viernes, 14 de mayo de 2010

SALMO 18 (17)

( 2 Sm 22; Sal 144)

2 ¡Yo te amo, Señor, mi fortaleza!
3 ¡Señor, mi peña, mi alcázar, mi libertador!
¡Dios mío, roca mía en que me refugio!
¡Fuerza mía salvadora, mi baluarte famoso!
4 Invoco al Señor y quedo libre del enemigo.

5 Me cercaban lazos de Muerte,
torrentes destructores me aterraban,
6 me envolvían lazos del Abismo,
me asaltaban redes de muerte.
7 En el peligro invocaba al Señor
pidiendo socorro a mi Dios;
desde su templo escuchó mi clamor,
mi grito de socorro
llegó a su presencia, a sus oídos.

8 Tembló y retembló la tierra,
los cimientos de los montes vacilaron
estremecidos por su cólera.
9 De su nariz se alzaba una humareda,
de su boca un fuego voraz
y lanzaba ascuas al rojo.
10 Inclinó los cielos y bajó,
con nubarrones bajo los pies;
11 volaba cabalgando un querubín,
cerniéndose sobre las alas del viento;
12 se escondió en la oscuridad,
como un toldo lo rodeaban
oscuro aguacero y nubes espesas.
13 Al fulgor de su presencia, las nubes
se deshicieron en granizo y centellas;
14 mientras el Señor tronaba en el cielo,
el Altísimo lanzaba su voz.

15 Disparando saetas los dispersaba,
enloquecidos por relámpagos continuos.
16 Apareció el cauce del mar
y se descubrieron los cimientos del orbe,
ante tu bramido, Señor,
ante el resoplar furioso de tu nariz.

17 Desde arriba alargó la mano y me agarró
y me sacó de las aguas caudalosas;
18 me libró de enemigos poderosos,
de adversarios más fuertes que yo.
19 Me asaltaban el día funesto,
pero el Señor fue mi apoyo.
20 Me sacó a un lugar espacioso,
me libró porque me amaba.

21 El Señor me pagó mi rectitud,
retribuyó la pureza de mis manos,
22 porque seguí los caminos del Señor
y no renegué de mi Dios;
23 porque tuve presentes sus mandatos
y no aparté de mí sus preceptos,
24 fui íntegro con él
guardándome de toda culpa.
25 El Señor retribuyó mi rectitud,
la pureza de mis manos ante sus ojos.
26 Con el leal tú eres leal,
con el íntegro tú eres íntegro,
27 con el sincero tú eres sincero,
con el taimado tú eres sagaz.
28 Tú salvas al pueblo afligido
y humillas los ojos soberbios.
29 Tú, Señor, enciendes mi lámpara,
Dios mío, tú alumbras mis tinieblas.

30 Por ti yo corro a la refriega,
por mi Dios asalto la muralla.
31 Dios cuyo camino es perfecto,
la palabra del Señor es acendrada
es escudo para los que a él se acogen.
32 Pues ¿quién es Dios fuera del Señor?
¿Quién es Roca fuera de nuestro Dios?

33 El Dios que me ciñe de valor
y hace íntegros mis caminos;
34 me hace los pies como de cierva
y me asienta en mis alturas,
35 adiestra mis manos para la guerra
y mis brazos para tensar la ballesta.
36 Me prestaste tu escudo salvador,
tu diestra me sostuvo,
multiplicaste tus cuidados conmigo.
37 Ensanchaste el camino a mis pasos
y no flaquearon mis tobillos.

38 Perseguía al enemigo hasta alcanzarlo
y no volvía hasta haber acabado con él;
39 los machaqué y no pudieron rehacerse,
cayeron bajo mis pies.

40 Me ceñiste de valor para la guerra,
doblegaste a los que me resistían;
41 pusiste en fuga a mis enemigos,
reduje al silencio a mis adversarios.
42 Pedían auxilio, nadie los salvaba;
gritaban al Señor, no les respondía.
43 Los reduje a polvo que arrebata el viento
los desmenucé como barro de la calle.

44 Me libraste de las contiendas de mi pueblo
y me hiciste cabeza de naciones;
un pueblo extraño fue mi vasallo
45 por mi fama se me sometían.
Los extranjeros me adulaban,
46 los extranjeros desfallecían,
salían temblando de sus baulartes.
47 ¡Viva el Señor, bendita sea mi Roca!
¡Sea ensalzado mi Dios y Salvador!
48 El Dios que me dio el desquite
y me sometió los pueblos,
49 que me libró del enemigo,
me levantó sobre los que resistían
y me libró del hombre violento.
50 Por eso te daré gracias ante las naciones
y tañeré, Señor, en tu honor:
51 Tú diste gran victoria a tu rey,
fuiste leal con tu Ungido,
con David y su descendencia por siempre.


18. El título "texto del Cántico" (en femenino) parece que intenta relacionarlo con Moisés y la epopeya del éxodo. Sea quien fuere el autor, el yo del poema es David, y el salmo es un himno con acción de gracias y una reflexión.

