lunes, 8 de marzo de 2010

SALMO 13. (12)

2 ¿Hasta cuándo, Señor?,
¿te olvidas para siempre?
¿hasta cuándo me escondes tu rostro?
3 ¿hasta cuándo he de estar cavilando
con el corazón apenado todo el día?
¿Hasta cuándo va a prevalecer mi enemigo?

4 Atiende, respóndeme, Señor Dios mío,
da luz a mis ojos,
que no duerman el sueño de la muerte.
5 Que no diga mi enemigo: Le he podido,
ni se alegre mi adversario de mi fracaso.

6 Pues yo confío en tu lealtad,
mi corazón goza con tu salvación;
cantaré al Señor
por el bien que me ha hecho.


13. Súplica con sentimiento de urgencia, expresada en la repetición anafórica "hasta cuándo". Es la conciencia de la muerte (4) lo que imprime a la vida humana el sentimiento de prisa: Dios tiene tiempo porque es eterno, el hombre no lo tiene porque es mortal. Los tiempos de Dios y del hombre no coinciden. El hombre puede encomendar la sólución a la historia que le sobrevive y continúa: pero, si la muerte es el último sueño, ¿de qué le vale? El orante no se abre a una reflexión comunitaria. Paralelo de muerte es el "fracaso", pérdida de la provisoria consistencia que es vivir. Más allá de su muerte sonará el grito de victoria de sus enemigos, que escucha mentalmente. ¿Puede el hombre orando apresurar los tiempos de Dios? (cfr. Eclo 36,10).
Descubriendo su rostro Dios "da luz a los ojos", y luz es vida. Al final se impone la esperanza en la salvación por obra de Dios.

13,2 La pregunta es frecuente en contextos diversos, también pronunciada por Dios: Éx 16,28; Nm 14,11; Hab 1,2. En su impaciencia, el orante tiene la impresión de que es definitivo: cfr. Sal 77,8s; Lm 5,20.

13,3 "Cavilando": durante la inacción de Dios, el hombre pasa el tiempo haciendo y desechando planes.

13,4 El sueño eterno, definitivo: Jr 51,39; la luz de la supervivencia: Esd 9,8.

13,5 "Le he podido" es grito de victoria: véase Jr 1,13; 15,20; 20,7.9s.

13,6 En el breve salmo se consuma el proceso liberador: de la aflicción extrema a la confianza, de ésta al gozo, de éste al canto.

Transposición cristiana. Ef 5,14 recoge la ecuación simbólica sueño=muerte y presenta al Mesías como fuente de luz. La iluminación de Cristo se lee en Lc 1,79; Jn 1,9; Ef 1,18. Por la resurrección de Jesucristo la muerte deja de ser el sueño sin despertar.

domingo, 7 de marzo de 2010

SALMO 12. (11)

2¡ Sálvanos, Señor!, que se acaba la lealtad,
que desaparece la sinceridad entre los hombres.
3 No hacen más que mentirse unos a otros,
hablan con labios lisonjeros y doblez de corazón.
4 Corte el Señor los labios lisonjeros
y la lengua fanfarrona de los que dicen:
5 La lengua es nuestra fuerza,
nuestros labios nos defienden,
¿quién será nuestro amo?
6 El Señor responde: Por la opresión del humilde,
por el lamento del pobre, ahora me levanto
y pongo a salvo a su testigo.


7 Las palabras del Señor son palabras limpias,
como plata acendarada en el crisol,
acrisolada siete veces.

8 Tú nos guardarás, Señor,
nos librarás siempre de esa gente,
9 de esos malvados que merodean
como sabandijas en torno a los hombres.


12. Súplica marcada por el imperativo inicial y la motivación. El salmo se encierra en la inclusión de "hombres", bene ´adam, que establece un contexto universal, de común humanidad, que no cesa de ser actual.

El desarrollo se encadena con términos del camplo del lenguaje: labios (3.4.5), hablar (3ab.4), lengua (4.5), halagar (3.4), decir y palabras (5.6.7a). Esto muestra el tema centrado en el salmo.

Los malvados usan la palabra para engañar, lisonjear con mala intención, alardear, como instrumento de poder incontrastable. Escuchamos el desafío que lanzan seguros de sí: "¿quién será nuestro amo? (5). Inmediatamente suena la respuesta de Dios, dispuesto a intervenir, no tanto para reprimir la blasfemia, cuanto para defender al pobre oprimido(6). Y la asamblea reconoce el valor absoluto de la palabra de Dios (7).

