(Sal 24; Is 33,14-16)
1 Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?,
¿quién habitará en tu monte santo?
2 El de conducta intachable
y que practica la justicia;
3 el que dice la verdad sinceramente
y no calumnia con su lengua;
el que no hace mal al prójimo
y no difama a su vecino;
4 el que desprecial al que Dios reprueba
y honra a los fieles del Señor;
el que no retracta lo que juró
aun en daño propio;
5 el que no presta dinero a usura
y no acepta soborno contra el inocente.
El que obra así nunca fallará.
Suelen considerar este salmo como una liturgia de entrada en el templo: un grupo de fieles acude al recinto del templo; a la puerta son recibidos por un levita experto en la ley; la comitiva, por boca de su jefe, hace la pregunta ritual: ¿quién puede...?, y el encargado responde con una lista ética. Pero hay que notar que no hablan de entrar, sino de "habitar": cfr Jr 35,2; Ez 42; además la lista ética es poco diferenciada. Juntan este salmo al 24 y a Is 33,14-16.
Cabe también considerar el salmo como reflexión personal estilizada en forma de pregunta y respuesta. Hospedarse puede simbolizar la unión con Dios.
En la composición llama la atención que la respuesta final "no fallará" no parece responder a la pregunta inicial. Para coordinarlas hay que concebir el templo como lugar de seguridad; o la consistencia espiritual como equivalente de morar en el templo. En todo caso, las exigencias éticas, deberes con el prójimo, son condición de la práctica religiosa: compárese con Jr 7,1-15.
15,1 "Hospedarse": como Abrahán en tierra de Canaán y los israelitas en Egipto; en la tierra Lv 25,23; pero véanse Sal 5,5 y 65,5. "Habitar" indica morada estable y corresponde más bien a los sacerdotes; pero véase Sal 65,5.
La pregunta supone que quien ofrece hospedaje pone condiciones. Presupone también que el Señor habita como dueño en el templo: Is 8,18; Jl 4,17.21; Sal 74,2.
15,2-5 Enumera once condiciones, si se juntan dos, resulta un decálogo. La primera es genérica, como Sal 84,12: Prov 28,18. También la segunda, ya que "justicia" abarca casi todas las relaciones humanas. La tercera habla de una sinceridad "mental", contrastada con la calumnia oral de la cuarta. La quinta, no hacer mal al prójimo, es genérica.
15,4 Tomo como antítesis de complementarios la séptima y octava. Interpreto la séptima a la luz de Sal 139,21s: el hombre respeta y secunda la valoración de Dios. Alternativa: "quien se tiene por despreciable" como actitud humilde. La novena responde a normas legales sobre juramentos: véanse Lv 5,4; 27,10.33.
15,5 La décima responde a normas éticas, Prov 28,8, y a leyes promulgadas: Éx 22,24; Lv 25,37; Dt 23,20s. Otro tanto la undécima: Prov 17,23; Éx 23,8; Dt 16,19; Is 5,23 etc.
No vacilar, ser inconmovible: puede referirse a la posición y al puesto. La posición vertical indica la vida, la caída es la muerte: cfr. Ez 37. El puesto puede ser del personal en el templo, del israelita en la tierra.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
La clave consiste en leer monte Sión como símbolo de la nueva ciudad, la Iglesia terrestre y celeste.
LUIS ALONSO SCHÖKEL
SALMOS ÍNDICE.
lunes, 26 de abril de 2010
SALMO 14. (13)
1a Piensa el necio: No hay Dios.
2 El Señor se asoma desde el cielo
sobre los hijos de Adán
para ver si hay alguno sensato
que busque a Dios.
1b Se corrompen cometiendo execraciones,
no hay quien obre bien.
3 Todos se extravían igualmente obstinados,
no hay uno que obre bien, ni uno solo.
4 ¿Pero no aprenderán los malhechores
que devoran a mi pueblo como quien come pan
y no invocan al Señor?
5 Pues tendrán que temblar
porque Dios está con los justos;
6 el designio del desavalido los confunde
porque el Señor es su refugio.
7 ¡Ojalá venga de Sión la salvación de Israel!
Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,
se alegrará Jacob, hará fiesta Israel.
Este salmo tiene un planteamiento sapiencial en su dimensión religiosa y sus consecuencias éticas. Contrapone dos tipos humanos: el necio y el sensato. Como encabezamientos de actitudes y conductas, generan los dos ejes que ordenan el salmo.
El necio niega la existencia de Dios, no sólo su actividad; el sensato busca a Dios. De la insensatez teológica brotan la perversión y la explotación del prójimo indefenso; de la sensatez teológica brotan el bien otrar y el refugiarse en Dios. Los actores juegan y los destinos se juegan en el tablero de la simple y entera humanidad: bene ´adam. El Señor desde arriba observa, aprecia, interviene. El desenlace es terror y fracaso frente a protección y asistencia.
El verso último ¿pertenece al texto original o es adición exílica? Me inclino a lo segundo. La expresión "cambiar la suerte" pertenece a contextos de restauración, casi todos exílicos o postexílicos; véanse en particular Os 6,11; Jr 30,3; 33,7; Ez 39,25; Jl 4,1. Según esta hipótesis, el salmo compuesto de los versos 1-6 es aplicado en segunda instancia a los babilonios "devoradores" del pueblo desterrado. Pero la primera hipótesis también tiene argumentos a su favor.
El Sal 53 nos da otra versión, peor conservada, de este texto.
14,1-3 Por razón del sentido cambio el puesto de 1b. El texto ofrece dos puntos de vista contrastados: el juicio de un hombre "necio" y el juicio de Dios.
14,1a El enunciado es escueto y radical: no hay, no existe. Compárese con otros que niegan su actividad: Sal 10,4.13; 94,7; Job 22,14; 35,15. Prov 1,7 afirma programáticamente que "el principio de la sensatez es respetar a Dios".
14,2 "Se asoma" como desde un balcón celeste. Su inspección es semejante a la de Gn 11 y 18; véase también Sal 33,13s.
14,1b-3 El balance es general, pesimista, ¿hiperbólico? Habrá que descontar a los oprimidos de 4-6. Compárese con la búsqueda de Jr 5,1, la excepción de Gn 6.
14,4 También "aprender, comprender" puede ser categoría sapiencial. Es dudosa la combinación de los cuatro sintagmas: malhechores, comedores de mi pueblo, comen pan, no invocan a Yhwh. Alternativa: toman su alimento sin dar gracias al Señor; según Dt 8,11; Is 62,8. En mi explicación: "devorar" es metáfora conocida: Sal 35,25; Jr 35,34; "comer pan" es comparativo, como quien cumple un acto biológico cotidiano, ignorando la ética; invocar a Yhwh es propio del pueblo escogido, según Jr 10,25.
14,6 También "designio" es categoría sapiencial. "Los confunde": con leve corrección para allanar el sentido; gracias al auxilio imponente de Dios, el designio de los inermes devorados llega a confundir y derrotar a los poderosos opresores. Otras lecturas: "intentáis frustrar el plan del...", "el plan contra el desgraciado".
