesto en venta su rebaño y lo ha tasado por lo bajo: no ha sido un negocio.
44,14-17 Última consecuencia de la derrota militar es la derrota moral, bien amplificada con sinónimos. Es el descrédito, desprestigio, el convertirse en escarnio y burla y befa de todos.
44,18-23 Tercer bloque, con una cuña (20). Son una confesión negativa. No olvidar a la otra parte y no pactar con extraños responde al primer mandamiento; no invalidar a la otra parte y no pactar con extraños responde al primer mandamiento; no invalidad la alianza incluye todas sus cláusulas; "corazón y pasos" sintetizan actitudes y conducta. El pueblo somete confíadamente el veredicto de su conciencia al veredicto de Dios, que lo conoce todo. Sufrimos "por tu causa", no por nuestra culpa.
44,18 "Renegar": sería felonía o rebelión del vasallo. Compárese con Sal 89,39s.
44,20 Verso dudoso. Los verbos significan triturar y cubrir. El lugar: el texto hebreo habla de "chacales", es decir lugar desolado, según Is 34,13; 35,7; Jr 9,10; 49,33; 51,37. Con cambio de una letra, algunos manuscritos antiguos dicen Dragón, el monstruo que representa las fuerzas del caos según Is 27,1; 51,9; Sal 74,13; Jr 51,34. Esto nos da una lectura trascendente: el lugar del Dragón y las tinieblas son el reino de la Muerte.
44,21 Equivale a apostasía e idolatría formal, con sus dos vertientes.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Pablo cita el v.23 en Rom 8,36 y en 37 resuela el v.4b. Quizá aluda a ello en 1 Cor 15,31 y 2 Cor 4,11. Autores antiguos recuerdan la "salvación" enviada (5) en Jesucristo, y recuerdan su despertar en Mt 8,25. Aplicado a la Iglesia, el salmo expresa sus persecuciones y martirios,
domingo, 9 de enero de 2011
SALMO 42-43 (41-42)
2 Como ansía la cierva corrientes de agua,
así mi alma te ansía, oh Dios.
3 Mi alma está sedienta de Dios,
del Dios vivo.
¿Cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?
4 Lágrimas son mi pan noche y día,
mientras me repiten todo el día:
¿Dónde esetá tu Dios?
5 Recordándolo me desahogo conmigo:
cómo pasaba al recinto
y avanzaba hasta la casa de Dios,
entre gritos de júbilo y acción de gracias,
en el bullicio festivo.
6 ¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué estás gimiendo?
Espera en Dios, que aún le darás gracias:
"Salvación de mi rostro, Dios mío"
7 Cuando mi alma se acongoja,
entonces me acuerdo de ti,
desde la zona del Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.
8 Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus rompientes y tus olas
me han arrollado.
9 De día el Señor enviará su lealtade,
de noche estaré con su canto:
súplica al Dios de mi vida.
10 Le diré aDios: ¡Peña mía!
¿por qué me olvidas?
¿por qué voy andando sombrío,
hostigado por el enemigo?
11 Del quebranto de mis huesos
se burlan mis adversarios;
todo el día me repiten:
¿Dónde está tu Dios?
12 ¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué estás gimiendo?
Espera en Dios, que aún le darás gracias:
"Salvación de mi rostro, Dios mío".
43 1 Hazme justicia, Dios, defiende mi causa
contra gente desleal,
del hombre traidor y criminal
ponme a salvo.
2 Pues tú eres mi Dios y mi protector:
¿por qué me rechazas?
¿Por qué voy andando sombrío,
hostigado por el enemigo?
3 Envía tu luz y tu verdad
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada,
4 y me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi gozo y alegría.
Te daré gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.
5 ¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué estás gimiendo?
Espera en Dios, que aún le darás gracias:
"Salvación de mi rostro, Dios mío"
42-43. En singular, porque se trata de un poema único, como declara el estribillo y otras repeticiones. Es una de las súplicas más bellas del salterio.
Estructura imaginativa. Aparte la personificación de "luz y verdad" como mensajeros y escolta, dos imágenes dominan el poema: agua como vida en la primera estrofa, agua como muerte en la segunda.
a) La primera imagen, en forma de comparación, abre ex abrupto el poema. Algunos comentaristas imaginan una génesis realista: el autor se encuentra desterrado en la zona montañosa al sur del Hermón, ante su vista cruza una cierva en busca desesperada de agua; en la búsqueda ansiosa del animal proyecta el poeta su estado de ánimo, su búsqueda ansiosa de Dios. La hipótesis puede retener valor didáctico. Lo importante es sentir la fuerza de la imagen: ansia de Dios animal, vital. Agua que es vida en el paisaje árido. La búsqueda de Dios se colorea de instinto elemental de conservación.
b) Segunda imagen. En términos realistas, el poeta se encuentra, en términos poéticos, finge encontrarse en un paisaje montañoso, solo, a la escucha. De pronto el resonar alterno de unas cascadas, quizá su vista, lo avasalla; bajo ellas, arrollado se contempla a sí. El paisaje es símbolo del estado de ánimo. La soronidad del v.8 es extraordinaria en el original hebreo. La relación del oleaje arrollador cone l reino de la muerte es frecuente en el AT, pero no por ello pierde fuerza su realización en este poema. Algunos comentaristas piensan que el orante sufre una enfermedad grave (11), siente la muerte vecina, la describe en la imagen de torrentes arrolladores; vénase 2 Sm 22,5; Jon 2,4; Sal 88,8.
Las dos imágenes pertenecen al campo del agua, con valor simbólico: Dios como agua. Dios, que era la vida del orante, se ha vuelto su muerte: una fuerza elemental, oceánica, irresistible.
Estructura dialógica: ausencia y presencia. El diálogo consigo mismo se rpite en la posición privilegiada del estribillo. El hecho psicológico es en el salmo expresión del drama interior, respuesta a la polaridad de Dios experimentada por el orante. La división interna es desdoblamiento y tensión desgarradora. En un nivel de la conciencia domianan la nostalgia, el desaliento; en un nivel más profundo emergen y van creciendo la confianza, la esperanza. Dios hace sentir dolorosamente su ausencia, y esa ausencia sentida es un modo de presencia. La ausencia no sentida no duele, la ausencia sentida ocupa la conciencia, la llena de ansia y dolor. La presencia nominal de Dios (22 veces) es invasora.
Estructura dinámica: drama en tres actos. No creo que el estribillo haga girar el poema sin avanzar, volviendo al punto de partida. Hay indicios claros de avance. La primera y la tercera estrofa se refieren al culto: la primera lo recuerda nostálgicamente, como pasado imposible de recobrar; la tercera lo espera como futuro cierto y próximo. La segunda estrofa, aunque dominada por el presente, está indecisa entre ambos.
¿Qué ha operado el cambio emocional? No un oráculo profético o litúrgico, sino una voz interior, en la cual se hacía sentir Dios. La "luz y la verdad" ya estaban actuando. Aunque la luz estaba ofuscada y la verdad velada, algo iluminaba y revolvía por dentro al orante. El diálogo interior lo va conduciendo a la esperanza.
42,3 "Alma": nepesh es la garganta como órgano que experimenta la sed y como sede de la respiración / vida; es también símbolo del espíritu.
42,4 "¿Dónde está tu Dios?": aunque la frase podría ser pregunta curiosa de politeístas en país extranjero, el orante la escucha como burla o desafío, como un restregar la herida de ausencia.
42,5 Se desahoga hacia dentro: la soledad ilumina la interioridad. Del culto recuerda los aspectos sonoro y festivo.