12,2 Se refiere a la lealtad en las relaciones humanas, en la vida social; sin la cual no valen leyes ni tribunales. La hipérbole expresa un sentimiento fortísimo de desvalinmiento. El tema es frecuente: Prov 20,6; Jr 7,2; 9,3s; Miq 7,2.

12,3 También es frecuente el tema de la lisonja interesada: Prov 26,23.28; 29,3

12,4 "Cortar los labios" es metáfora vigorosa y oportuna, es reducir al silencio: cfr. Sal 101,8.

12,5 Se citan sus palabras: ¿son pura fanfarronada, o expresan la conciencia del poder adquirido con la palabra? No necesitan recurrir a la violencia física. La frase tiene alcance social. ¿También político? -Cfr. Jr 9,2. ¿Tiene alcance religioso? -El "dueño" puede ser Dios: cfr. Eclo 5,3.

12,6a Se levanta para intervenir: is 33,10; 76,10; 102,4.

12,6b Hoy se impone la traducción "testigo". Hay momentos en que declarar la verdad a favor del acusado inocente resulta peligroso: cfr. Am 5,7.10.

12,7 La imagen metalúrgica es corriente; véanse especialmente Sal 18,31; 119,140; Prov 30,3. La promesa de Dios se acrisola en el cumplimiento.

12,8 "Esa gente" o esa banda; el tipo o grupo descrito.

12,9b El texto es dudoso. Alternativas: "se alzan los más viles", "desprecias", "reptiles". Los que se hacían los amos resultan ahora, frente a la acción de Dios, gusanos.

TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.

Comienzo por una transposición sapiencial a la cultura moderna, con sus abusos variados de la palabra, la palabra como instrumento de poder. Paso a la palabra profética, acrisolada en sí, no por la crítica humana. Paso a Cristo palabra: acendrada como enviado del Padre, acrisolado en el sacrificio por los hombres. De Cristo a la Iglesia, administradora responsable de dicha palabra.

domingo, 7 de febrero de 2010

SALMO 11. (10)

Salmo 11 (10).

1 Al Señor me acojo, ¿por qué me aconsejáis
que me escape al monte como un pájaro?
2 que los malvados ya tensan el arco
y ajustan la flecha a la cuerda
para disparar en la sombra
contra los hombres rectos.
3 Cuando se tambalean los cimientos,
¿el justo qué podrá hacer?
4 - El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene en el cielo su trono:
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres.
5 El Señor examina a honrados y malvados,
al que ama la violencia lo aborrece.

6 Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,
un viento huracanado será su porción.
7 Porque el Señor es justo y ama la justicia;
los rectos verán su rostro.

11, 1-7 Un inocente perseguido acude al templo invocando el derecho de asilo. Los encargados le dicen que en las circunstancias actuales de anarquía o terrorismo el templo no ofrece asilo seguro. Él responde con una profesión de confianza en el juicio del Señor.

Dios actúa como juez: su tribunal es forense y está en el cielo, porque es tribunal supremo, sin derecho de apelación. Del juez se concede especial relieve a la indagación (4-5) y a la ejecución de una sentencia con sus armas ígneas, que aniquilan sin remedio. El juez odia al violento, definiendo con su odio y amor los valores auténticos. Su imparcialidad no es neutralidad.

El inocente “¿qué podrá hacer?” –Profesar su fe: aunque tiemblen los cimientos, Dios “está”; aunque lo acechen en la oscuridad, Dios mira; aunque los malvados ataquen impunes, desde arriba les “lloverá” el castigo. Y al final podrá “ver el rostro” de Dios: de la fe a la visión, anticipada en la esperanza.

El templo es asilo. El derecho de asilo es una institución jurídica que utiliza edificios o ciudades salvaguardados.: ¿por la construcción material?, ¿por la instancia jurídica?, ¿por la persona del soberano? El personal del templo piensa en lo primero y desconfía; el orante en lo último: por la presencia del Señor en el templo, imagen y traslado del santuario celeste. El monte es refugio que el orante descarta.

11,1 El ave confía en la configuración de la montaña no menos que en sus alas: véase la fuga mental de Sal 55,7-9 y recuérdense las andanzas de David huido y perseguido.

11,2 Véanse Sal 37,14; 64,5.