14,7 Hipótesis a: pertenece al salmo original. El "pueblo", purificado en el destierro, proyecta su situación a escala universal, de modo que los antagonistas se convierten en tipos humanos, bajo la mirada de Dios que dirige la historia. Hipótesis b: ya el texto de 1-6 alberga una tensión entre lo universal "hombres", y lo particular, "mi pueblo", entre Yhwh y elohim. El destierro ofrece ocasión para meditar de nuevo el texto: los opresores son ahora los babilonios, que "no invocan a Yhwh", los oprimidos son el pueblo desterrado, que espera volver a la patria.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
En Rom 3,10-13 se citan 2-3. En Jesucristo, inerme e inocente, se deciden las conductas de los hombres. Él nos enseña la sabiduría de buscar a Dios. Surge hoy el problema de unos babiloniso (típicos), devotos devoradores, frente a ateos o agnósticos honrados y aun benefactores.
2 El Señor se asoma desde el cielo
sobre los hijos de Adán
para ver si hay alguno sensato
que busque a Dios.
1b Se corrompen cometiendo execraciones,
no hay quien obre bien.
3 Todos se extravían igualmente obstinados,
no hay uno que obre bien, ni uno solo.
4 ¿Pero no aprenderán los malhechores
que devoran a mi pueblo como quien come pan
y no invocan al Señor?
5 Pues tendrán que temblar
porque Dios está con los justos;
6 el designio del desavalido los confunde
porque el Señor es su refugio.
7 ¡Ojalá venga de Sión la salvación de Israel!
Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,
se alegrará Jacob, hará fiesta Israel.
Este salmo tiene un planteamiento sapiencial en su dimensión religiosa y sus consecuencias éticas. Contrapone dos tipos humanos: el necio y el sensato. Como encabezamientos de actitudes y conductas, generan los dos ejes que ordenan el salmo.
El necio niega la existencia de Dios, no sólo su actividad; el sensato busca a Dios. De la insensatez teológica brotan la perversión y la explotación del prójimo indefenso; de la sensatez teológica brotan el bien otrar y el refugiarse en Dios. Los actores juegan y los destinos se juegan en el tablero de la simple y entera humanidad: bene ´adam. El Señor desde arriba observa, aprecia, interviene. El desenlace es terror y fracaso frente a protección y asistencia.
El verso último ¿pertenece al texto original o es adición exílica? Me inclino a lo segundo. La expresión "cambiar la suerte" pertenece a contextos de restauración, casi todos exílicos o postexílicos; véanse en particular Os 6,11; Jr 30,3; 33,7; Ez 39,25; Jl 4,1. Según esta hipótesis, el salmo compuesto de los versos 1-6 es aplicado en segunda instancia a los babilonios "devoradores" del pueblo desterrado. Pero la primera hipótesis también tiene argumentos a su favor.
El Sal 53 nos da otra versión, peor conservada, de este texto.
14,1-3 Por razón del sentido cambio el puesto de 1b. El texto ofrece dos puntos de vista contrastados: el juicio de un hombre "necio" y el juicio de Dios.
14,1a El enunciado es escueto y radical: no hay, no existe. Compárese con otros que niegan su actividad: Sal 10,4.13; 94,7; Job 22,14; 35,15. Prov 1,7 afirma programáticamente que "el principio de la sensatez es respetar a Dios".
14,2 "Se asoma" como desde un balcón celeste. Su inspección es semejante a la de Gn 11 y 18; véase también Sal 33,13s.
14,1b-3 El balance es general, pesimista, ¿hiperbólico? Habrá que descontar a los oprimidos de 4-6. Compárese con la búsqueda de Jr 5,1, la excepción de Gn 6.
14,4 También "aprender, comprender" puede ser categoría sapiencial. Es dudosa la combinación de los cuatro sintagmas: malhechores, comedores de mi pueblo, comen pan, no invocan a Yhwh. Alternativa: toman su alimento sin dar gracias al Señor; según Dt 8,11; Is 62,8. En mi explicación: "devorar" es metáfora conocida: Sal 35,25; Jr 35,34; "comer pan" es comparativo, como quien cumple un acto biológico cotidiano, ignorando la ética; invocar a Yhwh es propio del pueblo escogido, según Jr 10,25.
14,6 También "designio" es categoría sapiencial. "Los confunde": con leve corrección para allanar el sentido; gracias al auxilio imponente de Dios, el designio de los inermes devorados llega a confundir y derrotar a los poderosos opresores. Otras lecturas: "intentáis frustrar el plan del...", "el plan contra el desgraciado".
14,7 Hipótesis a: pertenece al salmo original. El "pueblo", purificado en el destierro, proyecta su situación a escala universal, de modo que los antagonistas se convierten en tipos humanos, bajo la mirada de Dios que dirige la historia. Hipótesis b: ya el texto de 1-6 alberga una tensión entre lo universal "hombres", y lo particular, "mi pueblo", entre Yhwh y elohim. El destierro ofrece ocasión para meditar de nuevo el texto: los opresores son ahora los babilonios, que "no invocan a Yhwh", los oprimidos son el pueblo desterrado, que espera volver a la patria.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
En Rom 3,10-13 se citan 2-3. En Jesucristo, inerme e inocente, se deciden las conductas de los hombres. Él nos enseña la sabiduría de buscar a Dios. Surge hoy el problema de unos babiloniso (típicos), devotos devoradores, frente a ateos o agnósticos honrados y aun benefactores.
lunes, 8 de marzo de 2010
SALMO 13. (12)
2 ¿Hasta cuándo, Señor?,
¿te olvidas para siempre?
¿hasta cuándo me escondes tu rostro?
3 ¿hasta cuándo he de estar cavilando
con el corazón apenado todo el día?
¿Hasta cuándo va a prevalecer mi enemigo?
4 Atiende, respóndeme, Señor Dios mío,
da luz a mis ojos,
que no duerman el sueño de la muerte.
5 Que no diga mi enemigo: Le he podido,
ni se alegre mi adversario de mi fracaso.
6 Pues yo confío en tu lealtad,
mi corazón goza con tu salvación;
cantaré al Señor
por el bien que me ha hecho.
13. Súplica con sentimiento de urgencia, expresada en la repetición anafórica "hasta cuándo". Es la conciencia de la muerte (4) lo que imprime a la vida humana el sentimiento de prisa: Dios tiene tiempo porque es eterno, el hombre no lo tiene porque es mortal. Los tiempos de Dios y del hombre no coinciden. El hombre puede encomendar la sólución a la historia que le sobrevive y continúa: pero, si la muerte es el último sueño, ¿de qué le vale? El orante no se abre a una reflexión comunitaria. Paralelo de muerte es el "fracaso", pérdida de la provisoria consistencia que es vivir. Más allá de su muerte sonará el grito de victoria de sus enemigos, que escucha mentalmente. ¿Puede el hombre orando apresurar los tiempos de Dios? (cfr. Eclo 36,10).