COMPOSICIÓN.
Básicamente el poema se compone de un marco, introducción y conclusión, y un cuerpo, dividido en dos cuadros unidos por una pieza reflexiva: 2-4,5-20.21-25.26-32.33-46.47-49.50-51, con versos anticipados o retrasados. Los dos cuadros del díptico describen o cuentan la liberación de los peligros. El primero es una grandiosa trasposición imaginativa, con rasgos de simbolismo mítico, en un juego de epifanía y teofanía. Los enemigos históricos son epifanía de las fuerzas de la Muerte, la tempestad es epifanía de Dios. El segundo cuadro es menos lineal. Estiliza una narración en situaciones típicas o momentos representativos: persecuciones, batallas, victorias, hasta que el protagonista se establece como rey de su pueblo y soberano de reinos extranjeros. La pieza central es reflexiva: de la experiencia personal el orante se remonta a constantes de la acción y conducta divinas.

ESTILO.
El poeta ama la amplificación, servida por el paralelismo. Prodiga las repeticiones, próximas o a distancia. Es imaginativo en el primer cuadro. El lenguaje es rico y escogido. La entonación es lírica heroica.

Otra versión del salmo, con algunas variantes, se lee en 2 Sm 22.

18,2-4 Forman la introducción. 2-3 y la primera palabra de 4 contienen una triple invocación, "Señor, Señor, Dios mío", y ocho títulos que pertenecen al campo bélico. Sigue en 4 una síntesis programática.

18,2 Muy llamativo por lo insólito es el verbo inicial rhm, que expresa un amor "visceral", un afecto "entrañable". Como si fuera el sustrato vital de donde brotan otras actitudes. Una emoción intensa que busca expresión y desahogo en un flujo torrencial.

18,5-6. Persecución de un enemigo encarnizado. De la expresión corriente "me persiguen a muerte" salta el poeta a imaginarse Muerte y Abismo personificados. Sus armas son "cuerdas" o lazos para apresar y retener, "trampas" con que atrapar, "torrentes devastadores" con que arrollar. No hay escapatoria, por el poder incontrastable del enemigo y porque está cerrado el cerco.

18,7 La única salida es hacia arriba; para comunicar sirve el grito. Desde arriba Dios puede sacar al hombre acorralado.

18,8-20 LIBERACIÓN. En 8-16 describe la tempestad teofánica, en 17-20 el acto de la liberación. La tempestad está transformada poéticamente haciendo al Señor protagonista. El poeta selecciona datos, más de movimiento y luz que de sonido; describe con trazos rápidos. Lo fascina la conexión de agua y fuego, el juego de oscuridad y esplendor intensificados mutuamente.

LA ACCIÓN. Apenas ha escuchado el Señor la voz del orante (7), siente éste una sacudida de la tierra (8), que contagia los montes (cfr Sal 65,7). Aparece en lo alto(9) un rostro o figura humana impresionante, terrorífica: echa fuego por la boca, le sale humo de la nariz, despide ascuas encendidas. La figura entrevista entre el fuego y el humo baja algunas gradas, "inclinando los cielos", hasta alcanzar una esfera próxima a la tierra. Se apoya como en un solio en un nubarrón. Al llegar a esa zona inicia una galopada (11), jinete en una nube o cabalgando en el viento. Su galope es un vuelo. La visión se enturbia y oscurece (12): el agua trasparente se vuelve opaca y las nubes delatan la presencia escondiendo la figura. Sobre el fondo sombrío se suceden los tres actos; relámpago, chaparrón (13), trueno o voz de Dios (14). La visión se transforma en escena bélica (15); el protagonista, como en un ataque aéreo, lanza desde el cielo las flechas de sus rayos, que infunden pánico y desbaratan al enemigo. Termina con una visión del escenario (16a.17b). Desde su observatorio el orante contempla cuencas y cauces vacíos, y hasta los cimientos que sustentan el orbe quedan desnudos a la mirada. Sigue una pausa.

18,8 Véanse Jr 5,22; Job 34,20; Sal 46,4; 77,17-19.

18,9 Véánse Is 30,27; Ez 1,13.

18,10 El nubarrón: véanse Dt 4,11; 1 Re 8,12.

18,12 "Escondido": Sal 81,8.

18,13 "Fulgor": véanse Ez 1,28; 10,4; Hab 3,11.

18,14 El trueno: véanse 1 Sm 7,10; Is 29,6; Sal 29; 77,19.

18,15 Los rayos: véanse Zac 9,14; Job 38,35. El pánico: Éx 14,24; Jos 10,10

18,16 Al quedar vacíos los cauces de aguas fertilizantes (Jl 1,20), sólo queda sitio para la avenida de aguas devastadoras.

18,17-20 La liberación está descrita todavía en imagen, en un proceso más lógico: tendió la mano, me agarró, me extrajo del agua, me prestó apoyo, me sacó aun lugar espacioso. El proceso lógico: me libró de un emeigo - más poderoso - que me atacaba - en un momento funesto - me salvó - por que me amaba. La exposición es má reflexiva y el vigor imaginativo se aplaca.

18,17 Esas "aguas caudalosas. ¿son los enemigos?, ¿o la inundación despachada por el Señor? En el segundo caso emerge la polaridad: la tormenta es destructora y liberadora, y el "amado" de Dios escapa; como en Jr 30,7; 51,45. El verbo "sacar" es el de Ex 2,10 dicho de Moisés.

18,19 "El día funesto": como en el cántico de Moisés Dt 32,35.

18,20 El "lugar espacioso" se contrapone a la estrechez del cerco; Sal 4,2; 31,8s. El "amor" de Dios es la causa y la explicación de su portentosa intervención: cfr. Is 62,4; Sal 22,9.

18,21-29.31 Divido esta sección central en tres segmentos: 21-25.26-28.29+31-32.