11,3 En sentido propio son los cimientos del templo, en sentido figurado, leyes e instituciones. La imagen es polivalente: se derrumban los cimientos del orden social, del orden cósmico, Sal 82,5, pero el trono celeste no vacila.

11,4 Afirma el puro hecho de la presencia, “está”, antes de mencionar su actividad: Is 18,4; 66,1; Hab 2,20; los ojos: Jr 32,19.

11,5 Se entrevé al fondo el castigo ejemplar de Sodoma y Gomorra: Gn 19,24; Is 34,9s; Ez 38,22. Es un castigo definitivo.

11,6 Véase Prov 6,16-19.

11,7 ¿Qué alcance tiene “ver el rostro de Dios”? Hay que colocar la frase en la línea de Jacob (Gn 32,30). Moisés (Éx 33,18-21) y el final del Sal 17. También se puede seguir la línea de Job 9,11; 23,9; 19,27 y 41,5.

Transposición cristiana. Puede referir el salmo al juicio de Jesucristo al final de los tiempos: Hch 10,42; recoge la imagen de la copa Ap 15,7; 16,1. Para algunos casos el evangelio recomienda la fuga: Mt 10,23. El ver a Dios entra en el horizonte de la visión beatífica.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

SALMO 10. (9)

SALMO 10 (9)

L 1 ¿Por qué, Señor, te quedas lejos
y te escondes en los momentos de peligro?
2 La soberbia del malvado
se enardece contra el desgraciado:
¡que se enreden en las intrigas que han tramado!

M 3 ¿Por qué se gloría el malvado de su ambición
y el codicioso se felicita con insolencia?
N 4 Desprecia al Señor el malvado:
¡No hay Dios que me pida cuentas!
5 Sus maquinaciones…
Retuercen siempre su camino.

S Ha apartado de su conciencia tus juicios
y desafía a todos sus rivales.
6 Piensa: No vacilaré jamás,
caminaré sin contratiempos.
P 7 Su boca está llena de engaños y fraudes,
esconde su lengua maldad y opresión;
8 en el corral se agazapa
para matar a escondidas al inocente;
c sus ojos espían al desgraciado,
9 acecha en su escondrijo como león en su guarida,
acecha al desgraciado para secuestrarlo,
secuestra al desgraciado arrastrándolo en su red.
S 10 El inocente se encorva triturado
y cae por la violencia de los perversos.
11 Piensa: Dios se ha olvidado,
se tapa la cara y ya no ve.

Q 12 Levántate, Señor, extiende la mano,
no te olvides de los desgraciados.
13 ¿Por qué ha de despreciar a Dios el malvado
pensando que no le pedirá cuentas?

R 14 Pero tú ves las penas y desgracias,
los miras para retribuir:
de la maldad te encargas tú,
tú eres el socorro del huérfano.

S 15 Rómpele el brazo al malvado.
Si buscas al malvado, ya no lo encuentras.
16 El Señor reina eternamente
y los paganos se han marchado de su país.

T 17 Tú escuchaste, Señor,
los deseos de los humildes,
los animaste prestándoles oído,
18 para hacer justicia al huérfano y al oprimido.
¡Que no vuelva a sembrar su terror
el hombre hecho de tierra!


10,1 A los imperativos de la súplica sigue la pregunta retórica urgiendo a la acción.

10,2-3b. La descripción del malvado comienza por la soberbia: Is 16; Jr 48; Eclo 10,16-18; de la que brota la furia contra el indefenso. Se adelanta la letra M, truncada; sospecho que se ha perdido un verso.

10,3c-5a. Tengo que manipular el texto para sacar los versos paralelos de la letra N. Sobre la ambición: IS 26,8; Eclo 5,2; sobre la codicia; Jr 22,17; Eclo 11,30; sobre la altivez: Prov 16,18. Tomo los verbos alabar y felicitar como reflexivos: cfr. Sal 49,18; 52,3.

10,5b-6. Con leve cambio reconstruyo el texto de la letra S, iluminado por Job 27,2; 34,5. Desprecia a Dios, insulta al prójimo, confía en sí.

10,7. La letra P va antes de la c. El efecto es de acumulación. La boca es muy importante en las relaciones sociales.

10,8-9. Insiste en el verbo acechar. Su lengua es mentirosa, su acción es solapada: se esconde, vigila, aguarda su momento. Es la actitud de la fiera al acecho de una presa, Lam 3,10; Job 38,40; o del cazador emboscado en su “red”. “Inocente” encaja en el contexto forense; “desgraciado” es traducción puramente conjetural.