Descubriendo su rostro Dios "da luz a los ojos", y luz es vida. Al final se impone la esperanza en la salvación por obra de Dios.
13,2 La pregunta es frecuente en contextos diversos, también pronunciada por Dios: Éx 16,28; Nm 14,11; Hab 1,2. En su impaciencia, el orante tiene la impresión de que es definitivo: cfr. Sal 77,8s; Lm 5,20.
13,3 "Cavilando": durante la inacción de Dios, el hombre pasa el tiempo haciendo y desechando planes.
13,4 El sueño eterno, definitivo: Jr 51,39; la luz de la supervivencia: Esd 9,8.
13,5 "Le he podido" es grito de victoria: véase Jr 1,13; 15,20; 20,7.9s.
13,6 En el breve salmo se consuma el proceso liberador: de la aflicción extrema a la confianza, de ésta al gozo, de éste al canto.
Transposición cristiana. Ef 5,14 recoge la ecuación simbólica sueño=muerte y presenta al Mesías como fuente de luz. La iluminación de Cristo se lee en Lc 1,79; Jn 1,9; Ef 1,18. Por la resurrección de Jesucristo la muerte deja de ser el sueño sin despertar.
¿te olvidas para siempre?
¿hasta cuándo me escondes tu rostro?
3 ¿hasta cuándo he de estar cavilando
con el corazón apenado todo el día?
¿Hasta cuándo va a prevalecer mi enemigo?
4 Atiende, respóndeme, Señor Dios mío,
da luz a mis ojos,
que no duerman el sueño de la muerte.
5 Que no diga mi enemigo: Le he podido,
ni se alegre mi adversario de mi fracaso.
6 Pues yo confío en tu lealtad,
mi corazón goza con tu salvación;
cantaré al Señor
por el bien que me ha hecho.
13. Súplica con sentimiento de urgencia, expresada en la repetición anafórica "hasta cuándo". Es la conciencia de la muerte (4) lo que imprime a la vida humana el sentimiento de prisa: Dios tiene tiempo porque es eterno, el hombre no lo tiene porque es mortal. Los tiempos de Dios y del hombre no coinciden. El hombre puede encomendar la sólución a la historia que le sobrevive y continúa: pero, si la muerte es el último sueño, ¿de qué le vale? El orante no se abre a una reflexión comunitaria. Paralelo de muerte es el "fracaso", pérdida de la provisoria consistencia que es vivir. Más allá de su muerte sonará el grito de victoria de sus enemigos, que escucha mentalmente. ¿Puede el hombre orando apresurar los tiempos de Dios? (cfr. Eclo 36,10).
Descubriendo su rostro Dios "da luz a los ojos", y luz es vida. Al final se impone la esperanza en la salvación por obra de Dios.
13,2 La pregunta es frecuente en contextos diversos, también pronunciada por Dios: Éx 16,28; Nm 14,11; Hab 1,2. En su impaciencia, el orante tiene la impresión de que es definitivo: cfr. Sal 77,8s; Lm 5,20.
13,3 "Cavilando": durante la inacción de Dios, el hombre pasa el tiempo haciendo y desechando planes.
13,4 El sueño eterno, definitivo: Jr 51,39; la luz de la supervivencia: Esd 9,8.
13,5 "Le he podido" es grito de victoria: véase Jr 1,13; 15,20; 20,7.9s.
13,6 En el breve salmo se consuma el proceso liberador: de la aflicción extrema a la confianza, de ésta al gozo, de éste al canto.
Transposición cristiana. Ef 5,14 recoge la ecuación simbólica sueño=muerte y presenta al Mesías como fuente de luz. La iluminación de Cristo se lee en Lc 1,79; Jn 1,9; Ef 1,18. Por la resurrección de Jesucristo la muerte deja de ser el sueño sin despertar.
domingo, 7 de marzo de 2010
SALMO 12. (11)
2¡ Sálvanos, Señor!, que se acaba la lealtad,
que desaparece la sinceridad entre los hombres.
3 No hacen más que mentirse unos a otros,
hablan con labios lisonjeros y doblez de corazón.
4 Corte el Señor los labios lisonjeros
y la lengua fanfarrona de los que dicen:
5 La lengua es nuestra fuerza,
nuestros labios nos defienden,
¿quién será nuestro amo?
6 El Señor responde: Por la opresión del humilde,
por el lamento del pobre, ahora me levanto
y pongo a salvo a su testigo.
7 Las palabras del Señor son palabras limpias,
como plata acendarada en el crisol,
acrisolada siete veces.
8 Tú nos guardarás, Señor,
nos librarás siempre de esa gente,
9 de esos malvados que merodean
como sabandijas en torno a los hombres.
12. Súplica marcada por el imperativo inicial y la motivación. El salmo se encierra en la inclusión de "hombres", bene ´adam, que establece un contexto universal, de común humanidad, que no cesa de ser actual.
El desarrollo se encadena con términos del camplo del lenguaje: labios (3.4.5), hablar (3ab.4), lengua (4.5), halagar (3.4), decir y palabras (5.6.7a). Esto muestra el tema centrado en el salmo.
Los malvados usan la palabra para engañar, lisonjear con mala intención, alardear, como instrumento de poder incontrastable. Escuchamos el desafío que lanzan seguros de sí: "¿quién será nuestro amo? (5). Inmediatamente suena la respuesta de Dios, dispuesto a intervenir, no tanto para reprimir la blasfemia, cuanto para defender al pobre oprimido(6). Y la asamblea reconoce el valor absoluto de la palabra de Dios (7).
12,2 Se refiere a la lealtad en las relaciones humanas, en la vida social; sin la cual no valen leyes ni tribunales. La hipérbole expresa un sentimiento fortísimo de desvalinmiento. El tema es frecuente: Prov 20,6; Jr 7,2; 9,3s; Miq 7,2.
12,3 También es frecuente el tema de la lisonja interesada: Prov 26,23.28; 29,3
12,4 "Cortar los labios" es metáfora vigorosa y oportuna, es reducir al silencio: cfr. Sal 101,8.
12,5 Se citan sus palabras: ¿son pura fanfarronada, o expresan la conciencia del poder adquirido con la palabra? No necesitan recurrir a la violencia física. La frase tiene alcance social. ¿También político? -Cfr. Jr 9,2. ¿Tiene alcance religioso? -El "dueño" puede ser Dios: cfr. Eclo 5,3.
12,6a Se levanta para intervenir: is 33,10; 76,10; 102,4.
12,6b Hoy se impone la traducción "testigo". Hay momentos en que declarar la verdad a favor del acusado inocente resulta peligroso: cfr. Am 5,7.10.
12,7 La imagen metalúrgica es corriente; véanse especialmente Sal 18,31; 119,140; Prov 30,3. La promesa de Dios se acrisola en el cumplimiento.