18,21-25 Tras la idea noble del amor de Dios, insisten estos versos en la "retribución"; en un recuento de virtudes que Dios hubo de pagar o premiar. La solución está en el esquema subyacente de alianza entre soberano y vasallo. El David del salmo ha vivido el vasallaje bajo Saúl y en él ha experimentado la deslealtad de su señor (1 Sm 24,12). Ha vivido el vasallaje bajo el Señor, que ha sido todo lealtad.
Estos versos son como la profesión de lealtad de un vasallo que gozó del trato correspondiente de su Señor. Los méritos registrados son bastante genéricos.

18,26-28 El orante eleva su experiencia personal a principio de conducta del Señor, en cuatro frases ritmadas, lapidarias, usando formas verbales insólitas. Dios paga al hombre en la misma moneda; quien desee tratar con él sabe a qué atenerse. ¿No es ésta una espiritualidad de observancias, intento de vincular a Dios con los méritos de nuestra conducta? - En parte sí. Pero hay que fijarse en detalles que relativizan el principio: son los "caminos" del Señor, marcados por él; si 24 dice "fui íntegro", 33 dice "hace íntegros"; el v.28 aduce otro criterio, la desgracia frente a la soberbia. El recurso estilístico de repetir el verbo para expresar que Dios paga en la misma moneda se lee en 1 Sm 15,23; Lv 26,23; Prov 3,34.

18,28 Compárese con Prov 29,23, que no recurre a Dios.

18,29 La "lámpara" es el don de la existencia, que se transmite perpetuando la dinastía: 2 Sm 21,17; 1 Re 11,36; 15,4; 2 Re 8,19; Sal 132,17. La tiniebla es símbolo del no ser, de la contingencia de ser creado.

18,31-32 La descripción imaginativa de la liberación y la meditación reflexiva sobre su sentido desembocan y reposan en una solemne confesión con doxología. Tres títulos: caminos, palabra, promesa. Y profesa la unicidad de su Dios: 2 Sm 7,22; Sal 86,8.

18,30+33-46 Segundo cuadro: se puede repartir en dos cuadros, delimitados por la repetición "me ceñiste de valor" en 33 y 40, que, sin ser fórmula técnica, parece indicar la investidura militar: cfr. 1 Sm 17,38s. Los datos se refieren a funciones o cualidades bélicas. Muy importante es la movilidad, que incluye agilidad yseguridad. Segundo, entrenamiento y destreza en el manejo de las armas. Tercero, eficacia en aprovechar la victoria.
El desarrollo procede en dos fases. Se adelanta la conquista de una ciudad (3): ¿la plaza fuerte jebusea? Primera fase (2 Sm 5,6-9): Investidura (33-34), instrucción y aprendizaje (35-36), persecución del enemigo hasta someterlo (37-39). Segunda fase: investidura (40a); derrota del enemigo (40b-41), que suplica en vano (42), el rey los tritura (43). Al final el rey supera las contiendas internas y tiene sometido un círculo de vasallos (44-46).
El enemigo no aparece aguerrido ni toma la iniciativa, lo contrario del primer cuadro. La asimetría dice que los dos cuadros son complementarios.

18,30 "Refriega": retengo el texto hebreo, que menciona bandas militares: cfr. 1 Sm 30,8-15; 2 Sm 3,22; 1 Re 11,24. Otros corrigen y leen "muro".

18,34 "Me hace": con un verbo raro; compárese con Hab 3,19. Me iguala, me acompasa.
Las "alturas" son montes y riscos por los que se ha de mover con rapidez y aplomo.

18,35 "Ballesta": o arco de bronce: Job 20,24.

18,36 "Tus cuidados": el Señor se ocupa y se preocupa de su ungido. Explotando la raiz ´nw, algunos llegan a deducir la "humildad" o condescendencia de Dios.

18,37 A la letra "ensanchaste mis pasos por debajo"; quizá pasos anchos / largos y seguro.; lo contrario en Prov 4,12; Job 18,7.

18,38 Podría ser reminiscencia de Ex 15,9, o simple coincidencia; más próximo es 1 Sm 30,8.

18,39 "Machacar" en contexto bélico: Nm 24,8-17; Dt 32,39; Sal 110,5s.

18,40 "Resistían"; o se sublevaban.

18,41 "Reducir al silencio": Sal 54,7; 69,5; 73,27; etc.

18,42 Esta súplica no escuchada es exactamente lo contrario de la súplica escuchada del primer cuadro (3.4.7). "Al Señor": punto de vista del orante; lo normal sería que los enemigos invocasen a su dios; a no ser que se trate de enemigos internos.

18,43 Expresión enérgica, con un verbo raro: Ex 30,36; Job 14,19. El poeta se fija en la dispersión de la polvareda y en el barro pisoteado: Miq 7,10; Zac 9,3.

18,44 "Mi pueblo": el trono y la dinastía están amenazados por contiendas internas, guerra civil, rebeliones, usurpaciones. "Cabeza"; soberano de reinos tributarios. "Extraño": o extranjero: Is 55,5.

18,45 "Adulan": o lisonjean servilmente, por interés: Sal 66,3; 81,16; Dt 33,29.

18,46 "Desfallecían": o se marchitaban.

18,47-51 Los versos conclusivos presentan algunos datos claros con un desarrollo premioso. El v.47 es una doxología, que podría ser final si no fuera tan breve. Enfrentada con el v.32 puede ser la clausura del segundo cuadro. A manera de recapitulación, estos versos repiten palabras dispersas por el salmo.