10,9. “Secuestrar” es el verbo de Jue 21,21.

10,10. Añado la palabra “justo, inocente” para recuperar la letra S. De él se predican los verbos siguientes. “Perversos” es traducción conjetural, pedida por el sentido.

10,11. Los que “se olvidan” de Dios (9,18) afirman que “Dios se olvida” (10,11), contra 9,13 y 10,12. “Tapar el rostro” para no ver: Sal 13,2; 27,9; 30,8 etc.

10,12-13. El orante se pone a rebatir las pretensiones del malvado. Dios ve, no olvida, exige cuentas.

10,14. Verso muy dudoso. “Retribuir”: alternativa “grabar en la mano” las penas del pobre: “tomarlo en la mano” al malvado para castigarlo. “Maldad”: conjetural, según 8; “te encargas” para castigar. Alternativa: “el pobre se abandona a ti”.

10,15. “Romper el brazo”: Sal 37,17; Ez 30,21.24.

10,16. De nuevo pide un contexto internacional. El Señor establece o restablece su reinado en la capital y expulsa de su territorio a los paganos.

10,17 “Animaste”: véanse Sal 57,8; 78,37; 112,7.

10,18. Suprimiendo la cláusula “que no vuelva” queda un paralelismo sencillo, de ritmo regular, con sujeto único, Dios: “para hacer justicia/ para sembrar terror”. Prefiero mantener el texto, con ensanchamiento rítmico conclusivo. Véase la raíz en “aterrorizar” de Ez 32,23.25.26.30; Is 14,16; en el sustantivo “tirano” de Sal 37,35; 54,4; 86,14.

Transposición cristiana. Rom 3,14 cita 10,7 describiendo al pecador; 1 Pe 5,8 aplica al diablo la consabida imagen del león; Hch 17,31 menciona el juicio definitivo y universal. Puesto el salmo en boca de Cristo, unos versos se refieren al juicio del Padre que anula e invierte la condena de los poderes humanos; otros versos suenan como canto de resurrección; otros como anuncio de su reino universal.

domingo, 6 de diciembre de 2009

SALMO 9

SALMO 9

A 2 Te doy gracias, Señor, de todo corazón
Contando todas tus maravillas;
3 Quiero festejarte y agasajarte
tañendo en tu honor, Altísimo.

B 4 Porque mis enemigos retrocedieron,
tropezaron y perecieron en tu presencia.
5 Pronunciaste sentencia en mi favor,
sentado en el tribunal, juez justo.

G 6 Reprendiste a los paganos,
destruiste al malvado
borrando su apellido para siempre.
8 El señor reina eternamente,
dispone el tribunal para juzgar.

H 7 Ellos perecieron, se acabó su recuerdo;
redujiste sus ciudades a ruinas perpetuas.
9 El juzga el orbe con justicia
y rige las naciones con rectitud.

W 10 Sea el Señor alcázar del oprimido,
alcázar en momentos de peligro;
11 y confíen en ti los que reconocen tu nombre,
porque no abandonas a los que te buscan, Señor.
Z 12 Tañed para el Señor que reina en Sión,
narrad sus hazañas a los pueblos,
13 pues el que venga la sangre se acuerda de ellos,
no olvida la querella de los desgraciados.

H 14 ¡Piedad, Señor! mira mi desgracia,
tú que levantas del portal de la Muerte,
15 para que pueda contar tus proezas
Y celebrar tu victoria en las puertas de Sión.

T 16 Se han hundido los paganos
en la fosa que hicieron,
en la red que escondieron su pie quedó prendido.
17 Apareció el Señor para hacer justicia,
y en su propia acción se enredó el malvado.

Y 18 Márchense al Abismo los malvados,
los paganos que olvidan a Dios.
20 Levántate, Señor, no se insolente el hombre,
sean juzgados los paganos en tu presencia;

K 19 pues no se olvida para siempre del pobre,
su esperanza nunca se frustrará.
21 Infúndeles, Señor, tu terror,
y aprendan los paganos
que no son más que hombres.

9-10 Hay razones fuertes para considerar este texto como un solo salmo: el artificio alfabético, repeticiones verbales, la tradición griega. Las razones en contra son débiles. Ningún otro salmo presenta un texto hebreo tan deteriorado como el presente. Hace falta reconstruir el orden y varios versos, apoyados en el alfabetismo y en los elementos seguros. Prescindo aquí de la discusión.

