1 A tí, Señor Dios mío, levanto mi alma:
2 en ti confío, no quede defraudado,
no triunfen de mí mis enemigos.
3 Los que esperan en ti no quedan defraudados;
quedan defraudados los desleales sin razón.
4 Indícame, Señor, tus caminos,
enséñame tus sendas;
5 encamíname con tu fidelidad, enséñame,
pues tú eres mi Dios salvador.
5b En ti espero todo el día
7b por tu bondad, Señor.
6 Acuérdate, Señor, que tu compasión
y tu lealtad son eternas:
7 de mis pecados juveniles, de mis culpas
no te acuerdes; según tu lealtad,
tú acuérdate de mí.
8 Bueno y recto es el Señor; por eso
señala a los pecadores el camino;
9 encamina con el mandato a los humildes,
enseña a los humildes su camino.
10 Las sendas del Señor son lealtad y fidelidad
para los que observan la alianza y sus preceptos.
11 Por tu nombre, Señor, perdona
mi delito por grande que sea.
12 ¿Quién es ése que respeta al Señor?
Le indicará el camino que ha de escoger;
13 la dicha será su morada
y su descendencia poseerá un terreno.
14 El Señor se confía a sus fieles
y con su alianza los instruye.
15 Mis ojos están fijos en el Señor
pues él sacará mis pies de la red.
16 Vuélvete a mí y ten piedad,
que estoy solo y afligido;
17 ensancha mi corazón apretado
y sácame de mis congojas.
18 Atiende a mi aflicción y mi fatiga
y perdona todos mis pecados;
19 mira cuántos son mis enemigos
que me odian con odio violento.
20 Guarda mi vida y líbrame
que no quede defraudado
de haberme acogido a ti.
21 Rectitud y honradez me custodiarán
porque espero en ti.
22 Redime, Dios, a Israel
de todos sus pelgros.
Este Salmo pertenece al grupo de los acrósticos que desgranan sus piezas por las 22 letras del alfabeto hebreo. Son tardíos y responden, en la creación a situaciones escolares, en el uso a la piedad privada. Como si un maestro quisiera enseñar a rezar a sus alumnos: cfr. Eclo 39,14; 43,30. El salmo es en casi todas sus piezas convencional: nos enseña cómor reza un israelita a quien no se le ocurre nada nuevo.
Aunque el artificio alfabético no favorece la composición unitaria, se pueden rastrear en el texto algunos temas dominantes.
a) Lo sapiencial: camino (4ab.5.8.9ab.12) y la enseñanza (4ab.5.8.9.12.14). El maestro humano se retira y deja el puesto al Señor.
b) La alianza con sus componentes (9.10.14); de parte de Dios la lealtad (6.7.10), de parte del hombre respeto, reverencia y esperanza (2.3.5.12.14.21).
c) En el v.14b se cruzan ambas: Dios enseña al hombre por medio de las estipulaciones de la alianza.
d) Como complemento, el pecado (7ab.8.11.18) y el perdón (7.11.18).
25,1 "Levanto mi alma": en sentido corporal la expresión hebrea es alzar el cuello para dirigirse a alquien que está arriba. Se espiritualiza, y significa tomar la vida consciente, íntima y elevarla a Dios. Tres palabras comienzan por alef.
25,2 La confianza impide el fracaso: IS 42,17; Job 6,20. Dos palabras empiezan por B y otras por alef.
25,3 "Desleales": a la alianza, "sin razón" para romper sus compromisos; lo cual lleva al fracaso de la existencia.
25,4 Dios traza el camino de antemano, como en un mapa; por eso se llaman "tus caminos".
25,5 La guía de Dios no es acto de poder, sino gesto de favor y acto de salvación.
25,5b.7b Con una simple trasposición completo el verso de la letra W.
25,6 En la visión de Moisés (Éx 33,19+34,6) se acumulan: bondad, compasión, piedad, misericordia y fidelidad. El autor puede haberlos tomado de fórmulas litúrgicas para repartirlos por el salmo.
25,7 Bajo el arco inmenso, "eterno" de la bondad compasiva de Dios discurre el arco breve de la vida humana y el segmento de la juventud, con sus pasiones y caídas. "No acordarse" puede tener valor judicial, es sinónimo de perdón: Jr 31,34.
25,8 Bondad y rectitud se temperan mutuamente. Por ellas Dios está dispuesto a guiar incluso a los pecadores, precisamente a los pecadores.
25,9 "Humildes": es un tiempo concepto sociológico, son los marginados; después se hace concepto teológico y llega a identificarse con los judíos oprimidos y fieles.
25,10 La alianza es compromiso mutuo: cfr. Ex 20,6; Dt 26,17-19.
25,11 Si peca, el hombre no puede alegar méritos ni aceptar la alianza quebrantada. El único argumento válido es Dios mismo: su nombre, su fama. El perdón es acto gratuito que honra el nombre de Dios.
25,12 "Escoger": creo que el sujeto es el hombre, según Dt 30,19; Sal 119,30; el verbo entra en la terminología de la alianza.
25,13 Detrás del camino viene la posesión de la tierra, o de un terreno para la familia; cfr, Sal 37, se puede definir como "dicha" tal situación.
25,14 Dios confidente, íntimo; relación que no se concilia con el temor, sí con el respeto; Job 29,4; Prov 3,32.
25,15 La mirada fija equivale a una petición muda y eficaz.
25,16 A la cual responde el rostro "vuelto" de Dios.
25,17 El mismo juego de aprieto y anchura que en 4,2.
25,18 Cambio el verbo hebreo por un sinónimo común, para restablecer el verso de la Q: compárese con Sal 9,4; 10,14; 31,8; Lam 1,19.
25,19 La expresión "odio violento" es un hebreo única.
25,20 Recoge el tema de 2 con la variante "acogerse".
25,21 "Rectitud y honradez": personificadas; probablemente cualidades de Dios, como puede indicar el contexto.
25,22 Un estrambote con el verbo pdh como al final del Sal 34. Podría servir como antífona para la recitación alterna.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Un salmo tan convencional no se presta a una trasposición global. Se puede leer Rom 5,5 com cita o resonancia del v.3. Los temas de enseñanza y camino y alianza entran fácilmente en el nuevo cauce espiritual.
LUIS ALONSO SCHÖKEL
SALMOS ÍNDICE.
sábado, 24 de julio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
SALMO 24 (23)
Sal 15; Is 33,14-16.
1 Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe con sus habitantes,
2 pues él la fundó sobre las mares,
sobre las corrientes la afianzó.
3 -¿Quién puede subir al monte del Señor?,
¿´quién podrá estar en el reino sacro?
4 -El de manos inocentes y puro corazón,
el que no acude a los ídolos
ni jura en falso.
5 Ése recibirá del Señor la bendición
y la justicia de Dios su Salvador.
6 -Ése es el grupo que lo busca;
que viene a visitarte, Dios de Jacob.
7 ¡Portones, alzad los dinteles!
que se alcen las antiguas compuertas:
que va a entrar el Rey de la Gloria.
8 -¿Quién es ese Rey de la Gloria?
-El Señor, héroe valeroso,
el Señor, héroe de la guerra.
9 -¡Portones, alzad los dinteles!
alzad las antiguas compuertas:
que va a entrar el Rey de la Gloria.
10 -¿Quién es el Rey de la Gloria?
-El Señor de los Ejércitos,
él es el Rey de la Gloria.
24. Se suele considerar este salmo como liturgia de entrada en el templo, y hace compañía al 15. Se reconstruye o conjetura una acción litúrgica en la que encajan los datos del salmo: introducción hímnica, doble diálogo, presentación del grupo, entrada del Señor.
El acto litúrgico se imagina a la luz de textos narrativos: 2 Sm 6,13-15; Éx 40,21.34; 43,4. Divergen los autores al asignarle la ocasión litúrgica: en la fundación o conmemoración del traslado del arca (2 Sm 6): canto de victoria; fiesta de la renovación de la alianza; fiesta de la entronización de Ywhw. Es decir, el salmo se presta a varias lecturas, a varios empleos.
La composición es muy regular e invita a observar correspondencias y distinciones. De un escenario univeral (1-2) se salta a la concentración extrema en el templo: cfr. 1 Re 8,27. Se corresponden: tierra / habitantes = templo / visitantes. Al templo llegan al parecer juntos, un grupo de fieles (3-6) y el Señor Glorioso (7-10). Para los fieles pregunta, para Ywhw imperativos; los fieles con condiciones, Ywhw sin condiciones; identificados los fieles en su búsqueda diligente, Ywhw en su nombre y título.
24,1-2 Toma la imagen de fundadores y constructores de ciudades (Gn 4,17; Jos 6,26; 1 Re 16,34), y la atribuye a Dios, fundador de la tierra: Sal 78,69; 89,12; 102,26; Job 38,4-7. Los hombres asientan sobre roca o terreno firme; Dios cimienta la tierra sobre el movedizo e inestable océano. Por debajo de los continentes discurren corrientes que afloran en los manantiales.
24,2 Job 38,4-7.
24,3 El "recinto" o lugar santo supone previa elección y consagración: frecuente en Deuteronomio.