18,47 "Viva": no juramento, sino aclamación: compárese con 2 Sm 16,16; 1 Re 1,25.

18,48 "Pueblos": por el contexto mejor que "ejércitos"; compárese con Sal 45,6.

18,49 "Hombre violento": en el horizonte de David puede ser Saúl; también podría tomarse como colectivo.

18,50 Es normal reunir un público para la acción de gracias; aquí desea el orante un auditorio internacional. Compárese con Sal 96,3.10; Is 55,3.

18,51 El nombre de David suena al final, como una firma indirecta. El final tiene notables contactos con Is 55,3, final de Is II. Ambos dependen de la promesa dinástica, 2 Sm 7.

TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.

Por la presencia "poética" de David, el salmo ha sido leído en clave mesiánica y puesto en boca de Jesucristo. Su lucha y su victoria son de un orden nuevo.

SALMO 17 (16)

(Sal 7; 9-10)

1 Escucha, Señor, mi causa,
atiende a mi clamor,
presta oído a mi súplica;
que en mis labios no hay engaño.
2 Emane de ti la sentencia,
miren tus ojos la rectitud.

3 Aunque sondees mi corazón
y la inspecciones de noche
y lo pruebes a fuego,
no me hallarás malicia.
Mi boca no ha faltado.
4 en asuntos humanos;
con la instrucción de tus labios
he estado vigilante.
Aun en senderos abruptos
5 son firmes mis pisadas;
en tus carriles
no vacilan mis pasos.

6 Yo tellamo porque me respondes,
inclina tu oído y escucha mi palabra.
7 Haz prodigios de lealtad,
tú que salvas de los levantiscos
a quienes se refugian a tu diestra.
8 Guárdame como a la niña de los ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme
9 de los malvados que me asaltan,
del enemigo mortal que me acorrala.

10 Han cerrado sus entrañas,
su boca habla con soberbia,
11 sus pasos me están cercando,
fijan los ojos para derribarme;
12 como un león ávido de presa,
como cachorro agazapado en su escondrijo.
13 Levántate, Señor, hazle frente,
doblégalo y con tu espada
sácame vivo del malvado.
14 Dales muerte, Señor, dales muerte con tu mano;
no compartan la suerte de los vivos.

A tus protegidos llénales el vientre,
que se sacien sus hijos
y tengan qué dejar a sus pequeños.
15 Y yo por mi inocencia, veré tu rostro,
al despertar me saciaré de tu semblante.


17. Súplica de un inocente perseguido o injustamente acusado, que apela al tribunal de Dios. Afirma su inocencia y acusa a los enemigos, pide al juez que examine la causa y pronuncie sentencia y la ejecute. Durante la noche, hasta la hora de la sentencia, goza del asilo del templo, por la mañana será admitido a la presencia de Dios. El patrón judicial explica coherentemente muchos datos; con todo, algunos proponen una lectura en clave militar: el jefe, acosado y amenazado, pide auxilio al Señor.

El salmo tiene muchos contactos verbales con el precedente, que ayudan a observar las diferencias: lo existencial / lo ético, Yhwh porción / porción material, vida plena final / esta vida, térmio de la elección y vida íntima / consecuencia de una reivindicación. El desarrollo procede en tres peticiones con enlaces mutuos: 1-5.6-12.13-15. El orante es protagonista: acosa con imperativos al Señor, describe al enemigo, al final reaparece con un "yo" triunfal.

17,1 "No hay engaño": aunque defensor y testigo de sí, merece fe.

17,2 El juez debe corresponder con la "rectitud" de miras. Para la "sentencia" véanse Os 5,1; Hab 1,4.7; Is 42,1.3.

17,3 Dios se acerca a la intimidad del hombre en el silencio de la noche, porque el hombre se abre o porque Dios lo abre: cfr. Sal 4,5; 16,7.

17,3b-5 Cabe otra distribución de las sentencias con el consiguiente cambio de sentido: haciendo complemento "las palabras" o "las sendas tiránicas". En conjunto menciona labios y pisadas, lenguaje y conducta.

17,4 "En asuntos humanos": expresión única que se refiere a las relaciones humanas. "He estado vigilante": otros consideran el verbo transitivo. "Abruptos": otros lo interpretan como "sendas de bandoleros, salteadores"

17,5 Interpreto siguiendo el criterio del paralelismo.

17,6 Es clásica la correlación "llamar - responder"

17,7 "Levantiscos"; la forma hebrea es única, formada de la raiz qwm = levantarse; ¿contra Dios o contra la autoridad humana? Más bien lo segundo, porque Dios es invocado como instancia superior.

17,8 "Como a la niña de los ojos" se lee aquí, en Dt 32,10 y Eclo 17,22. De lo judicial se salta a lo personal. Para el israelita el ojo es órgano del ver, sede del apreciar, y ver la luz es símbolo de vivir. "La sombra de las alas" es corriente: Sal 36,8; 57,2; 63,8 etc.

17,9 Se siente cercado, acorralado: muchos contra uno, y pasa a describirlos horrorizado.

17,10-11 Cuatro rasgos sensibles: pesadas las carnes, arrogante la boca, medidos los pasos, fijos los ojos; véanse Sal 73,7; 119,70.

17,12 Comparación tópica; la multitud se reduce a uno o elige su jefe y declara su ferocidad bestial. Amenaza abierta o encubierta.

