2 Como ansía la cierva corrientes de agua,
así mi alma te ansía, oh Dios.
3 Mi alma está sedienta de Dios,
del Dios vivo.
¿Cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?
4 Lágrimas son mi pan noche y día,
mientras me repiten todo el día:
¿Dónde esetá tu Dios?
5 Recordándolo me desahogo conmigo:
cómo pasaba al recinto
y avanzaba hasta la casa de Dios,
entre gritos de júbilo y acción de gracias,
en el bullicio festivo.
6 ¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué estás gimiendo?
Espera en Dios, que aún le darás gracias:
"Salvación de mi rostro, Dios mío"
7 Cuando mi alma se acongoja,
entonces me acuerdo de ti,
desde la zona del Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.
8 Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus rompientes y tus olas
me han arrollado.
9 De día el Señor enviará su lealtade,
de noche estaré con su canto:
súplica al Dios de mi vida.
10 Le diré aDios: ¡Peña mía!
¿por qué me olvidas?
¿por qué voy andando sombrío,
hostigado por el enemigo?
11 Del quebranto de mis huesos
se burlan mis adversarios;
todo el día me repiten:
¿Dónde está tu Dios?
12 ¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué estás gimiendo?
Espera en Dios, que aún le darás gracias:
"Salvación de mi rostro, Dios mío".
43 1 Hazme justicia, Dios, defiende mi causa
contra gente desleal,
del hombre traidor y criminal
ponme a salvo.
2 Pues tú eres mi Dios y mi protector:
¿por qué me rechazas?
¿Por qué voy andando sombrío,
hostigado por el enemigo?
3 Envía tu luz y tu verdad
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada,
4 y me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi gozo y alegría.
Te daré gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.
5 ¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué estás gimiendo?
Espera en Dios, que aún le darás gracias:
"Salvación de mi rostro, Dios mío"
42-43. En singular, porque se trata de un poema único, como declara el estribillo y otras repeticiones. Es una de las súplicas más bellas del salterio.
Estructura imaginativa. Aparte la personificación de "luz y verdad" como mensajeros y escolta, dos imágenes dominan el poema: agua como vida en la primera estrofa, agua como muerte en la segunda.
a) La primera imagen, en forma de comparación, abre ex abrupto el poema. Algunos comentaristas imaginan una génesis realista: el autor se encuentra desterrado en la zona montañosa al sur del Hermón, ante su vista cruza una cierva en busca desesperada de agua; en la búsqueda ansiosa del animal proyecta el poeta su estado de ánimo, su búsqueda ansiosa de Dios. La hipótesis puede retener valor didáctico. Lo importante es sentir la fuerza de la imagen: ansia de Dios animal, vital. Agua que es vida en el paisaje árido. La búsqueda de Dios se colorea de instinto elemental de conservación.
b) Segunda imagen. En términos realistas, el poeta se encuentra, en términos poéticos, finge encontrarse en un paisaje montañoso, solo, a la escucha. De pronto el resonar alterno de unas cascadas, quizá su vista, lo avasalla; bajo ellas, arrollado se contempla a sí. El paisaje es símbolo del estado de ánimo. La soronidad del v.8 es extraordinaria en el original hebreo. La relación del oleaje arrollador cone l reino de la muerte es frecuente en el AT, pero no por ello pierde fuerza su realización en este poema. Algunos comentaristas piensan que el orante sufre una enfermedad grave (11), siente la muerte vecina, la describe en la imagen de torrentes arrolladores; vénase 2 Sm 22,5; Jon 2,4; Sal 88,8.
Las dos imágenes pertenecen al campo del agua, con valor simbólico: Dios como agua. Dios, que era la vida del orante, se ha vuelto su muerte: una fuerza elemental, oceánica, irresistible.
Estructura dialógica: ausencia y presencia. El diálogo consigo mismo se rpite en la posición privilegiada del estribillo. El hecho psicológico es en el salmo expresión del drama interior, respuesta a la polaridad de Dios experimentada por el orante. La división interna es desdoblamiento y tensión desgarradora. En un nivel de la conciencia domianan la nostalgia, el desaliento; en un nivel más profundo emergen y van creciendo la confianza, la esperanza. Dios hace sentir dolorosamente su ausencia, y esa ausencia sentida es un modo de presencia. La ausencia no sentida no duele, la ausencia sentida ocupa la conciencia, la llena de ansia y dolor. La presencia nominal de Dios (22 veces) es invasora.
Estructura dinámica: drama en tres actos. No creo que el estribillo haga girar el poema sin avanzar, volviendo al punto de partida. Hay indicios claros de avance. La primera y la tercera estrofa se refieren al culto: la primera lo recuerda nostálgicamente, como pasado imposible de recobrar; la tercera lo espera como futuro cierto y próximo. La segunda estrofa, aunque dominada por el presente, está indecisa entre ambos.
¿Qué ha operado el cambio emocional? No un oráculo profético o litúrgico, sino una voz interior, en la cual se hacía sentir Dios. La "luz y la verdad" ya estaban actuando. Aunque la luz estaba ofuscada y la verdad velada, algo iluminaba y revolvía por dentro al orante. El diálogo interior lo va conduciendo a la esperanza.
42,3 "Alma": nepesh es la garganta como órgano que experimenta la sed y como sede de la respiración / vida; es también símbolo del espíritu.
42,4 "¿Dónde está tu Dios?": aunque la frase podría ser pregunta curiosa de politeístas en país extranjero, el orante la escucha como burla o desafío, como un restregar la herida de ausencia.
42,5 Se desahoga hacia dentro: la soledad ilumina la interioridad. Del culto recuerda los aspectos sonoro y festivo.
42,6 En sentido físico sería la garganta que se encorva violentamente y emite gemidos inarticulados. En el tenor simbólico del salmo es un intento de describir el replegarse sobre sí, hacia dentro. En la segunda parte apunta la esperanza. Se podría esquematizar así: "espera" que un día podrás "darle gracias" por haberte "salvado".
42,7 La geografía, suponiendo que fuera realista, no se deja identificar. Muchos piensan en las fuentes del Jordán, en las estribaciones del Antilíbano.
42,8 El término tehom no tiene necesariamente significado mítico: véase en Dt 8,7 unido a manantiales.
42,9 "Su canto": dedicado a él por mí y compañero mío nocturno.
42,10 El título "Peña mía" encaja bien en el paisaje del Salmo, aunque es tópico: Sal 18,3; 31,4; 71,3.
42,11 El "quebranto de los huesos" es expresión hiperbólica del tormento interior.
43,1 El lenguaje es judicial y la petición suena como apelación al tribunal supremo de Dios: véanse Sal 7,9; 26,1; 35,24. Los que lo toman en sentido propio definen por él el género del salmo.
43,2 El verbo "rechazar" se aplica de ordinario al destierro o a una calamidad nacional: Sal 44,10.24; 60,3.12; Lam 2,7; 3,17.31.
43,3 Dos personificaciones conducirán al desterrado al monte, al templo, al altar.
43,4 Domina el gozo festivo, como en 5c. Desborda el verso la repetición del nombre de Dios: la ausencia se resuelve en presencia.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Para el cristiano la presencia de Dios está en Jesucristo, verdadero y definitivo templo. Con todo, no puede decir que Dios esté siempre a su disposición. Hay en la vida cristiana tiempos de ausencia sentida, de noche oscura y escondimiento. Y en esta vida, nunca la presencia será total; tendremos que contar con la polaridad de ausencia y presencia. Eso enseñan los maestros espirituales y los místicos.
LUIS ALONSO SCHÖKEL
SALMOS ÍNDICE.
domingo, 9 de enero de 2011
lunes, 6 de diciembre de 2010
SALMO 41 (40).
2 Dichoso el que cuida del desvalido:
el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.
3 El Señor lo guardará y conservará en vida,
y será dichoso en la tierra
no lo entregará a la saña de sus enemigos.
4 El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
volcará la camilla de su enfermedad.
5 Yo dije: "Señor, ten piedad,
sana mi vida, que he pecado contra ti.
6 Mis enemigos dicen maldades de mí:
"¿Cuándo morirá y se acabará su apellido?"
7 El que entra a visitarme
dice mentiras, se guarda la maldad,
sale a la calle y lo comenta.
8 Mis adversarios se reúnen a murmurar de mí,
hacen cálculos siniestros:
9 "Ha contraído un mal sin remedio;
el que se ha acostado no se levantará".
10 Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
y compartía mi pan
sobresale en traicionarme.
11 Tú, Señor, ten piedad y ponme en pie
para que les dé su merecido.
12 En esto conozco que me quieres:
que mi enemigo no cantará victoria.
13 Tú me has conservado mi integridad,
me establecerás en tu presencia para siempre.
**********************************************
Bendito sea el Señor Dios de Israel
desde siempre y por siempre.
Amén, amén.
El último salmo de la primera colección empieza por una bienaventuranza, que es proyección de una experiencia personal al plano de la categoría. El caso particular se generaliza y el género acoge el caso. Es ejemplo típico de súplica de un enfermo. Lo peculiar de este caso es que el enfermo es un hombre caritativo que solía ocuparse de los pobres; en atención a ello, espera que Dios se ocupe ahora de él. El cuerpo de la súplica (5-14) está contenido en la inclusión de la primera persona.
Enfermedad y hostilidad. Es llamativo que en el salterio el enfermo grave no provoca sentimientos de compasión. Los rivales del orante parecen estar esperando la enfermedad para desatarse, y aun los amigos flaquean en la coyuntura. ¿Es convención del género o está condicionado por creencias y costumbres de la época? La medicina de entonces no disponía de medios. Más fácilmente se curaban las heridas que las enfermedades. El levítico diagnostica, no trata la dolencia. El enfermo puede ser una carga para la familia, una amenaza de contagio. El enfermo ha sido "tocado" por Dios o castigado por una culpa.
Pues bien, las rivalidades y enemistades latentes o patentes en aquella sociedad parecen excitarse cuando el rival o enemigo ha caído enfermo: lo que deseaban y estaban esperando; sin que ellos se manchen las manos, Dios se encarga de él. Se hace una visita de cortesía disimulando, otros son los comentarios en la calle. Si el paciente no los escucha, los imagina. Y no puede defenderse: también él se siente tocado por Dios. Por si fuera poco, incluso los amigos se acordaban, se dejan llevar de comentarios malignos.
En tal situación de desolada soledad, al enfermo no le queda más que dirigirse a Dios, recordándole sus obras de beneficencia. Sano y restablecido, podrá darles su merecido a los rivales, que no han logrado cantar triunfo.
41,2 El día "aciago" o malo se especifica en 6a y 8b. Dios se encarga de pagar un favor que el menesteroso no puede pagar.
41,4 Dado que el término hebreo puede significar lecho o yacija y también el hecho de guardar la cama, la frase puede significar "volcar" la yacija, que ya no hace falta, o cambiar la postura del enfermo.
41,5 La enfermedad queda teológicamente explicada o justificada y la curación es acto de piedad divina.
41,6-10 Dimensión social de la enfermedad. Si el pecado la explica y justifica, no justifica la conducta de rivales y amigos. A un Dios airado se le puede suplicar humildemente, a un enemigo despiadado, no. Sólo cabe descubrir y denunciar su actitud injusta para mover a Dios e intervenir. El poeta introduce un pequeño cuadro de costumbres.
41,6 "Acabarse el apellido" es morir sin descendencia.
41,7 El texto es dudoso, de tres hemistiquios: procuro salvarlo atendiendo al paralelismo y al contexto.
41,8 El primer verbo se deriva del sustantivo ihsh, que significa hechicería, conjuro. En el contenido, palabras de eficacia mágica y funesta contra alguien; en la forma un susurrar o musitar fórmulas apenas audibles e ininteligibles. Algunos comentaristas toman el contenido a la letra y suponen un grupo de adversarios que recurren a artes mágicas para causar la enfermedad o para agravarla o para impedir la curación. Véase Dt 18,10-12. Otros comentaristas toman del verbo la forma: el tono, sigilo.
41,9 "Ha contrajido": a la letra, se la ha infundido. En la teoría del encantamiento, el conjuro ha penetrado y desarrollará dentro su eficacia.
41,10 "Come mi pan": como protegido a quien sustento o como invitado a mi mesa: es un comensal de confianza.
41,11 "Tú" enfático: tú en cambio. Convoca a Dios contra la coalición de rivales y amigos. Y reparte las tareas: tú ponme en pie; de darles su merecido me encargo yo.
41,12 El amor de Dios se manifestará en la salud del orante y en sus relaciones sociales; no puede quedar en pura relación espiritual, al margen de la situación compleja del hombre. En lo corporal y social se realiza la experiencia profunda y cierta.
41,13 Verso fianl en que están solos el orante y su Dios. Tomo "integridad" en sentido físico, como Job 21,23.
41,14 Verso añadido para cerrar la primera colección de salmos.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Jn 13,18 pone en boca de Jesús parte del v.10. Y los antiguos lo extienden a todo el salmo: pobre y desvalido en su encarnación (2 Cor 8,9); carga con nuestros pecados; no triunfa de él el último enemigo (1 Cor 15,25).
el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.
3 El Señor lo guardará y conservará en vida,
y será dichoso en la tierra
no lo entregará a la saña de sus enemigos.
4 El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
volcará la camilla de su enfermedad.
5 Yo dije: "Señor, ten piedad,
sana mi vida, que he pecado contra ti.
6 Mis enemigos dicen maldades de mí:
"¿Cuándo morirá y se acabará su apellido?"
7 El que entra a visitarme
dice mentiras, se guarda la maldad,
sale a la calle y lo comenta.
8 Mis adversarios se reúnen a murmurar de mí,
hacen cálculos siniestros:
9 "Ha contraído un mal sin remedio;
el que se ha acostado no se levantará".