12,8 "Esa gente" o esa banda; el tipo o grupo descrito.
12,9b El texto es dudoso. Alternativas: "se alzan los más viles", "desprecias", "reptiles". Los que se hacían los amos resultan ahora, frente a la acción de Dios, gusanos.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Comienzo por una transposición sapiencial a la cultura moderna, con sus abusos variados de la palabra, la palabra como instrumento de poder. Paso a la palabra profética, acrisolada en sí, no por la crítica humana. Paso a Cristo palabra: acendrada como enviado del Padre, acrisolado en el sacrificio por los hombres. De Cristo a la Iglesia, administradora responsable de dicha palabra.
que desaparece la sinceridad entre los hombres.
3 No hacen más que mentirse unos a otros,
hablan con labios lisonjeros y doblez de corazón.
4 Corte el Señor los labios lisonjeros
y la lengua fanfarrona de los que dicen:
5 La lengua es nuestra fuerza,
nuestros labios nos defienden,
¿quién será nuestro amo?
6 El Señor responde: Por la opresión del humilde,
por el lamento del pobre, ahora me levanto
y pongo a salvo a su testigo.
7 Las palabras del Señor son palabras limpias,
como plata acendarada en el crisol,
acrisolada siete veces.
8 Tú nos guardarás, Señor,
nos librarás siempre de esa gente,
9 de esos malvados que merodean
como sabandijas en torno a los hombres.
12. Súplica marcada por el imperativo inicial y la motivación. El salmo se encierra en la inclusión de "hombres", bene ´adam, que establece un contexto universal, de común humanidad, que no cesa de ser actual.
El desarrollo se encadena con términos del camplo del lenguaje: labios (3.4.5), hablar (3ab.4), lengua (4.5), halagar (3.4), decir y palabras (5.6.7a). Esto muestra el tema centrado en el salmo.
Los malvados usan la palabra para engañar, lisonjear con mala intención, alardear, como instrumento de poder incontrastable. Escuchamos el desafío que lanzan seguros de sí: "¿quién será nuestro amo? (5). Inmediatamente suena la respuesta de Dios, dispuesto a intervenir, no tanto para reprimir la blasfemia, cuanto para defender al pobre oprimido(6). Y la asamblea reconoce el valor absoluto de la palabra de Dios (7).
12,2 Se refiere a la lealtad en las relaciones humanas, en la vida social; sin la cual no valen leyes ni tribunales. La hipérbole expresa un sentimiento fortísimo de desvalinmiento. El tema es frecuente: Prov 20,6; Jr 7,2; 9,3s; Miq 7,2.
12,3 También es frecuente el tema de la lisonja interesada: Prov 26,23.28; 29,3
12,4 "Cortar los labios" es metáfora vigorosa y oportuna, es reducir al silencio: cfr. Sal 101,8.
12,5 Se citan sus palabras: ¿son pura fanfarronada, o expresan la conciencia del poder adquirido con la palabra? No necesitan recurrir a la violencia física. La frase tiene alcance social. ¿También político? -Cfr. Jr 9,2. ¿Tiene alcance religioso? -El "dueño" puede ser Dios: cfr. Eclo 5,3.
12,6a Se levanta para intervenir: is 33,10; 76,10; 102,4.
12,6b Hoy se impone la traducción "testigo". Hay momentos en que declarar la verdad a favor del acusado inocente resulta peligroso: cfr. Am 5,7.10.
12,7 La imagen metalúrgica es corriente; véanse especialmente Sal 18,31; 119,140; Prov 30,3. La promesa de Dios se acrisola en el cumplimiento.
12,8 "Esa gente" o esa banda; el tipo o grupo descrito.
12,9b El texto es dudoso. Alternativas: "se alzan los más viles", "desprecias", "reptiles". Los que se hacían los amos resultan ahora, frente a la acción de Dios, gusanos.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Comienzo por una transposición sapiencial a la cultura moderna, con sus abusos variados de la palabra, la palabra como instrumento de poder. Paso a la palabra profética, acrisolada en sí, no por la crítica humana. Paso a Cristo palabra: acendrada como enviado del Padre, acrisolado en el sacrificio por los hombres. De Cristo a la Iglesia, administradora responsable de dicha palabra.
domingo, 7 de febrero de 2010
SALMO 11. (10)
Salmo 11 (10).
1 Al Señor me acojo, ¿por qué me aconsejáis
que me escape al monte como un pájaro?
2 que los malvados ya tensan el arco
y ajustan la flecha a la cuerda
para disparar en la sombra
contra los hombres rectos.
3 Cuando se tambalean los cimientos,
¿el justo qué podrá hacer?
4 - El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene en el cielo su trono:
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres.
5 El Señor examina a honrados y malvados,
al que ama la violencia lo aborrece.
6 Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,
un viento huracanado será su porción.
7 Porque el Señor es justo y ama la justicia;
los rectos verán su rostro.
11, 1-7 Un inocente perseguido acude al templo invocando el derecho de asilo. Los encargados le dicen que en las circunstancias actuales de anarquía o terrorismo el templo no ofrece asilo seguro. Él responde con una profesión de confianza en el juicio del Señor.
Dios actúa como juez: su tribunal es forense y está en el cielo, porque es tribunal supremo, sin derecho de apelación. Del juez se concede especial relieve a la indagación (4-5) y a la ejecución de una sentencia con sus armas ígneas, que aniquilan sin remedio. El juez odia al violento, definiendo con su odio y amor los valores auténticos. Su imparcialidad no es neutralidad.
El inocente “¿qué podrá hacer?” –Profesar su fe: aunque tiemblen los cimientos, Dios “está”; aunque lo acechen en la oscuridad, Dios mira; aunque los malvados ataquen impunes, desde arriba les “lloverá” el castigo. Y al final podrá “ver el rostro” de Dios: de la fe a la visión, anticipada en la esperanza.
El templo es asilo. El derecho de asilo es una institución jurídica que utiliza edificios o ciudades salvaguardados.: ¿por la construcción material?, ¿por la instancia jurídica?, ¿por la persona del soberano? El personal del templo piensa en lo primero y desconfía; el orante en lo último: por la presencia del Señor en el templo, imagen y traslado del santuario celeste. El monte es refugio que el orante descarta.
11,1 El ave confía en la configuración de la montaña no menos que en sus alas: véase la fuga mental de Sal 55,7-9 y recuérdense las andanzas de David huido y perseguido.
11,2 Véanse Sal 37,14; 64,5.
11,3 En sentido propio son los cimientos del templo, en sentido figurado, leyes e instituciones. La imagen es polivalente: se derrumban los cimientos del orden social, del orden cósmico, Sal 82,5, pero el trono celeste no vacila.
11,4 Afirma el puro hecho de la presencia, “está”, antes de mencionar su actividad: Is 18,4; 66,1; Hab 2,20; los ojos: Jr 32,19.
11,5 Se entrevé al fondo el castigo ejemplar de Sodoma y Gomorra: Gn 19,24; Is 34,9s; Ez 38,22. Es un castigo definitivo.