17,13 Si continuamos en el plano imaginativo del león, el Señor se alza, lo afronta, lo doblega y le arranca viva la presa de las fauces: véase la descripción de David en 1 Sm 17,34s. Sólo que al final el león recobra su figura humana.

17,14a Texto y sentido son muy discutidos. a) Conservando los sustantivos del texto hebreo masorético, dice que son mortales, que su horizonte es el espacio de esta vida y sus bienes son limitados. b) Corrigiendo los sustantivos en verbos: Dios los condena a muerte y los ejecuta, con la espada o con la mano, como se haría con una fiera peligrosa.

17,14b También admite varias interpretaciones, a) Continúa el horizonte terreno de los malvados: con sus "reservas". Aunque no lo merecen, Dios los alimenta a ellos, a sus hijos y pequeños. b) Cambia de dirección. Ejecutados los agresores, Dios se ocupa de "sus protegidos", de su familia y descendientes; "llena" Sal 127,5 "sacia" Sal 81,17.

17,15 En cuanto a él, tiene otra "saciedad", que es "contemplar el rostro" de Dios, en un extraño banquete matutino. Una experiencia espiritual inefable recurre a símbolos de relaciones humanas.

TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.

Los comentaristas antiguos dicen: voz de Jesucristo en la pasión, de la Iglesia en la persecución. Y el verso final lo aplican a la resurrección.

miércoles, 5 de mayo de 2010

SALMO 16 (15)

1 ¡Guárdame, Dios, que me refugio en ti!
2 Declaro:
al Señor,
Tú eres mi dueño,
no tengo bien fuera de ti.
3 A los consagrados de la tierra,
son mis príncipes, todo mi afán es por ellos.

4 Multiplican sus penas
los que corren tras dioses extraños.
No derramaré sus libaciones de sangre,
mis labios no pronunciarán sus nombres.
5 El Señor es la porción de mi lote y de mi copa;
tú controlas mi suerte:
6 me ha tocado una parcela apacible,
es espléndida mi heredad.

7 Bendigo al Señor que me aconseja,
aun de noche me instruyen mis entrañas.
8 Pongo siempre al Señor ante mí,
con él a mi derecha no vacilaré.

9 Por eso se me alegra el corazón,
siento un gozo entrañable,
aun mi carne habita segura;
10 pues no entregarás mi vida al Abismo,
ni dejarás al fiel tuyo ver la fosa;
11 me enseñarás un camino de vida,
me colmarás de gozo en tu presencia,
de delicias perpetuas a tu diestra.




16. Los versos 2-4a presentan dificultades textuales graves, que se han de resolver con una propuesta unitaria y coherente en sí y con el contexto. Yo he seguido los indicios claros de paralelismo para llegar a mi interpretación: una profesión dirigida a Yhwh y a los qedoshim de la tierra. Éstos, si son ídolos, son rechazados, adelantado en 4b; si son "consagrados", pueden ser la clase sacerdotal. Lo tomo en el segundo sentido, leo ´adiray - sin cambiar el texto consonántico -, cambio bl en kl - casi iguales - y finalmente obtengo una doble profesión de lealtad: a Yhwh como único bien, a sus "consagrados" como príncipes míos. La lealtad exclusiva a Yhwh se corrobora con el rechazo de cualquier creencia o práctica idólátrica (4b). Hipotizo la profesión de un sacerdote el día de su consagración. (Lógicamente hay otras muchas propuestas de interpretación).

Domina en el salmo la expresión de confianza muy sentida. Contiene algunos elementos sapienciales y curiosas coincidencias con Gn 3. La ideología del reparto de la tierra, excluidos los levitas, es explícita en el v.5 y explica otros detalles.

Lo más llamativo es la intensidad personal del salmo, hay que meditar como expresión de una experiencia profunda, íntima.

Está personalizado lo sapiencial: Dios mismo es el maestro que "aconseja" sin mediadores; él mismo realiza el reparto y es la porción; protege inmediatamente al "fiel" sin que medie el templo como asilo. Qué abundancia de datos corpóreos, del orante y de Dios; no menos de afectos expresados directa o indirectamente. El salmista le dice a Dios su experiencia, lo que siente con él y junto a él. El texto llega a otros como estímulo y expresión de experiencias semejantes.

16,1 El comienzo es una variante de comienzo convencional. Se dirige al Dios supremo, ´el , como "guardián": cfr.. Sal 121.

16,2 El femenino "bien" aplicado al Señor es excepcional; puede estar inducido por el tema de la tierra; cfr. Sal 65,12; 68,11. Otros leen pregunta retórica así: "mi dicha ¿no está en ti?".

16,3 a) Leyendo "divinidades terrestres", falsos dioses con sus príncipes, como p. ej. el Baal fenicio y Jezabel, 1 Re 17-18: no quiero nada con ellos, no me agradan. b) Leyendo "consagrados": los reconozco como mis príncipes, me agradan y me dedicaré a ellos.

16,4a Corrijo un texto mutilado o deteriorado, a la luz de expresiones de Dt y Jr, para una lectura conjetural que haga juego con el verso siguiente; véanse también Is 42,8; 48,11.

16,4b "libaciones de sangre": no sabemos si se refiere a sangre de víctimas sacrificadas, a incisiones rituales o a otra práctica: cfr. Is 57,6. "Invocar"; véanse Éx 23,13; Os 2,19; Zac 13,2.