10 Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
y compartía mi pan
sobresale en traicionarme.
11 Tú, Señor, ten piedad y ponme en pie
para que les dé su merecido.
12 En esto conozco que me quieres:
que mi enemigo no cantará victoria.
13 Tú me has conservado mi integridad,
me establecerás en tu presencia para siempre.
**********************************************
Bendito sea el Señor Dios de Israel
desde siempre y por siempre.
Amén, amén.
El último salmo de la primera colección empieza por una bienaventuranza, que es proyección de una experiencia personal al plano de la categoría. El caso particular se generaliza y el género acoge el caso. Es ejemplo típico de súplica de un enfermo. Lo peculiar de este caso es que el enfermo es un hombre caritativo que solía ocuparse de los pobres; en atención a ello, espera que Dios se ocupe ahora de él. El cuerpo de la súplica (5-14) está contenido en la inclusión de la primera persona.
Enfermedad y hostilidad. Es llamativo que en el salterio el enfermo grave no provoca sentimientos de compasión. Los rivales del orante parecen estar esperando la enfermedad para desatarse, y aun los amigos flaquean en la coyuntura. ¿Es convención del género o está condicionado por creencias y costumbres de la época? La medicina de entonces no disponía de medios. Más fácilmente se curaban las heridas que las enfermedades. El levítico diagnostica, no trata la dolencia. El enfermo puede ser una carga para la familia, una amenaza de contagio. El enfermo ha sido "tocado" por Dios o castigado por una culpa.
Pues bien, las rivalidades y enemistades latentes o patentes en aquella sociedad parecen excitarse cuando el rival o enemigo ha caído enfermo: lo que deseaban y estaban esperando; sin que ellos se manchen las manos, Dios se encarga de él. Se hace una visita de cortesía disimulando, otros son los comentarios en la calle. Si el paciente no los escucha, los imagina. Y no puede defenderse: también él se siente tocado por Dios. Por si fuera poco, incluso los amigos se acordaban, se dejan llevar de comentarios malignos.
En tal situación de desolada soledad, al enfermo no le queda más que dirigirse a Dios, recordándole sus obras de beneficencia. Sano y restablecido, podrá darles su merecido a los rivales, que no han logrado cantar triunfo.
41,2 El día "aciago" o malo se especifica en 6a y 8b. Dios se encarga de pagar un favor que el menesteroso no puede pagar.
41,4 Dado que el término hebreo puede significar lecho o yacija y también el hecho de guardar la cama, la frase puede significar "volcar" la yacija, que ya no hace falta, o cambiar la postura del enfermo.
41,5 La enfermedad queda teológicamente explicada o justificada y la curación es acto de piedad divina.
41,6-10 Dimensión social de la enfermedad. Si el pecado la explica y justifica, no justifica la conducta de rivales y amigos. A un Dios airado se le puede suplicar humildemente, a un enemigo despiadado, no. Sólo cabe descubrir y denunciar su actitud injusta para mover a Dios e intervenir. El poeta introduce un pequeño cuadro de costumbres.
41,6 "Acabarse el apellido" es morir sin descendencia.
41,7 El texto es dudoso, de tres hemistiquios: procuro salvarlo atendiendo al paralelismo y al contexto.
41,8 El primer verbo se deriva del sustantivo ihsh, que significa hechicería, conjuro. En el contenido, palabras de eficacia mágica y funesta contra alguien; en la forma un susurrar o musitar fórmulas apenas audibles e ininteligibles. Algunos comentaristas toman el contenido a la letra y suponen un grupo de adversarios que recurren a artes mágicas para causar la enfermedad o para agravarla o para impedir la curación. Véase Dt 18,10-12. Otros comentaristas toman del verbo la forma: el tono, sigilo.
41,9 "Ha contrajido": a la letra, se la ha infundido. En la teoría del encantamiento, el conjuro ha penetrado y desarrollará dentro su eficacia.
41,10 "Come mi pan": como protegido a quien sustento o como invitado a mi mesa: es un comensal de confianza.
41,11 "Tú" enfático: tú en cambio. Convoca a Dios contra la coalición de rivales y amigos. Y reparte las tareas: tú ponme en pie; de darles su merecido me encargo yo.
41,12 El amor de Dios se manifestará en la salud del orante y en sus relaciones sociales; no puede quedar en pura relación espiritual, al margen de la situación compleja del hombre. En lo corporal y social se realiza la experiencia profunda y cierta.
41,13 Verso fianl en que están solos el orante y su Dios. Tomo "integridad" en sentido físico, como Job 21,23.
41,14 Verso añadido para cerrar la primera colección de salmos.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Jn 13,18 pone en boca de Jesús parte del v.10. Y los antiguos lo extienden a todo el salmo: pobre y desvalido en su encarnación (2 Cor 8,9); carga con nuestros pecados; no triunfa de él el último enemigo (1 Cor 15,25).
domingo, 28 de noviembre de 2010
SALMO 40 (39).
2 Yo esperaba con ansia al Señor:
se inclinó a mí y escuchó mi grito.
3 Me levantó de la fosa fatal,
de la charca fangosa.
Afianzó mis pies sobre una peña,
y aseguró mis pasos.
4 Me puso en la boca un canto nuevo
de alabanza a nuestro Dios.
Muchos al verlo quedaron sobrecogidos
y confiaron en el Señor.
5 ¡Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a idolatrías
que extravían con engaños.
6 ¡Cuántas maravillas has hecho tú,
Señor Dios mío,
cuántos planes en favor nuestro!
Eres incomparable.
Intento decirlas y contarlas
pero superan toda descripción.
7 Sacrificios y ofrendas no los quieres;
me has cavado oídos;
no pides holocaustos ni víctimas expiatorias.
8 Entonces yo digo: "aquí he venido".
En el texto del rollo se escribe de mí
9 que he de cumplir tu voluntad:
y yo lo quiero, Dios mío,
llevo tu instrucción en las entrañas.
10 He proclamado el derecho
a una asamblea numerosa.
No he cerrado los labios,
Señor, tú lo sabes.
11 No me he guardado en el pecho tu justicia,
he anunciado tu verdad y tu salvación,
no he negado tu lealtad y fidelidad
a la asamblea numerosa.
12 Tú, Señor, no me cierres tus entrañas,
que tu lealtad y fidelidad me guarden siempre.
13 pues me cercan desgracias sin cuento,
mis culpas me dan alcance
y no puedo ver;
son más que los pelos de la cabeza
y me falta el valor.
14 Dígnate librarme, Señor,
date prisa, Señor, en socorrerme.
15 Sufran una derrota ignominiosa
los que me persiguen a muerte,
retrocedan confundidos
los que desean mi daño.
16 Queden mudos de vergüenza
los que se burlan: Ja, ja.
17 Que te festejen y celebren
los que te buscan;
los que desean tu salvación digan siempre:
¡Grande es el Señor!
18 Yo soy un pobre desgraciado,
pero el Señor se cuida de mí.
Tú eres mi auxilio y mi salvador,
¡Dios mío, no tardes!
Este salmo es famoso por los versos 7-11 citados y comentados en la carta a los Hebreos. Esos versos están encajados entre dos piezas difíciles de acoplar: acción de gracias y súplica: en ese orden; si fuera el orden contrario...
La primera parte (2-4 ó 2-6) es bastante tradicional en el esquema y origienal en la redacción. Los versos 5-6 podrían ser el texto del canto. La tercera parte (12-18) es bastante convencional, excepto en el orden, y tiene correspondencia con la primera parte. ¿Cómo se coordinan? a) Si se trata de la misma liberación, el orden tradicional está invertido. b) Si se trata de dos casos, la liberación pasada y experimentada (2-6) conforta la súplica en la nueva tribulación. Esto no es raro en el salterio.
La segunda parte se encuentra entre las dos. Empalma con la primera en un proceso lógico: tus proezas me desbordan -quiero contarlas y no doy abasto - tampoco puedo contentarme con sacrificios - porque tú me asignas otra tarea. La segunda parte empalma con la tercera por cinco repeticiones, de las cuales tres son sustanciales: yo canto tu fidelidad y lealtad (11b) / que tu fidelidad y lealtad me guarden (12b); yo amo tu voluntad (9a) / tú ten voluntad de librarme (14a); yo no cohíbo los labios (10b) / tú no cohíbas la compasión (12a).
En la parte segunda nos interesan dos cuestiones. Primera, la oposición de sacrificios o culto a otras actividades. Tema corriente, también en el salterio (50-51), que aquí aparece marcado por la oposición: "tú no quieres sacrificios / yo quiero cumplir tu voluntad". No enuncia un principio general, sino una misión personal. Y ¿cuál es dicha misión?
Es la segunda cuestión. a) Hay quién identifica "voluntad" divina con la tôrâ, y ésta con el cuerpo entero de la ley de la alianza. Sería un ideal de observancia: véanse Sal 1,2; 37,31; 78,1-5 etc. Esta explicación no satisface; porque tôrâ es muchas veces una instrucción particular; porque el orante habla de una cláusula personal; porque el complejo de la ley incluye culto y sacrificios, aquí relegados. b) La voluntad específica de Dios, el contenido de la instrucción será "evangelizar", proclamar las virtudes y acciones del Señor. Eso sí, no proclamará una pieza aprendida de memoria, sino que la tiene asimilada "en las entrañas". Será "un canto nuevo", de algo vivido. Esta hipótesis explica la concentración del salmo en términos de hablar y la coincidencias con Jr.
Ahora bien, la nueva tarea puede ser arriesgada, dolorosa. Por eso suplica. La tarea del Dios conocido y reconocido será librarlo de nuevo. Así cuantos aman la "salvación" corearán la alabanza.
40,2-4 El comienzo es una secuencia en cuatro escenas rápidas. Un hombre se debate en el lodo de una ciénaga, que amenaza tragárselo aprovechando sus esfuerzos; grita. Alguien lo saca y coloca sus pies en roca firme. Al sentir la solidez bajo los pies, rompe a cantar de gozo y agradecimiento. Un grupo que asistía expresa su confianza en el liberador.
40,2 La forma enfática traduce la expectación, casi la impaciencia del aguardar.
40,3 El lenguaje nos trae la figura de Jeremías en el aljibe fangoso: Jr 38,6.13.
40,4 "Poner en la boca" es fórmula de alcance profético: Dt 18,18; Jr 1,9; 5,14.
40,5 De la experiencia concreta se remonta a una reflexión general en forma de bienaventuranza. "Idolatrías": otros lo interpretan como hombres arrogantes. Prefiero la antítesis vigorosa, recordando Hab 2,18.
40,6ab Este verso sirve de enlace: prolonga el tema de la confianza, pasa de la tercera a la segunda persona, prepara el tema siguiente.
Las proezas las realiza a favor de un pueblo, no por el gusto de exhibir su poder. Es "incomparable": véase Is 40,18; 44,7; Sal 89,7.
40,6c Comienza el tema central, de la expresión verbal, en el siguiente proceso: intento precario de contar -texto escrito- texto interiorizado- proclamación pública. El fracaso es una etapa constituyente.
40,7-9 Es importante apreciar paralelismos y correlaciones. En esquema: sacrificios / holocaustos, oídos / escrito, vengo / quiero. El primero es un merismo que abarca el culto. El segundo sugiere un encargo oral y uno escrito. El tercero es correlativo del anterior y se articula en dos piezas complementarias: el acto de presentarse y la disponibilidad para ejecutarlo.
40,7 Los sacrificios se relativizan (Eclo 34,18-35,26). "Cavar los oídos" es metáfora única. La imagen parece fijarse en la hondura corporal que abre el oído hacia el interior del hombre: compárese con Is 50,4s.
40,8b-9 Lo que más interesa del texto es la asimilación del encargo y por implicación del tema. Lo que estaba en un "escrito", pasa a estar "en las entrañas"; el texto de la proclamación está amorosamente asimilado. Compárese con Ez 3,3.
40,10-11 La proclamación se enuncia en cuatro verbos y seis sustantivos. El insistir en formas negativas, el apelar al testimonio de Dios, hace sospechar algún riesgo en el encargo, como si algo grave indujera al silencio. El verbo positivo, "evangelizar", significa en la vida civil anunciar una buena noticia. Es típico del profeta del destierro, que también tropezaba con resistencia y hostilidad: Is 40,9; 41,27; 52,7 y 60,6; 61,1; Sal 96,2. El "derecho" recurre también en Is 41,2-10; 42,6.21; 45,19; 51,1.5.7. Los otros sustantivos, con posesivo "tu", pertenecen a una tradición ancha, también presente en el salterio.
Ahora imaginemos que ha comenzado la predicación, que provoca resistencia, oposición, persecución; el orante invoca el auxilio de quien le encomendó la tarea. Es lo que sigue en 12-18.
40,12-13 Petición primera con motivación. No esperábamos una confesión de delitos: el orante no se presenta como víctima inocente. La expresión es hiperbólica.
40,14-18 Con ligeras variantes este texto figura independiente como salmo 70. Caben tres explicaciones. a) Es original la forma autónoma, Sal 70; b) el puesto original es el Sal 40, de donde se desgajó como súplica breve. c) Es pieza de repertorio disponible para usos diversos. El texto bíblico actual nos invita a leerlo como parte integrante del salmo.
40,14-15 Forma la segunda petición, según módulos convencionales.
40,16-17 Las reacciones están elaboradas en un juego de oposiciones que podemos esquematizar así: los que buscan mi vida / los que te buscan a Ti; los que quieren mi desgracia / los que quieren mi salvación; los que dicen ¡Ja, ja! / los que dicen: ¡Grande es el Señor! El drama se resuelve en un acto teologal.