11,6 Véase Prov 6,16-19.
11,7 ¿Qué alcance tiene “ver el rostro de Dios”? Hay que colocar la frase en la línea de Jacob (Gn 32,30). Moisés (Éx 33,18-21) y el final del Sal 17. También se puede seguir la línea de Job 9,11; 23,9; 19,27 y 41,5.
Transposición cristiana. Puede referir el salmo al juicio de Jesucristo al final de los tiempos: Hch 10,42; recoge la imagen de la copa Ap 15,7; 16,1. Para algunos casos el evangelio recomienda la fuga: Mt 10,23. El ver a Dios entra en el horizonte de la visión beatífica.
1 Al Señor me acojo, ¿por qué me aconsejáis
que me escape al monte como un pájaro?
2 que los malvados ya tensan el arco
y ajustan la flecha a la cuerda
para disparar en la sombra
contra los hombres rectos.
3 Cuando se tambalean los cimientos,
¿el justo qué podrá hacer?
4 - El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene en el cielo su trono:
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres.
5 El Señor examina a honrados y malvados,
al que ama la violencia lo aborrece.
6 Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,
un viento huracanado será su porción.
7 Porque el Señor es justo y ama la justicia;
los rectos verán su rostro.
11, 1-7 Un inocente perseguido acude al templo invocando el derecho de asilo. Los encargados le dicen que en las circunstancias actuales de anarquía o terrorismo el templo no ofrece asilo seguro. Él responde con una profesión de confianza en el juicio del Señor.
Dios actúa como juez: su tribunal es forense y está en el cielo, porque es tribunal supremo, sin derecho de apelación. Del juez se concede especial relieve a la indagación (4-5) y a la ejecución de una sentencia con sus armas ígneas, que aniquilan sin remedio. El juez odia al violento, definiendo con su odio y amor los valores auténticos. Su imparcialidad no es neutralidad.
El inocente “¿qué podrá hacer?” –Profesar su fe: aunque tiemblen los cimientos, Dios “está”; aunque lo acechen en la oscuridad, Dios mira; aunque los malvados ataquen impunes, desde arriba les “lloverá” el castigo. Y al final podrá “ver el rostro” de Dios: de la fe a la visión, anticipada en la esperanza.
El templo es asilo. El derecho de asilo es una institución jurídica que utiliza edificios o ciudades salvaguardados.: ¿por la construcción material?, ¿por la instancia jurídica?, ¿por la persona del soberano? El personal del templo piensa en lo primero y desconfía; el orante en lo último: por la presencia del Señor en el templo, imagen y traslado del santuario celeste. El monte es refugio que el orante descarta.
11,1 El ave confía en la configuración de la montaña no menos que en sus alas: véase la fuga mental de Sal 55,7-9 y recuérdense las andanzas de David huido y perseguido.
11,2 Véanse Sal 37,14; 64,5.
11,3 En sentido propio son los cimientos del templo, en sentido figurado, leyes e instituciones. La imagen es polivalente: se derrumban los cimientos del orden social, del orden cósmico, Sal 82,5, pero el trono celeste no vacila.
11,4 Afirma el puro hecho de la presencia, “está”, antes de mencionar su actividad: Is 18,4; 66,1; Hab 2,20; los ojos: Jr 32,19.
11,5 Se entrevé al fondo el castigo ejemplar de Sodoma y Gomorra: Gn 19,24; Is 34,9s; Ez 38,22. Es un castigo definitivo.
11,6 Véase Prov 6,16-19.
11,7 ¿Qué alcance tiene “ver el rostro de Dios”? Hay que colocar la frase en la línea de Jacob (Gn 32,30). Moisés (Éx 33,18-21) y el final del Sal 17. También se puede seguir la línea de Job 9,11; 23,9; 19,27 y 41,5.
Transposición cristiana. Puede referir el salmo al juicio de Jesucristo al final de los tiempos: Hch 10,42; recoge la imagen de la copa Ap 15,7; 16,1. Para algunos casos el evangelio recomienda la fuga: Mt 10,23. El ver a Dios entra en el horizonte de la visión beatífica.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
SALMO 10. (9)
SALMO 10 (9)
L 1 ¿Por qué, Señor, te quedas lejos
y te escondes en los momentos de peligro?
2 La soberbia del malvado
se enardece contra el desgraciado:
¡que se enreden en las intrigas que han tramado!
M 3 ¿Por qué se gloría el malvado de su ambición
y el codicioso se felicita con insolencia?
N 4 Desprecia al Señor el malvado:
¡No hay Dios que me pida cuentas!
5 Sus maquinaciones…
Retuercen siempre su camino.
S Ha apartado de su conciencia tus juicios
y desafía a todos sus rivales.
6 Piensa: No vacilaré jamás,
caminaré sin contratiempos.
P 7 Su boca está llena de engaños y fraudes,
esconde su lengua maldad y opresión;
8 en el corral se agazapa
para matar a escondidas al inocente;
c sus ojos espían al desgraciado,
9 acecha en su escondrijo como león en su guarida,
acecha al desgraciado para secuestrarlo,
secuestra al desgraciado arrastrándolo en su red.
S 10 El inocente se encorva triturado
y cae por la violencia de los perversos.
11 Piensa: Dios se ha olvidado,
se tapa la cara y ya no ve.
Q 12 Levántate, Señor, extiende la mano,
no te olvides de los desgraciados.
13 ¿Por qué ha de despreciar a Dios el malvado
pensando que no le pedirá cuentas?
R 14 Pero tú ves las penas y desgracias,
los miras para retribuir:
de la maldad te encargas tú,
tú eres el socorro del huérfano.
S 15 Rómpele el brazo al malvado.
Si buscas al malvado, ya no lo encuentras.
16 El Señor reina eternamente
y los paganos se han marchado de su país.
T 17 Tú escuchaste, Señor,
los deseos de los humildes,
los animaste prestándoles oído,
18 para hacer justicia al huérfano y al oprimido.
¡Que no vuelva a sembrar su terror
el hombre hecho de tierra!
10,1 A los imperativos de la súplica sigue la pregunta retórica urgiendo a la acción.
10,2-3b. La descripción del malvado comienza por la soberbia: Is 16; Jr 48; Eclo 10,16-18; de la que brota la furia contra el indefenso. Se adelanta la letra M, truncada; sospecho que se ha perdido un verso.
10,3c-5a. Tengo que manipular el texto para sacar los versos paralelos de la letra N. Sobre la ambición: IS 26,8; Eclo 5,2; sobre la codicia; Jr 22,17; Eclo 11,30; sobre la altivez: Prov 16,18. Tomo los verbos alabar y felicitar como reflexivos: cfr. Sal 49,18; 52,3.
10,5b-6. Con leve cambio reconstruyo el texto de la letra S, iluminado por Job 27,2; 34,5. Desprecia a Dios, insulta al prójimo, confía en sí.