42,6 En sentido físico sería la garganta que se encorva violentamente y emite gemidos inarticulados. En el tenor simbólico del salmo es un intento de describir el replegarse sobre sí, hacia dentro. En la segunda parte apunta la esperanza. Se podría esquematizar así: "espera" que un día podrás "darle gracias" por haberte "salvado".
42,7 La geografía, suponiendo que fuera realista, no se deja identificar. Muchos piensan en las fuentes del Jordán, en las estribaciones del Antilíbano.
42,8 El término tehom no tiene necesariamente significado mítico: véase en Dt 8,7 unido a manantiales.
42,9 "Su canto": dedicado a él por mí y compañero mío nocturno.
42,10 El título "Peña mía" encaja bien en el paisaje del Salmo, aunque es tópico: Sal 18,3; 31,4; 71,3.
42,11 El "quebranto de los huesos" es expresión hiperbólica del tormento interior.
43,1 El lenguaje es judicial y la petición suena como apelación al tribunal supremo de Dios: véanse Sal 7,9; 26,1; 35,24. Los que lo toman en sentido propio definen por él el género del salmo.
43,2 El verbo "rechazar" se aplica de ordinario al destierro o a una calamidad nacional: Sal 44,10.24; 60,3.12; Lam 2,7; 3,17.31.
43,3 Dos personificaciones conducirán al desterrado al monte, al templo, al altar.
43,4 Domina el gozo festivo, como en 5c. Desborda el verso la repetición del nombre de Dios: la ausencia se resuelve en presencia.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Para el cristiano la presencia de Dios está en Jesucristo, verdadero y definitivo templo. Con todo, no puede decir que Dios esté siempre a su disposición. Hay en la vida cristiana tiempos de ausencia sentida, de noche oscura y escondimiento. Y en esta vida, nunca la presencia será total; tendremos que contar con la polaridad de ausencia y presencia. Eso enseñan los maestros espirituales y los místicos.
así mi alma te ansía, oh Dios.
3 Mi alma está sedienta de Dios,
del Dios vivo.
¿Cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?
4 Lágrimas son mi pan noche y día,
mientras me repiten todo el día:
¿Dónde esetá tu Dios?
5 Recordándolo me desahogo conmigo:
cómo pasaba al recinto
y avanzaba hasta la casa de Dios,
entre gritos de júbilo y acción de gracias,
en el bullicio festivo.
6 ¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué estás gimiendo?
Espera en Dios, que aún le darás gracias:
"Salvación de mi rostro, Dios mío"
7 Cuando mi alma se acongoja,
entonces me acuerdo de ti,
desde la zona del Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.
8 Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus rompientes y tus olas
me han arrollado.
9 De día el Señor enviará su lealtade,
de noche estaré con su canto:
súplica al Dios de mi vida.
10 Le diré aDios: ¡Peña mía!
¿por qué me olvidas?
¿por qué voy andando sombrío,
hostigado por el enemigo?
11 Del quebranto de mis huesos
se burlan mis adversarios;
todo el día me repiten:
¿Dónde está tu Dios?
12 ¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué estás gimiendo?
Espera en Dios, que aún le darás gracias:
"Salvación de mi rostro, Dios mío".
43 1 Hazme justicia, Dios, defiende mi causa
contra gente desleal,
del hombre traidor y criminal
ponme a salvo.
2 Pues tú eres mi Dios y mi protector:
¿por qué me rechazas?
¿Por qué voy andando sombrío,
hostigado por el enemigo?
3 Envía tu luz y tu verdad
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada,
4 y me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi gozo y alegría.
Te daré gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.
5 ¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué estás gimiendo?
Espera en Dios, que aún le darás gracias:
"Salvación de mi rostro, Dios mío"
42-43. En singular, porque se trata de un poema único, como declara el estribillo y otras repeticiones. Es una de las súplicas más bellas del salterio.
Estructura imaginativa. Aparte la personificación de "luz y verdad" como mensajeros y escolta, dos imágenes dominan el poema: agua como vida en la primera estrofa, agua como muerte en la segunda.
a) La primera imagen, en forma de comparación, abre ex abrupto el poema. Algunos comentaristas imaginan una génesis realista: el autor se encuentra desterrado en la zona montañosa al sur del Hermón, ante su vista cruza una cierva en busca desesperada de agua; en la búsqueda ansiosa del animal proyecta el poeta su estado de ánimo, su búsqueda ansiosa de Dios. La hipótesis puede retener valor didáctico. Lo importante es sentir la fuerza de la imagen: ansia de Dios animal, vital. Agua que es vida en el paisaje árido. La búsqueda de Dios se colorea de instinto elemental de conservación.
b) Segunda imagen. En términos realistas, el poeta se encuentra, en términos poéticos, finge encontrarse en un paisaje montañoso, solo, a la escucha. De pronto el resonar alterno de unas cascadas, quizá su vista, lo avasalla; bajo ellas, arrollado se contempla a sí. El paisaje es símbolo del estado de ánimo. La soronidad del v.8 es extraordinaria en el original hebreo. La relación del oleaje arrollador cone l reino de la muerte es frecuente en el AT, pero no por ello pierde fuerza su realización en este poema. Algunos comentaristas piensan que el orante sufre una enfermedad grave (11), siente la muerte vecina, la describe en la imagen de torrentes arrolladores; vénase 2 Sm 22,5; Jon 2,4; Sal 88,8.
Las dos imágenes pertenecen al campo del agua, con valor simbólico: Dios como agua. Dios, que era la vida del orante, se ha vuelto su muerte: una fuerza elemental, oceánica, irresistible.
Estructura dialógica: ausencia y presencia. El diálogo consigo mismo se rpite en la posición privilegiada del estribillo. El hecho psicológico es en el salmo expresión del drama interior, respuesta a la polaridad de Dios experimentada por el orante. La división interna es desdoblamiento y tensión desgarradora. En un nivel de la conciencia domianan la nostalgia, el desaliento; en un nivel más profundo emergen y van creciendo la confianza, la esperanza. Dios hace sentir dolorosamente su ausencia, y esa ausencia sentida es un modo de presencia. La ausencia no sentida no duele, la ausencia sentida ocupa la conciencia, la llena de ansia y dolor. La presencia nominal de Dios (22 veces) es invasora.
Estructura dinámica: drama en tres actos. No creo que el estribillo haga girar el poema sin avanzar, volviendo al punto de partida. Hay indicios claros de avance. La primera y la tercera estrofa se refieren al culto: la primera lo recuerda nostálgicamente, como pasado imposible de recobrar; la tercera lo espera como futuro cierto y próximo. La segunda estrofa, aunque dominada por el presente, está indecisa entre ambos.
¿Qué ha operado el cambio emocional? No un oráculo profético o litúrgico, sino una voz interior, en la cual se hacía sentir Dios. La "luz y la verdad" ya estaban actuando. Aunque la luz estaba ofuscada y la verdad velada, algo iluminaba y revolvía por dentro al orante. El diálogo interior lo va conduciendo a la esperanza.
42,3 "Alma": nepesh es la garganta como órgano que experimenta la sed y como sede de la respiración / vida; es también símbolo del espíritu.
42,4 "¿Dónde está tu Dios?": aunque la frase podría ser pregunta curiosa de politeístas en país extranjero, el orante la escucha como burla o desafío, como un restregar la herida de ausencia.
42,5 Se desahoga hacia dentro: la soledad ilumina la interioridad. Del culto recuerda los aspectos sonoro y festivo.
42,6 En sentido físico sería la garganta que se encorva violentamente y emite gemidos inarticulados. En el tenor simbólico del salmo es un intento de describir el replegarse sobre sí, hacia dentro. En la segunda parte apunta la esperanza. Se podría esquematizar así: "espera" que un día podrás "darle gracias" por haberte "salvado".