40,18 En el último verso retorna el orante con un enfático "yo". Se cierra el cuadrilátero: Tú -los malvados- tus fieles- yo.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
La carta a los Hebreos recoge y comenta la parte central del salmo, según la versión griega de los LXX. En vez de "me cavaste oídos", dice "me aparejaste un cuerpo"; traduce "rollo" por "título". De este modo opone el autor a los sacrificios antiguos la entrega del Mesías. De aquí arranca el uso de los antiguos de poner todo el salmo en boca de Cristo y después en boca de la Iglesia.
se inclinó a mí y escuchó mi grito.
3 Me levantó de la fosa fatal,
de la charca fangosa.
Afianzó mis pies sobre una peña,
y aseguró mis pasos.
4 Me puso en la boca un canto nuevo
de alabanza a nuestro Dios.
Muchos al verlo quedaron sobrecogidos
y confiaron en el Señor.
5 ¡Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a idolatrías
que extravían con engaños.
6 ¡Cuántas maravillas has hecho tú,
Señor Dios mío,
cuántos planes en favor nuestro!
Eres incomparable.
Intento decirlas y contarlas
pero superan toda descripción.
7 Sacrificios y ofrendas no los quieres;
me has cavado oídos;
no pides holocaustos ni víctimas expiatorias.
8 Entonces yo digo: "aquí he venido".
En el texto del rollo se escribe de mí
9 que he de cumplir tu voluntad:
y yo lo quiero, Dios mío,
llevo tu instrucción en las entrañas.
10 He proclamado el derecho
a una asamblea numerosa.
No he cerrado los labios,
Señor, tú lo sabes.
11 No me he guardado en el pecho tu justicia,
he anunciado tu verdad y tu salvación,
no he negado tu lealtad y fidelidad
a la asamblea numerosa.
12 Tú, Señor, no me cierres tus entrañas,
que tu lealtad y fidelidad me guarden siempre.
13 pues me cercan desgracias sin cuento,
mis culpas me dan alcance
y no puedo ver;
son más que los pelos de la cabeza
y me falta el valor.
14 Dígnate librarme, Señor,
date prisa, Señor, en socorrerme.
15 Sufran una derrota ignominiosa
los que me persiguen a muerte,
retrocedan confundidos
los que desean mi daño.
16 Queden mudos de vergüenza
los que se burlan: Ja, ja.
17 Que te festejen y celebren
los que te buscan;
los que desean tu salvación digan siempre:
¡Grande es el Señor!
18 Yo soy un pobre desgraciado,
pero el Señor se cuida de mí.
Tú eres mi auxilio y mi salvador,
¡Dios mío, no tardes!
Este salmo es famoso por los versos 7-11 citados y comentados en la carta a los Hebreos. Esos versos están encajados entre dos piezas difíciles de acoplar: acción de gracias y súplica: en ese orden; si fuera el orden contrario...
La primera parte (2-4 ó 2-6) es bastante tradicional en el esquema y origienal en la redacción. Los versos 5-6 podrían ser el texto del canto. La tercera parte (12-18) es bastante convencional, excepto en el orden, y tiene correspondencia con la primera parte. ¿Cómo se coordinan? a) Si se trata de la misma liberación, el orden tradicional está invertido. b) Si se trata de dos casos, la liberación pasada y experimentada (2-6) conforta la súplica en la nueva tribulación. Esto no es raro en el salterio.
La segunda parte se encuentra entre las dos. Empalma con la primera en un proceso lógico: tus proezas me desbordan -quiero contarlas y no doy abasto - tampoco puedo contentarme con sacrificios - porque tú me asignas otra tarea. La segunda parte empalma con la tercera por cinco repeticiones, de las cuales tres son sustanciales: yo canto tu fidelidad y lealtad (11b) / que tu fidelidad y lealtad me guarden (12b); yo amo tu voluntad (9a) / tú ten voluntad de librarme (14a); yo no cohíbo los labios (10b) / tú no cohíbas la compasión (12a).
En la parte segunda nos interesan dos cuestiones. Primera, la oposición de sacrificios o culto a otras actividades. Tema corriente, también en el salterio (50-51), que aquí aparece marcado por la oposición: "tú no quieres sacrificios / yo quiero cumplir tu voluntad". No enuncia un principio general, sino una misión personal. Y ¿cuál es dicha misión?
Es la segunda cuestión. a) Hay quién identifica "voluntad" divina con la tôrâ, y ésta con el cuerpo entero de la ley de la alianza. Sería un ideal de observancia: véanse Sal 1,2; 37,31; 78,1-5 etc. Esta explicación no satisface; porque tôrâ es muchas veces una instrucción particular; porque el orante habla de una cláusula personal; porque el complejo de la ley incluye culto y sacrificios, aquí relegados. b) La voluntad específica de Dios, el contenido de la instrucción será "evangelizar", proclamar las virtudes y acciones del Señor. Eso sí, no proclamará una pieza aprendida de memoria, sino que la tiene asimilada "en las entrañas". Será "un canto nuevo", de algo vivido. Esta hipótesis explica la concentración del salmo en términos de hablar y la coincidencias con Jr.
Ahora bien, la nueva tarea puede ser arriesgada, dolorosa. Por eso suplica. La tarea del Dios conocido y reconocido será librarlo de nuevo. Así cuantos aman la "salvación" corearán la alabanza.
40,2-4 El comienzo es una secuencia en cuatro escenas rápidas. Un hombre se debate en el lodo de una ciénaga, que amenaza tragárselo aprovechando sus esfuerzos; grita. Alguien lo saca y coloca sus pies en roca firme. Al sentir la solidez bajo los pies, rompe a cantar de gozo y agradecimiento. Un grupo que asistía expresa su confianza en el liberador.
40,2 La forma enfática traduce la expectación, casi la impaciencia del aguardar.
40,3 El lenguaje nos trae la figura de Jeremías en el aljibe fangoso: Jr 38,6.13.
40,4 "Poner en la boca" es fórmula de alcance profético: Dt 18,18; Jr 1,9; 5,14.
40,5 De la experiencia concreta se remonta a una reflexión general en forma de bienaventuranza. "Idolatrías": otros lo interpretan como hombres arrogantes. Prefiero la antítesis vigorosa, recordando Hab 2,18.
40,6ab Este verso sirve de enlace: prolonga el tema de la confianza, pasa de la tercera a la segunda persona, prepara el tema siguiente.
Las proezas las realiza a favor de un pueblo, no por el gusto de exhibir su poder. Es "incomparable": véase Is 40,18; 44,7; Sal 89,7.
40,6c Comienza el tema central, de la expresión verbal, en el siguiente proceso: intento precario de contar -texto escrito- texto interiorizado- proclamación pública. El fracaso es una etapa constituyente.
40,7-9 Es importante apreciar paralelismos y correlaciones. En esquema: sacrificios / holocaustos, oídos / escrito, vengo / quiero. El primero es un merismo que abarca el culto. El segundo sugiere un encargo oral y uno escrito. El tercero es correlativo del anterior y se articula en dos piezas complementarias: el acto de presentarse y la disponibilidad para ejecutarlo.
40,7 Los sacrificios se relativizan (Eclo 34,18-35,26). "Cavar los oídos" es metáfora única. La imagen parece fijarse en la hondura corporal que abre el oído hacia el interior del hombre: compárese con Is 50,4s.
40,8b-9 Lo que más interesa del texto es la asimilación del encargo y por implicación del tema. Lo que estaba en un "escrito", pasa a estar "en las entrañas"; el texto de la proclamación está amorosamente asimilado. Compárese con Ez 3,3.
40,10-11 La proclamación se enuncia en cuatro verbos y seis sustantivos. El insistir en formas negativas, el apelar al testimonio de Dios, hace sospechar algún riesgo en el encargo, como si algo grave indujera al silencio. El verbo positivo, "evangelizar", significa en la vida civil anunciar una buena noticia. Es típico del profeta del destierro, que también tropezaba con resistencia y hostilidad: Is 40,9; 41,27; 52,7 y 60,6; 61,1; Sal 96,2. El "derecho" recurre también en Is 41,2-10; 42,6.21; 45,19; 51,1.5.7. Los otros sustantivos, con posesivo "tu", pertenecen a una tradición ancha, también presente en el salterio.
Ahora imaginemos que ha comenzado la predicación, que provoca resistencia, oposición, persecución; el orante invoca el auxilio de quien le encomendó la tarea. Es lo que sigue en 12-18.
40,12-13 Petición primera con motivación. No esperábamos una confesión de delitos: el orante no se presenta como víctima inocente. La expresión es hiperbólica.
40,14-18 Con ligeras variantes este texto figura independiente como salmo 70. Caben tres explicaciones. a) Es original la forma autónoma, Sal 70; b) el puesto original es el Sal 40, de donde se desgajó como súplica breve. c) Es pieza de repertorio disponible para usos diversos. El texto bíblico actual nos invita a leerlo como parte integrante del salmo.
40,14-15 Forma la segunda petición, según módulos convencionales.
40,16-17 Las reacciones están elaboradas en un juego de oposiciones que podemos esquematizar así: los que buscan mi vida / los que te buscan a Ti; los que quieren mi desgracia / los que quieren mi salvación; los que dicen ¡Ja, ja! / los que dicen: ¡Grande es el Señor! El drama se resuelve en un acto teologal.
40,18 En el último verso retorna el orante con un enfático "yo". Se cierra el cuadrilátero: Tú -los malvados- tus fieles- yo.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
La carta a los Hebreos recoge y comenta la parte central del salmo, según la versión griega de los LXX. En vez de "me cavaste oídos", dice "me aparejaste un cuerpo"; traduce "rollo" por "título". De este modo opone el autor a los sacrificios antiguos la entrega del Mesías. De aquí arranca el uso de los antiguos de poner todo el salmo en boca de Cristo y después en boca de la Iglesia.
martes, 23 de noviembre de 2010
SALMO 39 (38).
2 Yo me dije: Vigilaré mi proceder
para no fallar con la lengua;
pondré una mordaza a mi boca
mientras el malvado esté frente a mí.
3 Guardaré silencio resignado,
me contuve inútilmente.
Pero mi herida empeoró,
4 el corazón me ardía por dentro;
pensándolo me requemaba,
hasta que solté la lengua.
5 Indícame, Señor, mi fin
y cuál es la medida de mis años,
que comprenda lo caduco que soy.
6 Me concediste unos palmos de vida,
mis días son como nada ante ti:
El hombre no dura más que un soplo,
7 el hombre se pasea como un fantasma;
por un soplo se afana,
atesora sin saber para quién.
8 Entonces, Señor, ¿qué aguardo?
Mi esperanza está en ti.
9 De todas mis iniqudades líbrame,
no me hagas la burla del necio.
10 Enmudezco, no abro la boca,
que eres tú quien lo ha hecho.
11 Aparta de mí tu golpe,
por el ímpetu de tu mano me consumo.
12 Castigando la culpa educas al hombre,
y roes como polilla sus tesoros.
El hombre no es más que un soplo.
13 Escucha mi súplica, Señor,
atiende a mi grito
no seas sordo a mis lágrimas.
Pues yo soy huésped tuyo,
forastero como todos mis padres.
14 No te fijes en mí; dame respiro
antes de que marche para no ser.
39. De poco vale clasificar este salmo como plegaria penitencial; a lo más sirve para destacar su individualidad. Del texto podemos extraer y recomponer un proceso: dolor - sentido como golpe o castigo - provocado por el delito que provoca la súplica de perdon y curación. En esto se parece a otros. Pero el salmo se sale del esquema y nos detiene con su intensidad, con su claridad enigmática. Ocupa gran parte del salmo un monólogo de reflexión indecisa, de introspección salta sin esfuerzo a una visión universal, de común humanidad, que no resuelve las tensiones. Por eso el salmo adopta un tono trágico, que desemboca, no en una esperanza luminosa, sino en resignación minimalista.
El salmo repite dos veces el aforismo "todo hombre es un soplo". Para un oído hebreo, acostumbrado a las paronomasías, la frase suena también como "todo Adán es Abel". Aunque uno no muera joven ni a manos de un fratricida, su destino es del de Abel. Para un ser dotado de conciencia la muerte es una violencia. El salmo 90 dice que contar los años es fuente de cordura o sensatez; en el Sal 39 contar los años, aun instruido por Dios, es privilegio funesto del hombre. El tema de la vida como soplo resuena en otros textos: Sal 62,10; 144,4; Job 7,16. Sólo que Abel era inocente, mientras que el orante se confiesa aquí pecador. A la tragedia de su condición caduca se suma la conciencia del pecado destructor.
38,2-4 Monólogo interior. El yo del poema se distancia de sí para observarse; analiza síntomas y procesos interiores, incluso su actividad de "meditar" y su inactividad controlada. Hablar o no hablar es su dilema. Si habla, a lo mejor yerra (Eclo 19,16), especialmente en presencia de un malvado malintencionado (Prov 6,2): mejor no hablar. Pero al callarse siente un fuego interior (Jr 20,9) y habla sin remedio: compárese con Eclo 22,27.
38,3 "Inútilmente": otros traducen "en atención al bueno", cfr. Prov 12,2; 13,22.
38,5-7 El tema es unitario, a saber, la caducidad personal en el horizonte de la condición humana universal. De la constatación a la certeza.
38,5 ¿Hace falta una revelación para concoerlo? Caben dos respuetas. a) El hombre lo sabe y lo olvida, no saca las consecuencias; b) lo sabe, pero quiere saber cuánto le queda de vida. Compárese con los salmos 90 y 102.
38,6a Es casi un salto metafísico: de la caducidad de la vida a la contingencia del existir: lo ilumina Eclo 41,10s.