Sentido. El artificio alfabético –cada verso hebreo impar comienza con una letra del alfabeto- no se presta a una composición armoniosa y lógica. A lo cual se añade el carácter de esta obra tardía. El desarrollo es premioso, avanza fatigosamente de verso en verso, reiterando; está realizado en gran parte con imitaciones y reminiscencias, sin apenas aciertos originales, con pobreza imaginativa.

En la primera parte domina la alabanza, en la segunda la súplica. Puestos a buscar un tema central, podemos proponer el patrón judicial, cuyas piezas aparecen dispersas. Adelanto aquí una ordenación lógica, según los actores del triángulo, dos partes y el juez.

Dios es rey y juez, o juez porque rey (10,16); reina en Sión, capital de su reino (9,12); se sienta en su trono, que es también judicial (9,5.8.12); es juez justo (9,5), universal (9,9), administra justicia (9,17), juzga a los malvados (9,20) y a los inocentes (10,18). Está informado (9,14; 10,14), escucha y presta atención (10,17), no se desentiende (10,11) ni se olvida (9,13; 10,11s). Está sentado (9,5.8) y se levanta (9,20; 10,12). La sentencia es diversa: “romper el brazo” (10,5), morir sin descendencia masculina (10,16) destierro (10,16), pena de muerte (9,16.18).

Los culpables están nombrados, calificados, descritos (10,3-11): su codicia (10,3), insolencia (10,4), pensamientos contra Dios (10,4-6.11); ojos que acechan (10,8) boca que engaña (10,7); pueden ser paganos o naciones (9,6-9).

Los inocentes llevan varias denominaciones: pobre (9,19), huérfano (10,14-18), triturados (9,10; 10,18), marginados (9,14.19; 10,2.9.12.17): son víctimas (10,8). Se menciona también la condición humana universal (9,20s; 10,18). La victoria judicial desemboca en una celebración festiva del Señor (9,2.3.12.15).

¿Describe un juicio escatológico o uno histórico? Las razones de uno o de otro se equilibran. Escatológico: el juicio es universal, definitivo, de paso a la instauración del reinado perpetuo de Ywhv. Histórico: las descripciones concretas, el tono de súplica, el peligro recurrente.

9,2-3 Introducción convencional de himno en tono jubiloso.
9,4-5 Invierte el orden cronológico para remontarse del hecho a la causa: derrota – juicio – juez. Se establece el tema forense conductor.
9,6.8 Invierto el orden para respetar el artificio alfabético. Se llega a la sentencia, que opone la extinción de los malvados al reino perpetuo del Señor.
9,7.9 Inversión correlativa de la precedente. El ámbito se hace internacional, como si se tratase de un conflicto de paganos contra el pueblo elegido.
9,10 El fracaso y condena de los malvados está en función de la liberación de inocente.
9,11 Sintetiza la relación de los inocentes con el Señor: reconocen, buscan, o veneran, confían.
9,12 Sión es la capital del reino, desde donde se difunde la fama del Señor.
9,13 “Vengar” o pedir cuentas: Gn 9,5; Ez 3,18.20.
9,14. Las consonantes permiten leer imperativo, de súplica, o perfecto, de proclamación. Mantengo la vocalización de imperativos. Interpreto las “puertas de la Muerte” como el acceso o entrada en su reino (no el poder como en Mt 16,18), a la luz de Is 38,10; Job 38,17; cfr. Sal 30,2. El peligro ha sido extremo, mortal, Dios solo ha podido conjurarlo.
9,15 A esas puertas se contraponen las de Sión, acceso a la vida. Donde se pronuncia sentencia se canta la alabanza.
9,16-17 En imagen convencional de caza enuncia el castigo inminente de los malvados: su maldad se vuelve contra ellos. Véanse p. ej. Prov 26,27; Sal 35,7s; 57,7.
9,18 Por el “Abismo” se opone al v.14; por el “olvidar”, al buscar del v.11: Sal 50,22; Job 8,13.
9,19 Aunque dé largas, no es para siempre. En última instancia el desgraciado no fracasa.
9,20 Alzándose, en gesto judicial, anula el poderío del hombre: Is 2,9-19.
9,21 Expresión única: el terror numinoso devuelve a los hombres la conciencia de su condición. La frase pide una pausa mayor.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

SALMO 8

SALMO 8
(Eclo 17,1-14; Heb 2,5-8)

2 ¡Señor dueño nuestro, qué ilustre es tu nombre en toda la tierra!
Quiero servir a tu majestad celeste
3 con la boca de chiquillos y criaturas.
Has cimentado un baluarte frente a tus adversarios
para reprimir al enemigo vengativo.