10,7. La letra P va antes de la c. El efecto es de acumulación. La boca es muy importante en las relaciones sociales.
10,8-9. Insiste en el verbo acechar. Su lengua es mentirosa, su acción es solapada: se esconde, vigila, aguarda su momento. Es la actitud de la fiera al acecho de una presa, Lam 3,10; Job 38,40; o del cazador emboscado en su “red”. “Inocente” encaja en el contexto forense; “desgraciado” es traducción puramente conjetural.
10,9. “Secuestrar” es el verbo de Jue 21,21.
10,10. Añado la palabra “justo, inocente” para recuperar la letra S. De él se predican los verbos siguientes. “Perversos” es traducción conjetural, pedida por el sentido.
10,11. Los que “se olvidan” de Dios (9,18) afirman que “Dios se olvida” (10,11), contra 9,13 y 10,12. “Tapar el rostro” para no ver: Sal 13,2; 27,9; 30,8 etc.
10,12-13. El orante se pone a rebatir las pretensiones del malvado. Dios ve, no olvida, exige cuentas.
10,14. Verso muy dudoso. “Retribuir”: alternativa “grabar en la mano” las penas del pobre: “tomarlo en la mano” al malvado para castigarlo. “Maldad”: conjetural, según 8; “te encargas” para castigar. Alternativa: “el pobre se abandona a ti”.
10,15. “Romper el brazo”: Sal 37,17; Ez 30,21.24.
10,16. De nuevo pide un contexto internacional. El Señor establece o restablece su reinado en la capital y expulsa de su territorio a los paganos.
10,17 “Animaste”: véanse Sal 57,8; 78,37; 112,7.
10,18. Suprimiendo la cláusula “que no vuelva” queda un paralelismo sencillo, de ritmo regular, con sujeto único, Dios: “para hacer justicia/ para sembrar terror”. Prefiero mantener el texto, con ensanchamiento rítmico conclusivo. Véase la raíz en “aterrorizar” de Ez 32,23.25.26.30; Is 14,16; en el sustantivo “tirano” de Sal 37,35; 54,4; 86,14.
Transposición cristiana. Rom 3,14 cita 10,7 describiendo al pecador; 1 Pe 5,8 aplica al diablo la consabida imagen del león; Hch 17,31 menciona el juicio definitivo y universal. Puesto el salmo en boca de Cristo, unos versos se refieren al juicio del Padre que anula e invierte la condena de los poderes humanos; otros versos suenan como canto de resurrección; otros como anuncio de su reino universal.
L 1 ¿Por qué, Señor, te quedas lejos
y te escondes en los momentos de peligro?
2 La soberbia del malvado
se enardece contra el desgraciado:
¡que se enreden en las intrigas que han tramado!
M 3 ¿Por qué se gloría el malvado de su ambición
y el codicioso se felicita con insolencia?
N 4 Desprecia al Señor el malvado:
¡No hay Dios que me pida cuentas!
5 Sus maquinaciones…
Retuercen siempre su camino.
S Ha apartado de su conciencia tus juicios
y desafía a todos sus rivales.
6 Piensa: No vacilaré jamás,
caminaré sin contratiempos.
P 7 Su boca está llena de engaños y fraudes,
esconde su lengua maldad y opresión;
8 en el corral se agazapa
para matar a escondidas al inocente;
c sus ojos espían al desgraciado,
9 acecha en su escondrijo como león en su guarida,
acecha al desgraciado para secuestrarlo,
secuestra al desgraciado arrastrándolo en su red.
S 10 El inocente se encorva triturado
y cae por la violencia de los perversos.
11 Piensa: Dios se ha olvidado,
se tapa la cara y ya no ve.
Q 12 Levántate, Señor, extiende la mano,
no te olvides de los desgraciados.
13 ¿Por qué ha de despreciar a Dios el malvado
pensando que no le pedirá cuentas?
R 14 Pero tú ves las penas y desgracias,
los miras para retribuir:
de la maldad te encargas tú,
tú eres el socorro del huérfano.
S 15 Rómpele el brazo al malvado.
Si buscas al malvado, ya no lo encuentras.
16 El Señor reina eternamente
y los paganos se han marchado de su país.
T 17 Tú escuchaste, Señor,
los deseos de los humildes,
los animaste prestándoles oído,
18 para hacer justicia al huérfano y al oprimido.
¡Que no vuelva a sembrar su terror
el hombre hecho de tierra!
10,1 A los imperativos de la súplica sigue la pregunta retórica urgiendo a la acción.
10,2-3b. La descripción del malvado comienza por la soberbia: Is 16; Jr 48; Eclo 10,16-18; de la que brota la furia contra el indefenso. Se adelanta la letra M, truncada; sospecho que se ha perdido un verso.
10,3c-5a. Tengo que manipular el texto para sacar los versos paralelos de la letra N. Sobre la ambición: IS 26,8; Eclo 5,2; sobre la codicia; Jr 22,17; Eclo 11,30; sobre la altivez: Prov 16,18. Tomo los verbos alabar y felicitar como reflexivos: cfr. Sal 49,18; 52,3.
10,5b-6. Con leve cambio reconstruyo el texto de la letra S, iluminado por Job 27,2; 34,5. Desprecia a Dios, insulta al prójimo, confía en sí.
10,7. La letra P va antes de la c. El efecto es de acumulación. La boca es muy importante en las relaciones sociales.
10,8-9. Insiste en el verbo acechar. Su lengua es mentirosa, su acción es solapada: se esconde, vigila, aguarda su momento. Es la actitud de la fiera al acecho de una presa, Lam 3,10; Job 38,40; o del cazador emboscado en su “red”. “Inocente” encaja en el contexto forense; “desgraciado” es traducción puramente conjetural.
10,9. “Secuestrar” es el verbo de Jue 21,21.
10,10. Añado la palabra “justo, inocente” para recuperar la letra S. De él se predican los verbos siguientes. “Perversos” es traducción conjetural, pedida por el sentido.
10,11. Los que “se olvidan” de Dios (9,18) afirman que “Dios se olvida” (10,11), contra 9,13 y 10,12. “Tapar el rostro” para no ver: Sal 13,2; 27,9; 30,8 etc.
10,12-13. El orante se pone a rebatir las pretensiones del malvado. Dios ve, no olvida, exige cuentas.
10,14. Verso muy dudoso. “Retribuir”: alternativa “grabar en la mano” las penas del pobre: “tomarlo en la mano” al malvado para castigarlo. “Maldad”: conjetural, según 8; “te encargas” para castigar. Alternativa: “el pobre se abandona a ti”.
10,15. “Romper el brazo”: Sal 37,17; Ez 30,21.24.
10,16. De nuevo pide un contexto internacional. El Señor establece o restablece su reinado en la capital y expulsa de su territorio a los paganos.
10,17 “Animaste”: véanse Sal 57,8; 78,37; 112,7.