38,6b-7a En perfecto paralelismo. "Como un fantasma"; la expresión hebrea es la misma del Génesis 1 "a imagen (de Dios)". El autor lo refuerce: no ya imagen de Dios, sino imagen de la realidad, existencia fantasmal.
38,7b La amplificación se fija en el rumor agitado y desatinado de la humanidad.
38,8-12 Nueva sección, introducida como consecuencia y desarrollada en alternancia de reflexión (8.10.12) y petición (9.11).
¿Hablar a Dios o callarse? De nuevo el dilema: "no puedo quejarme del hombre, porque lo ha hecho Dios; no puedo quejarme de Dios, porque he pecado". Pero el pecado explica el dolor como castigo, no la condición mortal. Perdonado el pecado, el hombre sigue siendo mortal. Entonces, la causa de tan triste condición ¿se encuentra en Dios? El orante universaliza su experiencia.
38,8 ¿Triunfa plenamente la esperanza? Cuanto sigue lo desmentirá: en el contexto su esperanza no es ilimitada por venir de Dios, sino limitada por residir en el hombre. Observemos sus tres peticiones negativas: "líbrame de" (9), "aparta de mí" (11), "desentiéndete de mí" (14). Así alcanzaré en paz mi destino: "no ser".
38,9 "Librar" es aquí perdonar. El "necio" es un hombre que se cierra a la compasión y agrava con la burla el dolor del prójimo.
38,11 "Tu golpe" es interpretación telógica de la enfermedad.
38,12 La acción de Dios se muestra aquí enigmática y turbadora. Primero porque el autor es Dios, es una acción desintegradora opuesta a la acción creativa o plasmadora. Segundo, por la comparación animal, que sugiere la lenta y eficaz e irresponsable acción de consumir: véanse Os 5,2; Job 13,28. Tercero, por el objeto: lo que el hombre desea o lo que hace al hombre deseable, en lo cual parece cebarse el hambre despiadada de Dios: compárese con Job 10,8s.
38,13 Que al menos Dios escuche el grito y se deje ablandar por las lágrimas: Is 38,3.5. Aunque el orante sea sólo huésped de Dios en su tierra, como los antepasados que ya entraron por la puerta de la muerte, la ley de Israel reconoce derechos al huésped y peregrino. Con todo este aparato de gritos enuncia la petición final: ¿será grande?
38,14 Es mínima. Es negativa. Deja de mirarme. Como si la mirada y atención de Dios fueran la causa última de sus males. El sintagma "fijarse / no fijarse" se lee en el relato de Caín: por la "atención" preferente de Dios, Abel encontró la muerte. Compárese con Job 7,6-21 y 14,1-6.
TRASPOSICIÓN CRISTIANA.
La esperanza cristiana en la resurrección cambia el horizonte del salmo. Pero debemos respetar la sinceridad del orante si queremos apropiarnos su espiritualidad. En un segundo momento contemplemos cómo el Hijo de Dios ha entrado en nuestra condición humana moratal, trágica: ha sido un Abel malogrado (Heb 12,24). No abría la boca (Mc 14,61). Pero no va a "no ser", sino que va al Padre (Jn 14,28). Y nosotros iremos cuando concluya nuestra etapa de ser "huéspedes y forasteros" (Heb 11,13; 1 Pe 2,11).
para no fallar con la lengua;
pondré una mordaza a mi boca
mientras el malvado esté frente a mí.
3 Guardaré silencio resignado,
me contuve inútilmente.
Pero mi herida empeoró,
4 el corazón me ardía por dentro;
pensándolo me requemaba,
hasta que solté la lengua.
5 Indícame, Señor, mi fin
y cuál es la medida de mis años,
que comprenda lo caduco que soy.
6 Me concediste unos palmos de vida,
mis días son como nada ante ti:
El hombre no dura más que un soplo,
7 el hombre se pasea como un fantasma;
por un soplo se afana,
atesora sin saber para quién.
8 Entonces, Señor, ¿qué aguardo?
Mi esperanza está en ti.
9 De todas mis iniqudades líbrame,
no me hagas la burla del necio.
10 Enmudezco, no abro la boca,
que eres tú quien lo ha hecho.
11 Aparta de mí tu golpe,
por el ímpetu de tu mano me consumo.
12 Castigando la culpa educas al hombre,
y roes como polilla sus tesoros.
El hombre no es más que un soplo.
13 Escucha mi súplica, Señor,
atiende a mi grito
no seas sordo a mis lágrimas.
Pues yo soy huésped tuyo,
forastero como todos mis padres.
14 No te fijes en mí; dame respiro
antes de que marche para no ser.
39. De poco vale clasificar este salmo como plegaria penitencial; a lo más sirve para destacar su individualidad. Del texto podemos extraer y recomponer un proceso: dolor - sentido como golpe o castigo - provocado por el delito que provoca la súplica de perdon y curación. En esto se parece a otros. Pero el salmo se sale del esquema y nos detiene con su intensidad, con su claridad enigmática. Ocupa gran parte del salmo un monólogo de reflexión indecisa, de introspección salta sin esfuerzo a una visión universal, de común humanidad, que no resuelve las tensiones. Por eso el salmo adopta un tono trágico, que desemboca, no en una esperanza luminosa, sino en resignación minimalista.
El salmo repite dos veces el aforismo "todo hombre es un soplo". Para un oído hebreo, acostumbrado a las paronomasías, la frase suena también como "todo Adán es Abel". Aunque uno no muera joven ni a manos de un fratricida, su destino es del de Abel. Para un ser dotado de conciencia la muerte es una violencia. El salmo 90 dice que contar los años es fuente de cordura o sensatez; en el Sal 39 contar los años, aun instruido por Dios, es privilegio funesto del hombre. El tema de la vida como soplo resuena en otros textos: Sal 62,10; 144,4; Job 7,16. Sólo que Abel era inocente, mientras que el orante se confiesa aquí pecador. A la tragedia de su condición caduca se suma la conciencia del pecado destructor.
38,2-4 Monólogo interior. El yo del poema se distancia de sí para observarse; analiza síntomas y procesos interiores, incluso su actividad de "meditar" y su inactividad controlada. Hablar o no hablar es su dilema. Si habla, a lo mejor yerra (Eclo 19,16), especialmente en presencia de un malvado malintencionado (Prov 6,2): mejor no hablar. Pero al callarse siente un fuego interior (Jr 20,9) y habla sin remedio: compárese con Eclo 22,27.
38,3 "Inútilmente": otros traducen "en atención al bueno", cfr. Prov 12,2; 13,22.
38,5-7 El tema es unitario, a saber, la caducidad personal en el horizonte de la condición humana universal. De la constatación a la certeza.
38,5 ¿Hace falta una revelación para concoerlo? Caben dos respuetas. a) El hombre lo sabe y lo olvida, no saca las consecuencias; b) lo sabe, pero quiere saber cuánto le queda de vida. Compárese con los salmos 90 y 102.
38,6a Es casi un salto metafísico: de la caducidad de la vida a la contingencia del existir: lo ilumina Eclo 41,10s.
38,6b-7a En perfecto paralelismo. "Como un fantasma"; la expresión hebrea es la misma del Génesis 1 "a imagen (de Dios)". El autor lo refuerce: no ya imagen de Dios, sino imagen de la realidad, existencia fantasmal.
38,7b La amplificación se fija en el rumor agitado y desatinado de la humanidad.
38,8-12 Nueva sección, introducida como consecuencia y desarrollada en alternancia de reflexión (8.10.12) y petición (9.11).
¿Hablar a Dios o callarse? De nuevo el dilema: "no puedo quejarme del hombre, porque lo ha hecho Dios; no puedo quejarme de Dios, porque he pecado". Pero el pecado explica el dolor como castigo, no la condición mortal. Perdonado el pecado, el hombre sigue siendo mortal. Entonces, la causa de tan triste condición ¿se encuentra en Dios? El orante universaliza su experiencia.
38,8 ¿Triunfa plenamente la esperanza? Cuanto sigue lo desmentirá: en el contexto su esperanza no es ilimitada por venir de Dios, sino limitada por residir en el hombre. Observemos sus tres peticiones negativas: "líbrame de" (9), "aparta de mí" (11), "desentiéndete de mí" (14). Así alcanzaré en paz mi destino: "no ser".
38,9 "Librar" es aquí perdonar. El "necio" es un hombre que se cierra a la compasión y agrava con la burla el dolor del prójimo.
38,11 "Tu golpe" es interpretación telógica de la enfermedad.
38,12 La acción de Dios se muestra aquí enigmática y turbadora. Primero porque el autor es Dios, es una acción desintegradora opuesta a la acción creativa o plasmadora. Segundo, por la comparación animal, que sugiere la lenta y eficaz e irresponsable acción de consumir: véanse Os 5,2; Job 13,28. Tercero, por el objeto: lo que el hombre desea o lo que hace al hombre deseable, en lo cual parece cebarse el hambre despiadada de Dios: compárese con Job 10,8s.
38,13 Que al menos Dios escuche el grito y se deje ablandar por las lágrimas: Is 38,3.5. Aunque el orante sea sólo huésped de Dios en su tierra, como los antepasados que ya entraron por la puerta de la muerte, la ley de Israel reconoce derechos al huésped y peregrino. Con todo este aparato de gritos enuncia la petición final: ¿será grande?
38,14 Es mínima. Es negativa. Deja de mirarme. Como si la mirada y atención de Dios fueran la causa última de sus males. El sintagma "fijarse / no fijarse" se lee en el relato de Caín: por la "atención" preferente de Dios, Abel encontró la muerte. Compárese con Job 7,6-21 y 14,1-6.
TRASPOSICIÓN CRISTIANA.
La esperanza cristiana en la resurrección cambia el horizonte del salmo. Pero debemos respetar la sinceridad del orante si queremos apropiarnos su espiritualidad. En un segundo momento contemplemos cómo el Hijo de Dios ha entrado en nuestra condición humana moratal, trágica: ha sido un Abel malogrado (Heb 12,24). No abría la boca (Mc 14,61). Pero no va a "no ser", sino que va al Padre (Jn 14,28). Y nosotros iremos cuando concluya nuestra etapa de ser "huéspedes y forasteros" (Heb 11,13; 1 Pe 2,11).
miércoles, 10 de noviembre de 2010
SALMO 38 (37)
2 Señor, no me reprendas con ira,
no me corrijas con cólera.
3 Que tus flechas se me han clavado
y tu mano pesa sobre mí.
4 No hay parte ilesa en mi carne,
a causa de tu furor,
no me queda un hueso sano,
a causa de mi pecado.
5 Pues mis culpas sobrepasan mi cabeza,
son un peso superior a mis fuerzas.
6 Supuran enconadas mis llagas,
a causa de mi insensatez.
7 Voy todo encorvado y encogido,
todo el día camino sombrío.
8 Porque tengo las espaldas ardiendo:
no hay parte ilesa en mi carne.
9 Esoty todo agotado y deshecho,
me ruge bramando el corazón.
10 Señor mío, en tu presencia están mis ansias,
no se te ocultan mis gemidos.
11 Se me agita el corazón, me faltan las fuerzas,
y me falta hasta la luz de los ojos.
12 Mis amigos y compañeros
ante mi dolencia se detienen;
mis prójimos se mantienen a distancia.
13 Me tienden lazos los que antentan contra mi vida,
los que buscan mi desgracia me difaman,
todo el día rumorean calumnias.
14 Pero yo me hago el sordo y no oigo,
me hago el mudo y no abro la boca,
15 soy como uno que no oye
y no tiene qué replicar.
16 En ti, Señor, espero
y tú me escucharás, Señor Dios mío.
17 Temía que se alegraran de mi caída,
que al tropezar yo cantaran victoria.
18 Pues yo estoy a punto de resbalar
y tengo siempre presente mi pena.
19 Mi culpa la confieso,
me duele mi pecado.
20 Mis enemigos mortales son poderosos,
son muchos los que me aborrecen sin razón.
21 Los que me pagan males por bienes
me atacan cuando procuro el bien.
22 No me abandones, Señor,
Dios mío, no te quedes a distancia;
23 ven aprisa a socorrerme,
Señor mío, mi salvación.
Pertenece al género de súplica en la enfermedad, más en concreto, es la oración de un enfermo arrepentido. Las fases del proceso se suceden así: enfermedad sufrida - sentida como castigo divino - efectos sociales en amigos y enemigos - confesión del pecado - petición de auxilio. Es peculiar la descripción de la enfermedad en sensaciones y sentimientos. Se compone de rasgos plásticos en un vocabulario escogido, pero que no llegan a componer un cuadro preciso, diagnosticable. Al parecer, el autor acumula para crear una figura extrema y ejemplar.
Efectos sociales de la enfermedad son el desvío de los amigos y el abuso, especialmente verbal, de enemigos orivales. El israelita no vive su enfermedad grave en una soledad alejada o encerrada en sí, sino con un sentimiento agudo de cómo es tratado, maltratado. Donde espera compasión y solicitud encuentra desvío y temor; donde podría esperar piedad, encuentra el gozo en la desgracia ajena, la suya. Y el enfermo se encierra en un mutismo, no sabemos si digno o resignado o táctico, y se vuelve todo entero al Señor.
Descubrir por la enfermedad el pecado es normal en Israel. El presente salmo lo dice con brevedad y acierto: reconocimiento, dolor, confesión; da por supeusto el perdón y no menciona la enmienda. El pecado no ha roto la relación personal con Dios, el castigo ha sido saludable. No pide la curación, la engloba en una "salvación" genérica. El lenguaje del salmo ha influido en el libro de Job.
38,2 Empieza como el salmo 6, súplica del enfermo. No rehúsa la corrección, quiere evitar la condena.