4 Cuando contemplo tu cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has dispuesto,
5 ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el hijo de Adán para que te ocupes de él?

6 Lo has hecho poco menos que un dios,
de gloria y honor lo has coronado,
7 le has dado el mando sobre las obras de tus manos;
todo lo has sometido bajo sus pies:
8 ovejas y toros en masa *
también las bestias salvajes,
9 aves del aire, peces del mar
que trazan sendas por los mares.

10 Señor, dueño nuestro, ¡qué ilustre es tu nombre en toda la tierra!


8. Himno a Dios por la creación y por el hombre.

Composición. Un verso repetido produce la inclusión mayor; pero la frase resuena cargada del sentido de lo que precede.

Triple ma: en los extremos admirativo, en el centro es pregunta mezclada de estupor. Pregunta central, clave del sentido peculiar del salmo.

“¿Qué es el hombre?” Es esa gran pregunta que se yergue sobre el horizonte plano de la tierra, esa curva que se vuelve sobre sí preguntando. El hombre es el ser que se sabe y no se sabe. Es la pregunta y el que pregunta. Pero la pregunta ha sido provocada por una contemplación trascendente, religiosa de la creación. El hombre es un ser terrestre, un señor vasallo, capaz de contemplar una obra de Dios y de domeñar otras.

Personajes. Yhwh es el protagonista de casi todas las acciones. Elohim son divinidades o seres celestes sometidos a Dios supremo; cf. Sal 86,8; 9,7; 136,2. El hombre: cualquier hombre, en su condición presente, sin limitación. Está más cerca de las divinidades que de los animales; se define por sustracción “poco menos”. Curiosamente a rebeldes contrapone un niño, como ejemplo de humanidad. Algunos identifican a los rebeldes con seres mitológicos, alegando Sal 74,14; 89,11.

8,2 Combina un título restringido, “dueño nuestro” con un horizonte ilimitado, “toda la tierra”.

8,2b El texto consonántico es muy dudoso y ha originado interpretaciones diversas: de los verbos dar, repetir, cantar etc.

8,3 Si la actitud infantil, no pueril, es de descubrimiento gozoso y afirmativo, su boca es inadecuada para expresarlo: véase Sab 10,21. Haría falta un niño adulto o un adulto niño. El “baluarte” podría ser el firmamento inaccesible e impenetrable.

8,4 “Obra de los dedos” es fórmula inusitada, que parece subrayar un modelado mìnucioso. Se refiere al cielo nocturno: compárese con la visión diurna del Sal 19.

8,5 Empieza la serie de seis verbos cuyo sujeto es Dios y complemento el hombre. Los dos primeros afirman la relación personal, maravillosa.

8,6-7 Los cuatro verbos son como un ceremonial de investidura: le asignan un puesto o rango, coronación, mando, un escabel bajo los pies. Véase Sab 9,2 y compárese con el “mando” de las lumbreras en Gn 1,16.

8,8-9 Los animales se reparten en domésticos y salvajes y por zonas. Es llamativa la atención prestada a los peces: véanse Sal 104,25; Eclo 43,25.

Transposición cristiana: Mt 21,16 cita el v.3 justificando el júbilo infantil. Heb 2,5-8 aplica el salmo a Jesucristo, el solo en quien se cumple plenamente. Sölo que consigue la corona a través del sufrimiento, de modo no previsto por el salmo. Pablo en 1 Cor 15,26 aplica el v.7 a Cristo glorificado.

8,8 *O: sin excepción.

domingo, 15 de noviembre de 2009

SALMO 7

SALMO 7

2. Señor, Dios mío, a ti me acojo:
Sálvame de mis perseguidores y líbrame,
3. para que no me atrapen como un león
Y me desgarren sin remedio.

4. Señor, Dios mío, si he cometido eso,
si hay crímenes en mis manos,
5. si he perjudicado a mi amigo
o despejado al que me ataca sin razón,
6. que el enemigo me persiga y me alcance,
me pisotee vivo por tierra,
aplastando mi vientre contra el polvo.