42,7 La geografía, suponiendo que fuera realista, no se deja identificar. Muchos piensan en las fuentes del Jordán, en las estribaciones del Antilíbano.
42,8 El término tehom no tiene necesariamente significado mítico: véase en Dt 8,7 unido a manantiales.
42,9 "Su canto": dedicado a él por mí y compañero mío nocturno.
42,10 El título "Peña mía" encaja bien en el paisaje del Salmo, aunque es tópico: Sal 18,3; 31,4; 71,3.
42,11 El "quebranto de los huesos" es expresión hiperbólica del tormento interior.
43,1 El lenguaje es judicial y la petición suena como apelación al tribunal supremo de Dios: véanse Sal 7,9; 26,1; 35,24. Los que lo toman en sentido propio definen por él el género del salmo.
43,2 El verbo "rechazar" se aplica de ordinario al destierro o a una calamidad nacional: Sal 44,10.24; 60,3.12; Lam 2,7; 3,17.31.
43,3 Dos personificaciones conducirán al desterrado al monte, al templo, al altar.
43,4 Domina el gozo festivo, como en 5c. Desborda el verso la repetición del nombre de Dios: la ausencia se resuelve en presencia.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Para el cristiano la presencia de Dios está en Jesucristo, verdadero y definitivo templo. Con todo, no puede decir que Dios esté siempre a su disposición. Hay en la vida cristiana tiempos de ausencia sentida, de noche oscura y escondimiento. Y en esta vida, nunca la presencia será total; tendremos que contar con la polaridad de ausencia y presencia. Eso enseñan los maestros espirituales y los místicos.
lunes, 6 de diciembre de 2010
SALMO 41 (40).
2 Dichoso el que cuida del desvalido:
el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.
3 El Señor lo guardará y conservará en vida,
y será dichoso en la tierra
no lo entregará a la saña de sus enemigos.
4 El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
volcará la camilla de su enfermedad.
5 Yo dije: "Señor, ten piedad,
sana mi vida, que he pecado contra ti.
6 Mis enemigos dicen maldades de mí:
"¿Cuándo morirá y se acabará su apellido?"
7 El que entra a visitarme
dice mentiras, se guarda la maldad,
sale a la calle y lo comenta.
8 Mis adversarios se reúnen a murmurar de mí,
hacen cálculos siniestros:
9 "Ha contraído un mal sin remedio;
el que se ha acostado no se levantará".
10 Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
y compartía mi pan
sobresale en traicionarme.
11 Tú, Señor, ten piedad y ponme en pie
para que les dé su merecido.
12 En esto conozco que me quieres:
que mi enemigo no cantará victoria.
13 Tú me has conservado mi integridad,
me establecerás en tu presencia para siempre.
**********************************************
Bendito sea el Señor Dios de Israel
desde siempre y por siempre.
Amén, amén.
El último salmo de la primera colección empieza por una bienaventuranza, que es proyección de una experiencia personal al plano de la categoría. El caso particular se generaliza y el género acoge el caso. Es ejemplo típico de súplica de un enfermo. Lo peculiar de este caso es que el enfermo es un hombre caritativo que solía ocuparse de los pobres; en atención a ello, espera que Dios se ocupe ahora de él. El cuerpo de la súplica (5-14) está contenido en la inclusión de la primera persona.
Enfermedad y hostilidad. Es llamativo que en el salterio el enfermo grave no provoca sentimientos de compasión. Los rivales del orante parecen estar esperando la enfermedad para desatarse, y aun los amigos flaquean en la coyuntura. ¿Es convención del género o está condicionado por creencias y costumbres de la época? La medicina de entonces no disponía de medios. Más fácilmente se curaban las heridas que las enfermedades. El levítico diagnostica, no trata la dolencia. El enfermo puede ser una carga para la familia, una amenaza de contagio. El enfermo ha sido "tocado" por Dios o castigado por una culpa.
Pues bien, las rivalidades y enemistades latentes o patentes en aquella sociedad parecen excitarse cuando el rival o enemigo ha caído enfermo: lo que deseaban y estaban esperando; sin que ellos se manchen las manos, Dios se encarga de él. Se hace una visita de cortesía disimulando, otros son los comentarios en la calle. Si el paciente no los escucha, los imagina. Y no puede defenderse: también él se siente tocado por Dios. Por si fuera poco, incluso los amigos se acordaban, se dejan llevar de comentarios malignos.
En tal situación de desolada soledad, al enfermo no le queda más que dirigirse a Dios, recordándole sus obras de beneficencia. Sano y restablecido, podrá darles su merecido a los rivales, que no han logrado cantar triunfo.
41,2 El día "aciago" o malo se especifica en 6a y 8b. Dios se encarga de pagar un favor que el menesteroso no puede pagar.
41,4 Dado que el término hebreo puede significar lecho o yacija y también el hecho de guardar la cama, la frase puede significar "volcar" la yacija, que ya no hace falta, o cambiar la postura del enfermo.
41,5 La enfermedad queda teológicamente explicada o justificada y la curación es acto de piedad divina.
41,6-10 Dimensión social de la enfermedad. Si el pecado la explica y justifica, no justifica la conducta de rivales y amigos. A un Dios airado se le puede suplicar humildemente, a un enemigo despiadado, no. Sólo cabe descubrir y denunciar su actitud injusta para mover a Dios e intervenir. El poeta introduce un pequeño cuadro de costumbres.
41,6 "Acabarse el apellido" es morir sin descendencia.
41,7 El texto es dudoso, de tres hemistiquios: procuro salvarlo atendiendo al paralelismo y al contexto.
41,8 El primer verbo se deriva del sustantivo ihsh, que significa hechicería, conjuro. En el contenido, palabras de eficacia mágica y funesta contra alguien; en la forma un susurrar o musitar fórmulas apenas audibles e ininteligibles. Algunos comentaristas toman el contenido a la letra y suponen un grupo de adversarios que recurren a artes mágicas para causar la enfermedad o para agravarla o para impedir la curación. Véase Dt 18,10-12. Otros comentaristas toman del verbo la forma: el tono, sigilo.
41,9 "Ha contrajido": a la letra, se la ha infundido. En la teoría del encantamiento, el conjuro ha penetrado y desarrollará dentro su eficacia.
41,10 "Come mi pan": como protegido a quien sustento o como invitado a mi mesa: es un comensal de confianza.
41,11 "Tú" enfático: tú en cambio. Convoca a Dios contra la coalición de rivales y amigos. Y reparte las tareas: tú ponme en pie; de darles su merecido me encargo yo.
41,12 El amor de Dios se manifestará en la salud del orante y en sus relaciones sociales; no puede quedar en pura relación espiritual, al margen de la situación compleja del hombre. En lo corporal y social se realiza la experiencia profunda y cierta.
41,13 Verso fianl en que están solos el orante y su Dios. Tomo "integridad" en sentido físico, como Job 21,23.
41,14 Verso añadido para cerrar la primera colección de salmos.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Jn 13,18 pone en boca de Jesús parte del v.10. Y los antiguos lo extienden a todo el salmo: pobre y desvalido en su encarnación (2 Cor 8,9); carga con nuestros pecados; no triunfa de él el último enemigo (1 Cor 15,25).
el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.
3 El Señor lo guardará y conservará en vida,
y será dichoso en la tierra
no lo entregará a la saña de sus enemigos.
4 El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
volcará la camilla de su enfermedad.
5 Yo dije: "Señor, ten piedad,
sana mi vida, que he pecado contra ti.
6 Mis enemigos dicen maldades de mí:
"¿Cuándo morirá y se acabará su apellido?"