24,4-6 Juntan cualidades éticas con buscar a Dios, sin definir exactamente la relación.
24,4 Manos y corazón son un merismo que incluye toda clase de acciones, pensamientos y deseos. Siguen dos preceptos del decálogo. "Acudir": la expresión hebrea parece significar una tendencia intensa hacia algo: cfr. Dt 24,25; Prov 19,18.
24,5 Aunque mencione al patriarca Jacob creo que se refiere a las bendiciones condicionadas de la alianza. La "justicia" es la que consiste en la observancia, según Dt 6,25.
24,6 No se trata de una procesión formalista, realmente vienen buscando a Dios, en el templo.
24,7-9 El segundo diálogo adopta un tono ritual y solemne. Emplea en clave dramática la imagen de unas puertas personificadas, que han de cumplir una orden. El Señor aparece como rey victorioso en la guerra.
24,7 2 Sm 6,13-15; Ez 43,4s.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
1 Cor 10,26, cita el primer verso del salmo para justificar la libertad cristiana. La tradición antigua y la liturgia aplican el salmo a la ascensión de Jesucristo; algunos autories componen con la fantasía una escena celeste, con diálogo de ángeles. El cortejo se identifica con la comunidad cristiana.
1 Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe con sus habitantes,
2 pues él la fundó sobre las mares,
sobre las corrientes la afianzó.
3 -¿Quién puede subir al monte del Señor?,
¿´quién podrá estar en el reino sacro?
4 -El de manos inocentes y puro corazón,
el que no acude a los ídolos
ni jura en falso.
5 Ése recibirá del Señor la bendición
y la justicia de Dios su Salvador.
6 -Ése es el grupo que lo busca;
que viene a visitarte, Dios de Jacob.
7 ¡Portones, alzad los dinteles!
que se alcen las antiguas compuertas:
que va a entrar el Rey de la Gloria.
8 -¿Quién es ese Rey de la Gloria?
-El Señor, héroe valeroso,
el Señor, héroe de la guerra.
9 -¡Portones, alzad los dinteles!
alzad las antiguas compuertas:
que va a entrar el Rey de la Gloria.
10 -¿Quién es el Rey de la Gloria?
-El Señor de los Ejércitos,
él es el Rey de la Gloria.
24. Se suele considerar este salmo como liturgia de entrada en el templo, y hace compañía al 15. Se reconstruye o conjetura una acción litúrgica en la que encajan los datos del salmo: introducción hímnica, doble diálogo, presentación del grupo, entrada del Señor.
El acto litúrgico se imagina a la luz de textos narrativos: 2 Sm 6,13-15; Éx 40,21.34; 43,4. Divergen los autores al asignarle la ocasión litúrgica: en la fundación o conmemoración del traslado del arca (2 Sm 6): canto de victoria; fiesta de la renovación de la alianza; fiesta de la entronización de Ywhw. Es decir, el salmo se presta a varias lecturas, a varios empleos.
La composición es muy regular e invita a observar correspondencias y distinciones. De un escenario univeral (1-2) se salta a la concentración extrema en el templo: cfr. 1 Re 8,27. Se corresponden: tierra / habitantes = templo / visitantes. Al templo llegan al parecer juntos, un grupo de fieles (3-6) y el Señor Glorioso (7-10). Para los fieles pregunta, para Ywhw imperativos; los fieles con condiciones, Ywhw sin condiciones; identificados los fieles en su búsqueda diligente, Ywhw en su nombre y título.
24,1-2 Toma la imagen de fundadores y constructores de ciudades (Gn 4,17; Jos 6,26; 1 Re 16,34), y la atribuye a Dios, fundador de la tierra: Sal 78,69; 89,12; 102,26; Job 38,4-7. Los hombres asientan sobre roca o terreno firme; Dios cimienta la tierra sobre el movedizo e inestable océano. Por debajo de los continentes discurren corrientes que afloran en los manantiales.
24,2 Job 38,4-7.
24,3 El "recinto" o lugar santo supone previa elección y consagración: frecuente en Deuteronomio.
24,4-6 Juntan cualidades éticas con buscar a Dios, sin definir exactamente la relación.
24,4 Manos y corazón son un merismo que incluye toda clase de acciones, pensamientos y deseos. Siguen dos preceptos del decálogo. "Acudir": la expresión hebrea parece significar una tendencia intensa hacia algo: cfr. Dt 24,25; Prov 19,18.
24,5 Aunque mencione al patriarca Jacob creo que se refiere a las bendiciones condicionadas de la alianza. La "justicia" es la que consiste en la observancia, según Dt 6,25.
24,6 No se trata de una procesión formalista, realmente vienen buscando a Dios, en el templo.
24,7-9 El segundo diálogo adopta un tono ritual y solemne. Emplea en clave dramática la imagen de unas puertas personificadas, que han de cumplir una orden. El Señor aparece como rey victorioso en la guerra.
24,7 2 Sm 6,13-15; Ez 43,4s.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
1 Cor 10,26, cita el primer verso del salmo para justificar la libertad cristiana. La tradición antigua y la liturgia aplican el salmo a la ascensión de Jesucristo; algunos autories componen con la fantasía una escena celeste, con diálogo de ángeles. El cortejo se identifica con la comunidad cristiana.
sábado, 12 de junio de 2010
SALMO 23 (22)
Ez 34; Jn 10
1 El Señor es mi pastor: nada me falta.
2 En verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas
3 y repara mis fuerzas;
me guía por senderos oportunos
como pide su título.
4 Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo: Tú vas conmigo;
tu vara y tu cayado me sisoigan.
5 Me pones delante una mesa
frente a mis enemigos.
Me unges con perfume la cabeza,
mi cabeza rebosa.
6 Tu bondad y lealtad me escoltan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por días sin término.
23. Este salmo es uno de los favoritos del salterio: por la tradición de David pastor y por la culminación en la imagen del Buen Pastor. También por su sencillez y riqueza: en dos imágenes o escenas de conjunto comprime un número inesperado de símbolos elementales. Las imágenes son dos: el pastor en 1-4, el anfitrión en 5-6. El verso central, 4b, se une a lo que precede por la imagen, a lo que sigue por la aparición de la segunda persona.
La imagen del pastor está desarrollada con realismo y concreción, por medio de rasgos breves que evocan la escena. Hay que dejarse conducir por la imaginación, sin espiritualizar: el césped verde con una fuente, para tumbarse, reposar y recobrar fuerzas; las roderas del camino, la cañada al oscurecer, la vara que encamina con un toque y el callado que golpea rítmica y sonoramente el suelo. La imagen suelda dos planos de significado en una arista común, desde la cual se dominan ambas vertientes en mirada simultánea. Lo dicho de las ovejas vale del hombre; lo personal se adelanta a primer plano en el "tú vas conmigo".
La imagen libera varios símbolos, arquetípicos o culturales. La imagen del pastoreo se inscribe en las relaciones del hombre con los animales, dominados y domésticos. El verde aplaca los ojos, revela a la tierra materna y acogedora. El agua quita la sed y suscita energía vital. El caminar es experiencia radical. La oscuridad evoca miedos infantiles y temores no aclarados; en ella se siente con más fuerza la presencia amiga. La potencia simbólica de estos rasgos no se agota en la primera lectura.
La imagen del huésped. En la cultura nomádica es fundamental la hospitalidad. Podemos imaginar un fugitivo de su clan que pide asilo. El jeque lo acoge en su tienda, le ofrece protección, comida y bebida, ungüentos aromáticos. Al observar la escena los enemigos perseguidores se detienen en la puerta o cortina: el jeque lo protege. Cuando ha terminado, el jeque le ofrece una escolta que lo acompañe en el camino hasta casa, que es la casa del Señor. Esta parte añade los símbolos de comer y beber.
Las tradiciones del éxodo nos dan una clave para comprender la unidad de las dos imágenes: el Señor guía a su pueblo por el desierto como a un rebaño, buscándole agua y comida y reposo. Cuando llegan a la tierra prometida, el Señor los recibe como anfitrión en su territorio: Éx 15,13; Sal 68,11; 77,21. Dos veces el poeta interrumpe el descanso con el camino, no lo contrario. ¿Toda la vida en camino o una morada final en el templo? El poema termina con una tensión no resuelta, como si una y otra vez se volviera a empezar.
23,1 Es frecuente la imagen de Dios pastor: Sal 78,52; 80,2; Is 40,10s; Jr 23,4.
23,3 El hebreo shem puede significar nombre, título, fama. Aquí encaja mejor lo segundo.
23,4 "Me sosiegan": el verbo es frecuente en Is II: 40,1; 49,13; 51,3.12.19; 52,9.
23,5 El uso de perfumes en los banquetes está atestiguado abundantemente.
23,6 "Bondad y lealtad" personificados como escolta.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Jn 10,1-18 presenta a Jesús como el bueno o auténtico pastor (Ez 34). La primera carta de Pedro sintetiza en la imagen cristología con eclesiología: 2,25; 5,2-4. A partir de esos datos se puede conducir una reflexión sobre símbolos del salmo y sacramentos.
1 El Señor es mi pastor: nada me falta.
2 En verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas
3 y repara mis fuerzas;
me guía por senderos oportunos
como pide su título.