10,18. Suprimiendo la cláusula “que no vuelva” queda un paralelismo sencillo, de ritmo regular, con sujeto único, Dios: “para hacer justicia/ para sembrar terror”. Prefiero mantener el texto, con ensanchamiento rítmico conclusivo. Véase la raíz en “aterrorizar” de Ez 32,23.25.26.30; Is 14,16; en el sustantivo “tirano” de Sal 37,35; 54,4; 86,14.
Transposición cristiana. Rom 3,14 cita 10,7 describiendo al pecador; 1 Pe 5,8 aplica al diablo la consabida imagen del león; Hch 17,31 menciona el juicio definitivo y universal. Puesto el salmo en boca de Cristo, unos versos se refieren al juicio del Padre que anula e invierte la condena de los poderes humanos; otros versos suenan como canto de resurrección; otros como anuncio de su reino universal.
domingo, 6 de diciembre de 2009
SALMO 9
SALMO 9
A 2 Te doy gracias, Señor, de todo corazón
Contando todas tus maravillas;
3 Quiero festejarte y agasajarte
tañendo en tu honor, Altísimo.
B 4 Porque mis enemigos retrocedieron,
tropezaron y perecieron en tu presencia.
5 Pronunciaste sentencia en mi favor,
sentado en el tribunal, juez justo.
G 6 Reprendiste a los paganos,
destruiste al malvado
borrando su apellido para siempre.
8 El señor reina eternamente,
dispone el tribunal para juzgar.
H 7 Ellos perecieron, se acabó su recuerdo;
redujiste sus ciudades a ruinas perpetuas.
9 El juzga el orbe con justicia
y rige las naciones con rectitud.
W 10 Sea el Señor alcázar del oprimido,
alcázar en momentos de peligro;
11 y confíen en ti los que reconocen tu nombre,
porque no abandonas a los que te buscan, Señor.
Z 12 Tañed para el Señor que reina en Sión,
narrad sus hazañas a los pueblos,
13 pues el que venga la sangre se acuerda de ellos,
no olvida la querella de los desgraciados.
H 14 ¡Piedad, Señor! mira mi desgracia,
tú que levantas del portal de la Muerte,
15 para que pueda contar tus proezas
Y celebrar tu victoria en las puertas de Sión.
T 16 Se han hundido los paganos
en la fosa que hicieron,
en la red que escondieron su pie quedó prendido.
17 Apareció el Señor para hacer justicia,
y en su propia acción se enredó el malvado.
Y 18 Márchense al Abismo los malvados,
los paganos que olvidan a Dios.
20 Levántate, Señor, no se insolente el hombre,
sean juzgados los paganos en tu presencia;
K 19 pues no se olvida para siempre del pobre,
su esperanza nunca se frustrará.
21 Infúndeles, Señor, tu terror,
y aprendan los paganos
que no son más que hombres.
9-10 Hay razones fuertes para considerar este texto como un solo salmo: el artificio alfabético, repeticiones verbales, la tradición griega. Las razones en contra son débiles. Ningún otro salmo presenta un texto hebreo tan deteriorado como el presente. Hace falta reconstruir el orden y varios versos, apoyados en el alfabetismo y en los elementos seguros. Prescindo aquí de la discusión.
Sentido. El artificio alfabético –cada verso hebreo impar comienza con una letra del alfabeto- no se presta a una composición armoniosa y lógica. A lo cual se añade el carácter de esta obra tardía. El desarrollo es premioso, avanza fatigosamente de verso en verso, reiterando; está realizado en gran parte con imitaciones y reminiscencias, sin apenas aciertos originales, con pobreza imaginativa.
En la primera parte domina la alabanza, en la segunda la súplica. Puestos a buscar un tema central, podemos proponer el patrón judicial, cuyas piezas aparecen dispersas. Adelanto aquí una ordenación lógica, según los actores del triángulo, dos partes y el juez.
Dios es rey y juez, o juez porque rey (10,16); reina en Sión, capital de su reino (9,12); se sienta en su trono, que es también judicial (9,5.8.12); es juez justo (9,5), universal (9,9), administra justicia (9,17), juzga a los malvados (9,20) y a los inocentes (10,18). Está informado (9,14; 10,14), escucha y presta atención (10,17), no se desentiende (10,11) ni se olvida (9,13; 10,11s). Está sentado (9,5.8) y se levanta (9,20; 10,12). La sentencia es diversa: “romper el brazo” (10,5), morir sin descendencia masculina (10,16) destierro (10,16), pena de muerte (9,16.18).
Los culpables están nombrados, calificados, descritos (10,3-11): su codicia (10,3), insolencia (10,4), pensamientos contra Dios (10,4-6.11); ojos que acechan (10,8) boca que engaña (10,7); pueden ser paganos o naciones (9,6-9).
Los inocentes llevan varias denominaciones: pobre (9,19), huérfano (10,14-18), triturados (9,10; 10,18), marginados (9,14.19; 10,2.9.12.17): son víctimas (10,8). Se menciona también la condición humana universal (9,20s; 10,18). La victoria judicial desemboca en una celebración festiva del Señor (9,2.3.12.15).
¿Describe un juicio escatológico o uno histórico? Las razones de uno o de otro se equilibran. Escatológico: el juicio es universal, definitivo, de paso a la instauración del reinado perpetuo de Ywhv. Histórico: las descripciones concretas, el tono de súplica, el peligro recurrente.
9,2-3 Introducción convencional de himno en tono jubiloso.
9,4-5 Invierte el orden cronológico para remontarse del hecho a la causa: derrota – juicio – juez. Se establece el tema forense conductor.
9,6.8 Invierto el orden para respetar el artificio alfabético. Se llega a la sentencia, que opone la extinción de los malvados al reino perpetuo del Señor.
9,7.9 Inversión correlativa de la precedente. El ámbito se hace internacional, como si se tratase de un conflicto de paganos contra el pueblo elegido.
9,10 El fracaso y condena de los malvados está en función de la liberación de inocente.
9,11 Sintetiza la relación de los inocentes con el Señor: reconocen, buscan, o veneran, confían.
9,12 Sión es la capital del reino, desde donde se difunde la fama del Señor.
9,13 “Vengar” o pedir cuentas: Gn 9,5; Ez 3,18.20.
9,14. Las consonantes permiten leer imperativo, de súplica, o perfecto, de proclamación. Mantengo la vocalización de imperativos. Interpreto las “puertas de la Muerte” como el acceso o entrada en su reino (no el poder como en Mt 16,18), a la luz de Is 38,10; Job 38,17; cfr. Sal 30,2. El peligro ha sido extremo, mortal, Dios solo ha podido conjurarlo.
9,15 A esas puertas se contraponen las de Sión, acceso a la vida. Donde se pronuncia sentencia se canta la alabanza.
9,16-17 En imagen convencional de caza enuncia el castigo inminente de los malvados: su maldad se vuelve contra ellos. Véanse p. ej. Prov 26,27; Sal 35,7s; 57,7.