7 El que entra a visitarme
dice mentiras, se guarda la maldad,
sale a la calle y lo comenta.
8 Mis adversarios se reúnen a murmurar de mí,
hacen cálculos siniestros:
9 "Ha contraído un mal sin remedio;
el que se ha acostado no se levantará".
10 Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
y compartía mi pan
sobresale en traicionarme.
11 Tú, Señor, ten piedad y ponme en pie
para que les dé su merecido.
12 En esto conozco que me quieres:
que mi enemigo no cantará victoria.
13 Tú me has conservado mi integridad,
me establecerás en tu presencia para siempre.
**********************************************
Bendito sea el Señor Dios de Israel
desde siempre y por siempre.
Amén, amén.
El último salmo de la primera colección empieza por una bienaventuranza, que es proyección de una experiencia personal al plano de la categoría. El caso particular se generaliza y el género acoge el caso. Es ejemplo típico de súplica de un enfermo. Lo peculiar de este caso es que el enfermo es un hombre caritativo que solía ocuparse de los pobres; en atención a ello, espera que Dios se ocupe ahora de él. El cuerpo de la súplica (5-14) está contenido en la inclusión de la primera persona.
Enfermedad y hostilidad. Es llamativo que en el salterio el enfermo grave no provoca sentimientos de compasión. Los rivales del orante parecen estar esperando la enfermedad para desatarse, y aun los amigos flaquean en la coyuntura. ¿Es convención del género o está condicionado por creencias y costumbres de la época? La medicina de entonces no disponía de medios. Más fácilmente se curaban las heridas que las enfermedades. El levítico diagnostica, no trata la dolencia. El enfermo puede ser una carga para la familia, una amenaza de contagio. El enfermo ha sido "tocado" por Dios o castigado por una culpa.
Pues bien, las rivalidades y enemistades latentes o patentes en aquella sociedad parecen excitarse cuando el rival o enemigo ha caído enfermo: lo que deseaban y estaban esperando; sin que ellos se manchen las manos, Dios se encarga de él. Se hace una visita de cortesía disimulando, otros son los comentarios en la calle. Si el paciente no los escucha, los imagina. Y no puede defenderse: también él se siente tocado por Dios. Por si fuera poco, incluso los amigos se acordaban, se dejan llevar de comentarios malignos.
En tal situación de desolada soledad, al enfermo no le queda más que dirigirse a Dios, recordándole sus obras de beneficencia. Sano y restablecido, podrá darles su merecido a los rivales, que no han logrado cantar triunfo.
41,2 El día "aciago" o malo se especifica en 6a y 8b. Dios se encarga de pagar un favor que el menesteroso no puede pagar.
41,4 Dado que el término hebreo puede significar lecho o yacija y también el hecho de guardar la cama, la frase puede significar "volcar" la yacija, que ya no hace falta, o cambiar la postura del enfermo.
41,5 La enfermedad queda teológicamente explicada o justificada y la curación es acto de piedad divina.
41,6-10 Dimensión social de la enfermedad. Si el pecado la explica y justifica, no justifica la conducta de rivales y amigos. A un Dios airado se le puede suplicar humildemente, a un enemigo despiadado, no. Sólo cabe descubrir y denunciar su actitud injusta para mover a Dios e intervenir. El poeta introduce un pequeño cuadro de costumbres.
41,6 "Acabarse el apellido" es morir sin descendencia.
41,7 El texto es dudoso, de tres hemistiquios: procuro salvarlo atendiendo al paralelismo y al contexto.
41,8 El primer verbo se deriva del sustantivo ihsh, que significa hechicería, conjuro. En el contenido, palabras de eficacia mágica y funesta contra alguien; en la forma un susurrar o musitar fórmulas apenas audibles e ininteligibles. Algunos comentaristas toman el contenido a la letra y suponen un grupo de adversarios que recurren a artes mágicas para causar la enfermedad o para agravarla o para impedir la curación. Véase Dt 18,10-12. Otros comentaristas toman del verbo la forma: el tono, sigilo.
41,9 "Ha contrajido": a la letra, se la ha infundido. En la teoría del encantamiento, el conjuro ha penetrado y desarrollará dentro su eficacia.
41,10 "Come mi pan": como protegido a quien sustento o como invitado a mi mesa: es un comensal de confianza.
41,11 "Tú" enfático: tú en cambio. Convoca a Dios contra la coalición de rivales y amigos. Y reparte las tareas: tú ponme en pie; de darles su merecido me encargo yo.
41,12 El amor de Dios se manifestará en la salud del orante y en sus relaciones sociales; no puede quedar en pura relación espiritual, al margen de la situación compleja del hombre. En lo corporal y social se realiza la experiencia profunda y cierta.
41,13 Verso fianl en que están solos el orante y su Dios. Tomo "integridad" en sentido físico, como Job 21,23.
41,14 Verso añadido para cerrar la primera colección de salmos.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Jn 13,18 pone en boca de Jesús parte del v.10. Y los antiguos lo extienden a todo el salmo: pobre y desvalido en su encarnación (2 Cor 8,9); carga con nuestros pecados; no triunfa de él el último enemigo (1 Cor 15,25).
domingo, 28 de noviembre de 2010
SALMO 40 (39).
2 Yo esperaba con ansia al Señor:
se inclinó a mí y escuchó mi grito.
3 Me levantó de la fosa fatal,
de la charca fangosa.
Afianzó mis pies sobre una peña,
y aseguró mis pasos.
4 Me puso en la boca un canto nuevo
de alabanza a nuestro Dios.
Muchos al verlo quedaron sobrecogidos
y confiaron en el Señor.
5 ¡Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a idolatrías
que extravían con engaños.
6 ¡Cuántas maravillas has hecho tú,
Señor Dios mío,
cuántos planes en favor nuestro!
Eres incomparable.
Intento decirlas y contarlas
pero superan toda descripción.
7 Sacrificios y ofrendas no los quieres;
me has cavado oídos;
no pides holocaustos ni víctimas expiatorias.
8 Entonces yo digo: "aquí he venido".
En el texto del rollo se escribe de mí
9 que he de cumplir tu voluntad:
y yo lo quiero, Dios mío,
llevo tu instrucción en las entrañas.
10 He proclamado el derecho
a una asamblea numerosa.
No he cerrado los labios,
Señor, tú lo sabes.
11 No me he guardado en el pecho tu justicia,
he anunciado tu verdad y tu salvación,
no he negado tu lealtad y fidelidad
a la asamblea numerosa.
12 Tú, Señor, no me cierres tus entrañas,
que tu lealtad y fidelidad me guarden siempre.
13 pues me cercan desgracias sin cuento,
mis culpas me dan alcance
y no puedo ver;
son más que los pelos de la cabeza
y me falta el valor.
14 Dígnate librarme, Señor,
date prisa, Señor, en socorrerme.
15 Sufran una derrota ignominiosa
los que me persiguen a muerte,
retrocedan confundidos
los que desean mi daño.
16 Queden mudos de vergüenza
los que se burlan: Ja, ja.
17 Que te festejen y celebren
los que te buscan;
los que desean tu salvación digan siempre:
¡Grande es el Señor!
18 Yo soy un pobre desgraciado,
pero el Señor se cuida de mí.
Tú eres mi auxilio y mi salvador,
¡Dios mío, no tardes!
Este salmo es famoso por los versos 7-11 citados y comentados en la carta a los Hebreos. Esos versos están encajados entre dos piezas difíciles de acoplar: acción de gracias y súplica: en ese orden; si fuera el orden contrario...