16,5 En el reparto de la tierra los levitas no reciben un lote, pues deben vivir del templo: Nm 18,20s; Dt 10,9; 18,1.
Este verso pesa mucho en la reconstrucción del comienzo.

16,7 El Señor es mi consejero personal. A su consejo reacciona la intimidad más honda, "los riñones" como sede de pasiones, como zona semiconsciente que el Señor sondea e ilumina. Es fórmula excepcional.

16,8 También excepcional por el verbo tan escogido y por ser el orante sujeto: la presencia de Dios se hace constante en la conciencia. Véase en contraste Ez 14,3. "Vacilar": en el supuesto, sacerdotal, o en la posición, vital.

16,9 kabod puede sustituir a un pronombre enfático de primera persona. Se sospecha que el original decía kabed=hígado, o sea, un gozo visceral. También es expresión única "mi carne habita", pienso que inducida por el tema del reparto de la tierra. Mi carne, tan débil y caduca, se establece con seguridad, por lo que sigue.

16,10 Siendo Dios "mi dueño", a él pertenezco, no al polvo, y nadie me podrá arrebatar, ni el poder supremo de la muerte. La experiencia de la intimidad con Dios hace vislumbrar la inmortalidad, como en el Sal 73 y quizá en Sal 49,16.

16,11 Aunque bien establecido, se encuentra en camino: vivir es progresar hacia un término positivo: gozo, saciedad, delicias sin fin. Moisés pidió al Señor que le mostrara el camino, y el Señor accedió (Éx 33,13); pidió ver su gloria, y el Señor le enseño su bondad, no su rostro (Éx 33,18-20). El orante del salmo comienza con la "bondad"; al final Dios le enseña el camino y muestra su rostro. Más allá no queda nada.

TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.

Aplican el salmo a Cristo resucitado. Hch 2,24 y 13,34. Pronunciado por Cristo, con variedad de aplicaciones, puede ser pronunciado por el cristiano con la esperanza segura de su resurrección.

lunes, 26 de abril de 2010

SALMO 15. (14)

(Sal 24; Is 33,14-16)


1 Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?,
¿quién habitará en tu monte santo?
2 El de conducta intachable
y que practica la justicia;
3 el que dice la verdad sinceramente
y no calumnia con su lengua;
el que no hace mal al prójimo
y no difama a su vecino;
4 el que desprecial al que Dios reprueba
y honra a los fieles del Señor;
el que no retracta lo que juró
aun en daño propio;
5 el que no presta dinero a usura
y no acepta soborno contra el inocente.

El que obra así nunca fallará.


Suelen considerar este salmo como una liturgia de entrada en el templo: un grupo de fieles acude al recinto del templo; a la puerta son recibidos por un levita experto en la ley; la comitiva, por boca de su jefe, hace la pregunta ritual: ¿quién puede...?, y el encargado responde con una lista ética. Pero hay que notar que no hablan de entrar, sino de "habitar": cfr Jr 35,2; Ez 42; además la lista ética es poco diferenciada. Juntan este salmo al 24 y a Is 33,14-16.

Cabe también considerar el salmo como reflexión personal estilizada en forma de pregunta y respuesta. Hospedarse puede simbolizar la unión con Dios.

En la composición llama la atención que la respuesta final "no fallará" no parece responder a la pregunta inicial. Para coordinarlas hay que concebir el templo como lugar de seguridad; o la consistencia espiritual como equivalente de morar en el templo. En todo caso, las exigencias éticas, deberes con el prójimo, son condición de la práctica religiosa: compárese con Jr 7,1-15.

15,1 "Hospedarse": como Abrahán en tierra de Canaán y los israelitas en Egipto; en la tierra Lv 25,23; pero véanse Sal 5,5 y 65,5. "Habitar" indica morada estable y corresponde más bien a los sacerdotes; pero véase Sal 65,5.

La pregunta supone que quien ofrece hospedaje pone condiciones. Presupone también que el Señor habita como dueño en el templo: Is 8,18; Jl 4,17.21; Sal 74,2.

15,2-5 Enumera once condiciones, si se juntan dos, resulta un decálogo. La primera es genérica, como Sal 84,12: Prov 28,18. También la segunda, ya que "justicia" abarca casi todas las relaciones humanas. La tercera habla de una sinceridad "mental", contrastada con la calumnia oral de la cuarta. La quinta, no hacer mal al prójimo, es genérica.

15,4 Tomo como antítesis de complementarios la séptima y octava. Interpreto la séptima a la luz de Sal 139,21s: el hombre respeta y secunda la valoración de Dios. Alternativa: "quien se tiene por despreciable" como actitud humilde. La novena responde a normas legales sobre juramentos: véanse Lv 5,4; 27,10.33.

15,5 La décima responde a normas éticas, Prov 28,8, y a leyes promulgadas: Éx 22,24; Lv 25,37; Dt 23,20s. Otro tanto la undécima: Prov 17,23; Éx 23,8; Dt 16,19; Is 5,23 etc.

No vacilar, ser inconmovible: puede referirse a la posición y al puesto. La posición vertical indica la vida, la caída es la muerte: cfr. Ez 37. El puesto puede ser del personal en el templo, del israelita en la tierra.

TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.
La clave consiste en leer monte Sión como símbolo de la nueva ciudad, la Iglesia terrestre y celeste.

