miércoles, 8 de septiembre de 2010

SALMO 32 (31).

1 ¡Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han enterrado su pecado!
2 ¡Dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito
y cuya conciencia no queda turbia!

3 Se consumían mis huesos cuando callaba,
cuando rugía sin parar;
4 porque día y noche tu mano
pesaba sobre mí;
se me secaba la savia
en un bochorno estivo.
5 Te declaré mi pecado,
no te encubrí mi delito;
propuse confesarme
de mis delitos al Señor;
y tú perdonaste
mi culpa y mi pecado.
6 Por eso, que todo fiel te suplique, [...]
y la avenida de aguas torrenciales
no la alcanzará.
7 Tú eres mi refugio, me libras del peligro,
cuando grito ¡socorro!, me rodeas.
8 -Te instruiré, te señalaré
el camino que has de seguir
te aconsejaré, fijaré en ti mis ojos:
(6.9l ) cuando llegue la tribulación,
no se acercará a ti.
9 No seáis como caballos o mulos,
irracionales,
cuyo brío hay que domar
con freno y bocado. [...]
10 El malvado sufre muchas penas,
al que confía en el Señor
su lealtad lo rodea.
11 Festejad al Señor, los honrados, alegraos,
aclamadlo, los hombres sinceros.



El segundo salmo penitencial es muy original y en extremo difícil. Original porque es una oración penitencial restrospectiva: se pronuncia cuando ha terminado el proceso o la parte más importante. El orante reflexiona sobre su experiencia personal (3-5.7-8) y la generaliza para comunicarla (1-2.6.9-10). Más en detalle y adelantado el comentario, el orden cronológico sería: sufrimiento percibido como castigo (4), reacción sin resultado: silencio o rugido (4), confesión (5a), perdón (5b), amonestación de Dios para el futuro (8-9), generalización (1-2), reflexión e invitación a la asamblea (10-11).

Eso es nada más aproximado, porque los versos 6-9 representan dificultades arduas. Algunos intentan arreglarlo con emiendas parciales; yo recurro a una solución global. Ante todo, ¿quién pronuncia los versos 8-9? a) El orante quiere ofrecer su experiencia a pecadores reacios, algo animalescos, "como mulos"; rubrica su invitación con la reflexión general del v.10. b) Con el perdón no ha acabado todo. El Señor añade una breve instrucción sobre el camino sensato. El perdonado no debe adoptar actitudes reacias, de animal que sólo atiende al castigo. A la instrucción divina responde el orante con la afirmación del v.10 y la invitación festiva del v.11. Prefiero la segunda explicación.

Teniéndolo en cuenta, respetando el juego de pronombres y buscando el paralelismo habitual ante esta poesía, opero una ligera trasposición de piezas. De aquí se sigue que mi traducción y explicación es hipotética y que otros autores proponen con igual derecho otras soluciones. El poema es pintoresco en las imágenes y movido en el desarrollo, sin quebrantar una lógica interna.

Entre los personajes del salmo están los rectos y "honrados", que han de participar en la fiesta. Hay en 6a un "todo fiel" que queda flotando, entre malvados y honrados, con su actitud suplicante: ¿tiene necesidad de penitencia, aunque sea "fiel"?, ¿pertenece el orante a dicho grupo?

32,1-2 El salmo 1 exaltaba la dicha de no pecar; éste la de sentirse perdonado. para los humanos, aun los "fieles", quizá cuente más lo segundo. El pecado lleva tres nombres corrientes; también el perdón tiene tres verbos. Es común nsa´; cubrir se lee también en Sal 85,3; Neh 3,37 (nosotros decimos "correr un velo"); no apuntar pertenece al lenguaje comercial. No hay que suprimir la última frase: ruh es la conciencia, remiya es el engaño ajeno y propio.

32,3-4 Ha sentido como peso oprimente, como bochorno que le seca la savia vital, su pena, se siente árido y deprimido. Pero lo vive como síntoma y es capaz de descubrir el agente externo, "la mano de Dios". Sucede una primera reacción: silencio reconcentrado, guardárselo todo; y grito inarticulado, rugido casi animal. Pero ni el silencio serena ni el rugido desahoga.

32,5 En tres versos breves se aprieta el tiempo de confesión y perdón. Se repiten los tres términos del pecado de 1-2, el primer verbo de perdonar; y se repite "cubrir", con nuevo significado al cambiar el sujeto. El hombre des-cubre su pecado al confesarlo, Dios lo cubre al perdonarlo.

32,6 Empiezan a divergir las explicaciones: "a la hora de hallar (a Dios), cierto, la inundación...", "en la hora / cuando lo alcance la tribulación". Mi solución se apoya en la doble redundancia en 6 y 9, en el principio del paralelismo aun a distancia, en los pronombres personales.
La inundación o avenida, real o metafórica, es conocida: Is 28,3.15.17s; Ez 13,11.13; Sal 69,3.16.

32,7 También es dudoso "grito: ¡Socorro!". Alternativa: "clamor de liberación".

32,8 Supongo que habla el Señor y tomo las dos últimas palabras hebreas como oración nominal: "sobre ti mis ojos". Las piezas de 6 y 9 combinadas y colocadas aquí hacen eco a 6b, que lo dice en tercera persona.

32,9 Los animales representan la postura irracional. Ser racional es ser razonable, dejarse guiar del Señor con consejos, no a palos: cfr. Prov 26,3.

32,10 El malvado es también el irracional, que sufre desgracias y no entiende su sentido.

TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.

Pablo cita los primeros versos en Rom 4,7s como ejemplo de salvación gratuita de Dios; y como el salmo habla de "hombre", el principio vale para cualquiera. Sobre la confesión compárese con 1 Jn 1,8.

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