La primera parte (2-4 ó 2-6) es bastante tradicional en el esquema y origienal en la redacción. Los versos 5-6 podrían ser el texto del canto. La tercera parte (12-18) es bastante convencional, excepto en el orden, y tiene correspondencia con la primera parte. ¿Cómo se coordinan? a) Si se trata de la misma liberación, el orden tradicional está invertido. b) Si se trata de dos casos, la liberación pasada y experimentada (2-6) conforta la súplica en la nueva tribulación. Esto no es raro en el salterio.
La segunda parte se encuentra entre las dos. Empalma con la primera en un proceso lógico: tus proezas me desbordan -quiero contarlas y no doy abasto - tampoco puedo contentarme con sacrificios - porque tú me asignas otra tarea. La segunda parte empalma con la tercera por cinco repeticiones, de las cuales tres son sustanciales: yo canto tu fidelidad y lealtad (11b) / que tu fidelidad y lealtad me guarden (12b); yo amo tu voluntad (9a) / tú ten voluntad de librarme (14a); yo no cohíbo los labios (10b) / tú no cohíbas la compasión (12a).
En la parte segunda nos interesan dos cuestiones. Primera, la oposición de sacrificios o culto a otras actividades. Tema corriente, también en el salterio (50-51), que aquí aparece marcado por la oposición: "tú no quieres sacrificios / yo quiero cumplir tu voluntad". No enuncia un principio general, sino una misión personal. Y ¿cuál es dicha misión?
Es la segunda cuestión. a) Hay quién identifica "voluntad" divina con la tôrâ, y ésta con el cuerpo entero de la ley de la alianza. Sería un ideal de observancia: véanse Sal 1,2; 37,31; 78,1-5 etc. Esta explicación no satisface; porque tôrâ es muchas veces una instrucción particular; porque el orante habla de una cláusula personal; porque el complejo de la ley incluye culto y sacrificios, aquí relegados. b) La voluntad específica de Dios, el contenido de la instrucción será "evangelizar", proclamar las virtudes y acciones del Señor. Eso sí, no proclamará una pieza aprendida de memoria, sino que la tiene asimilada "en las entrañas". Será "un canto nuevo", de algo vivido. Esta hipótesis explica la concentración del salmo en términos de hablar y la coincidencias con Jr.
Ahora bien, la nueva tarea puede ser arriesgada, dolorosa. Por eso suplica. La tarea del Dios conocido y reconocido será librarlo de nuevo. Así cuantos aman la "salvación" corearán la alabanza.
40,2-4 El comienzo es una secuencia en cuatro escenas rápidas. Un hombre se debate en el lodo de una ciénaga, que amenaza tragárselo aprovechando sus esfuerzos; grita. Alguien lo saca y coloca sus pies en roca firme. Al sentir la solidez bajo los pies, rompe a cantar de gozo y agradecimiento. Un grupo que asistía expresa su confianza en el liberador.
40,2 La forma enfática traduce la expectación, casi la impaciencia del aguardar.
40,3 El lenguaje nos trae la figura de Jeremías en el aljibe fangoso: Jr 38,6.13.
40,4 "Poner en la boca" es fórmula de alcance profético: Dt 18,18; Jr 1,9; 5,14.
40,5 De la experiencia concreta se remonta a una reflexión general en forma de bienaventuranza. "Idolatrías": otros lo interpretan como hombres arrogantes. Prefiero la antítesis vigorosa, recordando Hab 2,18.
40,6ab Este verso sirve de enlace: prolonga el tema de la confianza, pasa de la tercera a la segunda persona, prepara el tema siguiente.
Las proezas las realiza a favor de un pueblo, no por el gusto de exhibir su poder. Es "incomparable": véase Is 40,18; 44,7; Sal 89,7.
40,6c Comienza el tema central, de la expresión verbal, en el siguiente proceso: intento precario de contar -texto escrito- texto interiorizado- proclamación pública. El fracaso es una etapa constituyente.
40,7-9 Es importante apreciar paralelismos y correlaciones. En esquema: sacrificios / holocaustos, oídos / escrito, vengo / quiero. El primero es un merismo que abarca el culto. El segundo sugiere un encargo oral y uno escrito. El tercero es correlativo del anterior y se articula en dos piezas complementarias: el acto de presentarse y la disponibilidad para ejecutarlo.
40,7 Los sacrificios se relativizan (Eclo 34,18-35,26). "Cavar los oídos" es metáfora única. La imagen parece fijarse en la hondura corporal que abre el oído hacia el interior del hombre: compárese con Is 50,4s.
40,8b-9 Lo que más interesa del texto es la asimilación del encargo y por implicación del tema. Lo que estaba en un "escrito", pasa a estar "en las entrañas"; el texto de la proclamación está amorosamente asimilado. Compárese con Ez 3,3.
40,10-11 La proclamación se enuncia en cuatro verbos y seis sustantivos. El insistir en formas negativas, el apelar al testimonio de Dios, hace sospechar algún riesgo en el encargo, como si algo grave indujera al silencio. El verbo positivo, "evangelizar", significa en la vida civil anunciar una buena noticia. Es típico del profeta del destierro, que también tropezaba con resistencia y hostilidad: Is 40,9; 41,27; 52,7 y 60,6; 61,1; Sal 96,2. El "derecho" recurre también en Is 41,2-10; 42,6.21; 45,19; 51,1.5.7. Los otros sustantivos, con posesivo "tu", pertenecen a una tradición ancha, también presente en el salterio.
Ahora imaginemos que ha comenzado la predicación, que provoca resistencia, oposición, persecución; el orante invoca el auxilio de quien le encomendó la tarea. Es lo que sigue en 12-18.
40,12-13 Petición primera con motivación. No esperábamos una confesión de delitos: el orante no se presenta como víctima inocente. La expresión es hiperbólica.
40,14-18 Con ligeras variantes este texto figura independiente como salmo 70. Caben tres explicaciones. a) Es original la forma autónoma, Sal 70; b) el puesto original es el Sal 40, de donde se desgajó como súplica breve. c) Es pieza de repertorio disponible para usos diversos. El texto bíblico actual nos invita a leerlo como parte integrante del salmo.
40,14-15 Forma la segunda petición, según módulos convencionales.
40,16-17 Las reacciones están elaboradas en un juego de oposiciones que podemos esquematizar así: los que buscan mi vida / los que te buscan a Ti; los que quieren mi desgracia / los que quieren mi salvación; los que dicen ¡Ja, ja! / los que dicen: ¡Grande es el Señor! El drama se resuelve en un acto teologal.
40,18 En el último verso retorna el orante con un enfático "yo". Se cierra el cuadrilátero: Tú -los malvados- tus fieles- yo.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
La carta a los Hebreos recoge y comenta la parte central del salmo, según la versión griega de los LXX. En vez de "me cavaste oídos", dice "me aparejaste un cuerpo"; traduce "rollo" por "título". De este modo opone el autor a los sacrificios antiguos la entrega del Mesías. De aquí arranca el uso de los antiguos de poner todo el salmo en boca de Cristo y después en boca de la Iglesia.
se inclinó a mí y escuchó mi grito.
3 Me levantó de la fosa fatal,
de la charca fangosa.
Afianzó mis pies sobre una peña,
y aseguró mis pasos.
4 Me puso en la boca un canto nuevo
de alabanza a nuestro Dios.
Muchos al verlo quedaron sobrecogidos
y confiaron en el Señor.
5 ¡Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a idolatrías
que extravían con engaños.
6 ¡Cuántas maravillas has hecho tú,
Señor Dios mío,
cuántos planes en favor nuestro!
Eres incomparable.
Intento decirlas y contarlas
pero superan toda descripción.
7 Sacrificios y ofrendas no los quieres;
me has cavado oídos;
no pides holocaustos ni víctimas expiatorias.