4 Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo: Tú vas conmigo;
tu vara y tu cayado me sisoigan.
5 Me pones delante una mesa
frente a mis enemigos.
Me unges con perfume la cabeza,
mi cabeza rebosa.
6 Tu bondad y lealtad me escoltan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por días sin término.
23. Este salmo es uno de los favoritos del salterio: por la tradición de David pastor y por la culminación en la imagen del Buen Pastor. También por su sencillez y riqueza: en dos imágenes o escenas de conjunto comprime un número inesperado de símbolos elementales. Las imágenes son dos: el pastor en 1-4, el anfitrión en 5-6. El verso central, 4b, se une a lo que precede por la imagen, a lo que sigue por la aparición de la segunda persona.
La imagen del pastor está desarrollada con realismo y concreción, por medio de rasgos breves que evocan la escena. Hay que dejarse conducir por la imaginación, sin espiritualizar: el césped verde con una fuente, para tumbarse, reposar y recobrar fuerzas; las roderas del camino, la cañada al oscurecer, la vara que encamina con un toque y el callado que golpea rítmica y sonoramente el suelo. La imagen suelda dos planos de significado en una arista común, desde la cual se dominan ambas vertientes en mirada simultánea. Lo dicho de las ovejas vale del hombre; lo personal se adelanta a primer plano en el "tú vas conmigo".
La imagen libera varios símbolos, arquetípicos o culturales. La imagen del pastoreo se inscribe en las relaciones del hombre con los animales, dominados y domésticos. El verde aplaca los ojos, revela a la tierra materna y acogedora. El agua quita la sed y suscita energía vital. El caminar es experiencia radical. La oscuridad evoca miedos infantiles y temores no aclarados; en ella se siente con más fuerza la presencia amiga. La potencia simbólica de estos rasgos no se agota en la primera lectura.
La imagen del huésped. En la cultura nomádica es fundamental la hospitalidad. Podemos imaginar un fugitivo de su clan que pide asilo. El jeque lo acoge en su tienda, le ofrece protección, comida y bebida, ungüentos aromáticos. Al observar la escena los enemigos perseguidores se detienen en la puerta o cortina: el jeque lo protege. Cuando ha terminado, el jeque le ofrece una escolta que lo acompañe en el camino hasta casa, que es la casa del Señor. Esta parte añade los símbolos de comer y beber.
Las tradiciones del éxodo nos dan una clave para comprender la unidad de las dos imágenes: el Señor guía a su pueblo por el desierto como a un rebaño, buscándole agua y comida y reposo. Cuando llegan a la tierra prometida, el Señor los recibe como anfitrión en su territorio: Éx 15,13; Sal 68,11; 77,21. Dos veces el poeta interrumpe el descanso con el camino, no lo contrario. ¿Toda la vida en camino o una morada final en el templo? El poema termina con una tensión no resuelta, como si una y otra vez se volviera a empezar.
23,1 Es frecuente la imagen de Dios pastor: Sal 78,52; 80,2; Is 40,10s; Jr 23,4.
23,3 El hebreo shem puede significar nombre, título, fama. Aquí encaja mejor lo segundo.
23,4 "Me sosiegan": el verbo es frecuente en Is II: 40,1; 49,13; 51,3.12.19; 52,9.
23,5 El uso de perfumes en los banquetes está atestiguado abundantemente.
23,6 "Bondad y lealtad" personificados como escolta.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Jn 10,1-18 presenta a Jesús como el bueno o auténtico pastor (Ez 34). La primera carta de Pedro sintetiza en la imagen cristología con eclesiología: 2,25; 5,2-4. A partir de esos datos se puede conducir una reflexión sobre símbolos del salmo y sacramentos.
domingo, 6 de junio de 2010
SALMO 22 (21)
Is 53
2 ¡Dios mío, Dios mío!
¿por qué me has abandonado?
Te queda lejos mi clamor,
el rugido de mis palabras,
3 Dios mío, te llamo de día y no respondes,
de noche, y no me doy tregua;
4 aunque tú habitas en el santuario,
alabanza de Israel.
5 En ti confiaban nuestros padres,
confiaban y los ponías a salvo;
6 a ti gritaban y quedaban libres,
en ti confiaban y no los defraudabas.
7 Pero yo soy un gusano, no un hombre;
afrenta de la gente,
despreciado del pueblo;
8 al verme se burlan de mí,
hacen visajes, menean la cabeza:
9 "Acudió al Señor, que lo pongas a salvo,
que lo libre si tanto lo quiere".
10 Fuiste tú quien me extrajo del vientre,
me tenías confiado
a los pechos de mi madre;
11 desde el seno me arrojaron a ti,
desde el vientre materno tú eres mi Dios.
12 No te quedes lejos,
que el peligro está cerca
y nadie me socorre.
13 Me acorrala un tropel de novillos,
toros de Basán me cercan;
14 abren contra mí las fauces:
un león que descuartiza y ruge.
15 Me derramo como agua,
se me descoyuntan los huesos;
mi corazón, como cera,
se derrite en mis entrañas;
16 seca como una teja mi garganta,
la lengua pegada al paladar.
Me aplastas contra el polvo de la muerte.
17 Me acorralan mastines,
me cerca una banda de malhechores.
Me taladran manos y pies,
18 y puedo contar mis huesos.
Ellos me miran triunfantes:
19 se reparten mis vestidos,
se sortean mi túnica.
20 Pues tú, Señor, no te quedes lejos,
fuerza mía, apresúrate a socorrerme;
21 libra mi vida de la espada,
la única, de la garra del mastín;
22 sálvame de las fauces del león,
de los cuernos de búfalos a este desgraciado.
23 Contaré tu fama a mis hermanos,
en plena asamblea te alabaré.
24 "Fieles del Señor, alabadlo,
linaje de Jacob, glorificadlo,
reverenciadlo, linaje de Israel
25 porque no ha despreciado ni le ha repugnado
la desgracia de un desgraciado,
no le ha escondido el rostro,
cuando pidió auxilio, le escuchó".
26 Tú inspiras mi alabanza en la gran asamblea:
cumpliré mis votos delante de sus fieles.
27 Comerán los desvalidos hasta saciarse
y alabarán al Señor los que lo buscan:
¡no perdáis nunca el ánimo!
28 Lo recordarán y se volverán hacia el Señor
todos los confines de la tierra,
se postrarán en su presencia
las familias de los pueblos;
29 porque el Señor es Rey,
él gobierna a los pueblos.
30 Ante él se postrarán las cenizas de la tumba,
en su presencia se encorvarán
los que bajan al polvo.
Mi vida se la conservará.
31 Mi descendencia le servirá
y contará quién es;
32 a la generación venidera le anunciará su justicia,
al pueblo que ha de nacer, que él actuó.
22. Es una súplica individual con sus dos componentes mayores: petición de auxilio en la tribulación, promesa de acción de gracias pública por la esperada liberación. La súplica se apoya en diversas motivaciones: la situación trágica del orante, lo que es y ha sido el Señor para él y para otros.
Dentro del género el poema se destaca por varios aspectos individuales. La urgencia extrema; la intensidad de la expresión, mezcla de realismo y fantasía. No confiesa pecados propios ni invoca el castigo de los enemigos. La acción de gracias futura tiene una extensión inusitada, abarca todo el orbe y el futuro. Más que ningún otro texto este salmo ha influido en los relatos evangélicos de la pasión.
COMPOSICIÓN. Dos partes: súplica (2-22), acción de gracias (23-32). La primera parte está jalonada por la repetición de "lejos" (2.12.20). La segunda parte procede en tres ondas; los fieles (23-27), los pueblos (28-29), muertos y descendientes (30-32). La primera parte emplea un lenguaje imaginativo; cerca y lejos, líquido y árido, fieras. Cercanía del asedio, del acoso, y lejanía extraña de Dios; en su estado físico lo consistente se derrite (15), lo húmedo se reseca (16); la imagen de las fieras sacan a la superficie y delatan la feroz bestialidad que se esconde en muchos hombres.
22,2 El título duplicado y la interrogación establecen el tono acuciante de la súplica. No es protesta, sino requerimiento confiado, necesidad de explicarse la incomprensible actitud de "su Dios". "Rugido" por la sonoridad, por la fuerza elemental con que brotan.
22,3 Niega la secuencia normal llamar - responder. La noche no trae descanso ni interrumpe sus gritos: 1 Re 8,59; Jr 8,23.
22,4 Es enfático el pronombre personal aquí y en 7.10.20. "Habitas": o te sientas en el trono: 1 Sm 4,4; 2 Sm 6,2; 2 Re 19,15.
22,5-6 Es enfática la triple repetición de "confianza", casi equivalente de e; cfr. Eclo 2,10. Tema frecuente: Sal 25,3.30; 31,2.18 etc.
22,7 "Gusano"; no por la condición humana (Job 25,6) o la coyuntura política (Is 41,14), sino por su situación social. "Despreciado": como el siervo de Is 49,7; 52,14; 53,3. Se resuelve en el v.25.
22,9 Esas palabras son burla del hombre y desafío de Dios. En boca de los adversarios convierte el poeta la sátira pretendida en elogio involuntario. Desarrolla el tema Sab 2,12-18.