38,3 La primera imagen es de caza o guerra. Se siente como si lo hubieran acribillado a flechazos, sólo que el saetero es Dios: Job 6,4; 34,6; Lam 3,12. La segunda imagen sugiere una sensación global y de cercanía: más presión que golpe violento. Se podría traducir "descarga".
38,4 El paralelismo está muy cuidado. "Carne y huesos" abarcan una totalidad. Las causas son correlativas: "tu cólera / mi pecado".
38,5 "Sobrepasan": como si se hubieran ido acumulando, amontonando. La estatura física no basta para medir el mal espiritual. La "carga" es imagen clásica de la responsabilidad. El hombre es autor de un mal que ahora lo desborda, aplasta y abruma. Como a Caín: Gn 4,14; Sal 65,4.
38,6 El pecado es además o por tanto insensatez. El hombre racional se vuelve necio. Se añade como tercera motivación a las dos del v.4. Menciona las "llagas" Is 1,6 como castigo, Prov 20,30 con función terapéutica.
38,7 Postura física: por debilidad o dolor o por el peso del pecado. "Sombrío": gesto expresivo; lo contrario de un rostro luminoso y radiante.
38,8 "Ardiendo": la pasiva hebrea suele significar tostado, asado. En el sentido presente es fórmula única.
38,9 Es como una sensación general de cenestesia: desfallecido y triturado. Los otros verbos se suelen decir del león. Como si las pocas fuerzas se concnetrasen en un rudigo de dolor, gritando en el corazón.
38,10 Hasta ahora todo ha sido desahogo; pero ha sucedido en presencia de un Dios dispuesto a interesarse por un pobre enfermo.
38,11 Último verso descriptivo, retrasado tras la invocación al Señor.
Siente el pulso agitado del corazón. Los ojos "se nublan" por el llanto o la fiebre: Job 16,7; 17,7; Sal 69,4.
38,12 Comienza el bloque dedicado a los efectos sociales de la enfermedad u la consiguiente reacción del paciente. La enfermedad, tan dolorosa como llamativa, es teofanía de un Dios airado que descarga su cólera sobre el hombre. Lo cual produce espanto: nadie querría contagiarse o hacerse cómplice del hombre: véase Job 2,11-13; 19,13-19.
38,13 "Lazos" es imagen convencional. Los rivales se aprovechan de su estado para difundir calumnias, para difamarlo en la sociedad; la enfermedad parece probar sus insinuaciones, y la gente es propensa a creérselas.
38,14-15. El enfermo se siente impotente para contrarrestar rumores y calumnias; o piensa que no logrará convencer con argumentos. Compárese el silencio del Siervo (Is 53,7) con el torrente verbal de Job.
38,16 Abandonado de los hombres, el orante pone su esperanza en el Señor. Su silencio indefenso es argumento que moverá a su Dios.
38,17-18a Las consecuencias sociales parecen preocuparle de momento más que el deseo de curarse. El "tropezón" puede ser grave o definitivo, mortal: Sal 66,9; 94,17s; 121.3.7.
38,18b-19 Adopto esta división para subrayar el paralelismo de "pena" y "pecado". El pecado causa una pena que se suma al dolor físico; confesándolo, logrará librarse de él o de los dos.
38,20 Caben dos explicaciones: a) enemigos "de la vida", mortales; b) enemigos "vivos", con vitalidad frente al enfermo que se siente a la muerte.
38,21 "Mal por bien" es tema frecuente: Sal 35,12; PRov 17,13; Jr 18,20. Se sigue que el pecado del orante no ha sido de injusticia.
38,22-23 Súplica final. La salud es parte de la "salvación". "A distancia": véase Sal 22,2.12.20. "Aprisa": Sal 40,14; 70,2.6.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Aplicando el salmo a Jesucristo, los comentaristas han hecho resaltar algunos aspectos: el silencio del inocente acusado, el alejamiento de los suyos, la hostilidad de los rivales, la confianza en el Padre.
no me corrijas con cólera.
3 Que tus flechas se me han clavado
y tu mano pesa sobre mí.
4 No hay parte ilesa en mi carne,
a causa de tu furor,
no me queda un hueso sano,
a causa de mi pecado.
5 Pues mis culpas sobrepasan mi cabeza,
son un peso superior a mis fuerzas.
6 Supuran enconadas mis llagas,
a causa de mi insensatez.
7 Voy todo encorvado y encogido,
todo el día camino sombrío.
8 Porque tengo las espaldas ardiendo:
no hay parte ilesa en mi carne.
9 Esoty todo agotado y deshecho,
me ruge bramando el corazón.
10 Señor mío, en tu presencia están mis ansias,
no se te ocultan mis gemidos.
11 Se me agita el corazón, me faltan las fuerzas,
y me falta hasta la luz de los ojos.
12 Mis amigos y compañeros
ante mi dolencia se detienen;
mis prójimos se mantienen a distancia.
13 Me tienden lazos los que antentan contra mi vida,
los que buscan mi desgracia me difaman,
todo el día rumorean calumnias.
14 Pero yo me hago el sordo y no oigo,
me hago el mudo y no abro la boca,
15 soy como uno que no oye
y no tiene qué replicar.
16 En ti, Señor, espero
y tú me escucharás, Señor Dios mío.
17 Temía que se alegraran de mi caída,
que al tropezar yo cantaran victoria.
18 Pues yo estoy a punto de resbalar
y tengo siempre presente mi pena.
19 Mi culpa la confieso,
me duele mi pecado.
20 Mis enemigos mortales son poderosos,
son muchos los que me aborrecen sin razón.
21 Los que me pagan males por bienes
me atacan cuando procuro el bien.
22 No me abandones, Señor,
Dios mío, no te quedes a distancia;
23 ven aprisa a socorrerme,
Señor mío, mi salvación.
Pertenece al género de súplica en la enfermedad, más en concreto, es la oración de un enfermo arrepentido. Las fases del proceso se suceden así: enfermedad sufrida - sentida como castigo divino - efectos sociales en amigos y enemigos - confesión del pecado - petición de auxilio. Es peculiar la descripción de la enfermedad en sensaciones y sentimientos. Se compone de rasgos plásticos en un vocabulario escogido, pero que no llegan a componer un cuadro preciso, diagnosticable. Al parecer, el autor acumula para crear una figura extrema y ejemplar.
Efectos sociales de la enfermedad son el desvío de los amigos y el abuso, especialmente verbal, de enemigos orivales. El israelita no vive su enfermedad grave en una soledad alejada o encerrada en sí, sino con un sentimiento agudo de cómo es tratado, maltratado. Donde espera compasión y solicitud encuentra desvío y temor; donde podría esperar piedad, encuentra el gozo en la desgracia ajena, la suya. Y el enfermo se encierra en un mutismo, no sabemos si digno o resignado o táctico, y se vuelve todo entero al Señor.
Descubrir por la enfermedad el pecado es normal en Israel. El presente salmo lo dice con brevedad y acierto: reconocimiento, dolor, confesión; da por supeusto el perdón y no menciona la enmienda. El pecado no ha roto la relación personal con Dios, el castigo ha sido saludable. No pide la curación, la engloba en una "salvación" genérica. El lenguaje del salmo ha influido en el libro de Job.
38,2 Empieza como el salmo 6, súplica del enfermo. No rehúsa la corrección, quiere evitar la condena.
38,3 La primera imagen es de caza o guerra. Se siente como si lo hubieran acribillado a flechazos, sólo que el saetero es Dios: Job 6,4; 34,6; Lam 3,12. La segunda imagen sugiere una sensación global y de cercanía: más presión que golpe violento. Se podría traducir "descarga".
38,4 El paralelismo está muy cuidado. "Carne y huesos" abarcan una totalidad. Las causas son correlativas: "tu cólera / mi pecado".
38,5 "Sobrepasan": como si se hubieran ido acumulando, amontonando. La estatura física no basta para medir el mal espiritual. La "carga" es imagen clásica de la responsabilidad. El hombre es autor de un mal que ahora lo desborda, aplasta y abruma. Como a Caín: Gn 4,14; Sal 65,4.
38,6 El pecado es además o por tanto insensatez. El hombre racional se vuelve necio. Se añade como tercera motivación a las dos del v.4. Menciona las "llagas" Is 1,6 como castigo, Prov 20,30 con función terapéutica.
38,7 Postura física: por debilidad o dolor o por el peso del pecado. "Sombrío": gesto expresivo; lo contrario de un rostro luminoso y radiante.
38,8 "Ardiendo": la pasiva hebrea suele significar tostado, asado. En el sentido presente es fórmula única.
38,9 Es como una sensación general de cenestesia: desfallecido y triturado. Los otros verbos se suelen decir del león. Como si las pocas fuerzas se concnetrasen en un rudigo de dolor, gritando en el corazón.
38,10 Hasta ahora todo ha sido desahogo; pero ha sucedido en presencia de un Dios dispuesto a interesarse por un pobre enfermo.
38,11 Último verso descriptivo, retrasado tras la invocación al Señor.
Siente el pulso agitado del corazón. Los ojos "se nublan" por el llanto o la fiebre: Job 16,7; 17,7; Sal 69,4.
38,12 Comienza el bloque dedicado a los efectos sociales de la enfermedad u la consiguiente reacción del paciente. La enfermedad, tan dolorosa como llamativa, es teofanía de un Dios airado que descarga su cólera sobre el hombre. Lo cual produce espanto: nadie querría contagiarse o hacerse cómplice del hombre: véase Job 2,11-13; 19,13-19.
38,13 "Lazos" es imagen convencional. Los rivales se aprovechan de su estado para difundir calumnias, para difamarlo en la sociedad; la enfermedad parece probar sus insinuaciones, y la gente es propensa a creérselas.
38,14-15. El enfermo se siente impotente para contrarrestar rumores y calumnias; o piensa que no logrará convencer con argumentos. Compárese el silencio del Siervo (Is 53,7) con el torrente verbal de Job.
38,16 Abandonado de los hombres, el orante pone su esperanza en el Señor. Su silencio indefenso es argumento que moverá a su Dios.
38,17-18a Las consecuencias sociales parecen preocuparle de momento más que el deseo de curarse. El "tropezón" puede ser grave o definitivo, mortal: Sal 66,9; 94,17s; 121.3.7.
38,18b-19 Adopto esta división para subrayar el paralelismo de "pena" y "pecado". El pecado causa una pena que se suma al dolor físico; confesándolo, logrará librarse de él o de los dos.
38,20 Caben dos explicaciones: a) enemigos "de la vida", mortales; b) enemigos "vivos", con vitalidad frente al enfermo que se siente a la muerte.
38,21 "Mal por bien" es tema frecuente: Sal 35,12; PRov 17,13; Jr 18,20. Se sigue que el pecado del orante no ha sido de injusticia.
38,22-23 Súplica final. La salud es parte de la "salvación". "A distancia": véase Sal 22,2.12.20. "Aprisa": Sal 40,14; 70,2.6.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Aplicando el salmo a Jesucristo, los comentaristas han hecho resaltar algunos aspectos: el silencio del inocente acusado, el alejamiento de los suyos, la hostilidad de los rivales, la confianza en el Padre.
lunes, 25 de octubre de 2010
SALMO 37 (36)
1 No te exasperes por los malvados
no envidies a los inicuos
2 pues como hierba se secarán enseguida
y como césped verde se agostarán.
3 Confía en el Señor y haz el bien,
habita una tierra y cultiva la fidelidad;
4 sea el Señor tu delicia
y te dará lo que pide tu corazón.
5 Encomienda al Señor tu camino,
confía en él, que él actuará;
6 hará salir tu justicia como la aurora,
tu derecho como el mediodía.
7 Descansa en el Señor y espera en él;
no te exasperes por el que triunfa
empleando la intriga.
8 Cohíbe la ira, reprime el coraje,
no te exasperes hasta obrar mal;
9 pues los malvados serán excluidos,
pero los que esperan en el Señor
poseerán una tierra.
10 Aguarda un momento; ya no está el malvado,
fíjate en su puesto: ya no está.
11 Pero los marginados poseerán una tierra
y disfrutarán de gran prosperidad.
12 Intriga el malvado contra el honrado
y rechina los dientes contra él;
13 pero el Señor se ríe de él
porque ve que le llega su hora.
14 Los malvados desenvainan la espada
y asestan el arco:
(para abatir a pobres y humildes,
para asesinar a los hombres rectos)
15 su espada les atraveserá el corazón,
sus arcos se quebrarán.
16 Más vale la escasez de un honrado
que la opulencia de muchos malvados;
17 pues a los malvados se les romperán los brazos,
mientras que el Señor sostiene a los honrados.
18 El Señor se ocupa de los días de los buenos:
su heredad durará siempre.
19 No se agostarán en la mala estación,
en plena carestía se saciarán.
20 Pero los malvados perecerán,
los enemigos del Señor
se marchitarán como el verdor de un prado*,
en humo se disiparán.
21 El malvado pide prestado y no devuelve,
el honrado se compadece y reparte.
22 Los que el Señor bendice poseerán una tierra,
los que él maldice seráne excluidos.
23 El Señor asegura los pasos del hombre
y se ocupa de sus caminos.
24 Aunque tropiece, no caerá,
porque el Señor lo tiene de la mano.
25 Fui joven, ya soy viejo:
nunca he visto a un justo abandonado
ni a su linaje mendigando el pan.
26 A diario se compadece y presta:
su semilla será bendita.
27 Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa.
28 Porque el Señor ama el derecho
y no abandona a sus devotos.
Los criminales son aniquilados,
La estirpe de los malvados se extinguirá.
29 Los honrados poseerán una tierra
y habitarán siempre en ella.
30 La boca del honrado medita la sensatez,
su lengua pronucia el derecho,
31 lleva en el corazón la ley de su Dios:
sus pasos no vacilarán.