8 Entonces yo digo: "aquí he venido".
En el texto del rollo se escribe de mí
9 que he de cumplir tu voluntad:
y yo lo quiero, Dios mío,
llevo tu instrucción en las entrañas.
10 He proclamado el derecho
a una asamblea numerosa.
No he cerrado los labios,
Señor, tú lo sabes.
11 No me he guardado en el pecho tu justicia,
he anunciado tu verdad y tu salvación,
no he negado tu lealtad y fidelidad
a la asamblea numerosa.
12 Tú, Señor, no me cierres tus entrañas,
que tu lealtad y fidelidad me guarden siempre.
13 pues me cercan desgracias sin cuento,
mis culpas me dan alcance
y no puedo ver;
son más que los pelos de la cabeza
y me falta el valor.
14 Dígnate librarme, Señor,
date prisa, Señor, en socorrerme.
15 Sufran una derrota ignominiosa
los que me persiguen a muerte,
retrocedan confundidos
los que desean mi daño.
16 Queden mudos de vergüenza
los que se burlan: Ja, ja.
17 Que te festejen y celebren
los que te buscan;
los que desean tu salvación digan siempre:
¡Grande es el Señor!
18 Yo soy un pobre desgraciado,
pero el Señor se cuida de mí.
Tú eres mi auxilio y mi salvador,
¡Dios mío, no tardes!
Este salmo es famoso por los versos 7-11 citados y comentados en la carta a los Hebreos. Esos versos están encajados entre dos piezas difíciles de acoplar: acción de gracias y súplica: en ese orden; si fuera el orden contrario...
La primera parte (2-4 ó 2-6) es bastante tradicional en el esquema y origienal en la redacción. Los versos 5-6 podrían ser el texto del canto. La tercera parte (12-18) es bastante convencional, excepto en el orden, y tiene correspondencia con la primera parte. ¿Cómo se coordinan? a) Si se trata de la misma liberación, el orden tradicional está invertido. b) Si se trata de dos casos, la liberación pasada y experimentada (2-6) conforta la súplica en la nueva tribulación. Esto no es raro en el salterio.
La segunda parte se encuentra entre las dos. Empalma con la primera en un proceso lógico: tus proezas me desbordan -quiero contarlas y no doy abasto - tampoco puedo contentarme con sacrificios - porque tú me asignas otra tarea. La segunda parte empalma con la tercera por cinco repeticiones, de las cuales tres son sustanciales: yo canto tu fidelidad y lealtad (11b) / que tu fidelidad y lealtad me guarden (12b); yo amo tu voluntad (9a) / tú ten voluntad de librarme (14a); yo no cohíbo los labios (10b) / tú no cohíbas la compasión (12a).
En la parte segunda nos interesan dos cuestiones. Primera, la oposición de sacrificios o culto a otras actividades. Tema corriente, también en el salterio (50-51), que aquí aparece marcado por la oposición: "tú no quieres sacrificios / yo quiero cumplir tu voluntad". No enuncia un principio general, sino una misión personal. Y ¿cuál es dicha misión?
Es la segunda cuestión. a) Hay quién identifica "voluntad" divina con la tôrâ, y ésta con el cuerpo entero de la ley de la alianza. Sería un ideal de observancia: véanse Sal 1,2; 37,31; 78,1-5 etc. Esta explicación no satisface; porque tôrâ es muchas veces una instrucción particular; porque el orante habla de una cláusula personal; porque el complejo de la ley incluye culto y sacrificios, aquí relegados. b) La voluntad específica de Dios, el contenido de la instrucción será "evangelizar", proclamar las virtudes y acciones del Señor. Eso sí, no proclamará una pieza aprendida de memoria, sino que la tiene asimilada "en las entrañas". Será "un canto nuevo", de algo vivido. Esta hipótesis explica la concentración del salmo en términos de hablar y la coincidencias con Jr.
Ahora bien, la nueva tarea puede ser arriesgada, dolorosa. Por eso suplica. La tarea del Dios conocido y reconocido será librarlo de nuevo. Así cuantos aman la "salvación" corearán la alabanza.
40,2-4 El comienzo es una secuencia en cuatro escenas rápidas. Un hombre se debate en el lodo de una ciénaga, que amenaza tragárselo aprovechando sus esfuerzos; grita. Alguien lo saca y coloca sus pies en roca firme. Al sentir la solidez bajo los pies, rompe a cantar de gozo y agradecimiento. Un grupo que asistía expresa su confianza en el liberador.
40,2 La forma enfática traduce la expectación, casi la impaciencia del aguardar.
40,3 El lenguaje nos trae la figura de Jeremías en el aljibe fangoso: Jr 38,6.13.
40,4 "Poner en la boca" es fórmula de alcance profético: Dt 18,18; Jr 1,9; 5,14.
40,5 De la experiencia concreta se remonta a una reflexión general en forma de bienaventuranza. "Idolatrías": otros lo interpretan como hombres arrogantes. Prefiero la antítesis vigorosa, recordando Hab 2,18.
40,6ab Este verso sirve de enlace: prolonga el tema de la confianza, pasa de la tercera a la segunda persona, prepara el tema siguiente.
Las proezas las realiza a favor de un pueblo, no por el gusto de exhibir su poder. Es "incomparable": véase Is 40,18; 44,7; Sal 89,7.
40,6c Comienza el tema central, de la expresión verbal, en el siguiente proceso: intento precario de contar -texto escrito- texto interiorizado- proclamación pública. El fracaso es una etapa constituyente.
40,7-9 Es importante apreciar paralelismos y correlaciones. En esquema: sacrificios / holocaustos, oídos / escrito, vengo / quiero. El primero es un merismo que abarca el culto. El segundo sugiere un encargo oral y uno escrito. El tercero es correlativo del anterior y se articula en dos piezas complementarias: el acto de presentarse y la disponibilidad para ejecutarlo.
40,7 Los sacrificios se relativizan (Eclo 34,18-35,26). "Cavar los oídos" es metáfora única. La imagen parece fijarse en la hondura corporal que abre el oído hacia el interior del hombre: compárese con Is 50,4s.
40,8b-9 Lo que más interesa del texto es la asimilación del encargo y por implicación del tema. Lo que estaba en un "escrito", pasa a estar "en las entrañas"; el texto de la proclamación está amorosamente asimilado. Compárese con Ez 3,3.
40,10-11 La proclamación se enuncia en cuatro verbos y seis sustantivos. El insistir en formas negativas, el apelar al testimonio de Dios, hace sospechar algún riesgo en el encargo, como si algo grave indujera al silencio. El verbo positivo, "evangelizar", significa en la vida civil anunciar una buena noticia. Es típico del profeta del destierro, que también tropezaba con resistencia y hostilidad: Is 40,9; 41,27; 52,7 y 60,6; 61,1; Sal 96,2. El "derecho" recurre también en Is 41,2-10; 42,6.21; 45,19; 51,1.5.7. Los otros sustantivos, con posesivo "tu", pertenecen a una tradición ancha, también presente en el salterio.
Ahora imaginemos que ha comenzado la predicación, que provoca resistencia, oposición, persecución; el orante invoca el auxilio de quien le encomendó la tarea. Es lo que sigue en 12-18.
40,12-13 Petición primera con motivación. No esperábamos una confesión de delitos: el orante no se presenta como víctima inocente. La expresión es hiperbólica.
40,14-18 Con ligeras variantes este texto figura independiente como salmo 70. Caben tres explicaciones. a) Es original la forma autónoma, Sal 70; b) el puesto original es el Sal 40, de donde se desgajó como súplica breve. c) Es pieza de repertorio disponible para usos diversos. El texto bíblico actual nos invita a leerlo como parte integrante del salmo.