22,10-11. Se remonta al momento crítico del nacimiento. Dios actuaba casi como una comadrona: saca con fuerza a la criatura, la coloca quietecita a mamar el pecho materno, le infunde ahí tranquilidad, la recoge como arrojada a él. Qué tremenda tensión entre el abandono actual y pertenecer a Dios de nacimiento.
22,12 Se concentra la oposición de cerca y lejos, los enemigos y Dios.
22,13-19 Se coloca en primer plano la transformación imaginativa, con rasgones que dejan asomar la apariencia real. La visión intensamente subjetiva transmuta a los hombres en fieras, el cuerpo en materiales extraños.
22,13 "Toros": compárese con la visión satírica de Is 34,7; Ez 39,18.
22,14 El "león" en singular, como figura emblemática.
22,15 "Como agua": según 2 Sm 14,14 es la condición humana. "Los huesos": se siente desarticulado, sin amazón consistente. "Como cera"; también en 68,4.
22,16 Lam 4,4.
22,16b Algunos corrigen el verbo en tercera persona, como acción de un enemigo que me da muerte. Prefiero mantener la lectura masorética, con toda la violencia de la sorpresa. Abandonado de Dios, cercado por fuera y por dentro, al orante, en un relámpago mental, le parece descubrir a Dios entre sus enemigos, cómplice y ejecutor, ahora cerca, inmediato. Esa cercanía final de Dios, mortífera e incomprensible, es la tragedia abisal del orante. Dios abarca su existencia entera: lo arrancó del seno materno, lo deposita en la tumba.
22,17 "Cavan": el hebreo dice "como un león". Diversas correcciones y explicaciones se han propuesto: atar, para que no pueda pelear ni huir; perforar, atravesar, a la luz del relato evangélico. La imaginación puede salvar como metáfora el significado normal "cavar": los mastines a dentelladas abren brechas en antebrazos y pantorrillas.
22,19 Se incautan hasta de la ropa del condenado. Mantos y vestidos podían formar parte del botín de guerra: Jue 5,30; Jos 7,21; 2 Re 7,15.
22,21-22. Concluye esta primera parte con una conjunción de garras, fauces y cuernos que sólo el Señor podrá desbaratar. El hombre no tiene más que una vida (cfr. Sal 35,17), la del orante es "desgraciada".
22,22 2 Tim 4,17.
22,23-32. En la segunda parte notamos primero abundantes repeticiones verbales que se entrelazan irregularmente formando un tejido unitario. Atendiendo a criterios formales, el triple "porque/que", en 25.29.32, tendría que dividirse así: yo y la asamblea, fieles del Señor, estirpe de Israel (23-25); yo y la asamblea, los humildes que lo veneran y las naciones del mundo (26-29); yo, los que mueren, mi descendencia, los sucesores (30-32). Atendiendo a los participantes, habría que contar detrás de 27: o sea, yo -Israel- todo el mundo, yo -los que fueron - los que serán. Resulta un movimiento de expansión contrapuesto al cerco de la primera parte.
22,23 "Hermanos" son los miembros del pueblo; designación corriente en Dt.
22,25 "No ha despreciado" responde al v.5. "Repugnancia, asco" es expresión fuerte: se aplica a los tabúes en Lv, a los ídolos en Dt 7,26. La desgracia puede repugnar a los hombres, no a Dios.
22,27 Otros desgraciados son invitados a participar como comensales en el sacrificio de acción de gracias. El último verso cambia violentamente de persona, como si el orante se dirigiera a los invitados. Algunos han leído sufijo de tercera persona.
22,28 "Recordar y vovler" se dicen normalmente de los israelitas, no de los paganos. Por tanto el significado será aquí tener presente y dirigirse a, con cambio de religión o reconociendo a Yhwh como Dios y rindiéndole homenaje.
22,29 Reinado universal, como en textos proféticos: Jr 10,7; Abd 21; Zac 14,9.
22,30 "Cenizas": apoyo la traducción en el paralelismo y en Jr 31,40. "Bajar al polvo" es variación del común bajar a la fosa. Designa a los muertos, no a los mortales. El homenaje a Dios de los muertos es concepción desusada: véanse p.ej. Sal 30,10; 89, 11-13. El texto de la frase final es muy dudoso; corrijo con versiones antiguas. Alternativas: "que no puede conservar la vida", "su alma vivirá para él".
22,31 Continúan las dificultades textuales. El sentido de mi versión es que una descendencia asegurada es parte de la vida del orante; sus descendientes continuarán siendo fieles servidores del Señor y transmitirán la tradicción paterna. La familia es el primer círculo concéntrico.
22,32 Más ancha es la generación venidera, la próxima las siguientes. La "justicia" engloba toda la actividad del Soberano, no sólo la judicial. La frase final es escueta (cfr. Sal 37,5). Con un simple verbo ser borra toda la lejanía e inacción de la primera parte del salmo. Dios no abandona ni se queda lejos.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Los primitivos relatos de la pasión de Jesús utilizaron el más importante salmo de un inocente perseguido y liberado para describir detalles precisos. El salmo es favorito de la liturgia de la pasión. Pero hay que tener en cuenta algunos cambios: el orante del salmo no muere, Cristo muere, su liberación alcanza más allá de la muerte. La liberación del salmo actúa sólo al ser contada; la de Cristo es eficaz en sí y por ello debe ser anunciada. El cristiano se incorpora al sufrimiento de Cristo; la pasión de la víctima inocente denuncia la injusticia humana.
2 ¡Dios mío, Dios mío!
¿por qué me has abandonado?
Te queda lejos mi clamor,
el rugido de mis palabras,
3 Dios mío, te llamo de día y no respondes,
de noche, y no me doy tregua;
4 aunque tú habitas en el santuario,
alabanza de Israel.
5 En ti confiaban nuestros padres,
confiaban y los ponías a salvo;
6 a ti gritaban y quedaban libres,
en ti confiaban y no los defraudabas.
7 Pero yo soy un gusano, no un hombre;
afrenta de la gente,
despreciado del pueblo;
8 al verme se burlan de mí,
hacen visajes, menean la cabeza:
9 "Acudió al Señor, que lo pongas a salvo,
que lo libre si tanto lo quiere".
10 Fuiste tú quien me extrajo del vientre,
me tenías confiado
a los pechos de mi madre;
11 desde el seno me arrojaron a ti,
desde el vientre materno tú eres mi Dios.
12 No te quedes lejos,
que el peligro está cerca
y nadie me socorre.
13 Me acorrala un tropel de novillos,
toros de Basán me cercan;
14 abren contra mí las fauces:
un león que descuartiza y ruge.
15 Me derramo como agua,
se me descoyuntan los huesos;
mi corazón, como cera,
se derrite en mis entrañas;
16 seca como una teja mi garganta,
la lengua pegada al paladar.
Me aplastas contra el polvo de la muerte.
17 Me acorralan mastines,
me cerca una banda de malhechores.
Me taladran manos y pies,
18 y puedo contar mis huesos.
Ellos me miran triunfantes:
19 se reparten mis vestidos,
se sortean mi túnica.
20 Pues tú, Señor, no te quedes lejos,
fuerza mía, apresúrate a socorrerme;
21 libra mi vida de la espada,
la única, de la garra del mastín;
22 sálvame de las fauces del león,
de los cuernos de búfalos a este desgraciado.
23 Contaré tu fama a mis hermanos,
en plena asamblea te alabaré.
24 "Fieles del Señor, alabadlo,
linaje de Jacob, glorificadlo,
reverenciadlo, linaje de Israel
25 porque no ha despreciado ni le ha repugnado
la desgracia de un desgraciado,
no le ha escondido el rostro,
cuando pidió auxilio, le escuchó".
26 Tú inspiras mi alabanza en la gran asamblea:
cumpliré mis votos delante de sus fieles.
27 Comerán los desvalidos hasta saciarse
y alabarán al Señor los que lo buscan:
¡no perdáis nunca el ánimo!
28 Lo recordarán y se volverán hacia el Señor
todos los confines de la tierra,
se postrarán en su presencia
las familias de los pueblos;
29 porque el Señor es Rey,
él gobierna a los pueblos.
30 Ante él se postrarán las cenizas de la tumba,
en su presencia se encorvarán
los que bajan al polvo.
Mi vida se la conservará.
31 Mi descendencia le servirá
y contará quién es;
32 a la generación venidera le anunciará su justicia,
al pueblo que ha de nacer, que él actuó.
22. Es una súplica individual con sus dos componentes mayores: petición de auxilio en la tribulación, promesa de acción de gracias pública por la esperada liberación. La súplica se apoya en diversas motivaciones: la situación trágica del orante, lo que es y ha sido el Señor para él y para otros.
Dentro del género el poema se destaca por varios aspectos individuales. La urgencia extrema; la intensidad de la expresión, mezcla de realismo y fantasía. No confiesa pecados propios ni invoca el castigo de los enemigos. La acción de gracias futura tiene una extensión inusitada, abarca todo el orbe y el futuro. Más que ningún otro texto este salmo ha influido en los relatos evangélicos de la pasión.