SALMO 14. (13)

1a Piensa el necio: No hay Dios.
2 El Señor se asoma desde el cielo
sobre los hijos de Adán
para ver si hay alguno sensato
que busque a Dios.
1b Se corrompen cometiendo execraciones,
no hay quien obre bien.
3 Todos se extravían igualmente obstinados,
no hay uno que obre bien, ni uno solo.
4 ¿Pero no aprenderán los malhechores
que devoran a mi pueblo como quien come pan
y no invocan al Señor?
5 Pues tendrán que temblar
porque Dios está con los justos;
6 el designio del desavalido los confunde
porque el Señor es su refugio.

7 ¡Ojalá venga de Sión la salvación de Israel!
Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,
se alegrará Jacob, hará fiesta Israel.



Este salmo tiene un planteamiento sapiencial en su dimensión religiosa y sus consecuencias éticas. Contrapone dos tipos humanos: el necio y el sensato. Como encabezamientos de actitudes y conductas, generan los dos ejes que ordenan el salmo.

El necio niega la existencia de Dios, no sólo su actividad; el sensato busca a Dios. De la insensatez teológica brotan la perversión y la explotación del prójimo indefenso; de la sensatez teológica brotan el bien otrar y el refugiarse en Dios. Los actores juegan y los destinos se juegan en el tablero de la simple y entera humanidad: bene ´adam. El Señor desde arriba observa, aprecia, interviene. El desenlace es terror y fracaso frente a protección y asistencia.

El verso último ¿pertenece al texto original o es adición exílica? Me inclino a lo segundo. La expresión "cambiar la suerte" pertenece a contextos de restauración, casi todos exílicos o postexílicos; véanse en particular Os 6,11; Jr 30,3; 33,7; Ez 39,25; Jl 4,1. Según esta hipótesis, el salmo compuesto de los versos 1-6 es aplicado en segunda instancia a los babilonios "devoradores" del pueblo desterrado. Pero la primera hipótesis también tiene argumentos a su favor.

El Sal 53 nos da otra versión, peor conservada, de este texto.

14,1-3 Por razón del sentido cambio el puesto de 1b. El texto ofrece dos puntos de vista contrastados: el juicio de un hombre "necio" y el juicio de Dios.

14,1a El enunciado es escueto y radical: no hay, no existe. Compárese con otros que niegan su actividad: Sal 10,4.13; 94,7; Job 22,14; 35,15. Prov 1,7 afirma programáticamente que "el principio de la sensatez es respetar a Dios".

14,2 "Se asoma" como desde un balcón celeste. Su inspección es semejante a la de Gn 11 y 18; véase también Sal 33,13s.

14,1b-3 El balance es general, pesimista, ¿hiperbólico? Habrá que descontar a los oprimidos de 4-6. Compárese con la búsqueda de Jr 5,1, la excepción de Gn 6.

14,4 También "aprender, comprender" puede ser categoría sapiencial. Es dudosa la combinación de los cuatro sintagmas: malhechores, comedores de mi pueblo, comen pan, no invocan a Yhwh. Alternativa: toman su alimento sin dar gracias al Señor; según Dt 8,11; Is 62,8. En mi explicación: "devorar" es metáfora conocida: Sal 35,25; Jr 35,34; "comer pan" es comparativo, como quien cumple un acto biológico cotidiano, ignorando la ética; invocar a Yhwh es propio del pueblo escogido, según Jr 10,25.

14,6 También "designio" es categoría sapiencial. "Los confunde": con leve corrección para allanar el sentido; gracias al auxilio imponente de Dios, el designio de los inermes devorados llega a confundir y derrotar a los poderosos opresores. Otras lecturas: "intentáis frustrar el plan del...", "el plan contra el desgraciado".

14,7 Hipótesis a: pertenece al salmo original. El "pueblo", purificado en el destierro, proyecta su situación a escala universal, de modo que los antagonistas se convierten en tipos humanos, bajo la mirada de Dios que dirige la historia. Hipótesis b: ya el texto de 1-6 alberga una tensión entre lo universal "hombres", y lo particular, "mi pueblo", entre Yhwh y elohim. El destierro ofrece ocasión para meditar de nuevo el texto: los opresores son ahora los babilonios, que "no invocan a Yhwh", los oprimidos son el pueblo desterrado, que espera volver a la patria.

TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.

En Rom 3,10-13 se citan 2-3. En Jesucristo, inerme e inocente, se deciden las conductas de los hombres. Él nos enseña la sabiduría de buscar a Dios. Surge hoy el problema de unos babiloniso (típicos), devotos devoradores, frente a ateos o agnósticos honrados y aun benefactores.

lunes, 8 de marzo de 2010

SALMO 13. (12)

2 ¿Hasta cuándo, Señor?,
¿te olvidas para siempre?
¿hasta cuándo me escondes tu rostro?
3 ¿hasta cuándo he de estar cavilando
con el corazón apenado todo el día?
¿Hasta cuándo va a prevalecer mi enemigo?

4 Atiende, respóndeme, Señor Dios mío,
da luz a mis ojos,
que no duerman el sueño de la muerte.
5 Que no diga mi enemigo: Le he podido,
ni se alegre mi adversario de mi fracaso.