32 Espía el malvado al honrado
intentando darle muerte:
33 el Señor no lo entrega en sus manos,
no permite que lo condenen en un juicio.
34 Espera en el Señor, sigue su camino;
te levantará a poseer una tierra
y verás la expulsión de los malvados.
35 Vi a un malvado que se jactaba,
que prosperaba como cedro frondoso:
36 volví a pasar y ya no estaba,
lo busqué y no se encontraba.
37 Observa al íntegro, fíjate en el recto:
el hombre pacífico tiene un porvenir;
38 pero los impíos serán aniquilados en masa,
el porvenir de los malvados quedará truncado.
39 La salvación de los honrados viene del Señor,
es su alcázar durante el peligro;
40 el Señor los auxilia y los libra,
los libra de los malvados y los salva,
porque se acogen a él.
EXPLICACIÓN.
Por tema, tono y estilo es un salmo sapiencial. Por desarrollo es alfabético, con dos versos hebreos por letra (salvo el dudoso h que lleva tres). Alternan enunciados y consejos, apela a la experiencia. La oposición dominante es honrado / malvado o justo / injusto; pero ésta no basta para definir simplemente el salmo en términos de retribución.
Si bien el artificio alfabético no se presta a la composición coherente, podemos descubrir en este largo salmo una estrucutra portante de singular fuerza e interés. El primer indicio nos lo da la quíntuple repetición del sintagma "poseer tierra" (9.11.22.29.34y otras tantas su opuesto "ser excluido" (9.22.28b.34.38). El sintagma positivo recurre en varias metamórfosis sinonímicas, como "habitar una tierra / siempre" (3.27.29) "durará su heredad" (18), "se saciarán, no mendiga" (19.25) y otras. También el sintagma negativo adopta sus transformaciones, incluso radicales, como "secarse" (2) "perecerán, se consumirán" (20), "no está" (10.36), "son aniquilados" (38) y otros. Todo esto equivale a dos ejes paralelos, contrapuestos, con el contraste culminante "serán benditos / serán malditos" (22).
Reuniendo los sujetos de dichas frases podemos componer el perfil de ambos grupos, más rico y diferenciado el de los honrados: marginados, justos o inocentes, esperan en el Señor.
Por la pista del quítuple sintagma llegamos a un tema teológico capital: la posesión y reparto de la tierra prometida y entregada entre todas las familias israelitas. El libro de Josué, aunque tardío, atestigua retrospectivamente la importancia del ideal: de una posesión compartida, equitativa, estable. El ideal no se ha cumplido. Existen algunos excluidos de la participación, no por culpa propia, sino por haber sido injustamente desposeídos. Y ahí se inserta la acción de los malvados, cuyo delito no va inmediatamente contra Dios, sino contra el prójimo; a través del prójimo, son "enemigos del Señor" (20). El texto es generoso en describir o mencionar las maquinaciones de los malvados. El salmo se enfrenta con un problema social, que es también religioso. El autor simplifica el problema y su solución.
Ante semejante hostildiad agresiva, que se ensaña con lo más débiles, ¿qué debe hacer y sentir el honrado inocente? -Evitar toda violencia de sentimiento y acción (1.7.8), no pagar mal por mal, no seguir los métodos de los malvados, mantenerse en la buena conducta (3,27), incluso generosamente (21.26), confiar en el Señor (3.5.7). Entonces el salmo ¿predica la resignación como actitud y la inacción como conducta? No exactamente: el desvalido debe desear y pedir y esperar salir de su situación, recobrar su derecho. El salmo es oración, no programa. El Señor no se desentiende, no se queda inactivo (5.18.23.39).
Por dicha intervención, los desposeídos podrán a su manera rehacer el proceso fundacional de la liberación. Salir o ser liberados (6.40); recorrer el camino del Señor (15.17.23.31). Entrar o subir a poseer una tierra (34). Así quedará restablecido el designio del Señor. A manera de ilustración léase la anécdota contada en 2 Re 8,1-6.
Parece que el tema, poseer una tierra, ha sugerido diversas imágenes vegetales, como "agostarse" (2.19), "marchitarse" (20), "simiente" (25.28), "como cedro" (35). Otras imágenes son de signo bélico: espada y arco (14), romper los brazos (17), espiar (32), alcázar (39).
37,1-8 En estos primeros versos dominan los imperativos, y no retornan hasta la letra S. El comienzo adquiere un tono de urgencia.
37,1-2 El comienzo sapiencial se reconoce comparándolo con varios proverbios: 3,31; 23,17; 14,19. La motivación apela a la común condición humana: Sal 90,5s; Is 40,7s. Parece ser enfático el "enseguida".
37,3-4 Dos imperativos enuncian la relación con Dios. Confianza es genérico; en cambio "delicia" expresa una experiencia íntima: Job 22,26; Is 58,14. Dios responde a la confianza otorgando la petición. Aunque todavía no posean un terreno, deben "habitar", permanecer, no exiliarse, como los de Jr 39,10; su "cultivo" será por ahora la fidelidad al Señor.
37,6-7 "Encomienda"; es hacer girar algo para que pase a otro. "Tu camino": la conducta ética y práctica que piensa seguir. "Actuará"; forma intransitiva de particular eficacia aquí. "Tu derecho" negado y conculcado, lo sacará puntual como el sol y creciente hasta el zénit: cfr. Os 6,5, de modo que todos lo reconozcan: cfr. Is 58,10.
37,7 Dado que este verso cojea métricamente, algunos proponen trasladar aquí la segunda parte del v.14. "Descansa": como Sal 62,2.6 o Lam 3,28.14. Los malvados "triunfan" empleando como procedimiento la "intriga". Éxito que prescinde de la ética o porque prescinde de ella: cfr. Sal 73.
37,8 Es lógico que semejante éxito provoque indignación, más fuerte en las víctimas. El maestro no la condena sin más; pero previene contra una cólera que los traslade al bando de los malvados; con lo cual perderían el derecho al auxilio del Señor.
37,9 Estamos en el eje del Salmo: antítesis perfecta. Y el sintagma que será citado como tercera bienaventuranza en Mt 5,5; cuyo objeto se define por una actitud religiosa, no simplemente ética.
37,10-11 Amplifican la antítesis precedente. El malvado tenía un puesto en la sociedad, en la asamblea: "ya no está". Estábamos acostumbrados a encontrarlo; de repente comprobamos que "no está", no existe: Is 41,12; Job 24,24. A los marginados no se les prometen riquezas, sino "paz y prosperidad" en su terreno familiar.
37,12-13 Acción de los malvados y reacción de Dios. Los malvados lo son respecto al honrado. No van por dos caminos paralelos al encuentro de la retribución final; van por el mismo camino y en él se relacionan. "El Señor se ríe": nosotros hablamos de la ironía de la historia. Según el orante, el Señor es la instancia trascendente, distante, capaz de abarcar un proceso hasta su desenlace: Sal 2,4. "Su día" es el día de rendir cuentas: final de una etapa o de la vida: 1 Sm 26,10.
37,14-15 Eliminando o trasladando la segunda pieza, el verso queda perfecto: acción de los malvados y sus consecuencias, en una especie de ley del talión. No se menciona la intervención divina, el castigo es inmmanente. La imagen indica que están dispuestos a cualquier violencia al perseguir sus planes. El tema de la agresión que se vuelve contra el agresor es corriente en el AT: en forma de refrán Prov 26,27; en forma narrativa, Amán y Mardoqueo en el libro de Ester.
37,16-17 En la forma es un proverbio típico de valoración: compárese con Prov 15,16; 16,8; Tob 12,8. Como indican los paralelos, "escasez" no significa miseria ni indígencia (25). "Sostiene" es tema común: Sal 3,6; 51,14; 54,6 etc.
37,18-20 Nueva antítesis con imagen vegetal: "no agostarse / marchitarse". (Los "días" marcan el decurso variable de la existencia: aun poseyendo una "heredad", pueden encontrarse con una "carestía".
37,20 "Verde"; corrigiendo el texto hebreo, según Is 15,6; 37,27. Otra corrección lee "fuego de horno", armonizado con el "humo": Sal 68,3; 102,4.
* O: como lo mejor de un carnero.
37,21 Este verso se ha de emparejar con el v.26 por los participios. Caben dos interpretaciones. a) Con valor modal: el malvado se ve obligado a pedir prestado y no tiene con qué devolver; el honrado es generoso y tiene con qué prestar: compárese con Dt 15,6.10; 28,12.44s. b)Como participios sapienciales que caracterizan tipos: el malvado (por costumbre) pide prestado y (luego) no devuelve; es una manera injusta de enriquecerse; el honrado, compasivo, (de lo que tiene) presta: vénase Dt 15,1-11; Sal 112,5; Eclo 29,1-13 a modo de comentario.
37,22 Estamos en el centro del salmo y en el eje de su tema. Los grandes desarrollos de bendiciones y maldiciones, en Lv 26 y Dt 27-28, suenan aquí concentrados y definidos por la generosidad o rapacidad de los hombres.
37,23-24 Conviene tomar aquí "caminos" en sentido amplio: conducta moral y religiosa, empresas y tareas, azares de la vida. El "varón" puede descaminarse y tropezar y caer; el honrado cuenta con el apoyo de Dios. Compárese con Prov 20,24.
37,25 Es sapiencial apelar a una larga experiencia: véase Job 32,7 y las reflexiones del Eclesiastés. Pero, o la experiencia del que habla es muy limitadea, o su optimismo es hiperbólico, o tomamos el participio como "abandono" definitivo. No vale en este contexto apelar a un supuesto "abandono espiritual".
37,26 "Semilla" es bivalente: la que se siembra en el campo, la descendencia.
37,27-28a Vuelven los imperativos con un programa tan inclusivo como genérico: evitar y hacer: véase Sal 34,15. El "derecho" en las relaciones sociales.
37,28b-29 El texto hebreo empieza "siempre son custodiados", unido al sujeto precedente, los "devotos" o leales. La versión griega restablece el perfecto alfabetismo, se justifica fácilmente y mejora el sentido. La diferencia entre custodiar y aniquilar es en la escritura cuadrada hebrea mínima. El resultado es de nuevo la antítesis central: el fracaso de los malvados se prolonga en su descendencia.
37,30-31 Se pueden leer como lema del salmo: un hombre honrado saddiq medita la sensatez hokma, su lengua expone el derecho mishpat, en el corazón lleva la instrucción tora de su Dios. Su actividad es sapiencial, su tema ético, animado de espíritu religioso. Sobre la ley en el corazón vénase: Is 51,7; Jr 31,33.
37,32-33 Los malvados intentan eliminar al honrado con la apariencia legal de un proceso, como en Is 53; 1 Re 21. En su tribunal supremo Dios no condena al inocente. Pero ¿es verdad que no lo deja perecer?
37,34 Es curioso el verbo "levantar" en el sintagma. No sé si sustituye a uno de los verbos de liberación, "hacer subir", o si da a entender el sentido de exaltación del humillado. Este asistirá al castigo de sus opresores y disfrutará viendo que le hacen justicia.
37,35-36 Otro argumento de experiencia. El texto hebreo es extraño; a la letra suena así: "vi a un malvado tirano que se desnudaba como nativo lozano". Las versiones antiguas ayudan a restituir un texto que haga sentido.
La imagen vegetal se aplica al honrado en Sal 92,13s.
37,37-38 Último contraste de honrados y malvados, esta vez proyectado al porvenir. Quizá esta mirada al futuro conrrija la esperanza inmediata de los versos 2 y 10. Sobre el tema vénase Prov 23,18; 24,14.10.
37,39-40 Los dos versos de la última letra se dedican a la "salvación" y dejan bien claro que los honrados son víctimas de los malvados. Hay que notar las repeticiones verbales.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Por la cita del v.11a en el manifiesto de Mt 5,5 penetra el salmo en el NT. Esa cita nos invita a buscar otras correspondencias en las bienaventuranzas: pobres y afligidos en el v.14; Justicia recorre todo el salmo; misericordia en 21 y 26; la búsqueda de la paz en 37 sufrir por la justicia está implícito en los consejos iniciales y recorre el salmo.
no envidies a los inicuos
2 pues como hierba se secarán enseguida
y como césped verde se agostarán.
3 Confía en el Señor y haz el bien,
habita una tierra y cultiva la fidelidad;
4 sea el Señor tu delicia
y te dará lo que pide tu corazón.
5 Encomienda al Señor tu camino,
confía en él, que él actuará;
6 hará salir tu justicia como la aurora,
tu derecho como el mediodía.
7 Descansa en el Señor y espera en él;
no te exasperes por el que triunfa
empleando la intriga.
8 Cohíbe la ira, reprime el coraje,
no te exasperes hasta obrar mal;
9 pues los malvados serán excluidos,
pero los que esperan en el Señor
poseerán una tierra.
10 Aguarda un momento; ya no está el malvado,
fíjate en su puesto: ya no está.
11 Pero los marginados poseerán una tierra
y disfrutarán de gran prosperidad.
12 Intriga el malvado contra el honrado
y rechina los dientes contra él;
13 pero el Señor se ríe de él
porque ve que le llega su hora.
14 Los malvados desenvainan la espada
y asestan el arco:
(para abatir a pobres y humildes,
para asesinar a los hombres rectos)
15 su espada les atraveserá el corazón,
sus arcos se quebrarán.
16 Más vale la escasez de un honrado
que la opulencia de muchos malvados;
17 pues a los malvados se les romperán los brazos,
mientras que el Señor sostiene a los honrados.
18 El Señor se ocupa de los días de los buenos:
su heredad durará siempre.
19 No se agostarán en la mala estación,
en plena carestía se saciarán.