7. Levántate, Señor, indignado,
álzate contra la furia de mis adversarios,
reacciona a mi favor
en el juicio que has convocado.
8. Que te rodee una asamblea de naciones
presídela desde la altura
9. –el Señor es juez de los pueblos-.
Júzgame, Señor, según mi justicia,
según mi honradez, a mi favor.

10. Cese la maldad de los culpables
y apoya al inocente,
tú que sondeas corazón y entrañas,
Dios justo.
11. Mi escudo está en un Dios
que salva a los hombres rectos.
12. Dios es un juez justo,
Dios sentencia * cada día.
13. Si no se convierten, afilará la espada,
tensará el arco y apuntará,
14. le prepara sus armas mortíferas,
maneja sus flechas incendiarias.

15. Mirad: concibió un crimen,
está preñado de maldad y da a luz un fraude.
16. Una zanja cavó y ahondó
y cayó en la fosa que hizo;
17. recaiga sobre él su maldad,
que le caiga en la cabeza su crueldad.

18. Yo confesaré la justicia del Señor.
tañendo en honor del Señor Altísimo.


7. Súplica de un inocente injustamente acusado que apela al tribunal de Dios en el templo. El salmo o se destinó al uso formal en procesos de apelación o es una composición literaria estilizada según el patrón de un proceso judicial. El acusado acude al templo, (2) protesta de su inocencia (9), lo jura (4-6), acusa a sus acusadores (2-3.7.15-17). El juez supremo (9) investiga (10), se levanta a pronunciar sentencia (7) de absolución (8) y condenación (12) respectiva de las partes. La sentencia se ejecuta (13s). El orante proclama su justicia o inocencia y la justicia del Señor Juez. Dos datos son peculiares del salmo. Al reo se le concede la posibilidad de convertirse antes de la ejecución de la sentencia (13); se hace una descripción psicológica del malvado en imagen de generación.

7,2-3 El peligro es grave, está en juego la vida, y sólo el Señor puede librarlo. La imagen del león delata lo que de bestial y feroz se esconde en el hombre y aflora en su conducta.

7,4-6 Es normal la forma condicional del juramento: véase la amplificación de Job 31. Sobre el juramento en los juicios: Éx 22,6-8; 1 Re 8,31s.

7,4 Parece aludir a una acusación concreta, si no es expresión formularia. En las manos se muestra el corpus delicti; cfr 1 Sm 25,12.

7,5a Alternativa: “si me he vengado de quien me hizo mal”.

7,5b “Sin razón” podría ir con “he despojado”. Véase Job 31,29s.

7,6 Es una secuencia imaginativa; el perseguidor da alcance al perseguido, aún vivo; lo pisotea, lo coloca vientre a tierra y pone su pie encima. Tierra y polvo pueden aludir por connotación al reino de la muerte.

7,7 Toca al juez: se levanta, se coloca en lugar elevado, se dispone a conducir el proceso. Su indignación es contra la injusticia, sin prejuzgar quién es el inocente. Variante: “álzate con furia”.

7,8 El caso particular se abre a la visión trascendente del juez universal; el orante se imagina ante semejante asamblea. Véanse Gn 18,25; Sab 12,13.

7,9b Véase el desarrollo de Sal 26, 1-3 y compárese con Sal 35,24.

7,10a Cesa por intervención del juez, y el inocente logra la estabilidad.

7,10b Toca al juez averiguar: Dt 19,18. Dios ve más allá de los hechos porque penetra las conciencias: Prov 15,11; 17,3; 21,2. “Entrañas”: a la letra “riñones”, sede de las pasiones.

7,11 Del caso personal sube al principio general.

7,12-14. Parece afirmar dos contrarios: la puntualidad de “cada día” y el dar tiempo para la conversión. La ejecución salta a la imagen bélica, y antes se pronuncia un ultimátum: cfr. Dt 20,10-13; 32,41s.

7,12 * O: condena.

7,15 El análisis psicológico es aportación original, que se puede comparar con Job 15,35; Is 33,11; Sant 1,15.

7,16 Imagen de caza mayor: zanjas cubiertas, hoyos disimulados en los que cae la fiera y no puede salir: Sal 57,7; Prov 26,27.

7,17 La cabeza como sede de la responsabilidad: cfr. Jue 9,53.57.

TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
Partimos de 1 Pe 2,23; en 5,8 compara al diablo con un león. Mt 25,32 presenta al juez universal escatológico.