COMPOSICIÓN. Dos partes: súplica (2-22), acción de gracias (23-32). La primera parte está jalonada por la repetición de "lejos" (2.12.20). La segunda parte procede en tres ondas; los fieles (23-27), los pueblos (28-29), muertos y descendientes (30-32). La primera parte emplea un lenguaje imaginativo; cerca y lejos, líquido y árido, fieras. Cercanía del asedio, del acoso, y lejanía extraña de Dios; en su estado físico lo consistente se derrite (15), lo húmedo se reseca (16); la imagen de las fieras sacan a la superficie y delatan la feroz bestialidad que se esconde en muchos hombres.
22,2 El título duplicado y la interrogación establecen el tono acuciante de la súplica. No es protesta, sino requerimiento confiado, necesidad de explicarse la incomprensible actitud de "su Dios". "Rugido" por la sonoridad, por la fuerza elemental con que brotan.
22,3 Niega la secuencia normal llamar - responder. La noche no trae descanso ni interrumpe sus gritos: 1 Re 8,59; Jr 8,23.
22,4 Es enfático el pronombre personal aquí y en 7.10.20. "Habitas": o te sientas en el trono: 1 Sm 4,4; 2 Sm 6,2; 2 Re 19,15.
22,5-6 Es enfática la triple repetición de "confianza", casi equivalente de e; cfr. Eclo 2,10. Tema frecuente: Sal 25,3.30; 31,2.18 etc.
22,7 "Gusano"; no por la condición humana (Job 25,6) o la coyuntura política (Is 41,14), sino por su situación social. "Despreciado": como el siervo de Is 49,7; 52,14; 53,3. Se resuelve en el v.25.
22,9 Esas palabras son burla del hombre y desafío de Dios. En boca de los adversarios convierte el poeta la sátira pretendida en elogio involuntario. Desarrolla el tema Sab 2,12-18.
22,10-11. Se remonta al momento crítico del nacimiento. Dios actuaba casi como una comadrona: saca con fuerza a la criatura, la coloca quietecita a mamar el pecho materno, le infunde ahí tranquilidad, la recoge como arrojada a él. Qué tremenda tensión entre el abandono actual y pertenecer a Dios de nacimiento.
22,12 Se concentra la oposición de cerca y lejos, los enemigos y Dios.
22,13-19 Se coloca en primer plano la transformación imaginativa, con rasgones que dejan asomar la apariencia real. La visión intensamente subjetiva transmuta a los hombres en fieras, el cuerpo en materiales extraños.
22,13 "Toros": compárese con la visión satírica de Is 34,7; Ez 39,18.
22,14 El "león" en singular, como figura emblemática.
22,15 "Como agua": según 2 Sm 14,14 es la condición humana. "Los huesos": se siente desarticulado, sin amazón consistente. "Como cera"; también en 68,4.
22,16 Lam 4,4.
22,16b Algunos corrigen el verbo en tercera persona, como acción de un enemigo que me da muerte. Prefiero mantener la lectura masorética, con toda la violencia de la sorpresa. Abandonado de Dios, cercado por fuera y por dentro, al orante, en un relámpago mental, le parece descubrir a Dios entre sus enemigos, cómplice y ejecutor, ahora cerca, inmediato. Esa cercanía final de Dios, mortífera e incomprensible, es la tragedia abisal del orante. Dios abarca su existencia entera: lo arrancó del seno materno, lo deposita en la tumba.
22,17 "Cavan": el hebreo dice "como un león". Diversas correcciones y explicaciones se han propuesto: atar, para que no pueda pelear ni huir; perforar, atravesar, a la luz del relato evangélico. La imaginación puede salvar como metáfora el significado normal "cavar": los mastines a dentelladas abren brechas en antebrazos y pantorrillas.
22,19 Se incautan hasta de la ropa del condenado. Mantos y vestidos podían formar parte del botín de guerra: Jue 5,30; Jos 7,21; 2 Re 7,15.
22,21-22. Concluye esta primera parte con una conjunción de garras, fauces y cuernos que sólo el Señor podrá desbaratar. El hombre no tiene más que una vida (cfr. Sal 35,17), la del orante es "desgraciada".
22,22 2 Tim 4,17.
22,23-32. En la segunda parte notamos primero abundantes repeticiones verbales que se entrelazan irregularmente formando un tejido unitario. Atendiendo a criterios formales, el triple "porque/que", en 25.29.32, tendría que dividirse así: yo y la asamblea, fieles del Señor, estirpe de Israel (23-25); yo y la asamblea, los humildes que lo veneran y las naciones del mundo (26-29); yo, los que mueren, mi descendencia, los sucesores (30-32). Atendiendo a los participantes, habría que contar detrás de 27: o sea, yo -Israel- todo el mundo, yo -los que fueron - los que serán. Resulta un movimiento de expansión contrapuesto al cerco de la primera parte.
22,23 "Hermanos" son los miembros del pueblo; designación corriente en Dt.
22,25 "No ha despreciado" responde al v.5. "Repugnancia, asco" es expresión fuerte: se aplica a los tabúes en Lv, a los ídolos en Dt 7,26. La desgracia puede repugnar a los hombres, no a Dios.
22,27 Otros desgraciados son invitados a participar como comensales en el sacrificio de acción de gracias. El último verso cambia violentamente de persona, como si el orante se dirigiera a los invitados. Algunos han leído sufijo de tercera persona.
22,28 "Recordar y vovler" se dicen normalmente de los israelitas, no de los paganos. Por tanto el significado será aquí tener presente y dirigirse a, con cambio de religión o reconociendo a Yhwh como Dios y rindiéndole homenaje.
22,29 Reinado universal, como en textos proféticos: Jr 10,7; Abd 21; Zac 14,9.
22,30 "Cenizas": apoyo la traducción en el paralelismo y en Jr 31,40. "Bajar al polvo" es variación del común bajar a la fosa. Designa a los muertos, no a los mortales. El homenaje a Dios de los muertos es concepción desusada: véanse p.ej. Sal 30,10; 89, 11-13. El texto de la frase final es muy dudoso; corrijo con versiones antiguas. Alternativas: "que no puede conservar la vida", "su alma vivirá para él".
22,31 Continúan las dificultades textuales. El sentido de mi versión es que una descendencia asegurada es parte de la vida del orante; sus descendientes continuarán siendo fieles servidores del Señor y transmitirán la tradicción paterna. La familia es el primer círculo concéntrico.
22,32 Más ancha es la generación venidera, la próxima las siguientes. La "justicia" engloba toda la actividad del Soberano, no sólo la judicial. La frase final es escueta (cfr. Sal 37,5). Con un simple verbo ser borra toda la lejanía e inacción de la primera parte del salmo. Dios no abandona ni se queda lejos.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Los primitivos relatos de la pasión de Jesús utilizaron el más importante salmo de un inocente perseguido y liberado para describir detalles precisos. El salmo es favorito de la liturgia de la pasión. Pero hay que tener en cuenta algunos cambios: el orante del salmo no muere, Cristo muere, su liberación alcanza más allá de la muerte. La liberación del salmo actúa sólo al ser contada; la de Cristo es eficaz en sí y por ello debe ser anunciada. El cristiano se incorpora al sufrimiento de Cristo; la pasión de la víctima inocente denuncia la injusticia humana.
lunes, 31 de mayo de 2010
SALMO 21 (20)
2 Señor, el rey festeja tu fuerza,
cómo celebra tu victoria.
3 Lo que deseaba se la has concedido,
no le has negado lo que pedían sus labios.
4 Te adelantaste a bendecirlo con bienes,
le has puesto en la cabeza una corona de oro.
5 Vida te pidió y se la concediste,
años que se prolongan sin término.
6 Grande es su prestigio por tu victoria,
le has conferido honor y majestad.
7 Le has otorgado bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia.
8 Porque el rey confía en el Señor,
por la lealtad del Soberano no fracasará.
9 Que alcance tu izquierda a tus enemigos,
que tu derecha alcance a tus adversarios.
10 Ponlos como en un horno encendido
cuando asome tu rostro, Señor.
(Su cólera los devora, los consume el fuego).
11 Destruye su fruto en la tierra,
su semilla en la humanidad.
12 Aunque descarguen maldades contra ti
y urdan intrigas, nada conseguirán;
13 pues los pondrás en fuga
asestando el arco contra ellos.
14 Levántate, Señor, con tu fuerza:
al son de instrumentos cantaremos tu valor.
21. Acción de gracias por la victoria del rey, o del Señor a favor del rey, entonada por la comunidad. Forma díptico con el anterior; como petición confiada y acción de gracias por la concesión, antes de la batalla y después de la victoria. Una serie de enlaces verbales marca la correlación. El segundo amplifica la visión del enemigo derrotado y puesto en fuga.
Una inclusión mayor enmarca el poema, que se articula en dos partes de seis versos, con un verso central de enlace (8). En los extremos se menciona la celebración, en el centro se exalta "la confianza" del rey en la "lealtad" de su Soberano.
21, 1-7 PRIMERA PARTE. El rey asiste silencioso y la comunidad se encarga de expresar sus sentimientos de gratitud. El Señor le ha concedido bendiciones, longevidad, corona, gloria y honor, alegría. Dones que no responden a las peticiones de Sal 20, centradas en la batalla, sino que abarcan todo el reinado.