9,18 Por el “Abismo” se opone al v.14; por el “olvidar”, al buscar del v.11: Sal 50,22; Job 8,13.
9,19 Aunque dé largas, no es para siempre. En última instancia el desgraciado no fracasa.
9,20 Alzándose, en gesto judicial, anula el poderío del hombre: Is 2,9-19.
9,21 Expresión única: el terror numinoso devuelve a los hombres la conciencia de su condición. La frase pide una pausa mayor.
A 2 Te doy gracias, Señor, de todo corazón
Contando todas tus maravillas;
3 Quiero festejarte y agasajarte
tañendo en tu honor, Altísimo.
B 4 Porque mis enemigos retrocedieron,
tropezaron y perecieron en tu presencia.
5 Pronunciaste sentencia en mi favor,
sentado en el tribunal, juez justo.
G 6 Reprendiste a los paganos,
destruiste al malvado
borrando su apellido para siempre.
8 El señor reina eternamente,
dispone el tribunal para juzgar.
H 7 Ellos perecieron, se acabó su recuerdo;
redujiste sus ciudades a ruinas perpetuas.
9 El juzga el orbe con justicia
y rige las naciones con rectitud.
W 10 Sea el Señor alcázar del oprimido,
alcázar en momentos de peligro;
11 y confíen en ti los que reconocen tu nombre,
porque no abandonas a los que te buscan, Señor.
Z 12 Tañed para el Señor que reina en Sión,
narrad sus hazañas a los pueblos,
13 pues el que venga la sangre se acuerda de ellos,
no olvida la querella de los desgraciados.
H 14 ¡Piedad, Señor! mira mi desgracia,
tú que levantas del portal de la Muerte,
15 para que pueda contar tus proezas
Y celebrar tu victoria en las puertas de Sión.
T 16 Se han hundido los paganos
en la fosa que hicieron,
en la red que escondieron su pie quedó prendido.
17 Apareció el Señor para hacer justicia,
y en su propia acción se enredó el malvado.
Y 18 Márchense al Abismo los malvados,
los paganos que olvidan a Dios.
20 Levántate, Señor, no se insolente el hombre,
sean juzgados los paganos en tu presencia;
K 19 pues no se olvida para siempre del pobre,
su esperanza nunca se frustrará.
21 Infúndeles, Señor, tu terror,
y aprendan los paganos
que no son más que hombres.
9-10 Hay razones fuertes para considerar este texto como un solo salmo: el artificio alfabético, repeticiones verbales, la tradición griega. Las razones en contra son débiles. Ningún otro salmo presenta un texto hebreo tan deteriorado como el presente. Hace falta reconstruir el orden y varios versos, apoyados en el alfabetismo y en los elementos seguros. Prescindo aquí de la discusión.
Sentido. El artificio alfabético –cada verso hebreo impar comienza con una letra del alfabeto- no se presta a una composición armoniosa y lógica. A lo cual se añade el carácter de esta obra tardía. El desarrollo es premioso, avanza fatigosamente de verso en verso, reiterando; está realizado en gran parte con imitaciones y reminiscencias, sin apenas aciertos originales, con pobreza imaginativa.
En la primera parte domina la alabanza, en la segunda la súplica. Puestos a buscar un tema central, podemos proponer el patrón judicial, cuyas piezas aparecen dispersas. Adelanto aquí una ordenación lógica, según los actores del triángulo, dos partes y el juez.
Dios es rey y juez, o juez porque rey (10,16); reina en Sión, capital de su reino (9,12); se sienta en su trono, que es también judicial (9,5.8.12); es juez justo (9,5), universal (9,9), administra justicia (9,17), juzga a los malvados (9,20) y a los inocentes (10,18). Está informado (9,14; 10,14), escucha y presta atención (10,17), no se desentiende (10,11) ni se olvida (9,13; 10,11s). Está sentado (9,5.8) y se levanta (9,20; 10,12). La sentencia es diversa: “romper el brazo” (10,5), morir sin descendencia masculina (10,16) destierro (10,16), pena de muerte (9,16.18).
Los culpables están nombrados, calificados, descritos (10,3-11): su codicia (10,3), insolencia (10,4), pensamientos contra Dios (10,4-6.11); ojos que acechan (10,8) boca que engaña (10,7); pueden ser paganos o naciones (9,6-9).
Los inocentes llevan varias denominaciones: pobre (9,19), huérfano (10,14-18), triturados (9,10; 10,18), marginados (9,14.19; 10,2.9.12.17): son víctimas (10,8). Se menciona también la condición humana universal (9,20s; 10,18). La victoria judicial desemboca en una celebración festiva del Señor (9,2.3.12.15).
¿Describe un juicio escatológico o uno histórico? Las razones de uno o de otro se equilibran. Escatológico: el juicio es universal, definitivo, de paso a la instauración del reinado perpetuo de Ywhv. Histórico: las descripciones concretas, el tono de súplica, el peligro recurrente.
9,2-3 Introducción convencional de himno en tono jubiloso.
9,4-5 Invierte el orden cronológico para remontarse del hecho a la causa: derrota – juicio – juez. Se establece el tema forense conductor.
9,6.8 Invierto el orden para respetar el artificio alfabético. Se llega a la sentencia, que opone la extinción de los malvados al reino perpetuo del Señor.
9,7.9 Inversión correlativa de la precedente. El ámbito se hace internacional, como si se tratase de un conflicto de paganos contra el pueblo elegido.
9,10 El fracaso y condena de los malvados está en función de la liberación de inocente.
9,11 Sintetiza la relación de los inocentes con el Señor: reconocen, buscan, o veneran, confían.
9,12 Sión es la capital del reino, desde donde se difunde la fama del Señor.
9,13 “Vengar” o pedir cuentas: Gn 9,5; Ez 3,18.20.
9,14. Las consonantes permiten leer imperativo, de súplica, o perfecto, de proclamación. Mantengo la vocalización de imperativos. Interpreto las “puertas de la Muerte” como el acceso o entrada en su reino (no el poder como en Mt 16,18), a la luz de Is 38,10; Job 38,17; cfr. Sal 30,2. El peligro ha sido extremo, mortal, Dios solo ha podido conjurarlo.
9,15 A esas puertas se contraponen las de Sión, acceso a la vida. Donde se pronuncia sentencia se canta la alabanza.
9,16-17 En imagen convencional de caza enuncia el castigo inminente de los malvados: su maldad se vuelve contra ellos. Véanse p. ej. Prov 26,27; Sal 35,7s; 57,7.
9,18 Por el “Abismo” se opone al v.14; por el “olvidar”, al buscar del v.11: Sal 50,22; Job 8,13.
9,19 Aunque dé largas, no es para siempre. En última instancia el desgraciado no fracasa.
9,20 Alzándose, en gesto judicial, anula el poderío del hombre: Is 2,9-19.
9,21 Expresión única: el terror numinoso devuelve a los hombres la conciencia de su condición. La frase pide una pausa mayor.
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