40,14-15 Forma la segunda petición, según módulos convencionales.
40,16-17 Las reacciones están elaboradas en un juego de oposiciones que podemos esquematizar así: los que buscan mi vida / los que te buscan a Ti; los que quieren mi desgracia / los que quieren mi salvación; los que dicen ¡Ja, ja! / los que dicen: ¡Grande es el Señor! El drama se resuelve en un acto teologal.
40,18 En el último verso retorna el orante con un enfático "yo". Se cierra el cuadrilátero: Tú -los malvados- tus fieles- yo.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
La carta a los Hebreos recoge y comenta la parte central del salmo, según la versión griega de los LXX. En vez de "me cavaste oídos", dice "me aparejaste un cuerpo"; traduce "rollo" por "título". De este modo opone el autor a los sacrificios antiguos la entrega del Mesías. De aquí arranca el uso de los antiguos de poner todo el salmo en boca de Cristo y después en boca de la Iglesia.
martes, 23 de noviembre de 2010
SALMO 39 (38).
2 Yo me dije: Vigilaré mi proceder
para no fallar con la lengua;
pondré una mordaza a mi boca
mientras el malvado esté frente a mí.
3 Guardaré silencio resignado,
me contuve inútilmente.
Pero mi herida empeoró,
4 el corazón me ardía por dentro;
pensándolo me requemaba,
hasta que solté la lengua.
5 Indícame, Señor, mi fin
y cuál es la medida de mis años,
que comprenda lo caduco que soy.
6 Me concediste unos palmos de vida,
mis días son como nada ante ti:
El hombre no dura más que un soplo,
7 el hombre se pasea como un fantasma;
por un soplo se afana,
atesora sin saber para quién.
8 Entonces, Señor, ¿qué aguardo?
Mi esperanza está en ti.
9 De todas mis iniqudades líbrame,
no me hagas la burla del necio.
10 Enmudezco, no abro la boca,
que eres tú quien lo ha hecho.
11 Aparta de mí tu golpe,
por el ímpetu de tu mano me consumo.
12 Castigando la culpa educas al hombre,
y roes como polilla sus tesoros.
El hombre no es más que un soplo.
13 Escucha mi súplica, Señor,
atiende a mi grito
no seas sordo a mis lágrimas.
Pues yo soy huésped tuyo,
forastero como todos mis padres.
14 No te fijes en mí; dame respiro
antes de que marche para no ser.
39. De poco vale clasificar este salmo como plegaria penitencial; a lo más sirve para destacar su individualidad. Del texto podemos extraer y recomponer un proceso: dolor - sentido como golpe o castigo - provocado por el delito que provoca la súplica de perdon y curación. En esto se parece a otros. Pero el salmo se sale del esquema y nos detiene con su intensidad, con su claridad enigmática. Ocupa gran parte del salmo un monólogo de reflexión indecisa, de introspección salta sin esfuerzo a una visión universal, de común humanidad, que no resuelve las tensiones. Por eso el salmo adopta un tono trágico, que desemboca, no en una esperanza luminosa, sino en resignación minimalista.
El salmo repite dos veces el aforismo "todo hombre es un soplo". Para un oído hebreo, acostumbrado a las paronomasías, la frase suena también como "todo Adán es Abel". Aunque uno no muera joven ni a manos de un fratricida, su destino es del de Abel. Para un ser dotado de conciencia la muerte es una violencia. El salmo 90 dice que contar los años es fuente de cordura o sensatez; en el Sal 39 contar los años, aun instruido por Dios, es privilegio funesto del hombre. El tema de la vida como soplo resuena en otros textos: Sal 62,10; 144,4; Job 7,16. Sólo que Abel era inocente, mientras que el orante se confiesa aquí pecador. A la tragedia de su condición caduca se suma la conciencia del pecado destructor.
38,2-4 Monólogo interior. El yo del poema se distancia de sí para observarse; analiza síntomas y procesos interiores, incluso su actividad de "meditar" y su inactividad controlada. Hablar o no hablar es su dilema. Si habla, a lo mejor yerra (Eclo 19,16), especialmente en presencia de un malvado malintencionado (Prov 6,2): mejor no hablar. Pero al callarse siente un fuego interior (Jr 20,9) y habla sin remedio: compárese con Eclo 22,27.
38,3 "Inútilmente": otros traducen "en atención al bueno", cfr. Prov 12,2; 13,22.
38,5-7 El tema es unitario, a saber, la caducidad personal en el horizonte de la condición humana universal. De la constatación a la certeza.
38,5 ¿Hace falta una revelación para concoerlo? Caben dos respuetas. a) El hombre lo sabe y lo olvida, no saca las consecuencias; b) lo sabe, pero quiere saber cuánto le queda de vida. Compárese con los salmos 90 y 102.
38,6a Es casi un salto metafísico: de la caducidad de la vida a la contingencia del existir: lo ilumina Eclo 41,10s.
38,6b-7a En perfecto paralelismo. "Como un fantasma"; la expresión hebrea es la misma del Génesis 1 "a imagen (de Dios)". El autor lo refuerce: no ya imagen de Dios, sino imagen de la realidad, existencia fantasmal.
38,7b La amplificación se fija en el rumor agitado y desatinado de la humanidad.
38,8-12 Nueva sección, introducida como consecuencia y desarrollada en alternancia de reflexión (8.10.12) y petición (9.11).
¿Hablar a Dios o callarse? De nuevo el dilema: "no puedo quejarme del hombre, porque lo ha hecho Dios; no puedo quejarme de Dios, porque he pecado". Pero el pecado explica el dolor como castigo, no la condición mortal. Perdonado el pecado, el hombre sigue siendo mortal. Entonces, la causa de tan triste condición ¿se encuentra en Dios? El orante universaliza su experiencia.
38,8 ¿Triunfa plenamente la esperanza? Cuanto sigue lo desmentirá: en el contexto su esperanza no es ilimitada por venir de Dios, sino limitada por residir en el hombre. Observemos sus tres peticiones negativas: "líbrame de" (9), "aparta de mí" (11), "desentiéndete de mí" (14). Así alcanzaré en paz mi destino: "no ser".
38,9 "Librar" es aquí perdonar. El "necio" es un hombre que se cierra a la compasión y agrava con la burla el dolor del prójimo.
38,11 "Tu golpe" es interpretación telógica de la enfermedad.
38,12 La acción de Dios se muestra aquí enigmática y turbadora. Primero porque el autor es Dios, es una acción desintegradora opuesta a la acción creativa o plasmadora. Segundo, por la comparación animal, que sugiere la lenta y eficaz e irresponsable acción de consumir: véanse Os 5,2; Job 13,28. Tercero, por el objeto: lo que el hombre desea o lo que hace al hombre deseable, en lo cual parece cebarse el hambre despiadada de Dios: compárese con Job 10,8s.
38,13 Que al menos Dios escuche el grito y se deje ablandar por las lágrimas: Is 38,3.5. Aunque el orante sea sólo huésped de Dios en su tierra, como los antepasados que ya entraron por la puerta de la muerte, la ley de Israel reconoce derechos al huésped y peregrino. Con todo este aparato de gritos enuncia la petición final: ¿será grande?
38,14 Es mínima. Es negativa. Deja de mirarme. Como si la mirada y atención de Dios fueran la causa última de sus males. El sintagma "fijarse / no fijarse" se lee en el relato de Caín: por la "atención" preferente de Dios, Abel encontró la muerte. Compárese con Job 7,6-21 y 14,1-6.
TRASPOSICIÓN CRISTIANA.