21,3 Sobre deseos cumplidos: Prov 11,13; 13,12.
21,4 Se puede pensar en bendiciones dinásticas, paralelas a las patriarcales y de alianza, según 2 Sm 7,29.
21,5 La petición no responde a la de Salomón en 1 Re 3,5. Longevidad equivale a largo reinado: Sal 72,5.
21,8 "Soberano": o Altísimo, título del Dios supremo.
21,9-14 Se discute quién es el tú de esta sección: ¿sigue siendo el Señor, o es ahora el rey? a) El rey: la ruina o desgracia (12) encaja mejor con un hombre; el v. 10b cambia a tercera persona refiriéndose a Dios. b) El Señor: lo pide el movimiento del salmo, que habla primero de tus beneficios, después de tus acciones bélicas; "horno" y "rostro" que desbarata pertenecen normalmente a Dios; 2l v. 11 pide como sujeto a Dios. Prefiero esta segunda hipótesis.
21,9 Imagen de dos brazos gigantescos de Dios que alcanzan a todo el enemigo.
21,10 El fuego es elemento de teofanía: Is 31,9; Mal 3,19. El "rostro" se enfrenta para aniquilar: Lv 20,6; Sal 34,17.
El último verso parece glosa añadida para explicar el "horno".
21,11 Metáfora de descendencia. Acabar con ella es castigo de delitos pasados y prevención de agresiones futuras: Is 14,21.
21,12 La agresión contra Dios se puede atribuir a naciones paganas: p. ej. Is 10,11.
21,13 Si se toma como inversión estilística de los tiempos, se podría traducir "frente a ellos".
21,14 El verso final resume los dos temas: invocación final y participación coral en la fiesta.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Al aplicar este salmo a Jesucristo adquieren nuevo significado las palabras corona, vida, gloria, gozo. Para la corona véase Heb 2,9; para la vida Jn 5,26; para la gloria Jn 13,31; para el gozo Jn 15,11.
cómo celebra tu victoria.
3 Lo que deseaba se la has concedido,
no le has negado lo que pedían sus labios.
4 Te adelantaste a bendecirlo con bienes,
le has puesto en la cabeza una corona de oro.
5 Vida te pidió y se la concediste,
años que se prolongan sin término.
6 Grande es su prestigio por tu victoria,
le has conferido honor y majestad.
7 Le has otorgado bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia.
8 Porque el rey confía en el Señor,
por la lealtad del Soberano no fracasará.
9 Que alcance tu izquierda a tus enemigos,
que tu derecha alcance a tus adversarios.
10 Ponlos como en un horno encendido
cuando asome tu rostro, Señor.
(Su cólera los devora, los consume el fuego).
11 Destruye su fruto en la tierra,
su semilla en la humanidad.
12 Aunque descarguen maldades contra ti
y urdan intrigas, nada conseguirán;
13 pues los pondrás en fuga
asestando el arco contra ellos.
14 Levántate, Señor, con tu fuerza:
al son de instrumentos cantaremos tu valor.
21. Acción de gracias por la victoria del rey, o del Señor a favor del rey, entonada por la comunidad. Forma díptico con el anterior; como petición confiada y acción de gracias por la concesión, antes de la batalla y después de la victoria. Una serie de enlaces verbales marca la correlación. El segundo amplifica la visión del enemigo derrotado y puesto en fuga.
Una inclusión mayor enmarca el poema, que se articula en dos partes de seis versos, con un verso central de enlace (8). En los extremos se menciona la celebración, en el centro se exalta "la confianza" del rey en la "lealtad" de su Soberano.
21, 1-7 PRIMERA PARTE. El rey asiste silencioso y la comunidad se encarga de expresar sus sentimientos de gratitud. El Señor le ha concedido bendiciones, longevidad, corona, gloria y honor, alegría. Dones que no responden a las peticiones de Sal 20, centradas en la batalla, sino que abarcan todo el reinado.
21,3 Sobre deseos cumplidos: Prov 11,13; 13,12.
21,4 Se puede pensar en bendiciones dinásticas, paralelas a las patriarcales y de alianza, según 2 Sm 7,29.
21,5 La petición no responde a la de Salomón en 1 Re 3,5. Longevidad equivale a largo reinado: Sal 72,5.
21,8 "Soberano": o Altísimo, título del Dios supremo.
21,9-14 Se discute quién es el tú de esta sección: ¿sigue siendo el Señor, o es ahora el rey? a) El rey: la ruina o desgracia (12) encaja mejor con un hombre; el v. 10b cambia a tercera persona refiriéndose a Dios. b) El Señor: lo pide el movimiento del salmo, que habla primero de tus beneficios, después de tus acciones bélicas; "horno" y "rostro" que desbarata pertenecen normalmente a Dios; 2l v. 11 pide como sujeto a Dios. Prefiero esta segunda hipótesis.
21,9 Imagen de dos brazos gigantescos de Dios que alcanzan a todo el enemigo.
21,10 El fuego es elemento de teofanía: Is 31,9; Mal 3,19. El "rostro" se enfrenta para aniquilar: Lv 20,6; Sal 34,17.
El último verso parece glosa añadida para explicar el "horno".
21,11 Metáfora de descendencia. Acabar con ella es castigo de delitos pasados y prevención de agresiones futuras: Is 14,21.
21,12 La agresión contra Dios se puede atribuir a naciones paganas: p. ej. Is 10,11.
21,13 Si se toma como inversión estilística de los tiempos, se podría traducir "frente a ellos".
21,14 El verso final resume los dos temas: invocación final y participación coral en la fiesta.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Al aplicar este salmo a Jesucristo adquieren nuevo significado las palabras corona, vida, gloria, gozo. Para la corona véase Heb 2,9; para la vida Jn 5,26; para la gloria Jn 13,31; para el gozo Jn 15,11.
domingo, 23 de mayo de 2010
SALMO 20 (19)
2 Que te responda el Señor el día del asedio,
que te haga inaccesible
el nombre del Dios de Jacob.
3 Que te envíe refuerzos desde el santuario,
que te apoye desde Sión.
4 Que tenga en cuenta todas tus ofrendas
y declare pingüe tu sacrificio.
5 Que te conceda lo que deseas
y cumpla todos tus planes.
6 Y nosotros celebraremos su victoria,
alzaremos estandartes
en nombre de nuestro Dios.
- El Señor cumplirá todas tus peticiones.
7-Anora sé que el Señor
da la victoria a su Ungido,
que le responde desde su santo cielo
con el valor de su diestra victoriosa.
8 Confían unos en los carros,
otros en la caballería;
nosotros invocamos al Señor nuestro Dios;
9 ellos se encorvaron y calleron;
nosotros nos mantenemos en pie.
10 ¡Señor, da la victoria al rey!
respóndenos cuanto te invocamos.
20. Oración por el rey antes de una batalla. Un grupo, que puede ser el pueblo o el ejército, entona una serie de peticiones a favor del rey. Una voz singular anuncia que se cumpliran las peticiones. De nuevo toma la palabra el grupo para afirmar su confianza en el Señor. Concluyen con una petición. Una inclusión mayor encierra el salmo en la "respuesta a Yhwh" (2.10). Una inclusión menor enmarca la primera parte con el "nombre de Dios" (2.6). Otra enmarca la segunda parte con la "victoria del Ungido / del rey" (7.10). En medio (6b) lo que suena como un oráculo pronunciado por un sacerdote o un profeta. Este salmo tiene notables relaciones verbales con el Sal 18.
El tema bélico explícito define el significado de algunos vocablos polisémicos como "inaccesible" (una ciudadela), "refuerzos", "planes" o estrategia (cfr. Prov 20,18), "victoria", "valor"; "ofrendas y sacrificios" pueden pertenecer al ritual bélico. Aunque la súplica es por el rey, el protagonista es el Señor, los hombres invocan, aclaman, alzan estandartes, se mantienen en pie. Una idea central, la guerra de Yhwh, configura el salmo.
En rigor no es lo mismo luchar "en nombre de Dios" que hacerlo con la protección de Dios. Lo primero significa que está en causa Dios: su honor, sus intereses, su encargo. Lo segundo es más modesto: son empresas nacionales en las que el monarca y el ejército cuentan con "su Dios". Compárese con el grito de guerra de Jue 7,18.20, "¡El Señor y Gedeón!", y la arenga de 2 Cr 32.
20,2 "Asedio" puede sugerir una guerra defensiva; pero el término puede significar peligro en general. "Inaccesible": compárese con Prov 18,10. "El Dios de Jacob": la mención del patriarca puede sugerir que la batalla implica a todas las tribus; lo cual induciría una referencia ideal a David rey de todo Israel: 2 Sm 5,1-5.
20,3 Supone el templo ya construido: en Sión se alza el santuario nacional: cfr. Sal 125,1.
20,5 "Lo que deseas": a la letra "según tu corazón", forma rara que recuerda "el corazón" de Dios respecto al rey: 1 Sm 13,14; 2 Sm 7,21.
20,6b Es privilegio del rey hacer peticiones: véase el comentario a Sal 2,8.