20 Pero los malvados perecerán,
los enemigos del Señor
se marchitarán como el verdor de un prado*,
en humo se disiparán.
21 El malvado pide prestado y no devuelve,
el honrado se compadece y reparte.
22 Los que el Señor bendice poseerán una tierra,
los que él maldice seráne excluidos.
23 El Señor asegura los pasos del hombre
y se ocupa de sus caminos.
24 Aunque tropiece, no caerá,
porque el Señor lo tiene de la mano.
25 Fui joven, ya soy viejo:
nunca he visto a un justo abandonado
ni a su linaje mendigando el pan.
26 A diario se compadece y presta:
su semilla será bendita.
27 Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa.
28 Porque el Señor ama el derecho
y no abandona a sus devotos.
Los criminales son aniquilados,
La estirpe de los malvados se extinguirá.
29 Los honrados poseerán una tierra
y habitarán siempre en ella.
30 La boca del honrado medita la sensatez,
su lengua pronucia el derecho,
31 lleva en el corazón la ley de su Dios:
sus pasos no vacilarán.
32 Espía el malvado al honrado
intentando darle muerte:
33 el Señor no lo entrega en sus manos,
no permite que lo condenen en un juicio.
34 Espera en el Señor, sigue su camino;
te levantará a poseer una tierra
y verás la expulsión de los malvados.
35 Vi a un malvado que se jactaba,
que prosperaba como cedro frondoso:
36 volví a pasar y ya no estaba,
lo busqué y no se encontraba.
37 Observa al íntegro, fíjate en el recto:
el hombre pacífico tiene un porvenir;
38 pero los impíos serán aniquilados en masa,
el porvenir de los malvados quedará truncado.
39 La salvación de los honrados viene del Señor,
es su alcázar durante el peligro;
40 el Señor los auxilia y los libra,
los libra de los malvados y los salva,
porque se acogen a él.
EXPLICACIÓN.
Por tema, tono y estilo es un salmo sapiencial. Por desarrollo es alfabético, con dos versos hebreos por letra (salvo el dudoso h que lleva tres). Alternan enunciados y consejos, apela a la experiencia. La oposición dominante es honrado / malvado o justo / injusto; pero ésta no basta para definir simplemente el salmo en términos de retribución.
Si bien el artificio alfabético no se presta a la composición coherente, podemos descubrir en este largo salmo una estrucutra portante de singular fuerza e interés. El primer indicio nos lo da la quíntuple repetición del sintagma "poseer tierra" (9.11.22.29.34y otras tantas su opuesto "ser excluido" (9.22.28b.34.38). El sintagma positivo recurre en varias metamórfosis sinonímicas, como "habitar una tierra / siempre" (3.27.29) "durará su heredad" (18), "se saciarán, no mendiga" (19.25) y otras. También el sintagma negativo adopta sus transformaciones, incluso radicales, como "secarse" (2) "perecerán, se consumirán" (20), "no está" (10.36), "son aniquilados" (38) y otros. Todo esto equivale a dos ejes paralelos, contrapuestos, con el contraste culminante "serán benditos / serán malditos" (22).
Reuniendo los sujetos de dichas frases podemos componer el perfil de ambos grupos, más rico y diferenciado el de los honrados: marginados, justos o inocentes, esperan en el Señor.
Por la pista del quítuple sintagma llegamos a un tema teológico capital: la posesión y reparto de la tierra prometida y entregada entre todas las familias israelitas. El libro de Josué, aunque tardío, atestigua retrospectivamente la importancia del ideal: de una posesión compartida, equitativa, estable. El ideal no se ha cumplido. Existen algunos excluidos de la participación, no por culpa propia, sino por haber sido injustamente desposeídos. Y ahí se inserta la acción de los malvados, cuyo delito no va inmediatamente contra Dios, sino contra el prójimo; a través del prójimo, son "enemigos del Señor" (20). El texto es generoso en describir o mencionar las maquinaciones de los malvados. El salmo se enfrenta con un problema social, que es también religioso. El autor simplifica el problema y su solución.
Ante semejante hostildiad agresiva, que se ensaña con lo más débiles, ¿qué debe hacer y sentir el honrado inocente? -Evitar toda violencia de sentimiento y acción (1.7.8), no pagar mal por mal, no seguir los métodos de los malvados, mantenerse en la buena conducta (3,27), incluso generosamente (21.26), confiar en el Señor (3.5.7). Entonces el salmo ¿predica la resignación como actitud y la inacción como conducta? No exactamente: el desvalido debe desear y pedir y esperar salir de su situación, recobrar su derecho. El salmo es oración, no programa. El Señor no se desentiende, no se queda inactivo (5.18.23.39).
Por dicha intervención, los desposeídos podrán a su manera rehacer el proceso fundacional de la liberación. Salir o ser liberados (6.40); recorrer el camino del Señor (15.17.23.31). Entrar o subir a poseer una tierra (34). Así quedará restablecido el designio del Señor. A manera de ilustración léase la anécdota contada en 2 Re 8,1-6.
Parece que el tema, poseer una tierra, ha sugerido diversas imágenes vegetales, como "agostarse" (2.19), "marchitarse" (20), "simiente" (25.28), "como cedro" (35). Otras imágenes son de signo bélico: espada y arco (14), romper los brazos (17), espiar (32), alcázar (39).
37,1-8 En estos primeros versos dominan los imperativos, y no retornan hasta la letra S. El comienzo adquiere un tono de urgencia.
37,1-2 El comienzo sapiencial se reconoce comparándolo con varios proverbios: 3,31; 23,17; 14,19. La motivación apela a la común condición humana: Sal 90,5s; Is 40,7s. Parece ser enfático el "enseguida".
37,3-4 Dos imperativos enuncian la relación con Dios. Confianza es genérico; en cambio "delicia" expresa una experiencia íntima: Job 22,26; Is 58,14. Dios responde a la confianza otorgando la petición. Aunque todavía no posean un terreno, deben "habitar", permanecer, no exiliarse, como los de Jr 39,10; su "cultivo" será por ahora la fidelidad al Señor.
37,6-7 "Encomienda"; es hacer girar algo para que pase a otro. "Tu camino": la conducta ética y práctica que piensa seguir. "Actuará"; forma intransitiva de particular eficacia aquí. "Tu derecho" negado y conculcado, lo sacará puntual como el sol y creciente hasta el zénit: cfr. Os 6,5, de modo que todos lo reconozcan: cfr. Is 58,10.
37,7 Dado que este verso cojea métricamente, algunos proponen trasladar aquí la segunda parte del v.14. "Descansa": como Sal 62,2.6 o Lam 3,28.14. Los malvados "triunfan" empleando como procedimiento la "intriga". Éxito que prescinde de la ética o porque prescinde de ella: cfr. Sal 73.
37,8 Es lógico que semejante éxito provoque indignación, más fuerte en las víctimas. El maestro no la condena sin más; pero previene contra una cólera que los traslade al bando de los malvados; con lo cual perderían el derecho al auxilio del Señor.
37,9 Estamos en el eje del Salmo: antítesis perfecta. Y el sintagma que será citado como tercera bienaventuranza en Mt 5,5; cuyo objeto se define por una actitud religiosa, no simplemente ética.
37,10-11 Amplifican la antítesis precedente. El malvado tenía un puesto en la sociedad, en la asamblea: "ya no está". Estábamos acostumbrados a encontrarlo; de repente comprobamos que "no está", no existe: Is 41,12; Job 24,24. A los marginados no se les prometen riquezas, sino "paz y prosperidad" en su terreno familiar.
37,12-13 Acción de los malvados y reacción de Dios. Los malvados lo son respecto al honrado. No van por dos caminos paralelos al encuentro de la retribución final; van por el mismo camino y en él se relacionan. "El Señor se ríe": nosotros hablamos de la ironía de la historia. Según el orante, el Señor es la instancia trascendente, distante, capaz de abarcar un proceso hasta su desenlace: Sal 2,4. "Su día" es el día de rendir cuentas: final de una etapa o de la vida: 1 Sm 26,10.
37,14-15 Eliminando o trasladando la segunda pieza, el verso queda perfecto: acción de los malvados y sus consecuencias, en una especie de ley del talión. No se menciona la intervención divina, el castigo es inmmanente. La imagen indica que están dispuestos a cualquier violencia al perseguir sus planes. El tema de la agresión que se vuelve contra el agresor es corriente en el AT: en forma de refrán Prov 26,27; en forma narrativa, Amán y Mardoqueo en el libro de Ester.
37,16-17 En la forma es un proverbio típico de valoración: compárese con Prov 15,16; 16,8; Tob 12,8. Como indican los paralelos, "escasez" no significa miseria ni indígencia (25). "Sostiene" es tema común: Sal 3,6; 51,14; 54,6 etc.
37,18-20 Nueva antítesis con imagen vegetal: "no agostarse / marchitarse". (Los "días" marcan el decurso variable de la existencia: aun poseyendo una "heredad", pueden encontrarse con una "carestía".
37,20 "Verde"; corrigiendo el texto hebreo, según Is 15,6; 37,27. Otra corrección lee "fuego de horno", armonizado con el "humo": Sal 68,3; 102,4.
* O: como lo mejor de un carnero.
37,21 Este verso se ha de emparejar con el v.26 por los participios. Caben dos interpretaciones. a) Con valor modal: el malvado se ve obligado a pedir prestado y no tiene con qué devolver; el honrado es generoso y tiene con qué prestar: compárese con Dt 15,6.10; 28,12.44s. b)Como participios sapienciales que caracterizan tipos: el malvado (por costumbre) pide prestado y (luego) no devuelve; es una manera injusta de enriquecerse; el honrado, compasivo, (de lo que tiene) presta: vénase Dt 15,1-11; Sal 112,5; Eclo 29,1-13 a modo de comentario.
37,22 Estamos en el centro del salmo y en el eje de su tema. Los grandes desarrollos de bendiciones y maldiciones, en Lv 26 y Dt 27-28, suenan aquí concentrados y definidos por la generosidad o rapacidad de los hombres.
37,23-24 Conviene tomar aquí "caminos" en sentido amplio: conducta moral y religiosa, empresas y tareas, azares de la vida. El "varón" puede descaminarse y tropezar y caer; el honrado cuenta con el apoyo de Dios. Compárese con Prov 20,24.
37,25 Es sapiencial apelar a una larga experiencia: véase Job 32,7 y las reflexiones del Eclesiastés. Pero, o la experiencia del que habla es muy limitadea, o su optimismo es hiperbólico, o tomamos el participio como "abandono" definitivo. No vale en este contexto apelar a un supuesto "abandono espiritual".
37,26 "Semilla" es bivalente: la que se siembra en el campo, la descendencia.
37,27-28a Vuelven los imperativos con un programa tan inclusivo como genérico: evitar y hacer: véase Sal 34,15. El "derecho" en las relaciones sociales.
37,28b-29 El texto hebreo empieza "siempre son custodiados", unido al sujeto precedente, los "devotos" o leales. La versión griega restablece el perfecto alfabetismo, se justifica fácilmente y mejora el sentido. La diferencia entre custodiar y aniquilar es en la escritura cuadrada hebrea mínima. El resultado es de nuevo la antítesis central: el fracaso de los malvados se prolonga en su descendencia.
37,30-31 Se pueden leer como lema del salmo: un hombre honrado saddiq medita la sensatez hokma, su lengua expone el derecho mishpat, en el corazón lleva la instrucción tora de su Dios. Su actividad es sapiencial, su tema ético, animado de espíritu religioso. Sobre la ley en el corazón vénase: Is 51,7; Jr 31,33.
37,32-33 Los malvados intentan eliminar al honrado con la apariencia legal de un proceso, como en Is 53; 1 Re 21. En su tribunal supremo Dios no condena al inocente. Pero ¿es verdad que no lo deja perecer?
37,34 Es curioso el verbo "levantar" en el sintagma. No sé si sustituye a uno de los verbos de liberación, "hacer subir", o si da a entender el sentido de exaltación del humillado. Este asistirá al castigo de sus opresores y disfrutará viendo que le hacen justicia.
37,35-36 Otro argumento de experiencia. El texto hebreo es extraño; a la letra suena así: "vi a un malvado tirano que se desnudaba como nativo lozano". Las versiones antiguas ayudan a restituir un texto que haga sentido.
La imagen vegetal se aplica al honrado en Sal 92,13s.
37,37-38 Último contraste de honrados y malvados, esta vez proyectado al porvenir. Quizá esta mirada al futuro conrrija la esperanza inmediata de los versos 2 y 10. Sobre el tema vénase Prov 23,18; 24,14.10.
37,39-40 Los dos versos de la última letra se dedican a la "salvación" y dejan bien claro que los honrados son víctimas de los malvados. Hay que notar las repeticiones verbales.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Por la cita del v.11a en el manifiesto de Mt 5,5 penetra el salmo en el NT. Esa cita nos invita a buscar otras correspondencias en las bienaventuranzas: pobres y afligidos en el v.14; Justicia recorre todo el salmo; misericordia en 21 y 26; la búsqueda de la paz en 37 sufrir por la justicia está implícito en los consejos iniciales y recorre el salmo.
martes, 12 de octubre de 2010
SALMO 36 (35)
2 Oráculo del Delito al malvado
dentro de su corazón.
-No tiene miedo a Dios
ni en su presencia-.
3 Se hace la ilusión de que su culpa
no será descubierta ni aborrecida.
4 Las palabras de su boca son maldad y traición,
rehúsa ser sensato y a obrar bien.
5 Acostado planea el crimen,
se obstina en el mal camino
no rechaza la maldad.
6 Señor, tu lealtad llega al cielo,
tu fidelidad hasta las nubes;
7 tu justicia es como las altas cordilleras,
tus juicios son un océano inmenso.