La esperanza cristiana en la resurrección cambia el horizonte del salmo. Pero debemos respetar la sinceridad del orante si queremos apropiarnos su espiritualidad. En un segundo momento contemplemos cómo el Hijo de Dios ha entrado en nuestra condición humana moratal, trágica: ha sido un Abel malogrado (Heb 12,24). No abría la boca (Mc 14,61). Pero no va a "no ser", sino que va al Padre (Jn 14,28). Y nosotros iremos cuando concluya nuestra etapa de ser "huéspedes y forasteros" (Heb 11,13; 1 Pe 2,11).
para no fallar con la lengua;
pondré una mordaza a mi boca
mientras el malvado esté frente a mí.
3 Guardaré silencio resignado,
me contuve inútilmente.
Pero mi herida empeoró,
4 el corazón me ardía por dentro;
pensándolo me requemaba,
hasta que solté la lengua.
5 Indícame, Señor, mi fin
y cuál es la medida de mis años,
que comprenda lo caduco que soy.
6 Me concediste unos palmos de vida,
mis días son como nada ante ti:
El hombre no dura más que un soplo,
7 el hombre se pasea como un fantasma;
por un soplo se afana,
atesora sin saber para quién.
8 Entonces, Señor, ¿qué aguardo?
Mi esperanza está en ti.
9 De todas mis iniqudades líbrame,
no me hagas la burla del necio.
10 Enmudezco, no abro la boca,
que eres tú quien lo ha hecho.
11 Aparta de mí tu golpe,
por el ímpetu de tu mano me consumo.
12 Castigando la culpa educas al hombre,
y roes como polilla sus tesoros.
El hombre no es más que un soplo.
13 Escucha mi súplica, Señor,
atiende a mi grito
no seas sordo a mis lágrimas.
Pues yo soy huésped tuyo,
forastero como todos mis padres.
14 No te fijes en mí; dame respiro
antes de que marche para no ser.
39. De poco vale clasificar este salmo como plegaria penitencial; a lo más sirve para destacar su individualidad. Del texto podemos extraer y recomponer un proceso: dolor - sentido como golpe o castigo - provocado por el delito que provoca la súplica de perdon y curación. En esto se parece a otros. Pero el salmo se sale del esquema y nos detiene con su intensidad, con su claridad enigmática. Ocupa gran parte del salmo un monólogo de reflexión indecisa, de introspección salta sin esfuerzo a una visión universal, de común humanidad, que no resuelve las tensiones. Por eso el salmo adopta un tono trágico, que desemboca, no en una esperanza luminosa, sino en resignación minimalista.
El salmo repite dos veces el aforismo "todo hombre es un soplo". Para un oído hebreo, acostumbrado a las paronomasías, la frase suena también como "todo Adán es Abel". Aunque uno no muera joven ni a manos de un fratricida, su destino es del de Abel. Para un ser dotado de conciencia la muerte es una violencia. El salmo 90 dice que contar los años es fuente de cordura o sensatez; en el Sal 39 contar los años, aun instruido por Dios, es privilegio funesto del hombre. El tema de la vida como soplo resuena en otros textos: Sal 62,10; 144,4; Job 7,16. Sólo que Abel era inocente, mientras que el orante se confiesa aquí pecador. A la tragedia de su condición caduca se suma la conciencia del pecado destructor.
38,2-4 Monólogo interior. El yo del poema se distancia de sí para observarse; analiza síntomas y procesos interiores, incluso su actividad de "meditar" y su inactividad controlada. Hablar o no hablar es su dilema. Si habla, a lo mejor yerra (Eclo 19,16), especialmente en presencia de un malvado malintencionado (Prov 6,2): mejor no hablar. Pero al callarse siente un fuego interior (Jr 20,9) y habla sin remedio: compárese con Eclo 22,27.
38,3 "Inútilmente": otros traducen "en atención al bueno", cfr. Prov 12,2; 13,22.
38,5-7 El tema es unitario, a saber, la caducidad personal en el horizonte de la condición humana universal. De la constatación a la certeza.
38,5 ¿Hace falta una revelación para concoerlo? Caben dos respuetas. a) El hombre lo sabe y lo olvida, no saca las consecuencias; b) lo sabe, pero quiere saber cuánto le queda de vida. Compárese con los salmos 90 y 102.
38,6a Es casi un salto metafísico: de la caducidad de la vida a la contingencia del existir: lo ilumina Eclo 41,10s.
38,6b-7a En perfecto paralelismo. "Como un fantasma"; la expresión hebrea es la misma del Génesis 1 "a imagen (de Dios)". El autor lo refuerce: no ya imagen de Dios, sino imagen de la realidad, existencia fantasmal.
38,7b La amplificación se fija en el rumor agitado y desatinado de la humanidad.
38,8-12 Nueva sección, introducida como consecuencia y desarrollada en alternancia de reflexión (8.10.12) y petición (9.11).
¿Hablar a Dios o callarse? De nuevo el dilema: "no puedo quejarme del hombre, porque lo ha hecho Dios; no puedo quejarme de Dios, porque he pecado". Pero el pecado explica el dolor como castigo, no la condición mortal. Perdonado el pecado, el hombre sigue siendo mortal. Entonces, la causa de tan triste condición ¿se encuentra en Dios? El orante universaliza su experiencia.
38,8 ¿Triunfa plenamente la esperanza? Cuanto sigue lo desmentirá: en el contexto su esperanza no es ilimitada por venir de Dios, sino limitada por residir en el hombre. Observemos sus tres peticiones negativas: "líbrame de" (9), "aparta de mí" (11), "desentiéndete de mí" (14). Así alcanzaré en paz mi destino: "no ser".
38,9 "Librar" es aquí perdonar. El "necio" es un hombre que se cierra a la compasión y agrava con la burla el dolor del prójimo.
38,11 "Tu golpe" es interpretación telógica de la enfermedad.
38,12 La acción de Dios se muestra aquí enigmática y turbadora. Primero porque el autor es Dios, es una acción desintegradora opuesta a la acción creativa o plasmadora. Segundo, por la comparación animal, que sugiere la lenta y eficaz e irresponsable acción de consumir: véanse Os 5,2; Job 13,28. Tercero, por el objeto: lo que el hombre desea o lo que hace al hombre deseable, en lo cual parece cebarse el hambre despiadada de Dios: compárese con Job 10,8s.
38,13 Que al menos Dios escuche el grito y se deje ablandar por las lágrimas: Is 38,3.5. Aunque el orante sea sólo huésped de Dios en su tierra, como los antepasados que ya entraron por la puerta de la muerte, la ley de Israel reconoce derechos al huésped y peregrino. Con todo este aparato de gritos enuncia la petición final: ¿será grande?
38,14 Es mínima. Es negativa. Deja de mirarme. Como si la mirada y atención de Dios fueran la causa última de sus males. El sintagma "fijarse / no fijarse" se lee en el relato de Caín: por la "atención" preferente de Dios, Abel encontró la muerte. Compárese con Job 7,6-21 y 14,1-6.
TRASPOSICIÓN CRISTIANA.
La esperanza cristiana en la resurrección cambia el horizonte del salmo. Pero debemos respetar la sinceridad del orante si queremos apropiarnos su espiritualidad. En un segundo momento contemplemos cómo el Hijo de Dios ha entrado en nuestra condición humana moratal, trágica: ha sido un Abel malogrado (Heb 12,24). No abría la boca (Mc 14,61). Pero no va a "no ser", sino que va al Padre (Jn 14,28). Y nosotros iremos cuando concluya nuestra etapa de ser "huéspedes y forasteros" (Heb 11,13; 1 Pe 2,11).
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