20,7 "Sé"; o reconozco, como respuesta al oráculo divino. Lo que Dios promete es un hecho. Es "la diestra" de Dios: Éx 15,6; Sal 98,2.
20,8 "Carros y caballos": véase la norma de Dt 17,16; referencias proféticas: Is 31,1; Miq 5,9; Zac 10,5.
20,10 El imperativo hebreo se emplea como grito de socorro; 2 Sm 14,4; 2 Re 6,26; Sal 108,7.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Al cambiar de clave, adquieren nuevo significado la batalla, los sacrificios, el designio y el auxilio, la victoria; se enriquece la invocación y es otra la señal del estandarte.
que te haga inaccesible
el nombre del Dios de Jacob.
3 Que te envíe refuerzos desde el santuario,
que te apoye desde Sión.
4 Que tenga en cuenta todas tus ofrendas
y declare pingüe tu sacrificio.
5 Que te conceda lo que deseas
y cumpla todos tus planes.
6 Y nosotros celebraremos su victoria,
alzaremos estandartes
en nombre de nuestro Dios.
- El Señor cumplirá todas tus peticiones.
7-Anora sé que el Señor
da la victoria a su Ungido,
que le responde desde su santo cielo
con el valor de su diestra victoriosa.
8 Confían unos en los carros,
otros en la caballería;
nosotros invocamos al Señor nuestro Dios;
9 ellos se encorvaron y calleron;
nosotros nos mantenemos en pie.
10 ¡Señor, da la victoria al rey!
respóndenos cuanto te invocamos.
20. Oración por el rey antes de una batalla. Un grupo, que puede ser el pueblo o el ejército, entona una serie de peticiones a favor del rey. Una voz singular anuncia que se cumpliran las peticiones. De nuevo toma la palabra el grupo para afirmar su confianza en el Señor. Concluyen con una petición. Una inclusión mayor encierra el salmo en la "respuesta a Yhwh" (2.10). Una inclusión menor enmarca la primera parte con el "nombre de Dios" (2.6). Otra enmarca la segunda parte con la "victoria del Ungido / del rey" (7.10). En medio (6b) lo que suena como un oráculo pronunciado por un sacerdote o un profeta. Este salmo tiene notables relaciones verbales con el Sal 18.
El tema bélico explícito define el significado de algunos vocablos polisémicos como "inaccesible" (una ciudadela), "refuerzos", "planes" o estrategia (cfr. Prov 20,18), "victoria", "valor"; "ofrendas y sacrificios" pueden pertenecer al ritual bélico. Aunque la súplica es por el rey, el protagonista es el Señor, los hombres invocan, aclaman, alzan estandartes, se mantienen en pie. Una idea central, la guerra de Yhwh, configura el salmo.
En rigor no es lo mismo luchar "en nombre de Dios" que hacerlo con la protección de Dios. Lo primero significa que está en causa Dios: su honor, sus intereses, su encargo. Lo segundo es más modesto: son empresas nacionales en las que el monarca y el ejército cuentan con "su Dios". Compárese con el grito de guerra de Jue 7,18.20, "¡El Señor y Gedeón!", y la arenga de 2 Cr 32.
20,2 "Asedio" puede sugerir una guerra defensiva; pero el término puede significar peligro en general. "Inaccesible": compárese con Prov 18,10. "El Dios de Jacob": la mención del patriarca puede sugerir que la batalla implica a todas las tribus; lo cual induciría una referencia ideal a David rey de todo Israel: 2 Sm 5,1-5.
20,3 Supone el templo ya construido: en Sión se alza el santuario nacional: cfr. Sal 125,1.
20,5 "Lo que deseas": a la letra "según tu corazón", forma rara que recuerda "el corazón" de Dios respecto al rey: 1 Sm 13,14; 2 Sm 7,21.
20,6b Es privilegio del rey hacer peticiones: véase el comentario a Sal 2,8.
20,7 "Sé"; o reconozco, como respuesta al oráculo divino. Lo que Dios promete es un hecho. Es "la diestra" de Dios: Éx 15,6; Sal 98,2.
20,8 "Carros y caballos": véase la norma de Dt 17,16; referencias proféticas: Is 31,1; Miq 5,9; Zac 10,5.
20,10 El imperativo hebreo se emplea como grito de socorro; 2 Sm 14,4; 2 Re 6,26; Sal 108,7.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Al cambiar de clave, adquieren nuevo significado la batalla, los sacrificios, el designio y el auxilio, la victoria; se enriquece la invocación y es otra la señal del estandarte.
miércoles, 19 de mayo de 2010
SALMO 19 (18).
2 Los cielos proclaman la gloria de Dios,
pregona el firmamento la actividad de sus manos.
3 Un día le pasa el mensaje a otro día,
una noche le informa a otra noche.
4 Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que so oiga su voz,
5 a toda la tierra alcanza su discurso,
a los confines del orbe su lenguaje.
Allí le ha plantado una tienda al sol:
6 Él, como un esposo, sale de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.
7 Asoma por un extremo del cielo
y su órbita llega al otro extremo.
Nada se esconde a su calor.
8 La ley del Señor es perfecta:
devuelve el respiro;
el precepto del Señor es fiable:
instruye al ignorante;
9 los mandatos del Señor son rectos:
alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida:
da luz a los ojos;
10 el respeto del Señor es puro:
dura para siempre;
los mandamientos del Señor son genuinos;
justos sin excepción;
11 son más valiosos que el oro,
que el metal más fino;
son más dulces que la miel
que destila un panal.
12 Aunque tu siervo se alumbra con ellos
y guardarlos trae gran recompensa,
13 las inadvertencias ¿quíén las percibe?
Absuélvame de culpas ocultas;
14 de la arrogancia preserva a tu siervo,
para que no me domine.
Entonces quedaré íntegro
e inocente de grave pecado.
15 Que te agraden las palabras de mi boca,
acepta mi meditación,
¡Señor, Roca mía, Redentor mío!
19 Algunos niegan la unidad del salmo, por el cambio de tema, de estilo, de nombre divino. Otros lo reparten en un par de etapas de composición. Las razones pesan poco y la división empobrece el sentido. El género hímnico admite y unifica materiales diversos, p. ej. Sal 136 o 147. Defendiendo la unidad lo explicaré en cuatro secciones.
LECTURA UNITARIA. El cielo revela al hombre el orden y la alabanza: el orden como hecho ontológico. La alabanza como interpretación de lenguaje. La creación interpela al hombre invitándolo a la alabanza y la obediencia. El hombre podría abrirse al lenguaje de la creación y elevar la voz como liturgo del cosmos. Pero falla, y entonces Dios hace palabra su voluntad para ordenar al hombre. Vista así, la ley es razonable y deseable, valiosa y sabrosa; el hombre se siente atraído por ella y canta su alabanza. Pero vuelve a fallar, y su fallo es más grave. Es que la ley manda sin dar fuerzas, divide al hombre, le revela su impotencia. El hombre descubre su limitación radical y un poder que lo avasalla. Sentida dolorosamente su incapacidad, el hombre se vuelve a Dios pidiendo auxilio; y así la ley, mediatamente, encamina al hombre a su liberación. Dios solo puede devolver al hombre inocencia e integridad. Entonces el hombre puede entonar la alabanza, dando lenguaje formal al discurso inarticulado de los cielos, y esperando que Dios la acepte.
19,2-5a Primera sección. Ex abrupto introduce el poeta a sus colosales personajes, ocupados en hablar. Cielos y firmamento representan espacios personificados. La tierra es el lugar donde el público escucha. Días y nocnes son tiempos personificados, repartidos en dos filas, sin contigüedad: día y noche no se hablan.
¿Cómo hablan esos personajes? Se acumulan términos del campo semántico del lenguaje. Es un lenguaje peculiar: no tiene palabras o lexemas, dbrym; no tiene sentencias o sintagmas, ´mr; ni siquiera tiene fonemas qwl. Sin embargo se propaga a todas partes y es inteligible: lenguaje universal anterior y superior a la confusión babélica. Su tema es la gloria (cfr. Is 6,3) y la acción o actividad.
19,5b-7 Segunda sección. De nuevo por sorpresa entra en escena otro magnífico protagonista. "Sol" suele ser en hebreo femenino. El poeta lo contempla aquí en figura masculina, soldado o paladín veloz y gigantesco. Domina todo el espacio diurno. Tiene rasgos domésticos proyectados a escala cósmica. Posee una tienda y en ella un tálamo, donde pasa su noche de amor. Se levanta fresco por la mañana y sale de casa para hacer el larguísimo recorrido diario que le tienen asignado. Por el camino va repartiendo un calor que penetra en todas partes. Las dotes clásicas del guerrero son agilidad y fuerza (2 Sm 2,23). Aunque no habla, con su acción repite o traduce el mensaje universal de cielo y firmamento.
19,8-11 Tercera sección. Sin transición ni introducción entre un tema nuevo. Entra la ley abriendo paso a seis sentencias de una regularidad exasperante, como materializando en lenguaje el orden que intenta establecer. Sólo sies: falta una para la perfección.