Tú socorres a hombres y animales
8 ¡qué inapreciable es tu lealtad, oh Dios!
Los humanos se acogen
a la sombra de tus alas,
9 se nutren de la enjundia de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias;
10 porque en ti está la fuente viva
y a tu luz vemos la luz.
11 Prolonga tu lealtad con los que te reconocen
y tu justicia con los hombres sinceros.
12 Que no me pisotee el pie del soberbio,
que no me destierre la mano del malvado.
13 Sí, han fracasado los malhechores,
derribados, no se pueden levantar.
Es un salmo desconcertante: ¿cómo clasificarlo? Si es súplica, la petición llega demasiado tarde (v.11). Si es himno, el malvado ocupa un lugar demasiado importante. ¿Es proporcionado contraponer la conducta del Señor a la del malvado? Versos estupendos dan paso a un desenlace convencional. Se añaden algunas dificultades textuales.
Las divisiones temátias quedan bien definidas: visión del malvado (2-5), visión de Dios (6-10), súplica confiada (11-13). Buscamos en la lectura la dinámica del poema: a) partiendo de la súplica: sólo el Señor podrá salvar al orante de las maquinaciones del malvado; b) partiendo de la meditación: una visión trágica es desbordada por una visión gloriosa, y el orante saca las consecuencias.
36,2-5 En cinco versos nos da una visión del malvado típico: algo convencional en 4-5, excepcional en el comienzo, y también difícil.
36,2 El texto hebreo dice "en mi corazón": algunos comentaristas suponen que el poeta reflexiona internamente y comunica. Las versiones antiguas leen "en su corazón", y yo las sigo (la diferencia gráfica es en hebreo mínima).
"Oráculo de Pecado" es el comienzo; como imitando un oráculo divino o uno humano: Balaán (Nm 24,3), David (2 Sm 23,1), un hombre (30,1). Suplantando a todos entra Pecado o Delito personificado. Pecado es una fiera agazapada en Gn 4,7; es una serpiente que pronuncia un antioráculo en Gn 3. Delito se dirige al malvado porque el malvado le escucha "como un oráculo". El malvado ha abierto su mente al intruso y el poeta penetra en esos pensamientos.
No se cita el texto del oráculo, si no es implícitamente. Para el malvado Dios es una amenaza potencial, que puede anular o castigar sus proyectos. Apoyado por el oráculo de Delito, el malvado consigue apartar de su vista, de su conciencia, dicho miedo, para obrar tranquilamente. Vencer el miedo a Dios parece un acto de valentía, pero es acto temerario e "insensato".
36,3 El sentido es muy dudoso. ¿Es Delito quien halaga?, o ¿es el malvado quien se hace ilusiones? El resultado sería el mismo. Los dos gerundios transitivos, "hallar y odiar" son un enigma: la lógica pide un valor negativo.
36,4-5 Entramos en cauce sabido, del que se destaca la bina "ser sensato y obrar bien": como en muchos proverbios, lo sapiencial y lo ético marchan juntos. De noche "planea el crimen" (Miq 2,1), de día persiste en el mal camino de la ejecución.
36,6-10 Sin transición se presenta la visión de Dios. Si algunos datos son conocidos, la meditación sobre Dios es extraordinaria.
36,6-8a Las cualidades de Dios, lealtad, fidelidad y justicia, son exaltadas por sus dimensiones cósmicas. La grandeza sentida y no abarcada de lo espiritual la proyecta el poeta a dimensiones especiales, que funcionan como símbolos: véanse Sal 103,11s; Ef 3,18.
36,7a "Altas": tomando ´el como superlativo. ALternativa: "montañas de Dios / divinas" El "océano inmenso": véanse Sal 78,15; Am 7,6.
36,7b Las cualidades de Dios se ejercitan en una acción salvadora a favor de las criaturas vivas, como si el Creador cumpliera con ellas deberes de justicia. Una vez que ha dado vida, es fiel a sus exigencias: cfr. Sab 11,24s. La bina "honbres y animales" o ganado es frecuente: Gn 6,7; Lv 27,28; Ez 14,14 etc.
36,8 La exclamación puede clausurar lo que precede o introducir lo que sigue. La "lealtad" de Dios sirve de enlace.
36,8b-10 De la dilatada visión cósmica se recoge el orante a sus experiencias en el templo, trascendiendo los datos sensibles en un magnífico crescendo: el recinto es "la sombra de tus alas"; el banquete cúltico es "la enjundia de tu casa"; la copa es un torrente; el vino es delicia; y todo es "tuyo". En el templo entran sólo "los hijos de Adán". La "sombra de las alas" pueden tener carácter doméstico, acogedor.
36,9 "Delicias": la palabra hebrea nos trae a la memoria el Edén o paraíso, el parque regado por un manantial que se abre en cuatro brazos. En el templo se recobra de algún modo el paraíso perdido; compárese con Ez 47 y Jl 4,18. La frase es de feliz concisión: "torrente de delicias": sugiere el caudal que vivifica las plantas del parque delicioso. El manantial del torrente se encuentra en Dios.
36,10 Dios es también fuente de luz que ilumina a todo hombre: ver la luz equivale a vivir. La expresión hebrea es más sugestiva que lógica: como si una luz superior y total iluminase los ojos para hacerlos capaces de ver su luz. Cada uno participa de una vida = luz que lo trasciende.
¿Quién pronuncia el último verso en primera persona del plural? Contextualmente serían "los humanos"; culturalmente serían los israelitas que tienen acceso al templo. El salmo queda abierto y disponible. Un grupo de fieles, a través de su experiencia comunitaria, hablan en nombre de la humanidad; lo que ellos viven en el templo lo pueden vivir todos los humanos sin límites espaciales.
36,11-13 Casi como apéndice se añaden tres versos de súplica. El imperativo marca el cambio de dirección. "Prolongar la lealtad": véase el magnífico anuncio de Jr 31,3.
36,12 La primera persona del singular, más que restringir, personaliza la gran experiencia. La amenaza es destierro y opresión.
36,13 De repente salta a verbos en pretérito. La mente del orante salta al futuro y contempla como pasada la derrota segura del perseguidor. Lo explica el Sal 73,17-19.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Pablo cita parte del v.2 en Rom 3,18, en el cuadro del pecado universal. Los símbolos de la segunda parte permanecen o renacen en el NT. Mt 23,37 menciona las alas protectoras. En el evangelio de Juan; el agua de la samaritana (Jn 4), del Espíritu (7,37-39), de la entrega final (19,34). También la luz: 1,4; 8,12; 9,5; 12,36. Agua y luz alcanzan su plenitud en Ap 22,1-3.
dentro de su corazón.
-No tiene miedo a Dios
ni en su presencia-.
3 Se hace la ilusión de que su culpa
no será descubierta ni aborrecida.
4 Las palabras de su boca son maldad y traición,
rehúsa ser sensato y a obrar bien.
5 Acostado planea el crimen,
se obstina en el mal camino
no rechaza la maldad.
6 Señor, tu lealtad llega al cielo,
tu fidelidad hasta las nubes;
7 tu justicia es como las altas cordilleras,
tus juicios son un océano inmenso.
Tú socorres a hombres y animales
8 ¡qué inapreciable es tu lealtad, oh Dios!
Los humanos se acogen
a la sombra de tus alas,
9 se nutren de la enjundia de tu casa,
les das a beber del torrente de tus delicias;
10 porque en ti está la fuente viva
y a tu luz vemos la luz.
11 Prolonga tu lealtad con los que te reconocen
y tu justicia con los hombres sinceros.
12 Que no me pisotee el pie del soberbio,
que no me destierre la mano del malvado.
13 Sí, han fracasado los malhechores,
derribados, no se pueden levantar.
Es un salmo desconcertante: ¿cómo clasificarlo? Si es súplica, la petición llega demasiado tarde (v.11). Si es himno, el malvado ocupa un lugar demasiado importante. ¿Es proporcionado contraponer la conducta del Señor a la del malvado? Versos estupendos dan paso a un desenlace convencional. Se añaden algunas dificultades textuales.
Las divisiones temátias quedan bien definidas: visión del malvado (2-5), visión de Dios (6-10), súplica confiada (11-13). Buscamos en la lectura la dinámica del poema: a) partiendo de la súplica: sólo el Señor podrá salvar al orante de las maquinaciones del malvado; b) partiendo de la meditación: una visión trágica es desbordada por una visión gloriosa, y el orante saca las consecuencias.
36,2-5 En cinco versos nos da una visión del malvado típico: algo convencional en 4-5, excepcional en el comienzo, y también difícil.
36,2 El texto hebreo dice "en mi corazón": algunos comentaristas suponen que el poeta reflexiona internamente y comunica. Las versiones antiguas leen "en su corazón", y yo las sigo (la diferencia gráfica es en hebreo mínima).
"Oráculo de Pecado" es el comienzo; como imitando un oráculo divino o uno humano: Balaán (Nm 24,3), David (2 Sm 23,1), un hombre (30,1). Suplantando a todos entra Pecado o Delito personificado. Pecado es una fiera agazapada en Gn 4,7; es una serpiente que pronuncia un antioráculo en Gn 3. Delito se dirige al malvado porque el malvado le escucha "como un oráculo". El malvado ha abierto su mente al intruso y el poeta penetra en esos pensamientos.
No se cita el texto del oráculo, si no es implícitamente. Para el malvado Dios es una amenaza potencial, que puede anular o castigar sus proyectos. Apoyado por el oráculo de Delito, el malvado consigue apartar de su vista, de su conciencia, dicho miedo, para obrar tranquilamente. Vencer el miedo a Dios parece un acto de valentía, pero es acto temerario e "insensato".
36,3 El sentido es muy dudoso. ¿Es Delito quien halaga?, o ¿es el malvado quien se hace ilusiones? El resultado sería el mismo. Los dos gerundios transitivos, "hallar y odiar" son un enigma: la lógica pide un valor negativo.
36,4-5 Entramos en cauce sabido, del que se destaca la bina "ser sensato y obrar bien": como en muchos proverbios, lo sapiencial y lo ético marchan juntos. De noche "planea el crimen" (Miq 2,1), de día persiste en el mal camino de la ejecución.
36,6-10 Sin transición se presenta la visión de Dios. Si algunos datos son conocidos, la meditación sobre Dios es extraordinaria.
36,6-8a Las cualidades de Dios, lealtad, fidelidad y justicia, son exaltadas por sus dimensiones cósmicas. La grandeza sentida y no abarcada de lo espiritual la proyecta el poeta a dimensiones especiales, que funcionan como símbolos: véanse Sal 103,11s; Ef 3,18.
36,7a "Altas": tomando ´el como superlativo. ALternativa: "montañas de Dios / divinas" El "océano inmenso": véanse Sal 78,15; Am 7,6.
36,7b Las cualidades de Dios se ejercitan en una acción salvadora a favor de las criaturas vivas, como si el Creador cumpliera con ellas deberes de justicia. Una vez que ha dado vida, es fiel a sus exigencias: cfr. Sab 11,24s. La bina "honbres y animales" o ganado es frecuente: Gn 6,7; Lv 27,28; Ez 14,14 etc.
36,8 La exclamación puede clausurar lo que precede o introducir lo que sigue. La "lealtad" de Dios sirve de enlace.
36,8b-10 De la dilatada visión cósmica se recoge el orante a sus experiencias en el templo, trascendiendo los datos sensibles en un magnífico crescendo: el recinto es "la sombra de tus alas"; el banquete cúltico es "la enjundia de tu casa"; la copa es un torrente; el vino es delicia; y todo es "tuyo". En el templo entran sólo "los hijos de Adán". La "sombra de las alas" pueden tener carácter doméstico, acogedor.
36,9 "Delicias": la palabra hebrea nos trae a la memoria el Edén o paraíso, el parque regado por un manantial que se abre en cuatro brazos. En el templo se recobra de algún modo el paraíso perdido; compárese con Ez 47 y Jl 4,18. La frase es de feliz concisión: "torrente de delicias": sugiere el caudal que vivifica las plantas del parque delicioso. El manantial del torrente se encuentra en Dios.
36,10 Dios es también fuente de luz que ilumina a todo hombre: ver la luz equivale a vivir. La expresión hebrea es más sugestiva que lógica: como si una luz superior y total iluminase los ojos para hacerlos capaces de ver su luz. Cada uno participa de una vida = luz que lo trasciende.
¿Quién pronuncia el último verso en primera persona del plural? Contextualmente serían "los humanos"; culturalmente serían los israelitas que tienen acceso al templo. El salmo queda abierto y disponible. Un grupo de fieles, a través de su experiencia comunitaria, hablan en nombre de la humanidad; lo que ellos viven en el templo lo pueden vivir todos los humanos sin límites espaciales.
36,11-13 Casi como apéndice se añaden tres versos de súplica. El imperativo marca el cambio de dirección. "Prolongar la lealtad": véase el magnífico anuncio de Jr 31,3.
36,12 La primera persona del singular, más que restringir, personaliza la gran experiencia. La amenaza es destierro y opresión.
36,13 De repente salta a verbos en pretérito. La mente del orante salta al futuro y contempla como pasada la derrota segura del perseguidor. Lo explica el Sal 73,17-19.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Pablo cita parte del v.2 en Rom 3,18, en el cuadro del pecado universal. Los símbolos de la segunda parte permanecen o renacen en el NT. Mt 23,37 menciona las alas protectoras. En el evangelio de Juan; el agua de la samaritana (Jn 4), del Espíritu (7,37-39), de la entrega final (19,34). También la luz: 1,4; 8,12; 9,5; 12,36. Agua y luz alcanzan su plenitud en Ap 22,1-3.
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