domingo, 1 de agosto de 2010

SALMO 27 (26)

1 El Señor es mi luz y mi salvación:
¿a quién temeré?
el Señor es baluarte de mi vida:
¿de quién me asustaré?
2 Cuando me atacan los malhechores
para tragarme vivo,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen.
3 Si un ejército acampca contra mí,
mi corazón no teme;
si entran en batalla contra mí,
aun así yo confío.
4 Una cosa pido al Señor,
es lo que busco:
habitar en la casa del Señor
todos los días de mi vida;
contemplando la belleza del Señor,
observando su templo.
5 El me guarecerá en su cabaña
a la hora del peligro;
me esconderá en lo escondido de su tienda,
me alzará sobre la roca.
6 Entonces levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca.
En su tienda ofreceré sacrificios
entre aclamaciones,
cantando y tañendo para el Señor.

7 Escucha, Señor, mi voz que te llama,
ten piedad de mí, respóndeme:
8 -"Buscad mi rostro".
Mi corazón te dice:
-Yo busco tu rostro, Señor:
9 no me ocultes tu rostro.
No apartes con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me rechaces, no me abandones,
Dios de mi salvacón.

10 Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
el Señor me acogerá.
11 Indícame, Señor, tu camino,
guíame por un sendero llano
pues me están espiando;
12 no me entregues a la saña de mis rivales.
Se levantan contra mí testigos falsos,
acusadores violentos.
13 Yo en cambio espero gozar
de la dicha del Señor en el país de la vida.

14 -Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.



Salmo de confianza muy bello y muy especial. En la primera parte (1-6), confianza a despecho de dificultades y peligros: aunque lo asedie un campamento y lo asalte un ejército, aunque sus padres lo abandonen, aunque lo acusen testigos falsos, él sigue confiando. Tres situaciones: bélica, familiar, social. Del salmo se podría extraer un vocabulario: confianza (3), levantar cabeza (6), fiarse (13), esperar (14). A los cuales se porían añadir los títulos del Señor y sus acciones.

Pero sucede la paradoja: después de tanto alardear de valor, pronuncia una súplica preocupada, apremiante, con cambio de estilo. No nos extrañaría una súplica urgente (7-13) seguida de una profesión de confianza (1-6). Mi fijo en el corte de 6 y 7. La promesa de acción de gracias de 6b suena como final del salmo: 30; 52; 54; 59 etc. El imperativo de 7a suena a comienzo de salmo: 17; 27; 61; 64; 102 etc.

Con todo, creo que hay que tomar el salmo como unidad y descubrir el denominador común, el miedo, gran enemigo interior.

El miedo anida en un subterráneo de su espíritu y aflora a la conciencia, y no es posible reprimirlo del todo. Esas preguntas desafiantes del comienzo son en rigor estímulo interno disimulado. La convicción mental y teórica de que el Señor es seguridad se debate con el sentimiento irremediable del miedo. De ahí el desarrollo desconcertante del salmo.

27, 1-6 La primera parte está dominada por la imagen bélica, que contagia cotros detalles; el templo, sin dejar de ser "cabaña y tienda", es roca defensiva. Sucede una doble elevación: el templo, refugio bélico provisorio, asciende a morada permanente, de edificio donde habitar a lugar donde estar con Dios. Asediado, el orante se esconde. En ese recinto pasa de la "observación" sensible a la "contemplación" espiritual. Allí supera los miedos que atenazan y se entrega al canto gozoso. Su fuga ha sido una huida hacia dentro y hacia arriba (5).

27,1 Los tres títulos de Dios son un programa. Luz: Sal 36,10: Salvación Sal 18,3.47; baluarte Sal 31,3.5. Sobre el temor: Jr 1,17; Is 51,12.

27,2 "Tragarme vivo": a la letra "comer la carne"; Is 9,19; 49,26.

27,4b Coincide conel final del Sal 23. Habitar vitaliciamente en el templo es privilegio de sacerdotes y levitas.

27,4c El templo material puede ser observado (Sal 48,13-15); la belleza del Señor se contempla en una experiencia espiritual.

27,6b Es dudoso el significado de la expresión insólita: sacrificios que consisten en aclamar festivamente al Señor, o sacrificios acompañados de aclamaciones.

27,7-12 La súplica está compuesta de diez peticiones: cinco positivas y cinco negativas equivalentes. Muy importante es el diálogo en 7-8, que exige explicación especial.

27,7-8 El texto es difícil, y los autores cambian la vocalización o el orden. En efecto: "buscad mi rostro" sólo lo puede decir el Señor: cfr. Os 5,15; 2 Cor 7,14. Yo traslado y tomo esa frase como texto de "respóndeme"; y coordino dos verbos de dcir: "respóndeme - le dice mi corazón". El orante quiere escuchar de Dios la invitación que normalmente dirige a la comunidad; al oírla, replica que ya la está cumpliendo, que la cumpla también el Señor.

27,9 La "ira" responde al pecado y anula confianza. Con todo, el salmista no confiesa pecados ni pide perdón; solamente deja pasar por la mente y salir por los labios, para conjurarla, esa terrible posibilidad.

27,10 Sobre niños expósitos. Ez 16. El orante no registra un hecho, sino apunta una hipótesis extrema, casi inimaginable, que unos padres agandonen a su hijo. Al emplear el autor como término de comparación un sentimiento humano radical, atrae a Dios a dicha esfera simbólica: complétase con Is 49,15 y Sal 103,13s.

27,11b-12a Entregar al adversario podría ser la concreción de apartar con ira, como muestra el Deuteronomista en el libro de los Jueces.

27,12b Del peligro bélico pasa a peligros judiciales.

27,13 "Yo en cambio": fórmula hebrea muy dudosa. Algunos lo toman como juramento. Hay que colocar el segundo hemistiquio en paralelo con 4c: en vez de belleza, bondad, en vez de templo, tierra de los vivos.

27,14 ¿Quién pronuncia las frases? - Un sacerdote, un profeta cúltico, o una voz interior. Siendo texto de repertorio, la asignación queda abierta.

TRANSPOSICIÓN CRISTIANA.

El tema de la confianza en Dios adquiere urgencia y validez renovadas por la revelación de la paternidad de Dios y la victoria de Cristo. Véase Jn 14,1s; 16,3; Lc 11,13; 1 Cor 1,3-5.

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