6 Pues yo confío en tu lealtad,
mi corazón goza con tu salvación;
cantaré al Señor
por el bien que me ha hecho.


13. Súplica con sentimiento de urgencia, expresada en la repetición anafórica "hasta cuándo". Es la conciencia de la muerte (4) lo que imprime a la vida humana el sentimiento de prisa: Dios tiene tiempo porque es eterno, el hombre no lo tiene porque es mortal. Los tiempos de Dios y del hombre no coinciden. El hombre puede encomendar la sólución a la historia que le sobrevive y continúa: pero, si la muerte es el último sueño, ¿de qué le vale? El orante no se abre a una reflexión comunitaria. Paralelo de muerte es el "fracaso", pérdida de la provisoria consistencia que es vivir. Más allá de su muerte sonará el grito de victoria de sus enemigos, que escucha mentalmente. ¿Puede el hombre orando apresurar los tiempos de Dios? (cfr. Eclo 36,10).
Descubriendo su rostro Dios "da luz a los ojos", y luz es vida. Al final se impone la esperanza en la salvación por obra de Dios.

13,2 La pregunta es frecuente en contextos diversos, también pronunciada por Dios: Éx 16,28; Nm 14,11; Hab 1,2. En su impaciencia, el orante tiene la impresión de que es definitivo: cfr. Sal 77,8s; Lm 5,20.

13,3 "Cavilando": durante la inacción de Dios, el hombre pasa el tiempo haciendo y desechando planes.

13,4 El sueño eterno, definitivo: Jr 51,39; la luz de la supervivencia: Esd 9,8.

13,5 "Le he podido" es grito de victoria: véase Jr 1,13; 15,20; 20,7.9s.

13,6 En el breve salmo se consuma el proceso liberador: de la aflicción extrema a la confianza, de ésta al gozo, de éste al canto.

Transposición cristiana. Ef 5,14 recoge la ecuación simbólica sueño=muerte y presenta al Mesías como fuente de luz. La iluminación de Cristo se lee en Lc 1,79; Jn 1,9; Ef 1,18. Por la resurrección de Jesucristo la muerte deja de ser el sueño sin despertar.

domingo, 7 de marzo de 2010

SALMO 12. (11)

2¡ Sálvanos, Señor!, que se acaba la lealtad,
que desaparece la sinceridad entre los hombres.
3 No hacen más que mentirse unos a otros,
hablan con labios lisonjeros y doblez de corazón.
4 Corte el Señor los labios lisonjeros
y la lengua fanfarrona de los que dicen:
5 La lengua es nuestra fuerza,
nuestros labios nos defienden,
¿quién será nuestro amo?
6 El Señor responde: Por la opresión del humilde,
por el lamento del pobre, ahora me levanto
y pongo a salvo a su testigo.


7 Las palabras del Señor son palabras limpias,
como plata acendarada en el crisol,
acrisolada siete veces.

8 Tú nos guardarás, Señor,
nos librarás siempre de esa gente,
9 de esos malvados que merodean
como sabandijas en torno a los hombres.


12. Súplica marcada por el imperativo inicial y la motivación. El salmo se encierra en la inclusión de "hombres", bene ´adam, que establece un contexto universal, de común humanidad, que no cesa de ser actual.

El desarrollo se encadena con términos del camplo del lenguaje: labios (3.4.5), hablar (3ab.4), lengua (4.5), halagar (3.4), decir y palabras (5.6.7a). Esto muestra el tema centrado en el salmo.

Los malvados usan la palabra para engañar, lisonjear con mala intención, alardear, como instrumento de poder incontrastable. Escuchamos el desafío que lanzan seguros de sí: "¿quién será nuestro amo? (5). Inmediatamente suena la respuesta de Dios, dispuesto a intervenir, no tanto para reprimir la blasfemia, cuanto para defender al pobre oprimido(6). Y la asamblea reconoce el valor absoluto de la palabra de Dios (7).

12,2 Se refiere a la lealtad en las relaciones humanas, en la vida social; sin la cual no valen leyes ni tribunales. La hipérbole expresa un sentimiento fortísimo de desvalinmiento. El tema es frecuente: Prov 20,6; Jr 7,2; 9,3s; Miq 7,2.

12,3 También es frecuente el tema de la lisonja interesada: Prov 26,23.28; 29,3

12,4 "Cortar los labios" es metáfora vigorosa y oportuna, es reducir al silencio: cfr. Sal 101,8.

12,5 Se citan sus palabras: ¿son pura fanfarronada, o expresan la conciencia del poder adquirido con la palabra? No necesitan recurrir a la violencia física. La frase tiene alcance social. ¿También político? -Cfr. Jr 9,2. ¿Tiene alcance religioso? -El "dueño" puede ser Dios: cfr. Eclo 5,3.

12,6a Se levanta para intervenir: is 33,10; 76,10; 102,4.

12,6b Hoy se impone la traducción "testigo". Hay momentos en que declarar la verdad a favor del acusado inocente resulta peligroso: cfr. Am 5,7.10.

12,7 La imagen metalúrgica es corriente; véanse especialmente Sal 18,31; 119,140; Prov 30,3. La promesa de Dios se acrisola en el cumplimiento.

12,8 "Esa gente" o esa banda; el tipo o grupo descrito.

12,9b El texto es dudoso. Alternativas: "se alzan los más viles", "desprecias", "reptiles". Los que se hacían los amos resultan ahora, frente a la acción de Dios, gusanos.

TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.

Comienzo por una transposición sapiencial a la cultura moderna, con sus abusos variados de la palabra, la palabra como instrumento de poder. Paso a la palabra profética, acrisolada en sí, no por la crítica humana. Paso a Cristo palabra: acendrada como enviado del Padre, acrisolado en el sacrificio por los hombres. De Cristo a la Iglesia, administradora responsable de dicha palabra.