Los predicados son en gran parte corpóreos: respiración, corazón, ojos; es límpida y pura, es estable y ofrece apoyo. Es razonable, no teme dar razones y así educa al inexperto sin dejarlo en su ignorancia. Es lúcida, no exige obediencia ciega, sino que ilumina los ojos. Da alegría interna, no es carga insoportable.
El último verso propone dos coparaciones: oro, símbolo y medida de valor; miel, manjar el más sabroso (Prov 16,24). El autor piensa en el contenido más que en la formalidad de la ley.
19,12-15a Cuarta sección. Con una partícula concesiva introduce una paradoja inesperada: la ley es perfecta, yo no; ilumina, pero muchas cosas se me ocultan; la saboreo y no logro cumplirla. Tres cosas humillan o amenazan al orante.
Inadvertencias. Al faltar el pleno conocimiento falta el pleno consentimiento, el reato formal. La ley desarrolla una serie de normas de trascendencia para afinar la conciencia, para alertar la advertencia: Lv 4*5; Nm 15.
Faltas ocultas. Podemos amplificar: malas inclinaciones, tendencias, motivos reprimidos, actitudes; cuanto el hombre se empeña en no ver: Sal 90,8.
Arrogancia. Es lo más grave: el delito a sabiendas y a conciencia: Nm 15,30; Dt 17,12. Es acción personal y es potencia que intenta someter al hombre: cfr. Gn 4,7. Pero el "siervo" de Dios no debe ser esclavo del pecado. Al sentirse impotente, el hombre apela a la gracia de Dios. Implora la absolución para salir "inocente"; con la ayuda de Dios será "íntegro" o perfecto.
19,13 Lv 5,17s; Nm 15,30.
19,15 Ya absuelto y con la integridad recobrada, el orante puede pronunciar su plegaria uniéndose al himno de la creación y respondiendo al atractivo de la ley. Su oración pondrá de acuerdo boca con mente y será aceptada por Dios: cfr. Ex 28,38; Lv 1,3.
Concluye con dos títulos: una metáfora de la naturaleza, otra de la legislación.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Rom 10,18 aplica el v.4 a la predicación del evangelio. El cristiano contempla la creación restaurada en Cristo. Los antiguos explotaron el símbolo del sol como esposo; su salida del tálamo de María en el nacimiento, su carrera "desde el Padre hasta el Padre"; su calor es el Espíritu. La reflexión sobre ley y gracia anticipa la enseñanza de Pablo.
pregona el firmamento la actividad de sus manos.
3 Un día le pasa el mensaje a otro día,
una noche le informa a otra noche.
4 Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que so oiga su voz,
5 a toda la tierra alcanza su discurso,
a los confines del orbe su lenguaje.
Allí le ha plantado una tienda al sol:
6 Él, como un esposo, sale de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.
7 Asoma por un extremo del cielo
y su órbita llega al otro extremo.
Nada se esconde a su calor.
8 La ley del Señor es perfecta:
devuelve el respiro;
el precepto del Señor es fiable:
instruye al ignorante;
9 los mandatos del Señor son rectos:
alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida:
da luz a los ojos;
10 el respeto del Señor es puro:
dura para siempre;
los mandamientos del Señor son genuinos;
justos sin excepción;
11 son más valiosos que el oro,
que el metal más fino;
son más dulces que la miel
que destila un panal.
12 Aunque tu siervo se alumbra con ellos
y guardarlos trae gran recompensa,
13 las inadvertencias ¿quíén las percibe?
Absuélvame de culpas ocultas;
14 de la arrogancia preserva a tu siervo,
para que no me domine.
Entonces quedaré íntegro
e inocente de grave pecado.
15 Que te agraden las palabras de mi boca,
acepta mi meditación,
¡Señor, Roca mía, Redentor mío!
19 Algunos niegan la unidad del salmo, por el cambio de tema, de estilo, de nombre divino. Otros lo reparten en un par de etapas de composición. Las razones pesan poco y la división empobrece el sentido. El género hímnico admite y unifica materiales diversos, p. ej. Sal 136 o 147. Defendiendo la unidad lo explicaré en cuatro secciones.
LECTURA UNITARIA. El cielo revela al hombre el orden y la alabanza: el orden como hecho ontológico. La alabanza como interpretación de lenguaje. La creación interpela al hombre invitándolo a la alabanza y la obediencia. El hombre podría abrirse al lenguaje de la creación y elevar la voz como liturgo del cosmos. Pero falla, y entonces Dios hace palabra su voluntad para ordenar al hombre. Vista así, la ley es razonable y deseable, valiosa y sabrosa; el hombre se siente atraído por ella y canta su alabanza. Pero vuelve a fallar, y su fallo es más grave. Es que la ley manda sin dar fuerzas, divide al hombre, le revela su impotencia. El hombre descubre su limitación radical y un poder que lo avasalla. Sentida dolorosamente su incapacidad, el hombre se vuelve a Dios pidiendo auxilio; y así la ley, mediatamente, encamina al hombre a su liberación. Dios solo puede devolver al hombre inocencia e integridad. Entonces el hombre puede entonar la alabanza, dando lenguaje formal al discurso inarticulado de los cielos, y esperando que Dios la acepte.
19,2-5a Primera sección. Ex abrupto introduce el poeta a sus colosales personajes, ocupados en hablar. Cielos y firmamento representan espacios personificados. La tierra es el lugar donde el público escucha. Días y nocnes son tiempos personificados, repartidos en dos filas, sin contigüedad: día y noche no se hablan.
¿Cómo hablan esos personajes? Se acumulan términos del campo semántico del lenguaje. Es un lenguaje peculiar: no tiene palabras o lexemas, dbrym; no tiene sentencias o sintagmas, ´mr; ni siquiera tiene fonemas qwl. Sin embargo se propaga a todas partes y es inteligible: lenguaje universal anterior y superior a la confusión babélica. Su tema es la gloria (cfr. Is 6,3) y la acción o actividad.
19,5b-7 Segunda sección. De nuevo por sorpresa entra en escena otro magnífico protagonista. "Sol" suele ser en hebreo femenino. El poeta lo contempla aquí en figura masculina, soldado o paladín veloz y gigantesco. Domina todo el espacio diurno. Tiene rasgos domésticos proyectados a escala cósmica. Posee una tienda y en ella un tálamo, donde pasa su noche de amor. Se levanta fresco por la mañana y sale de casa para hacer el larguísimo recorrido diario que le tienen asignado. Por el camino va repartiendo un calor que penetra en todas partes. Las dotes clásicas del guerrero son agilidad y fuerza (2 Sm 2,23). Aunque no habla, con su acción repite o traduce el mensaje universal de cielo y firmamento.
19,8-11 Tercera sección. Sin transición ni introducción entre un tema nuevo. Entra la ley abriendo paso a seis sentencias de una regularidad exasperante, como materializando en lenguaje el orden que intenta establecer. Sólo sies: falta una para la perfección.
Los predicados son en gran parte corpóreos: respiración, corazón, ojos; es límpida y pura, es estable y ofrece apoyo. Es razonable, no teme dar razones y así educa al inexperto sin dejarlo en su ignorancia. Es lúcida, no exige obediencia ciega, sino que ilumina los ojos. Da alegría interna, no es carga insoportable.
El último verso propone dos coparaciones: oro, símbolo y medida de valor; miel, manjar el más sabroso (Prov 16,24). El autor piensa en el contenido más que en la formalidad de la ley.
19,12-15a Cuarta sección. Con una partícula concesiva introduce una paradoja inesperada: la ley es perfecta, yo no; ilumina, pero muchas cosas se me ocultan; la saboreo y no logro cumplirla. Tres cosas humillan o amenazan al orante.
Inadvertencias. Al faltar el pleno conocimiento falta el pleno consentimiento, el reato formal. La ley desarrolla una serie de normas de trascendencia para afinar la conciencia, para alertar la advertencia: Lv 4*5; Nm 15.
Faltas ocultas. Podemos amplificar: malas inclinaciones, tendencias, motivos reprimidos, actitudes; cuanto el hombre se empeña en no ver: Sal 90,8.
Arrogancia. Es lo más grave: el delito a sabiendas y a conciencia: Nm 15,30; Dt 17,12. Es acción personal y es potencia que intenta someter al hombre: cfr. Gn 4,7. Pero el "siervo" de Dios no debe ser esclavo del pecado. Al sentirse impotente, el hombre apela a la gracia de Dios. Implora la absolución para salir "inocente"; con la ayuda de Dios será "íntegro" o perfecto.
19,13 Lv 5,17s; Nm 15,30.
19,15 Ya absuelto y con la integridad recobrada, el orante puede pronunciar su plegaria uniéndose al himno de la creación y respondiendo al atractivo de la ley. Su oración pondrá de acuerdo boca con mente y será aceptada por Dios: cfr. Ex 28,38; Lv 1,3.
Concluye con dos títulos: una metáfora de la naturaleza, otra de la legislación.
TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Rom 10,18 aplica el v.4 a la predicación del evangelio. El cristiano contempla la creación restaurada en Cristo. Los antiguos explotaron el símbolo del sol como esposo; su salida del tálamo de María en el nacimiento, su carrera "desde el Padre hasta el Padre"; su calor es el Espíritu. La reflexión sobre ley y gracia anticipa la enseñanza de Pablo.
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